lunes, 28 de septiembre de 2015

ME AND EARL AND THE DYNG GIRL - DOMINGO DE CINE 9

Película: ME AND EARL AND THE DYNG GIRL
País: EE.UU.
Director: Alfonso Gómez Rejón
Actores: Thomas Mann, RJ Cyler, Olivia Cooke.
Sinopsis: Una historia en apariencia simple: Greg está pasando su último año en el instituto, nadie lo conoce mientras él tiene una cartografía del instituto, de sus habitantes y de lo que puede esperar. La familia de Greg pertenece a una clase media donde un padre intelectual convive con una madre posesiva, estos padres permiten a Greg poseer una personalidad de renegado sumiso controlado por expectativas sociales y propias de la adolescencia. Con su amigo Earl, hacen películas caseras desde que ambos descubrieron sus gustos por el cine europeo y por sus tramas tan distante a la realidad que conocen y los rodean. En esta burbuja de autocompasión y desesperanza, Greg es obligado a ser amigo de Rachel, una compañera de clase a la que le descubren leucemia. Es a partir de este momento donde todo comienza a girar fuera del mundo controlado de Greg.


Pensar la película: La película posee una fuerza visual y unos usos de planos que permite no caer en lentitudes o velocidades narrativas innecesarias. La actuación es redonda sin desperdicios y aunque parece un argumento trillado, donde el cáncer es el protagonista y las esperanzas de superarlo o no, mantiene el ritmo a seguir, en el fondo, nos hallamos con un filme donde precisamente el cáncer deja de ser protagonista y las esperazas la única vía para representarnos el futuro y los éxitos de la vida. Debo aceptar que no me atren las películas donde el cáncer es protagonista, el cáncer ha pasado a ser: el mal por antonomasia, su sola mención trae tragedia y llantos. El cáncer rompe toda planificación, toda estabilidad y realidad contabilizada, ataca a cualquiera: deportista, vagabundos, intelectuales, drogadictos, madres, hijos, campesino, políticos, millonarios, niños. Siempre había oído que el dinero no puede comprar el amor, los sentimientos, la amistad, pero a principios del siglo XXI la frase se comprime para decir que lo que realmente nunca podremos comprar será la cura del cáncer. El cáncer concentra en la actualidad todos los mitos de dioses vengativos o metáforas de finitud: las moiras, némesis, las horas, las calaveras que se acumulan en nuestra memoria colectiva. Mi postura ante la gran cantidad de películas donde el protagonista es el cáncer, es que los marcos, los fondos, las posibilidades de pensar estas películas son obnubiladas por los sentimientos que afloran ante la incomprensión del ser y su finitud, por las culpas, por la impotencia, por lo que rara vez estos tipos de películas permiten concienciar las situaciones y sus posibilidades. No tengo referencias de cuándo comenzaron a pulular películas donde el cáncer fuera el protagonista, pero seguramente una película que marcó el guión fundamental fue: Love Story del año 1970, dirigida por Arthur Hiller, donde básicamente nos introduce en la construcción de una felicidad que supera todas las barreras clásicas: ecónomica, de clase, de valores, pero cuyo pináculo no podrá ser superado debido a la enfermedad terminal de Jenny: leucemia. Ya no es la familia, las clases sociales, las razas, los estudios, los egos, el dinero, las religiones, las guerras; los elementos que quiebran la felicidad, sino la muerte metaforizada en el cáncer.  Pienso que la metáfora de la muerte como cáncer es una marca de la mundialización digital que vivimos. El cáncer y lo digital cada vez está mas unido, porque ante de este boom digital, la metáfora de la muerte lenta e inexorable como enfermedad fue la tuberculosis, son innumerables las películas y las obras literarias donde la tuberculosis fue la protagonista prinicipal que cargaba el héroe o la heroína en algunas obras de Poe, Dumas, Dostoievsky, Mann y en películas como: Alfie, de 1966 y dirigida por Lewis Gilbert, Cowboy de medianoche de 1969, dirigida por John Schlesinger, Una breve vacanza, de 1973 y dirigida por De Sica, así como películas contemporáneas ambientadas en los siglos pasados. Hay una metamorfosis del mal de la felicidad, de la tubeculosis literaria al cáncer digital, y esta perturbación nació cuando en mi primer año en Japón, alquilé, por primera vez en este país de yenes y sushi dos película en original, sobre dramas adolescentes con la vaga idea de adapatarme un poco al lenguaje juvenil y a ciertas expresiones, así como avizorar posibles comportamientos de mis alumnos y temas de conversación, ya que ellos hablaban de estas películas:  恋空『こいぞら』que se puede traducir  como Amor del cielo de 2007 y dirigida por Imai Natsuki『今井夏木』y スマイル聖夜の奇跡『スマイルせいやのきせき』también del 2007 pero dirigida por Jinnai Takanori陣内孝則』ambas películas narran historias de amor y de un abrupto alejamiento por parte de uno de los protagonistas, dejando al otro en un mar de confusiones. Al final todo se devela, mostrándo el cáncer como obtaculo de la felicidad y de los procesos de resignación por la perdida; pero estas no han sido las únicas películas japonesas, coreanas, americanas o europea que giran en torno al cáncer, sino una filmografía que me abruma teniendo todas más o menos el mismo final lacrimoso, sin aprendizajes y lleno de culpas aunque... hay excepciones como: Gritos y susurros dirigida por Ingmar Bergman de 1972, Mi vida sin mí de Isabel Coixet de 2003 y Biutiful de Alejandro González Iñárritu de 2010, porque aunque el cáncer es el protagonista, a diferencia de la mayoría con guión lacrimoso trillado, estas películas posibilita la conciencia, es decir, concienciar las posibilidades de pensar que un caso, situación o resolución, se pueden resolver en un sentido o en otro, en ambos inclusive y a veces opuestos, así como concieciar la irresolución del todo o del caso. La conciencia siempre crea ambiguedades porque reflexiona sobre totalidades incompletas, rompe la esperanza por una meditación sobre la existencia, la conciencia trata de liberarse de los actos de fe, de la voz común y busca plantear el problema de manera humana y personal, la conciencia trata de representar y concebir lo irrepresentable e inconcebible del hombre desesperado; tener conciencia de la situación sobre el fin de la existencia es insoportable, pero lo interesante de estas películas y en especial Me and Earl and the dying girls es que podemos apreciar este proceso de concieciar, de asumir la desesperación, de no remitirse a aceptar una vida de ontologías vacías y a saber que la muerte en el fondo siempre es la muerte de otro cuyo objetivo es dejarnos una enseñanza y no culpas, reproches, reclamos; en la película de Alfonso Gómez Rejón estos objetivos con logrados son sobriedad y además con juegos estéticos envidiables.  

TRAILER 


sábado, 22 de agosto de 2015

SOBRE LAS MIGRACIONES EN VENEZUELA Y OTROS CUENTOS SURREALISTAS

Shaum Tam "The Arrival"
En los últimos años ha habido una cantidad pasmosa de artículos y videos sobre el fenómeno de la emigración que está ocurriendo en la actualidad en Venezuela. Siempre hay versiones positivas para ver este éxodo como oportunidades para realizarse en un país con un mayor orden legal y con menos anomia, así como calibrar las ocasiones para desarrollar nuestras actividades profesionales y en consecuencia obtener mejores bienes y servicios y tenemos la alternativa para satisfacer curiosidades vitales ancladas desde nuestros más remotos recuerdos; claro también está la visión de la emigración como un fenómenos propio de los cobardes, de las personas con endeble e inseguro patriotismo, de tránsfugas aristocráticos o de profesionales sin asidero, y por supuesto, de personas con marcas y actitudes traicioneras. Pienso que ambas visiones son cortes románticos de una realidad más compleja y a su vez, un fenómenos que es manipulado por los medios de comunicación con un fin u otro, donde lo político se acentúa sobre el sentido común; por eso me río cuando a veces escucho la radio de Venezuela y oigo un programa dedicado a los problemas de la emigración, sus posibles causas originadas por las carestías económicas, por la inseguridad y por las consecuencias de dejar al país sin generación de relevo, subrayando las angustias y las presiones del régimen; en el programa buscan soluciones; pero luego colocan comerciales o anuncios donde más de una decena incita a emigrar, a realizar inversión en el exterior, a formar otro estilo de vida más en consono con una vida burguesa sin problemas. Esta dualidad, esta falta de reflexión sobre la información y el sentido común, esta vaguedad con la que se observa el fenómeno de la emigración, hace que muchos jóvenes inicien periplos para irse a buscar sueños sin rastros de realidad como: opciones reales de estada, trabajos, documentos legales, idiomas, impuestos, variantes culturales, uso de capitales, relaciones afectivas, estos factores que se pasan por alto, a hecho que muchos emigren y luego regresen sin comprender el viaje vital que han realizado, pero los jóvenes o las familias que regresan justifican su retorno con la expresión: !como Venezuela no hay!, lo que encierra un conocimiento obvio y una ignorancia profunda. 
Shaum Tam "The Arrival"
Las migraciones siempre ha sido un fenómeno vinculado con las civilizaciones, con las necesidades, con el desconocimiento. El hombre es aventurero, es decir, busca conocer lo desconocido, ir más allá de donde su vista abarque, ir más allá del horizonte controlado, esto ha permitido llevar al homo sapiens a ser un homo sapiens digital. Las migraciones son tan complejas y sus fenómenos poseen tantas variantes que es difícil de sintetizar, aunque podemos arriesgarnos a decir que toda migración está circunscrita por el concepto de carestía. A veces pareciera que el venezolano piensa que Venezuela nunca hubo migraciones, sino sólo inmigrantes que vinieron de otros países porque esta era la Tierra de Gracia, el Paraíso, el lugar bendecido por un Dios único, un lugar sin carestías; pues no, Venezuela no ha sido un país de preferencia para la inmigración como sí ha sido EE.UU., Canadá, Suecia o Australia, entre otros; Venezuela no es un país para grandes inmigraciones y no creo que lo será, hay demasiadas carestías rodeando y solidificándose en el país. Es cierto que tuvo un ápice de inmigración entre los años cincuenta y sesenta, estas vinieron especialmente europeas, por diversas circunstancias cuya principal razón fueron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y entre los años setenta y ochenta, una fuerte inmigración suramérica, debido a que el país poseía un un poder adquisitivo superior y desmesurado con respecto a otros países de la región. Así el país se fue volviendo una pensión donde europeos, andinos, sureños y costeños se lanzaron hacia Venezuela en búsqueda de oportunidades, desde intelectuales hasta analfabetas, desde profesionales hasta truhanes, ahora bien, más que un país de inmigraciones, Venezuela es un país de constante migraciones, especialmente internas. En los artículos sobre las emigraciones que se han escrito recientemente, siempre se hace referencia al aeropuerto de Maiquetía como frontera imaginaria donde los afectos, incrementados con las despedidas y las necesidades, aumenta un dolor evidente; pero quizás durante muchas décadas, fueron los diversos terminales de los pueblos, a orillas de una panadería o un restaurante, lo que creaban esa frontera imaginaria. Terminales que conectaban el interior del país con la capital a través de autobuses lentos, incómodos, con una o dos paradas, así era el inicio de una odisea inconfesable pero que por décadas se escenificó y donde el antiguo terminal del Nuevo Circo mostraba el inicio de la aventura; miles de personas llegaban desde los puntos más exóticos del país a Caracas con los sueños más extravagantes, porque Caracas, ¿es o era?, la ciudad mágica llena de promesas y donde expresiones como: "Caracas es Caracas y lo demás es monte", daba rango divino a la ciudad fundada por Diego de Losada. Hay una película que comienza con la llegada del interior del país de un particular personaje a Caracas, lo curioso es que en su inicio hay una narración sobre la fundación de Caracas, ¿juego surrealista para una parodia sobre las migraciones del país?, la película es: Pa´ mi tu estás loco, (1978), protagonizada por José Díaz (Joselo), el actor cómico nos muestra este fenómenos de las migraciones internas, donde los sueños están completamente fuera de cualquier contextos real y las pensiones llenas de migrantes, de inocencia y candidez, así como podemos apreciar una decena de cameos de personajes famosos de aquella época, rellenando los discursos surrealistas que abundan en el filme. 
Shaum Tam "The Arrival"
Parte de estas reflexiones nacieron cuando una amiga hacía una tesis sobre lingüística (hace más de dos décadas atrás por lo que quizás los factores han cambiado), ella estaba un tanto azorada, me preguntó si conocía a personas cuyos ambos padres fueran caraqueños y por supuesto, la persona a entrevistar tenía que haber nacido en Caracas y haber vivido en la ciudad, buscaba estudiar particulares configuraciones lingüísticas propias del habla de los caraqueños, y sorpresa, necesitaba una muestra de veinte personas y no la coseguía, al final nunca sé si los consiguió. Pensé en todos mis amigos, en amigos de mis amigos y en conocidos, y todos, absolutamente todos, tenían a un padre o a una madre que provenía de las afueras de Caracas. Así de sencillo era la situación, Caracas era un lugar donde madres maracuchas o andinas, se casaban con padres llaneros u orientales, claro a veces las mezclas eran más complejas, padre colombiano o madre ecuatoriana y por supuesto, los innumerables casos en que ambos padres eran italianos, portugueses o españoles e inclusive mixtos étnicamente como madre marroquí y padre alemán. Ah, !padres extranjeros!, !Venezuela país de inmigrantes!, pensará alguien, pero ¿los que venían de otras latitudes de Venezuela?, ¿no eran migrantes? Personas que provenía de los estados: Táchira, Sucre, Bolívar, Cojedes, etc, dejaban sus pueblos natales para aventurarse en la gran capital, con la esperanza de mejorar sus vidas: conseguir un trabajo digno, tener oportunidad para que sus hijos estudiaran y se proyectasen como profesional, poder planear una vida con dosis de esperanzas y bienes materiales, claro a costa de dejar el terruño, lo propio, lo conocido (¿esto no tiene cierta similaridad con los argumentos que emiten los que dejan en la actualidad el país) es decir, la aventura de dejar "el pueblo" tiene larga data en Venezuela y por ende en la mitología popular, todos los habitantes de Venezuela tiene historias de migraciones, se han movido de un modo u otro, como confesó el presidente Maduro en estas semanas al narrar que tiene ascendencia holandesa sefardita. Todo caraqueño sabe que sus padres vinieron de otro lugar para darle una mejor oportunidad; son pocas las familias que puedan decir que tienen cuatro generaciones viviendo en el mismo lugar en Venezuela, y si lo fuere, son personas que poseen cierta capital, "alcurnia"; pero el grueso de la población no posee grandes capitales ni alcurnia, han sido mezcladas entre necesidades, aventuras y un recelo por no poseer precisamente alcurnia. 
Shaum Tam "The Arrive"
En Venezuela por lo tanto, el mito de dejar el lugar para hallar uno mejor y asegurarse un futuro mas provechoso siempre ha estado presente en el inconsciente colectivo, desde el padre que deja el conuco en una zona montañosa del Estado Monagas, hasta la madre que busca con desesperanza dejar el "barrio" de las periferias de Caracas, para que sus hijos tenga una mejor oportunidad viviendo en una ubarnización donde un taxi los pueda llevar hasta la puerta de la casa. Obviamente la migración posee unas "bondades" para los nacionales, en el sentido de no ser tan engorrosa a la hora de establecerse: el idioma, los papeles, la adaptación psicológica y el trabajo, pero es migración en fin. En la calle donde vivía tenía a unos vecinos italianos y por el otro lado a unos vecinos orientales, por supuesto ambos vecinos eran percibidos, desde mi mirada infantil, como exóticos, así los italianos hablaban sobre el hambre y de la guerra y llenaba mi imaginación de tarantela y pizza, pero también los orientales me hablaban de las bebidas de hierbas, de los árboles de canela y las plantas de pimientas en Paria y de cómo hacer un sancocho con una serie de nombres de pescados que siempre me costó recordar, así como conversar y cantar sobre la mar, sobre el eterno mar Caribe y sus misterios. Estas familias venían de otros puntos con la aventura de conocer Caracas, así como mi familia venía de otras latitudes a Venezuela para hallar un poco de paz. Ahora las personas dejan el país con el signo de los efectos de las penurias: económicas, afectivas, sociales, políticas, psicológicas y se embarcan a otros rumbos, algunos con la posibilidad de adaptación rápida por idioma y cultura como cualquier país de América Latina e inclusive una inserción en la parte latina de EE.UU., otros se plantean lugares mas complejos, de shock donde todo es desconocido como: idioma, cultura, hábitos, quizás como mi propia decisión al emigrar para Japón, donde la adaptación me ha llevado mínimo un lustro. 
 Shaum Tam "The Arrive"
De joven todos mis amigos tenían padres migrantes y aunque trataban de establecerse en la gran capital, algunos soñaban con irse a otras tierras, ¿por qué? La respuesta es la aventura, la apasionada exploración de lo desconocido, aunque no es necesario ir a una selva para tener conocimientos derivados de una aventura, como bien lo supo José Lezama Lima, que encerrado en su casa sin ventanas exteriores, sólo interiores, iniciaba aventuras enciclopédicas, pero es sabido que la migración no es una aventura en una biblioteca, o sentir la adrenalina recorriendo en la sangre por algunos días en la selva, porque estos tipos de aventuras tienen un punto de regreso: el hogar, es decir, son aventuras que poseen un regreso al origen, son aventuras que vienen para entrar en la apoteosis de lo conocido. Las migraciones y especialmente las emigraciones es una aventura donde se va la vida, el alma, el cuerpo, es una aventura donde la ignorancia es completa. Ignoramos qué nos pasará en el nuevo lugar, pero a la vez se cruza con una particular ignorancia: la añoranza, es decir, esta palabra proveniente del catalán enyorar, a su vez deriva del verbo latino ignorare y que implica no saber algo, y es que la añoranza refleja claramente una ignorancia al estar lejos y no saber del país, de los seres que se quedan e inclusive aprendemos a ignorar algunos sentimientos y percepciones que aparecen en la aventura, en el viaje; así la diferencia entre una aventura con regreso como la de Ulises a Ítaca, y una aventura sin regreso como la de Dante, es que la primera vamos de una ignorancia infinita (el viaje, lo desconocido, los peligros a enfrentar física y psicológicamente, las contingencias, los obstáculos) a un conocimiento preciso (Ítaca, la comida de la madre, Penélope, los santos y señas de los amigos, el dialecto); y una aventura sin regreso, una emigración sin retorno, un descenso a los infiernos, es la aceptación de una ignorancia total, por ambos sentidos, no hay punto de llegada conocido, no hay punto de salida conocido (añoranza), solo entramos en la noche, como lo precisó en su poema el venezolano Vicente Gerbasi, en su obra Mi padre el inmigrante, "Venimos hacia la noche y hacia la noche vamos". Poema que aclara parte de este dejar y continuar de las migraciones. 
Shaum Tam
Seguirán las personas asombrandose porque en Venezuela se materializa un emigración que en teoría no debería existir, pero sólo en teoría, siempre existirá, a mayor o menor  escala, eso dependerá de las condiciones del país pero también de la psicología de las personas que buscan aventuras. Cuando vivía en España oía a jóvenes sus ganas por dejar ese país lleno de corrupción, de indolencia, sin futuro por no haber trabajos estables; también oigo en Japón jóvenes que quieren emigrar a América Latina, descubrir las alegrías de las fiestas, del baile, de vivir sin la carga o la presión de las empresas que asfixian el día a día de sus empleados, muchos jóvenes japones buscan sentirse libre y su única opción la ven lejos de Japón; y si continúo siempre oigo personas que quieren emigrar, descender a los Infiernos y dejar "El Paraíso", al final será una elección donde los valores, la curiosidad y el mero sentido de estar en bienestar, hará que nos vayamos o no de nuestros lugares, en el fondo es asumir la ignorancia y conquistar un saber que nos redimesionará como personas, dejando de ser los que somos para aprender a ser desde otras perspectivas lo que hemos hecho y lo que podremos lograr o no.

sábado, 18 de julio de 2015

ADVANTAGEOUS - DOMINGO DE CINE 8

Película: ADVANTAGEOUS (2015)
País: EE.UU.
Título Original: ADVANTAGEOUS 
Directora: Jennifer Phang
Actores: Jacqueline Kim, Samantha Kim, James Urbaniak, Freya Adams.
Sinopsis:  Gwen y su hija Jules viven en el futuro cercano, este filme de ciencia ficción trata de mostrarnos cómo se desarrolla la relación madre soltera e hija adolescente dentro de una sociedad de desigualdades económicas profundas, de competencias laborales crueles y de siniestras esperanzas. Madre e hija deben superar los inconvenientes económicos, afectivos y egoístas para así asegurar un futuro posible. Gwen es la imagen de un compañía de estética, Jules una alumna aventajada, pero con estas características no logran mantener sus estándares de vida ni sus esperanzas, para conservarlos Gwen y Jules deberán hacer un sacrificio en la relación madre e hija que guía la película. Una de las particularidades de este filme es su visión femenina acerca del futuro, alejando de los estándares de películas de ciencia ficción que generalmente se centran en las consecuencias de las nuevas tecnologías y su repercusión en lo humano, o mantienen una línea argumental acerca de las ideas totalitarias relacionadas con poder y sus luchas ente el hombre y las máquinas, en este filme si bien aparecen estos elementos no marcarán el discurso narrativo de la película.


Pensar la película: Ha habido cuatro directoras que me han encantado por el tratamiento que han realizado para de mostrar el lado femenino de las imágenes, de las angustias de la mujer frente a lo excepcional, de los desconsuelos y esperanza del ser mujer en sociedades falocéntricas: Isabel Coixet, con películas como: Mapas de los sonifos de Tokio, Elegy, La vida secreta de las palabras; Fina Torres con: Habana Eva, Mecánica celeste, Oriana; Sofía Copolla con: Lost in translation, María Antonieta, Somewhere; Kawase Naomi con sus filmes: Mogari no mori, Hanezu no tsuki, Futatsume no mado; y ahora me atrevo a introducir a Jennifer Phang, que tiene dos filmes largos: Half-Life y Advantageous. ¿Que tienen de común estas directoras? Creo que han propuesto una manera femenina de ver ciertos mitos centralizados desde la perspectiva masculina como: la soledad, el amor romántico, los lazos parentales, los discernimientos de las angustias desde la amante, desde la madre, desde la hija, o sencillamente desde la sensibilidad y el pensamiento de una mujer. Las miradas de estas directoras muestran maneras de ver que para muchos hombres y algunas mujeres, develan respuestas antes ciertos fenómenos pocos convencionales o reestablecer el mito de lo femenino desde otro ángulo; teniendo esto en consideración, es la película que hemos visto este domingo último una gran síntesis de lo que tratamos de explicar. La película es Advantageous y se presenta como un filme de ciencia ficción donde se establece una revisión de la relación de los lazos que se elaboran entre madres e hijas, y más cuando este lazo es particularmente solidificado por la ausencia del padre. A diferencia de varios filmes de Hollywood, donde hallamos una madre que busca desesperadamente ser la amiga de su hija como en Sirenas, o historias que desarrollan actitudes crueles de madres que buscan que su hija entienda y acepte sus sacrificios como el filme Precious, en la película de Jennifer Phang nos encontramos a Gwen, una madre que trata de mantener un equilibro dentro de la peor tormenta que pueda ocurrirle en un momento crucial de la relación; la inseguridad acerca del futuro de su hija. Ante la fenomenología de las carencias, la historia humana nos ha relatado los inmensos sacrificios que algunas madres han hecho por sus hijos, especialmente el cine ha develado cientos de estos sacrificios de madres heróicas pero curiosamente o particularmente hacia sus hijos, hacia los varones (siempre me ha llamado la atención que en la película La decisión de Sophie, halla elegido al hijo sobre su hija, que la tenía en sus brazos en el momento de la decisión). El filme de Jennifer Phang nos recrea el vinculo madre-hija menos exhibido, pensado con serenidad y reflexionado con certezas en el cine, de aquí un merito particular a la directora. Gwen nos muestra que las sociedades del futuro está estructurada con una alta carga de competitividad para lograr mantener el lugar de los individuos en la escala social, la educación es vital, pero la educación que vuelve a los individuos en excelentes competidores lo imparte las escuelas exclusivas, privadas, elitistas. Gwen está sola con Jules y su despido del trabajo la hará pensar en la opción más extrema para asegurar la educación y el futuro de Jules: la perdida de la identidad de madre, la perdida de esta relación mítica, umbilical, la ruptura del lazo madre-hija, pero no desde las emociones incontroladas de una madre acusada por traumas, no desde la inexperencia de la adolescencia, no mediatizada por drogas o vicios; no, la ruptura se da dentro de unos eslabones altamente sobrios, con un particular ritmo lento que la directora da a su película, tiempo que se vincula con la meditación, con la sindéresis. Advantageous nos permite pensar un futuro donde todas las relaciones afectivas sean tratadas desde mediaciones aportadas por una racionalidad técnica, filtradas por consideraciones donde lo que nos ha hecho humanos por centurias sea apartado por juegos de cooperación táctica y estrategias de sobrevivencias. La película se concentra en los procesos de Gwen, pero las respuestas de Jules son escasas, pocos emocionales, inconsistentes, como si en el futuro los hijos serán hijos nominativos explícitamente, mostrándo un caracter cuya particularidad será el ser meros individuos sin identidades. Lo cierto es que la película muestra el sufrimiento como una etapa sin superar de las mujeres, pero quizás su etapa más íntima y verdadera; y pensamos en la escenas donde se oyen los llantos de las mujeres solitarias, de las mujeres incomprendidas, de las mujeres angustiadas y en el cual se unirá el llanto de la madre, llanto que Jules no comprende por no ser madre, llanto que la mirada masculina margina constantemente. 

 Advantageous - Trailer



lunes, 6 de julio de 2015

ENCUENTRO ENTRE HUGO CHÁVEZ CON TONY SOPRANO EN UN BAR ATENDIDO POR UN BUDISTA.

Tuve un sueño, no como aquel que dijo Martin Luther King Jr., en 1968, aquel discurso con tono jocoso y de sermón que hace ecos al libro de Isaías; "se alzarán todos los valles y se rebajarán todos los montes y collados, se allanarán las cuestas (eso es) y se nivelará los declives y se mostrará la gloria del Señor", eso es o yeah como decía el público al oír al entusiasmando líder, al predicador bautista y que se puede escucha en la siguiente grabación.  Para mí, en la totalidad del discurso "Tengo un sueño" hay un humor que es a su vez su fuerza, no solo es una declaración de fe, sino una demostración de ella; tanta confianza tiene King en que su Dios y su pueblo le darán la razón que no solo puede enfrentarse a los "violentos racistas" de Alabama, sino que es también capaz de reírse de ellos. Pero mi sueño no tuvo fe, no tuvo pueblo, no estuvo inspirado en frases bíblicas o en aforismos oximorónicos que inundan las redes sociales en la actualidad; no, mi sueño fue ver y oír a dos personas hablando de la vida y especialmente sobre la lealtad, el respeto y de cómo hacer políticas para mantener el poder; mi sueño involucraba a dos personajes de ¿ficción?, mi sueño fue un sueño delineado como una forma de pesadilla pero sin crearme miedo ni horror; no debería de haber tenido ese sueño porque estos personajes no han debido de invadir mis fantasías eróticas o mis traumas acumulados que se dan riendas sueltas al amparo de la luna, pero ocurrió así. Este sueño particular tuvo puntos de encuentros, azares, reflexiones, surrealismo, en ese sueño vi y escuché a Hugo Chávez y a Tony Soprano hablando en un bar -sin stripers- ni capos a los alrededores, ni miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); mientras ellos conversaban yo hacía el papel de un barman budista, porque estaba vestido como un budista, con retazos de telas roja y azafrán, un budista que sirve whisky a Tony y café a Hugo porque como barman budista sé que quien sirve es servido en el servicio. Tony Soprano bebe su whisky Santory, Hugo Chávez bebe café colombiano teniendo un tazón de helado Coppelia certificado esperándolo.
Sé que era un bar, parecido al cielo ideal de un bohemio, estábamos solos, yo servía el whisky y colocaba un azucarero plateado para que Chávez edulzara su café, ambos personajes hablaban sobre la lealtad, sobre el respeto, sobre las traiciones, sobre el difícil ejercicio de mantener el poder; mientras consumían sus servicios, yo recordaba la serie de los Soprano como una serie de televisión inteligente que fue marcada por la mirada psicoanalítica moderna, de tradición freudiana sobre la mente de los mafiosos; recordé que ambos; Chávez y Soprano aparecieron en 1999, como si de un mismo signo astral se tratara. Por aquel entonces yo trataba de terminar algunos proyectos, por lo que podía disfrutar de un tiempo para ver cómo la psicoanalista de Tony Soprano va tratando de conocer el origen del pánico de aquel hombre que se presenta: egocéntrico, ególatra, egoísta; paralelamente veía cómo el psiquiatra de Chávez: Edmundo Chirinos, emitía por los medios de comunicación que su cliente era una persona común y corriente y especialmente equilibrada en su hablar y actuar (¿como el mismo Chirinos que apenas "mató" a una persona?). Mientras ellos hablaban de sus psiquiatras, de sus experiencias y sus tratamientos, se lamentaban porque el tiempo que habían pasado con ellos había sido en vano.
Mientras limpiaba los vasos y las jarras de cervezas comprendía que el problema de ambos era su ceguera imbuida dentro de sus códigos morales más que un problema de psique derivado de traumas, por lo que era obvio las consecuencias de sentir que perdían el tiempo en aquellas sesiones con sus respectivos analistas. Reflexionaba, mientras ellos hablaban, o más bien mientras acusaban que su falta de éxito y felicidad completa eran promovidas por sus enemigos, reales y ficticios, lo curioso es que ambos esgrimían argumentos desde sus códigos morales, enjuiciaban a los demás como malos, perversos, traicioneros. Yo los oía y en mi mente pensaba que Tony Soprano y Hugo Chávez, a su manera, eran hombres llenos de códigos y honor (quizás porque la mafia y la milicia mantienen un sistema de castas o de jerarquías como promoción y orden de códigos para tener y otorgar respeto y poder), por ende, estos clientes en el bar estaban llenos de moral y de acérrimos juicios en contra aquellos que no compartían sus visiones.
En mi sueño recordé o mi sueño elaboró que antes de ser un budista que atiende una barra de un bar, había sido profesor de ética, que es algo como ser profesor de vacuidad, según los cánones budistas, claro mis alumnos no entendieron nada de lo que pregonaba, quizás porque había tenido mala pedagogía para estudiantes cuya principal meta es tener un título que los designen ser alguien en la vida; ellos pensaron que yo enseñaba el vacío, y no, era la vacuidad, que no es el vacío, sino que es la verdadera naturaleza de las cosas según Buddha,  porque no es una nada lo que enseñaba en ética, sino que las cosas aparecen en interdependencia, pero mis alumnos juraba que enseñaba Nada. Así durante cinco años había mantenido una guerra de argumentos en el Instituto Pedagógico de Caracas (no sé por qué en mi sueño había tanta precisión de espacio) contra aquel argumento comodín que usaba todos los estudiantes y algunos profesores: todo vale. Este argumento no permite, ni puede engranar una moral y menos un pensamiento ético (de ahí que en mi sueño, la mayoría de mis exalumnos de ética retiraran mi materia al mes de cursarla conmigo porque no les validaba sus tonterías o ese argumento). Si recordamos las diversas series sobre la mafia, sobre los Yakuza, sobre los militares o cualquier institución de jerarquías, incluyendo la iglesia, podemos ver que el pensar y el actuar de los capos, generales, arzobispos, son guiados por un código de valores, aunque estos códigos atenten contra el bienestar de otras personas y en muchas ocasiones del sentido común, la libertad de pensamiento y la acción hacia la felicidad, y es que los códigos de valores y su jerarquización permiten la develación de la esencia, es decir, la esencia de las personas se muestra a través de los valores que usa; así la esencia mafiosa, militar o religiosa aparecen siempre cuando se emite y defiende sus juicios de valores, eso me hizo recordar en mi sueño las declaraciones y juicios de valores que dijo el coronel Nathan Jessep (Jack Nicholson) en la película A few good men  (Algunos hombres buenos) de 1992 para justificar la muerte de un marine develando así su esencia militar.
Si pensamos aquel "lugar común" de que en la actualidad los problemas morales y éticos de las sociedades son derivados de la enseñanza de "antivalores" exhibidas en películas, televisión o canciones como el reguetón, en el fondo lo que muestra estas argumentaciones son juicios tontos, repetitivos, casi infantiles y aquellos que los repiten (una gran cantidad de profesores, presentadores de radio y televisión, y por supuesto, decenas de políticos y opinadores de oficio) piensan que sus argumentaciones y juicios son esencias realizadas desde una moral intachable, que ellos son justos, correctos y nobles. Sencillamente las personas muy morales le gusta juzgar o que se le reconozca constantemente su esencia; hay un placer de corregir desde su visión, desde sus códigos morales, quizás para no sufrir del pánico, de no acercarse a la perplejidad de la vacuidad, como a veces le ocurrió a Soprano y a Chávez. Ellos mientras conversan seguramente olvidarán que siempre cayeron en contradicciones entre sus propios juicios y su actuar, aunque esto parece normal, una propuesta "ética", por ejemplo de corte kantiano, exhortaría a evitar esta contradicción entre el juicio y el actuar. Mientras retiro la taza de café de Chávez recuerdo el Arte en general, a las vanguardias, a los artistas y siempre me ha parecido que realmente en el mundo de las artes está el un gran vehículo de las enseñanzas de "antivalores", y no sé por qué lo asocio a un video que siempre recurro a él para explicar cómo la moral, la censura y el arte crea un triángulo curioso como el de las Bermudas y que se pueden apreciar aquí.
Las personas morales como Chávez y Soprano se pasan emitiendo juicios morales a expensas, generalmente, de una instancia superior con respecto a los otros juicios que emiten los Otros para no validarlos, así que Tony por ser el Jefe de la familia Soprano, sus juicios serán axiomas para que su familia los acaten. Los que a veces pasaron por alto Chávez y Soprano, es que sus juicios siempre eran una "doxa" llena de irrelevancias, como bien lo argumento Platón en República, Menón y Timeo. Recuerdo las opiniones de Soprano sobre su tío, porque éste hacía cunilinguis a su amante, o sus juicios sobre las drogas que hacía a su sobrino, aunque él abusaba de ellas, o su juicio sobre lo justo frente a las otras familias de Nueva Jersey y Nueva York, o sobre el concepto de "familia", o sobre la identidad con la italianidad; en cada capítulo podíamos oír sus juicios sobre las mujeres mostrándose como un machistas consumado, sus juicio sobre la educación, sobre la política, sobre la vida y la muerte, todos sus juicios los podemos apreciar en la serie y hallar cómo obtenía placer en sus enuciados y más, cuando Silvio, Paulie, Bobby Bacala o Vito lo celebraban, igualmente podríamos seguir similar análisis en cada !Aló Presidente! que realizó Chávez. Soprano y Chávez siguen conversando, no hay música, creo que no se ponen de acuerdo, no pueden ponerse de acuerdo, ambos asumen sus primacías en valores musicales, pero no son valores, en el fondo hay una diversidad de realizaciones esenciales, porque hay diversos modos de existencia y eso no significa que unas sean buenas y otras sean malas, o que la tarantela italiana sea superior a la música llanera, simplemente hay diferencias, distinciones cuantitativas que todos buscan fundamentar.
Chávez y Soprano hablan de sus valores, en el fondo similares porque mantienen jerarquías, además ambos son "capos" a su manera y medida, todo el mundo lo sabe y ambos se jactaban de serlo, aunque en el fondo sabían que no era políticamente correcto tener una posición de "capo", de no "cazar moscas", pero cómo mantener el poder, el respeto, la lealtad. Sus subordinados deben permitir sus actitudes, sus excesos y discursos, porque es en el "permiso" donde se hacer al Otro poderoso, invistiéndolo de "Amo", de esa forma el "capo" se siente "protegido" dentro de los límites que él siempre transgrede y que quizás se le escapó a Hegel en su análisis del amo y el esclavo. Vuelvo a servir otro whisky Santory a Tony, Chávez comienza a disfrutar de su helado Coppelia, ambos se miran y se preguntan mutuamente si puede haber otra forma para tener respeto y lealtad mientras se es un "capo", un miembro alpha de una manada, ¿debemos mostrar todas nuestras fuerzas antes los retadores o sólo una parte? Mientras ellos hablan pienso que el respeto es vital para la moral de la mafia, el respeto es lo que le pide don Corleone a Bonasera cuando le dice aquellas frases a inicio del El Padrino: "pero ahora vienes a mí a decir: Don Corleone, pido justicia, y pides sin ningún respeto, no como un amigo, ni siquiera me llamas padrino. En cambio vienes a mi casa el día de la boda de mi hija a pedirme que mate por dinero". ¿Por qué el respeto es tan vital en la mafia, en la vida cotidiana, en el quehacer de las personas? Muchas veces cuando daba una clase de ética, de vacuidad, según mi sueño, recordaba que hablábamos sobre el "respeto" y luego le pedía definiciones a mis alumnos llegando a la misma paradoja: ninguno de mis estudiantes podía explicar qué era el respeto, era como si le preguntara qué es el tiempo ¿qué es el tiempo?... ¿qué es el respeto? y antes ambas pregunta siempre tenía una respuesta similar a la que dio san Agustín sobre el tiempo: "Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al quien me lo pregunta, no lo sé". Todos quieren ser respetados y dicen la sentencia que toda madre enseña a su hijo: "si quieres respeto: respeta". Pero Soprano no respetaba, Don Corleone no respetaba, Chávez no respetaba, ellos deben ser respetados, son jefe de manadas, sus subordinados deben mostrar siempre respeto por una sencilla lógica de jerarquía que implica en saber en cuál lugar del orden están, quienes están arriba, quiénes están abajo; la jerarquía merecen respeto o por lo menos es una manera obscena de mostrarlo. Esto tiene una lógica, el soldado debe respeta al capitán, el capo al don, los jóvenes a los mayores, los miembros de un partido a su fundador para que la institución, levantada desde las jerarquías funcione, pero ¿entre dos personas de la misma jerarquía, es decir, entre dos simples seres humanos, entre una pareja de enamorados, entre dos amigos, cómo se da el respeto? Emmanuel Lévinas explicaba que la moral y la ética comenzaban con un: "después de usted", así que a veces ponía a mis alumnos a imaginarse en un ascensor y les preguntaba en cuáles momentos decían: "después de usted". Todos cometían el error de entender esta sentencia como "pase usted delante", olvidando que también implica "vengo después de usted" y no llego a mí mismo, a mi responsabilidad más que desde el Otro. El Otro está ahí antes que yo y recibo la presencia del Otro que me precede. La situación no es que el Otro deba o quiera pasar antes que yo, sino decir, "después de usted"; es lo primero que le digo al Otro como Otro, reconocerlo como ser, un ser que no es al menos que se perciba. El respeto exige la patencia del Otro como lugar, como escenario para desarrollar mis resposabilidades, sin el Otro no hay responsabilidades, no hay respeto, solo "capos" y soldados merodeando el poder.
Soprano y Chávez siguen hablando, yo pienso que las mafias en general y las jerarquías nacen en los lugares con anomia, lugares sin ley. Así en las zonas carente de ley en el antiguo Japón, me contaba Mi Amiga Japonesa, los bakuto (博徒)y los tekiya(的屋)es decir, los jugadores profesionales y los vendedores ambulantes establecieron el orden, las normas, ellos son los antepasado de los yakuza, de las bandas, de las familias. La mafia, la iglesia, el ejercito, son estructuras que buscan crear normas, ley y especialmente control dentro de un grupo, y para mantenerlas crean jerarquías, ambiciones y relaciones de fidelidad, bien sea a través de la manipulación del sentimiento de justicia (mafia), del espíritu nacionalista (ejercito) o de la incongruente fe (religión), estas estructuras tienen en común su lucha contra otras estructuras similares pero de dirección y pensamiento opuestos y estos encuentros entre dos estructuras jerarquizadas y manipulando el mismo fin, es lo que permite concebir al enemigos; lo curioso es que la relación con los enemigos es lo que da el carácter ético a un grupo o a una persona. A diferencia de la moral, la ética no juzga, la moral siempre define a un hombre por lo que es, mientras que una ética define al hombre por lo que puede, por su potencia, pero esa potencia no es lo que quiere, es lo que tiene a nivel existencial y no esencial. Es decir un moralista, un jefe de mafia, un general, un cardenal, un político, no definirá al hombre por lo que puede, sino por lo que es, por lo que es de derecho. Entonces Soprano y Chávez definen y son definidos por ser "jefes", por liderar familias, por buscar justicia, pero no por los modos de existencia, por "hacer algo" o "sufrir algo". La ética de Tony Soprano, sus modos de existencias se vinculan con los modos de existencias del tirano y para que este se de se necesitan subordinados, esclavos, creyentes que sufran; curiosamente, Soprano, el tirano, el sacerdote, el comandante, el nacionalista, no son seres potente, no tienen potencia, aunque parezcan que tienen poder: militar, político, económico, espiritual, pero a decir verdad, a decir como Spinoza en su Ética libro IV, son impotentes. Ellos necesitan entristecer la vida. Las personas de poder necesitan entristecer la vida de sus súbditos porque no hay terror que no tenga como base una especie de tristeza colectiva. Y es que los afectos es lo que llena las potencias del hacer y del sufrir de los individuos, son las posibilidades de la potencia lo que permite pensar éticamente algo. Todos las personas que rodearon a Soprano fueron inducidos al terror y vivieron en una constante tristeza aunque hicieran orgías y barbacoas, empezando por el mismo "capo" Soprano, pienso en esta posibilidad y veo a Chávez como un niño devorando su helado y percibo que ha hecho triste a un país entero, aunque muchos crean que el dolor que sufren es un resultado lógico de una revolución.
Al final Chávez comenta que tiene unos compromisos, se despide de Soprano, Tony me pide otro whisky y mientras Chávez cierra la puerta del bar, me dice en confidencia Tony: "Chávez es algo ingenuo porque no ve los negocios de la familia". Soprano me cuenta que Chávez le habló de proyectos a futuro, como si fuera un evangelista y no de las posibilidades reales de los negocios de una familia, Soprano piensa que lo están engañando, o que alguien hace con él lo que Tony hace con Júnior, su tío; colocándolo como jefe mientras él mueve el poder, así su tío es el rostro representativo de la mafia, el que sale en la televisión, el que cree que tiene el poder, pero es el que terminará loco y aislado en un pabellón, para Soprano, Chávez es la cara de una revolución, el que sale en la televisión, el que cree que tiene el poder, pero para Tony es sólo una máscara de una maquinaria que vela por los valores de una particular familia.
Yo sigo limpiando los vasos, Tony paga y se va, tiene que eliminar la competencia, debe crear más tristeza, y quizás en esa medida pueda seguir siendo un líder, el Otro o los Otros deben sufrir en sus actos de existencia o deben eliminarse todas sus posibilidades y hacerlos tristes, lo que me hace ver un razonamiento poco ético. Ahora estoy solo en el bar y mi sueño termina con un mantra, el de la interdependencia, aquel mantra que recoje las palabras de Asaji: "Om ye dharma hetuprabhava hetun tesan tathagato hyavadate tesan ca yo nirodha evam vadi mahasramana" - "Todo los fenómenos nacen de una causa; esas causas las ha enseñado el Tathagata. En cuanto a la cesación de esas causas, eso también lo ha enseñado el Buddha", y que me enseñó una mujer un día antes de dar una clase de ética y unos días antes de que ella muriera en mis sueños.      
 

domingo, 17 de mayo de 2015

JULIO RAMÓN RIBEYRO Y LA TRISTEZA O EL CUENTO DE UN MANGO Y SU DESTINO EN LA CABEZA DEL PODER.



Julio Ramón Ribeyro
El mes pasado, el 18 de abril para las personas que necesitan las fechas exactas, en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro recibió un mango (mangifera indica), no es sus manos como agradecimiento de una persona, sino lanzado como una pelota de béisbol por una mujer que estaba dentro de una multitud que saludaba al presidente mientras pasaba manejando un autobús, reafirmando así su origen de trabajador especializado. La mujer que lanzó el mango pegándole en la cabeza al presidente, recibió por tan heroico hecho un apartamento amueblado y fue entrevistada por la televisora nacional, donde comentaba que tenía hambre y en lugar de comerse el mango decidió por una clarividencia divina tirarselo al "hijo" de Chavez. Desde entonces comenzaron una serie de noticias al respecto, así como un abanico de parodias y chanzas como las que podemos leer aqui. Le comenté a Mi Amiga Japonesa sobre el hecho y qué me harían si lanzara un sushi al primer ministro de Japón. Las respuestas fueron propias de alguien que no vive en un "realismo mágico". Al principio esta noticia, así como otras de Venezuela, me generaban una ira por la estupidez humana que desfila por mi país o, un cinismo intelectual que enjuiciaba la estulticia de nuestros gobernantes y pueblo cerril o, una soberbia sarcástica aparecía marcando a los victimarios, pero ahora lo que siento es una tristeza profunda, sin destino.
Guayasamín
Durante nuestros períodos de aprendizajes emocionales en nuestros países latinoamericano, creo que los sentimientos que nacen a partir de la obstaculización de nuestros deseos: ira, enfado, furia, rencor, enojo, berrinche, rabia, vesania, resentimientos, indignación, despecho, cólera; son las principales emociones que nos enseñan, seguida de aquellos sentimientos que se generan por el bien que una persona pueden provocarnos como: envidia y celos; obviamente todas estas emociones son catalogadas como emociones negativas ya que merman las posibilidades de realización del ser humanos, quizás por eso las principales emociones positivas que se enseñan en estos países sean aquellas que se asocian con una evaluación positiva del futuro: expectación, esperanza, confianza; así los latinoamericanos y particularmente los venezolanos desarrollan sus vidas entre un venir y un ir de estos sentimientos y mientras están rodeados de: ira, rabia, cólera, indignación; no dejan de pensar en un futuro mejor, en la esperanza de un cambio, de las expectativas de un mejor porvenir, así años tras años, observamos conscientemente cómo se hunde la barcaza de la nación, de nuestros empleos, de nuestras familias, pero nos abrazamos a las esperanzas de ser salvados por un yate de lujo que navega cerca de nuestras calamidades, esperanzas que se basan por las formas de unas nubes que vemos en el horizonte.   
Portinari
Si analizamos bien estos dos conjuntos, hay algo en el medio que pasa desapercibidos, y es que entre la imposibilidad de realizar nuestros deseos y redefinirnos para poseer un ánimo positivo para recibir el futuro, perdemos nuestros deseos, proyectos y objetos; los sentimientos que se asocian con las pérdidas de deseos, proyectos y objetos son: tristeza, melancolía, desamparo, compasión, nostalgia, resignación, amargura, consternación, desdicha, desolación, lástima, piedad, abandono. Pienso que el día a día de los venezolanos y de los latinoamericanos está saturado con estos sentimientos, pero por una u otra razón no nos enseñan a vivirlos, a comprenderlos, a aceptarlos, a refenirlos para nuestra salud psíquica, creo que el promedio de la población que vive en latinoamerica no saben qué hacer cuando estos sentimientos los desbordan, así que huyen hacia sentimientos mejor comprendidos como la cólera o la esperanza, o comienzan juegos de humor o de tragedia, (la comedia y la tragedia no son sentimientos, son juegos cognitivos cuyo fin son generar emociones y consciencia de las circunstancias, como bien apuntó Aristóteles), o inician fiestas dionisíacas para que el cuerpo se divierta mientras las emociones se ahogan en alcohol, pero lo principal es que no aprenden a llevar, a conocer estas emociones en estos duelos cotidianos, por lo que la pesadumbre de incomprensión de los afectos que se anidan en sus almas aumentan con los años. 
Monje
Son tan intensas nuestras pérdidas: proyectos de vida, deseos, objetos queridos, bien ontológico y a veces material, que gran parte de la cultura latinoamericana se alimenta de la tristeza y palabras vecinas: ¿qué más triste que un bolero, que una ranchera, que una obra pictórica de Oswaldo Guayasamín, Candido Portinari o Ignacio Monje? ¿qué más triste que la obra narrativa de Julio Ramón Ribeyro? Cuando daba clases de literatura latinoamericana, leíamos algunos cuentos de Rulfo, Garmendia, García Márquez, Benedetti; pero cuando leía a Ribeyro, siempre terminaba con un sentimiento que no podía discernir con precisión. Un día leyendo El síndrome Ulises de Santiago Gamboa, meses atrás, leí la excusa por la cual no pudo atender Ribeyro al protagonista para que éste le realizara una entrevista, el argumento del cuentista es que está deprimido. Luego cuando el protagonista en su proceso de pérdidas y tristezas a lo largo de la novela lo vuelve a llamar ocurre el siguiente diálogo: "El timbre alcanzó a sonar diez veces antes de que alguien contestara, y de nuevo era él, con su voz frágil y aguda, ¿aló? Saludé y dije, soy el periodista colombiano del otro día. Pero él repitió la frase de la vez anterior: estoy muy deprimido, le pido el favor de llamar la semana entrante. Entonces le dije, yo también, señor Ribeyro, yo también estoy muy mal, disculpe, adiós. Ya me disponía a colgar cuando lo escuché decir algo. Espere, espere, ¿qué le ocurrió? Perdí un trabajo importante, murmuré, sólo eso. Hubo un silencio en la línea y luego me dijo: eso cambia todo, lo espero mañana a la siete". Al principio parece unas líneas sin importancia, pero luego en la entrevista con Ribeyro y en el análisis muy subjetivo que hago de la novela, observo que el protagonista lleno de recurrencias pícardías, aventuras sexuales, laberintos policiales, es un personaje que comienza con una tristeza profunda y en su andar la va reconociendo. La novela de Gamboa es una expiación, no para salvar sus culpas sino para reconocer la tristeza como eje que marca cada maniobra, cada decisión, tristeza que embarga a todo exiliado, a todos lo que han perdido las coordenadas de su tierra, de su lengua, de lo propio, de lo querido, de lo conocido, en sintesis esta novela, para mí, es una bildungsroman sobre la tristeza.  
Berni
Escribo cuentos de las personas privadas de palabras, de los marginados, olvidados, condenados a un existencia sin sintonía y sin voz. Así justifica su escritura Julio Ramón Ribeyro en una carta que envía al editor de su libro La palabra del mundo, y que será el preámbulo para iniciar un viaje por la idiosincrasia y las visiones de una América Latina llena de personajes grises, sin historias, hundidos en la miseria, en la ignorancia, en el destino, o decirlo más sencillo, personajes que van teniendo conciencia de sus pérdidas. Igualmente la narrativa de Ribeyro fortalece lugares comunes del “ser latinoamericano” que hemos heredados de políticas dictatoriales, guerrillas alertas o pandillas engañadas, galantería de machos, jolgorios futbolísticos, visionarios del futuro; estos cuentos es un ir de la tristeza a la alegría y viceversa, como giros de compases en un baile; todos ellos acompañados por personajes mestizos, mezclados, amalgamados, quizás más por necesidades política, por prejuicios morales, por recibir una educación cicatera de emociones, que por compartir sueños comunes o ideales concretos. Julio Ramón Ribeyro en sus noventa siete cuentos que aparecen en La palabra del mundo, plantea las principales mitologías y lugares comunes que han asociado a los Latinoamericanos dentro de los propios países como fuera de ellos. Así hallamos varias problemáticas que directa y tangencialmente el autor peruano retrata: la identidad, los problemas de las clases sociales, la educación como arma de cambio social, el sentido de justicia, la relaciones amorosas, el desarraigo, las tribus urbanas, los militares y el poder, los criollos y el poder, los pobres y el poder, así como miradas a la política y la corrupción del Estado, para finalmente comentar los sueños de los bohemios que deambulan desde el barrio de Miraflores hasta cualquier calle de Montmartre, buscando algo sin precisión. 
Poleo
En su cuento: Una aventura nocturna, el protagonista Arístides es descrito como un “hombre excluido del festín de la vida”, un hombre triste, que vislumbra una aventura pero como su vida es un cúmulo de desatinos, su aventura será burlada por su destino. La figura de Arístides contiene las actitudes de las personas marginadas, del pobre, del miserable, que busca en el futuro algo mejor para ser incluido en ese festín que se llama modernidad, del desarrollo económico y los avances tecnológicos, del buen vivir burgués. Arístides será engañado por una fantasía, por una promesa, por una noche de placer, por un American Dream de libertad, de encuentro de voz, de justicia. Arístides es una metáfora de lo que ha ocurrido a los Latinoamericano, un mundo de constantes promesas pero que se cierra como puertas automáticas, dejándolo realmente con un dolor por la pérdida de sus sueños. Ribeyro es un escritor que recorre la mayoría de los mitos y lugares comunes de los latinoamericanos desde los sentimientos de la pérdida en situaciones de pobreza, de embarazos precoces, de jactancias, de sueños vacíos, de adulancias, de migraciones y los puntualiza en espacios obtusos, es zonas escarpadas, en escenarios europeos o cerca de campos del golf a las orillas de Lima donde constantemente afloran discursos racistas, debilidades de voluntad, obstáculos de ideas, ausencias de ética. Ribeyro es uno de los cuentistas latinoamericanos por antonomasia, y aunque la mayoría de estos escritos fueron realizados en Europa, quizás esa distancia le permitió profundizar su mirada melancólica, nostálgica, de compasión, conceptos que envuelve a los habitantes de América Latina y que sencillamente a veces no comprenden o se aprende a negar; "No estoy triste, no es mi llanto, es el humo del cigarrillo que me hace llorar" decía el estribillo de una cumbia cantada por el venezolano Pastor López.  
Boter
Ya desde su primer cuento La vida gris de 1949, Ribeyro define a los personajes que comulgarán con su imaginación en cientos de páginas. En éste cuento nuestro personaje se caracteriza por no tener nada extraordinario, se desenvuelve en planos grises y posee una vida monótona, como la mayoría de las existencias humanas. De su paso por el mundo no quedó nada bueno, ni nada malo. Era como si no hubiera existido, como un aerolito que cayera sin dejar estela, como un fuego que se apagara sin dejar cenizas. Se hundió en la nada llevándose todo lo que tuvo; cuerpo y alma, vida y memoria, latido y recuerdo. Fue una vida inútil, rotunda, implacablemente inútil. Cuando leo estas líneas me pregunto por qué esa reiteración a lo inútil, el protagonista tuvo una vida, triste, muy triste, pero no inútil, pero la visión de estar tristes, de estar nostálgico, se asocia con un vida inútil, sin valor y a veces sin sentido. También puede ser inútil la vida de los protagonista del cuento: Alienación (cuento edificante seguido de breve colofón). Donde nos muestras a personas se les enseñan a vivir en una eterna tristeza, en la perdida de su identidad. Los protagonista tienen proyectos que radica en la esperanza de una vida mejor en EE.UU., contiene la rabia y el enojo suficiente para realizar el camino del cambio, pero están tristes por perder todo lo que son y lo que los caracterizan, así nuestros protagonistas: Bobby y José María; jóvenes zambo, de familias humildes deciden conquistar sus sueños americanos, pero para tal fin: Antes había que deszambarse. El asunto del pelo no le fue muy difícil: se lo tiñó con agua oxigenada y se lo hizo planchar. Para el color de la piel ensayó almidón, polvo de arroz y talco de botica hasta lograr el componente ideal. Pero un zambo teñido y empolvado sigue siendo un zambo. Le faltaba saber cómo se vestía, qué decían, cómo caminaban, lo que pensaban, quiénes eran en definitiva los gringos.” Perder nuestra identidad, lo que somos, indica una gran tristeza que algunos llaman vacío, el concepto vacío se usa a diestra y siniestra como comodín para explicar ciertas acciones de no aceptarnos como somos, pienso que en el fondo es un sentimiento de tristeza por perder nuestra identidad esencial por embates sociales e ideologías efímeras, por lo que puedo pensar a Michael Jackson como uno de los hombres más tristes que han vivido sobre la tierra, ¿lo sabría?
Bravo

Ribeyro sintetiza encuentros azarosos vitales como base para desarrollar su narrativa, así frente a la impotencia de desarrollar nuestros proyectos y la tristeza de las pérdidas, los personajes narrativos de Ribeyro (y algunos latinoamericano que conozco) se esfuerza por acrecentar las esperanzas, las expectaciones, las confianzas; estos sentimientos salpican la narrativa de Ribeyro, por lo que en sus cuentos: El Jefe, El Banquete, Explicaciones a un cabo de servicio, El profesor suplente; muestras la búsqueda o la elaboración de oportunidades que permitan hacer un giro al devenir de la vida. La oportunidad es un elemento vital para entender cierta actitud de la cultura de América Latina. Así en su cuento: La primera nevada, hallamos Torroba, un personaje que podríamos sintetizar de “aprovechador de las oportunidades”: del “vivo”, del "pícaro", del "oportunista"….. Torroba, poco a poco, va conquistando el espacio vital de su amigo, primero una maleta, luego una oportunidad para dormir en el suelo, progresivamente se queda en las noches, come en la casa y terminar en la cama principal, inclusive despojándola a su compañero para poder satisfacer su deseo sexual. Torroba sintetiza la mirada del quien espera la oportunidad entre la estrechez económica, pero a la vez realizando potlatch, realizando excesos en la escasez, como para engañar a la tristeza. Nunca escuché de sus labios la palabra gracias. Es verdad que por las noches, cuando lo encontraba en uno de esos sórdidos reductos como el Chez Moineau, rodeado de suecas lesbianas, de yanquis invertidos y fumadores de marihuana, me invitaba a su mesa y me brindaba un vaso de vino rojo" Constantemente hay un juego, un arte lúdico, un arreglar la carga en el camino o como decía un personaje de una telenovela venezolana: "Como vaya viniendo vamos viendo"; y es que arreglar las cosas como vayan viniendo, es la actitud del nómada, del conquistador, del guerrillero, es la herencia de los desplazados, la herencia que cobija gran parte de la mentalidad de Latinoamericano. Si bien a los países que nacen desde Río Grande y terminan en la Patagonia, se les han tildado de “subdesarrollados” o de “Tercer Mundo”, horadando así un sentimiento para acercarse al “Primer Mundo”, no desde una preconcebida modernidad, de una pujante industrialización, sino desde las grietas que permitían la cultura, de saltar ciertas brechas de frustraciones, de destino impuesto, de clasificación, gracias a un contacto con ese mundo desarrollado que transcurre en París como el cuento, La estación del diablo amarillo, o en Madrid en el relato, Los Españoles, o Berlín en la narración Los cautivos; vemos cómo nuestros personajes latinoamericanos quedan sorprendido ante la revelación de descubrir que la vida es tan parecida allá, en el "Primer Mundo", como en la Latinoamérica de donde provienen, y es que el sentimiento de tristeza no cambia con la longitud ni la latitud, así que el lanzamiento de un pisapapeles arrojado una noche en una calle de Perú puede ser recogida en un calle de Bélgica al día siguiente como lo recrea Julio Ramón Ribeyro en Ridder y el pisapapeles, criptográfica metáfora de que los sentimientos poseen mas mundialización, como apunta Renato Ortiz, que racionalidad. 
Guayasamín
En su cuento Silvio en El Rosedal, el sentido de oportunidad constantemente debe ser hallado, la esperanza aburre, de ahí que se busque señales que permita al individuo descifrar los mensajes del destino, de aprovechar la oportunidad que tiene en sus manos, en Silvio en El Rosedal, el rosedal mismo será un oráculo que le indicara entre códigos de recuerdos cada acción que debe realizar Silvio, éste no es llevado por una racionalidad, por un orden o lógica su vida, sino por signos, por oportunidades que le señalen los caminos de su educación sentimental sin aprendizajes. Si hemos visto cómo la tristeza es una tarea pendiente en la educación sentimental del latinoamericano y especialmente del venezolano, entonces sólo puedo sentir tristeza por la historia del mango lanzado a la cabeza de un presidente, una tristeza profunda porque en ese acto hará que ciento de personas desdeñen sus proyectos de lograr, por medios propios y esfuerzos planificados, sus deseos de un Bien (ojo, no hablo del bien como una mera conjunción de "bien material" sino de un Bien ontológico que nos hace humanos) y de las experiencias que derivan del Bien como: la satisfacción, la alegría, el júbilo, la felicidad; el lanzamiento del mango nos plantea una tristeza por el abandono de las fuerzas para la experiencia y deseo de vivir en el signo del Bien, para entonces dedicarnos a encontrar la oportunidad del cambio, por lo que una tristeza abismal me va abordando porque sé que en el fondo, es la sistematización de referencias para alienar los resentimientos con esperanzas de oportunidades que se deben encontrar a cualquier costo para así obtener un bien en el futuro (en mucho casos meramente material), de aquí que en el simple acto de pegarle en la cabeza a una figura de poder un mango con un número de teléfono y una frase indicativa: "si puede me llama" y del obsequio obtenido posteriormente, creo que esconde uno de los actos más triste de nuestra historia contemporánea.