miércoles, 8 de julio de 2020

SARTRE Y SU ENCUENTRO CON EL HOMBRE SMARTPHONE


Las personas envían y reenvían reflexiones de filósofos como Zizek Slavoj o Byung Chul Han, Yuval Noah Harari, y algunos pocos, para ser equilibrados políticamente, envían reflexiones de pensadoras como: Susan Haack, Martha Nussbaum o Adela Cortina con su precisa categoría de Aporafobia para explicar ciertos comportamientos con los emigrantes. Recibimos a lo largo de nuestra estar en la Web cientos de análisis para entender los nuevos protocolos sobre el por qué usar o no mascarillas o gel, igualmente para comprender los nuevos mandatos y normas para el uso de una ¨nueva normalidad¨. Por supuesto hay cientos de personas que citan o creen citar desde Platón hasta Arendt, pasando por Descartes y Nietszche, y a veces citan a un amigo divulgador o influence para explicar estas nuevas formas de vivir donde resaltan los teletrabajos, dar clases por una computadora, temer a lo externo generando agorafobia; esto posiblemente a fructificado ahora en tener poca capacidad para concentrarse, ya que leer un libro por una o dos horas se ha vuelto para muchos una tarea titánica entre la atrofia de una realidad saturada de whatsapp, noticias, necesidad de comunicación, y una angustia constante sobre las nuevas economías, empleos, amores y muerte(s); y todo ello, muchas veces, dentro del espacio de la casa, del apartamento, de la habitación, del confinamiento, lugares que a su vez se han vuelto sala de cine, discoteca, restaurante, biblioteca, gimnasio, creando un caos de espacio y tiempo que presenta esta Posmodernidad-covid-19 a nuestro alrededor y que podemos resumir en: Todo dentro, nada afuera.
Pocos citan a Afred Whitehead, Edmund Husserl, Henri Bergson o Jean Paul Sartre, quizás porque estos filósofos son menos prácticos para pensar la biopolítica existente, es decir, estudiar la normalización de conductas en las poblaciones, y una vez establecidas, el estudio de la anatomopolítica donde el individuo ya acepta las normas como normal, sendas áreas de estudios fueron establecidas por Foucault en sus análisis sociales y especialmente en su curso: Los anormales, donde habló de «la ciudad apestada», contrastando el modelo de expulsión de individuos que se utilizaba, por ejemplo, para controlar la lepra, con el de reclusión de poblaciones, que servía en el caso de la peste. Allí Foucault subraya en cómo el control de la enfermedad se hacía mediante un control territorial, marcando y demarcando cada espacio, desde casas particulares hasta barrios, desde regiones enteras y hasta un no habitual control de fronteras. Cómo todo, todos somos sometidos a incesante escrutinios, observados, revisados, chequeados, y de nuevo caemos en el mismo bucle, sentimiento que se profundiza al entrar a una tienda donde nos apuntan con una pistolita para controlar nuestra temperatura en la frente, una hora después, entramos a otra tienda, otra pistolita, y así sin darnos cuentas entramos en un continuo, otro rasgo que distinguiría esta Posmodernidad-covid-19.


Muchos filósofos, como Sartre quedaron como algo lejano, casi sin importancia, aunque sus temas de trabajos hayan sido meditados profundamente como el de la libertad, concepto que está de boca a boca por estos días pero sin ritmo ni melodía. Para Sartre era importante considerar que la libertad no tuviera ningún condicionamiento, ni de tipo esencial, ni de tipo racional, pues cualquier condición que limita la libertad de principio choca con cualquier propuesta argumentativa que busque explicar una biopolítica integral que trate de establecerse en la Posmodernidad-covid-19. Esta libertad ontológica previa a esencia de alguna manera curiosamente la intuía Foucault, porque para él la libertad se entiende como lo que sujeta al individuo a una forma de poder, de ahí lo importante de la libertad como resistencia, como desformación de esa sujeción al poder. en otras palabras, la libertad implicaría pensarla como un modo de subjetivación gubernamental y en relación con ciertas prácticas éticas y reflexivas del sujeto consigo mismo y con los demás; conclusión parecida a la de Sartre en la medida de que esta libertad que estoy condenado a vivir debe también enlazarse y desarrollarse con las libertades de los demas. No obstante, la condición finita del ser humano tropieza con los sueños utópicos y reiterativos al pensar que el poder de la ciencia y la técnica, darán al hombre una libertad absoluta sobre sí mismo y sobre el mundo, y este sentimiento creo que es otra capa que barniza esta Posmodernidad-covid-19.


Lo curioso es que el problema de una gran cantidad de filósofos ha sido dedicarse a interpretar el hombre desnudo, pero creo que desde esta epoca Posmoderna-covid-19 necesitaremos vestir a homo sapiens con la tecnología, con sus smathphones, audífonos, Apps, tables, y demás gadget, si lo pensamos así, aquel pasaje que está en las primeras paginas de El Ser y la Nada de Sartre, nos mostraría por qué éste pensador ha pasado por debajo de la mesa, por qué su ontología y pensamientos sobre la libertad parecen obsoleto, quedando únicamente la idea de que el infierno, o el mal, son los otros. En esta Posmodernidad-covid-19 se evalúa muy altas las reflexiones de Foucault por sus tejidos con el poder y por supuesto, una sobrestimación de las miradas de Zizek y Byung porque integran la tecnología y la cultura pop en sus pensamientos, por lo que hago un ejercicio de usar un smartphone para buscar a Pedro dentro de las páginas de El Ser y la Nada.



En el libro El Ser y la Nada nos narra Sartre en sus primeras páginas acerca de una cita con Pedro a las cuatro en un café: "Llego con un cuarto de hora de retraso; Pedro es siempre puntual: ¿me habrá esperado? Miro el salón, a los parroquianos y digo: «No está aquí». ¿Hay una intuición de la ausencia de Pedro, o bien la negación no interviene sino con el juicio? A primera vista, parece absurdo hablar en este caso de intuición, ya que, precisamente, no podría haber una intuición de nada, y la ausencia de Pedro es esa «nada». Con todo, la conciencia popular da testimonio de esa intuición. ¿No se dice, por ejemplo: «En seguida vi que no estaba»? ¿Se trata de un simple desplazamiento de la negación? Cómo podemos pensar esa nada que la conciencia popular denomina intuición". Ahora vivimos en una época donde ni siquiera tenemos experiencias de tocar el timbre de una casa; ahora envío un whatssup y esperamos a la persona frente a la entrada del edificio, o en el caso de que Pedro nos esperara y sabemos que llegaremos tarde, envío un whatsapp a Pedro, por lo tanto aquella intuición de nada que podría percibir en el café al entrar se desvanece. Ese testimonio de percibir el "no estar aquí" va mermando por lo menos en los encuentros de café.


Sartre continúa profundizando el tema: "El café, por sí mismo, con sus parroquianos, sus mesas, sus butacas, sus vasos, su luz, su atmósfera cargada de humo y los ruidos de voces, de platillos entrechocándose, de pasos que lo llenan, es una plenitud de ser. Y todas las intuiciones de detalle que puedo tener están plenas de esos olores, colores y sonidos, fenómenos todos dotados de un ser transfenoménico". Ahora, lo curioso es que cuando las personas llegan a un cafe están en su "plenitud", o para no confundir la idea, "hartados" de sí mismos, es decir, tienen su atmósfera creada entre Spotify y YouTube por lo que  no oyen la plenitud del café, no observa, sólo realiza miradas rápidas para buscar a Pedro, los parroquino, las butacas, los detalles de colores y sombras pasan desapercibidos. En el caso de no ver a Pedro al llegar al café no "intuyen" esa particular "nada", automáticamente busca a Pedro enviándole otro whatsapp, o si es posible, tratando de geolocalizarlo a través de un App. Es probable que huela el café, pero si usa una máscara de la "nueva normalidad" no sólo el aroma se pierde de su sensibilidad sino quizás el gusto, siendo quizás estos dos sentidos los únicos que le quedan para insertarse en la realidad. Ahora se reducen los sentidos y la realidad se anulan, se blanquea, merma en un dispositivo. Esta era no nos permite "intuir" una especie de "nada" que tanto dolor de cabeza le dio a Sartre en sus reflexiones, porque el entorno donde se puede desarrollar ha sido suprimido, somos unos individuo que nos estamos acostumbrandos a anular aquello que la percepción de lo digital anula, sin criticar ni perplejizarnos.


Sartre prosigue diciendo: "Análogamente, la presencia actual de Pedro en un lugar que yo no conozco es también plenitud de ser. Parece como si encontráramos en todas partes la plenitud. Pero es menester observar que en la percepción, se da siempre la constitución de una forma sobre un fondo. Ningún objeto, ningún grupo de objetos está especialmente designado para organizarse como fondo o como forma: todo depende de la dilección de mi atención. Cuando entro en ese café para buscar a Pedro, todos los objetos del café asumen una organización sintética como fondo sobre el cual Pedro está dado como debiendo aparecer. Y esta organización del café como fondo es una primera nihilización". Ahora no hay analogías, los fondos no se sintetizan para designar un objeto especial, las pantallas sintetizan los fondos, lo designable, las cosas. Sartre nos explica una dialéctica entre una plenitud que aparece desde los fondos que, por lo general, desaparecen para dar paso a un tipo de "ser", en este caso de Pedro, pero en estas páginas su "ser" no aparece, aunque ha habido un principio de nihilización que podemos entender como un hacer, una organización de los fondos, deshaciéndose de sus características para para aparecer una plenitud de un "ser", quizás de aquí el secreto y el boom de las selfies, hacemos que las cosas funcionen exclusivamente como fondo, así las selfies en su  mayoría nihilizan los fondos para que un "ser" aparezca, un "ser" que es un rostro que a mayor cantidad de like quizás adquiera plenitud.


Sartre precisa durante el texto: "Cada elemento de la sala: persona, mesa, silla, intenta aislarse, destacarse sobre el fondo constituido por la totalidad de los demás objetos, y recae en la indiferenciación de ese fondo, se diluye en ese fondo. Pues el fondo es lo que no se ve sino por añadidura, lo que es objeto de una atención puramente marginal. Así, esa nihilización primera de todas las formas, que aparecen y se sumergen en la total equivalencia de un fondo, es la condición necesaria para la aparición de la forma principal, que en este caso es la persona de Pedro". Quizás Ahora, a diferencia de los tiempos de Sartre, el fondo percibe su nihilización, por lo que una de las críticas que más se vierten en la red, es aquella donde las personas están conectadas frente a su pantalla de smartphone mientras caminan, manejas, estudian, comparten, aman, rien y lloran; disolviendo las cosas, nihlizando los fondos, los objetos, que marginalmente están al lado de la pantalla como puede ser los padres, los amigos, las parejas, los profesores, o sencillamente alguien que se decubre como fondo, nihilizado, marginado, anulado. Es este sentimiento que no aferra a veces en los trenes cuando nos sentamos y divisamos como todos miran sus pantallas de smartphone, descubriendo el observante esa sensación de ser un fondo que se desvanece de la realidad de todos aquellos que los rodean. De ahí el joven que no entiende que su profesor pierda la compustura cuando usa su smartphone en clase, no se ha tenido conciencia de que lo ha nihilizado.



Sartre continúa: "Esa nihilización se da a mi intuición; soy testigo del sucesivo desvanecimiento de todos los objetos que miro, y en particular de los rostros que por un instante me retienen («¿no es ése Pedro?») y que se descomponen al momento, precisamente porque «no son» el rostro de Pedro. No obstante, si finalmente descubriera a Pedro, mi intuición se llenaría con un elemento sólido; me quedaría de pronto fascinado por su rostro, y todo el café en torno de él se organizaría como presencia discreta". Ahora los elementos sólidos no aparecen con el descubrimiento del rostro de Pedro, porque le hemos avizado de nuestra tardanza, lo hemos geolocalizado, sabemos que está en el punto de Google Earth o Map apunta, no se vuelve sólido, sencillamente lo atrapamos como en el juego de Pokemon Go. Pareciera entonces que la realidad sólo se vuelve sólida en los escándalos, en los morbos, en las tragedias, en los ridículos. Las personas dejan de ver su smartphone en esas situaciones y apuntan sus cámaras para grabar esas circunstancias sólidas que se introduce en su móvil y que esperan que resalten con muchos like para asegurar una narración por algun tiempo dentro de su hartazgo digital y escribir por Instagram que el video del suicida que se lanzó desde las alturas de algún edificio, es de él, y cómo esa entrada sólida de la realidad lo conmovió.  



Ya finalizando la búsqueda de Pedro, Sartre reflexiona sobre la negación: "La negación es denegación de existencia. Por ella, un ser (o un modo de ser) es primero afirmado y luego rechazado a la nada. (...) Pero estamos aquí en la esfera de la conciencia. Y la conciencia no puede producir una negación sino en la forma de conciencia de negación. Ninguna categoría puede «habitar» la conciencia y residir en ella a la manera de una cosa. El no, como brusco descubrimiento intuitivo, aparece como conciencia (de ser), conciencia del no. En una palabra, si el ser está doquiera, entonces ya no sólo, como lo quiere Bergson, es inconcebible la Nada: del ser no se derivará jamás la negación. La condición necesaria para que sea posible decir no es que el no-ser sea una presencia perpetua, en nosotros y fuera de nosotros; es que la nada infeste el ser". La negación, es una forma de resistencia porque infesta al Ser, se plantea como necesaria para la libertad que de una u otra manera conciben tanto Sartre como Foucault, y esta anida en la conciencia. Es la conciencia, ese absoluto no sustancial que se enfrenta al Ser, ese acontecimiento absoluto, que no tiene más explicación posible que la de ser un puro hecho contingente, el cual sólo podemos constatar pero no justificar con razones, de ahí que diga Sartre: "La conciencia no es la realización de una posibilidad: surge en el seno del ser, crea y sostiene su propia esencia. La conciencia existe por sí y no tiene causa. La existencia pasiva—la de un sujeto que no actuase— es impensable. Renunciando a la primacía del conocimiento, hemos descubierto el ser del cognoscente y encontrado lo absoluto. Un absoluto no-sustancial". Pero nos preguntamos cómo la conciencia como causa, como actividad, se desplaza entre pantallas, de desgenera como resitencia, se transforma en mera contingencias, parece que la conciencia tiene que "habitar" en el pensamiento, en las App, en lo políticamente correcto o conveniente, así ya nuestras conciencias necesitan razones para justificarse, para ser aceptada y dale existencias a través de likes



De lo anterior observamos que buscar a Pedro se ha convertido en una actividad de ciencia ficción que no imaginó Sartre, pero sus categorías como: fondo, nihilizacón, conciencia, libertad, aparición de lo pleno, pueden seguir explicando esta Posmodernidad-covid-19 hasta que una tarde, en la Web aparezcan enmascarado anunciando un nuevo mundo, donde el mirar fuera de las pantallas será penalizado, el tener conciencia, un acto de reveldía con castigos severos, donde la realidad entrará por tragedias, dramas y comedias controladas y los individuos entiendan que su anatomopolítica es perfecta y necesaria porque no existe ninguna mejor, anterior o futura.

lunes, 16 de marzo de 2020

EN JAPÓN, ¿ENSEÑAR ESPAÑOL ES UNA RESISTENCIA CULTURAL?


 
Lo primero, como algunos buenos y esquemáticos profesores soberbios, en el sentido en que redefinen los conceptos desde su uso estándar para adecuarlos a sus teorías, miremos algunas definiciones sobre la palabra resistencia que contiene el DRAE como: acción y efecto de resistir (por lo que tenemos que tener la definición de resistir que se disgrega entre tolerar, aguantar, sufrir o combatir). Conjunto de las personas que, generalmente de forma clandestina, se oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio o a una dictadura. En el psicoanálisis, oposición del paciente a reconocer sus impulsos o motivaciones inconscientes. Estas formas de entender la idea de resistencias (¿tolerar, aguantar, sufrir, combatir?) son clásicas, como las que se han promulgado en Venezuela y otros países con el yuxtaponer de la palabra resistir con: tiranías, gobiernos, padres, sociedades, capitalismo, veganos, etc.; por lo que podríamos visualizar la resistencia como una escenografía cuyo telón de fondo es: la ley, poderes, dictadores, censura. Una escenografía que permite presenciar la resistencia. Es rememorar el viejo axioma sobre los pecados que por sus actos propone la Ley y, la Ley que se aplica en la medida en que aparece el pecado; una dialéctica sin superación, un juego de frontón, un ir y venir que se agota entre revoluciones, indiferencias, suicidios, y aplausos de insensibilidad.
Ahora bien, ¿cuando digo sobre aprendizaje del Español en Japón como un resistencia a que me refiero? Inicialmente quiero contextualizar: fui profesor de Español en Japón durante cinco años debido a una situación coyuntural, realmente nunca me ha interesado la enseñanza de los idiomas, aunque escribí algunos ensayos sobre la filosofía del lenguaje. Personalmente no tengo habilidades para los idiomas y, aunque puedo defenderme en algunos cuantos, sé que lo hago a media, deficiente, incompleto, pero nunca vi mis conocimientos de idiomas como resistencia sino como una necesidad forzada por la academia, por la sociedad, por la moda. A veces doy clases de Español de forma privada, actualmente a dos personas que tienen tiempo y le interesa mantener sus cabezas con novedades de pensamientos e ideas son mis únicos alumnos. A veces una madre que me presentan algún amigo anglosajón, me pide que enseñe ingles a su hijo, pensando que al ser extranjero el inglés en mi idioma materno y lo domino, pero me niego, primero porque no lo domino y mi acento es muy fuerte, pero en la medida en que me niego le explico a la madre si no sería una ventaja enseñarle Español. Ella agradece, gira sus ojos y no la vuelvo a ver durante un largo tiempo, a veces nunca más. Claro, como le comento a mi amigo Eric, que es profesor de Francés en esta ciudad volcánica de Kagoshima: alguna madres japonesas y quizás coreanas quieren que sus hijos aprendan inglés por un supuesto futuro exitoso laboral, los ven en reuniones de empresas importante donde todos hablan inglés y sonríen, los ven dentro de un plus de educación, como alguien que obtuvo una “buena educación”, los ven en escenarios mundiales, no hablando en sus lenguas maternas, sino en un ingles mesurable y mediatizable como el de Slavoj Zizek; mientras el Español lo perciben como un idioma del tercer mundo o, de  cuarto a veces, de lengua koiné para trabajos mezquinos y repetitivos, es decir, de trabajadores que sudan frente a máquinas, administrativos de segunda categoría, personal de limpieza y empleados de comida rápida y quizás cuya única utilidad para estas madres tan afanadas en el multilingüísmo, sería para el desarrollo de un negocio en el campo del turismo, empresas similares o explotadoras de mano de obra en maquiladoras a lo largo de Latinoamérica, obviamente todo lo anterior no es chic. Eric me mira y me pregunta por qué tiene tantos alumnos de Francés. Le comento que hay un inconsciente que valora el Francés como una lengua diplomática, de moda y como carriola cultural, quizás esa sea la razón de que mi amigo enseñe Francés como optativa en una escuela de Cocina en la ciudad, para enseñar a pronunciar nombres de vinos y quesos. Él se ríe. 
Ahora bien, ¿quienes estudian Español en Japón? Principalmente personas mayores con tiempo y ocio, lo que no es muy común en Japón, la mayoría estudian los primeros niveles, los números, los saludos, frases graciosas y abandona los estudios para dedicarse a otra cosa. Otra vía son las academias de idiomas donde el Español no resalta en los cursos, quizás uno que en otra academia en grandes ciudades como Tokio u Osaka, pero a lo largo y ancho de Japón las academia de Español se cuentan con los dedos de la mano y sobran. Por supuesto están las universidades, pero también estos centros de estudios hay que contextualizarlo. Para comprender al estudiante universitario hay que saber que las principal función de las universidades es preparar empleados, los famosos salaryman, y estos es así desde que a finales del los años 60 del siglo pasado, cuando los movimientos estudiantiles, la autonomía universitaria y la relación Estado-Universidades, fueron subsumida al y por el boom económico y las nuevas relaciones de poder entre las grandes empresas y su necesidad de mano de obra especializadas con las universidad se plantearon y se mantienen. Así que estudiar en una universidad japonesa se transformó en el fondo en una época para la preparación de sobresalir en las entrevistas de trabajo para las buenas o medianas empresas, una relación sin metáfora que fue ampliamente explicada por Foucault en su ensayo: La verdad y las formas jurídicas; para mí, uno de los mejores escritos al respecto entre el poder y las instituciones.
Así que al hacer mi retrospectiva de mi función docente en una universidad japonesa, cuando recuerdo a mis estudiantes japoneses de español, cuando veo su ir y venir por Facebook, recuerdo que la mayoría de ellos habían tenido algún contacto con la lengua española, bien porque vivieron en algún país de habla española por el trabajo de sus padres, o porque de alguna manera tuvieron contacto por la música, la culinaria, el deportes (especialmente la liga española de fútbol) o la moda. Otros estudiantes japoneses sencillamente vieron las formas fonológicas del español más fáciles que las de la lengua inglesa o en última instancia entraron a la universidad de idiomas, especialmente en la universidad donde trabajé, porque sus métodos de ingresos son muchos más “fáciles” que en otras universidades; así que en la universidad donde trabajé, con una carta de recomendación, podían ingresar sin dificultad, lo que marca una diferencia contra el frenesís de los exámenes de ingresos universitarios que castran y siguen castrando a toda una generación.
Obviamente hay minúsculas vocaciones por aprender el idioma en Japón, un país que no se destaca por su cosmopolitismo lingüístico sino por su globalización tecnológica y su vocación visual que emerge entre manga y anime, así la mayoría de los que estudian español como carrera universitaria poseen una vocación poco estructurada en cuanto a sus estudios y opciones de trabajo, muchos saben que no ejercerán la profesión de traductores o intérpretes en Español, ya que al final serán las compañías quienes les designarán su trabajo, el cual generalmente está fuera del ámbito del lenguaje. Hallamos trabajadores en empresas diversas que nunca usan el español aunque posean el titulo universitario de Estudios de Lengua Española. La mayoría de los estudiantes que obtienen el título académico en estudios del español, poseen un nivel del idioma que oscila entre un A2 a un B1, son muy pocos lo que logran un B2 o C1, en estos casos son alumnos que han estudiado un año en un país de habla española y continúan su formación, bien de forma particular o trabajando en el exterior, y en casos muy específicos, algunos que quiera formase como profesor de lengua española, realizando un master en algún país de habla española, especialmente en España o México. Detrás de todo esto esquema de fracaso creo que hay dos datos curiosos.
Primero: la mayoría de los japoneses que se esfuerzan por aprender bien el Español, no se sienten cómodos en la cultura japonesa, la mayoría quieren y desean vivir en un exotismo que no acumule los protocolos, las presiones sociales que tienen el día a día en Japón, tienden a ser más individualistas, lo que ocasiona problemas con el grupo, así como una necesidad “cínica” para desligarse de lenguajes de jerarquías para mantener conversaciones entre diversos grupos sociales. Es cierto que algunos viven esta experiencia por algunos años, pero en algún momento acepta su función social como japoneses, se cambian un circuito en su inconsciente y vuelve a ser japoneses protocolares y poco suspicaz; otros en cambio sus experiencias son tan intensan que comienzan a buscarse la vida en aquellos países cuya lengua oficial es el Español, como si le fuera urgente desvestirse del ser japonés, de dejar de ser un engranaje dentro de un gran sistema, en otras palabras, tanto el que regresa como el que se queda, necesitaron la “Experiencia del Afuera”, de lo distinto para poder estructurar un “Pensamiento del Afuera” que les permite erosionar ciertos órdenes del discurso sobre el ser japonés y sobre ellos y especialmente sobre la “Experiencia de lo Mismo” y el “Pensar lo Mismo” que pulula en la cultura japonesa.
Segundo: una gran cantidad de estos estudiantes son hafu, es decir, tienen a uno de sus progenitores no japonés de sangre, generalmente es la madre que posee otra nacionalidad: filipina, brasileña, latinoamericano (peruana y mexicana principalmente), e inclusive y curiosamente, hafu con madres coreanas y a veces chinas, de aquí el grupo que no le gusta estudiar ni inglés, ni japonés y muchos hablan ese idioma materno con sus progenitoras o grupo familiar, por lo que creo que perciben en el estudio del español algún tipo de “resistencia” (¿tolerar, aguantar, sufrir, combatir); dato que pasa muy desapercibido para los profesores, porque todos o su gran mayoría, poseen apellidos japoneses y es casi imposible determinarlo solo por sus rasgos faciales, o por lo menos para mí, que no creo que sólo viendo a una persona puedas catalogarla y clasificar su ADN, como dicen algunos. También es cierto que una inmensa mayoría de hafu tienen vergüenza de hablar de su particular origen exótico. Muchos de estos estudiantes que nacieron en Japón fueron a escuelas “internacionales” brasileñas-japonesa, coreana-japonesa, china-japonesa, y aunque se graduaron, sus competencias en la historia, gramática y cultura japonesa les impide mayoritariamente entrar en las universidades japonesas. En la universidad donde trabajaba, los exámenes son muy laxos como he comentado, mayoritariamente son cuestionarios de selección y lecturas en inglés, abriéndose un compás para sus oportunidades académicas. De lo anterior la gran cantidad de nikkei brasileños que pasean por la universidad en que trabajé, al igual que algunos descendientes de chinos, coreanos, peruanos, filipinos que me saludaban cuando caminaba por el campus, todos ellos con apellidos como: Tanaka, Yamaguchi o Inue. A la mayoría de ellos los percibia como una resistencia marginal hacia el gran Japón donde viven y que los frikis creen que existe. La facilidad que da la universidad donde trabajé, sus exámenes de ingresos también beneficiaba a aquellos que nacieron en otros países y estudiaron sus primeros años allá, en sus países de nacimiento, bien sea en Honduras o Myanmar como conocí de algunos alumnos, pero que terminaron sus estudios en Japón, la mayoría de ellos poseen la visa de familia o de estada continua por ser menor de veinte años, pero aunque tengan doce años viviendo en Japón y terminaron la secundaria en Japón no son japoneses; por lo que al presentarse para los exámenes de ingreso en las universidades, tienen que presentar la prueba para japoneses un examen de historia, lengua y ciencia envuelto, a veces, en un japonés intragable y no para estudiante de intercambio o aquellos que tienen visa de estudiante y cuyos exámenes están diseñado entre inglés y cultura general con un japonés accesible.
Lo anterior me anima a pensar que los estudiantes de Español en la universidad donde trabajé buscaban soslayadamente una de resistencia cultural, de identidad, de superar la barrera psicológica entre ser y no ser japonés o filipino, en otras palabras, en las de Bataille, la experiencia más pura y más desnuda del afuera es la trasgresión. Algunos japoneses cansado de la “Experiencia de lo Mismo” y cientos de hafu cansados del “Pensamiento de lo mismo” buscan con el Español transgredir algo las estructura del discurso sobre ser japonés, como mínimo burlase marginalmente, desarrollar un “cinimos”, una manera de desengranarse de una sociedad mecanizada e inclusive recitar groserías como una letanía que los ayuda a descubrir y disminuir cierta tensión psicológica vigilada. Mucho de estudiante hafu provenientes de países cuya lengua oficial no es el inglés y no proviene de países del “primer mundo” o interesantes como Alemania o Francia, son marginados por los japoneses en general, así los hafu cuyo progenitor provengan de países latinoamericanos, caribeños, africanos o del sudeste de Asia, así como China y Corea, pasan por varios procesos complejos y segregacionistas para ser aceptados en la sociedad japonesa, ya que ni su idioma, ni su cultura les parece atractivo para el vulgo japonés, en tal caso sus culturas son anecdóticas, risibles, de momentos, de humor. Por supuestos los hafu son vistos como ciudadanos de segunda siendo quizás el dominio de otra(s) lengua(s) una garantía de sus pertenencias multiculturales a la vez de ser una sutil estrategia psicológica para marcar un distanciamiento a la homogeneidad del pensamiento gregal japonés que se constituye dentro de un pesado sistema lingüístico de clasificación y jerarquías.
Como se observará el Español es un idioma muy poco estudiado en Japón, aunque posee grandes perspectivas de integración cultural, de resistencia ante la alienación de un pensamiento homogéneo, de posibilitar “experiencias del afuera”, “pensamiento del afuera” y pragmáticamente, permite vínculos económicos creando nuevos puentes de inversión y tecnología con más de 25 países con los cuales se puede generar comercio en Español. Lamentablemente el español es un idioma que genera mucha confusión cultural por estos lares, ya que para muchos japoneses la lengua española sólo se habla en España (en algunas ocasiones me han preguntado cómo es la lengua venezolana); los libros para aprender Español, en su mayoría presentan portadas de mujeres bailando flamenco, fiesta de toro, la Sagrada Familia, Futbol, para muchos, en los países de Latinoamérica se habla español, pero no pueden nombrar más de cuatro, donde siempre resaltan México (comida), Argentina (futbol), Perú (emigrantes) y Chile (vinos), por lo que algunos libros de aprendizajemdel español enfatizan la cultura peruana o mexicana. Hay un pandemónium para explicar las diferencias culturales, lingüísticas o históricas de la lengua española en Latinoamérica, así como los tonos y los dialectos, volviendo su aprendizaje aburrido e impráctico para muchos estudiantes, o sencillamente una cantidad de información que no tiene un fin en sí mismo, y aunque esta es la definición de belleza kantiana, es económicamente poco rentable; son por estas particularidades utilitarias que la cultura y literatura latinoamericana son poco aclamadas. En literatura las variantes lingüísticas de un escritor cubano, colombiano o uruguayo son tan diversas, con una jerga tan específica y realidades tan opuestas, que en lugar de ver una riqueza de pensamiento, ven una trabajo extra e innecesario, es quizás por esto que prefieren la literatura española, más homogénea en palabras, estructuras, historia, visión y realidad, de hecho de lo innumerables profesores de literatura en español, sólo conocí a tres que se dedicaba a Latinoamérica, y apenas uno que dominaba la literatura de más de dos países. Así el futuro del español impulsa a España y sus variantes lingüísticas peninsulares a introducirse cada vez con mayor fuerza en las curricula de estudio en las instituciones japonesa. En cuanto a los hechos culturales para sus estudios hay un hecho curioso, las variantes culturales Latinoamericana se alejan porque en el fondo no se pueden clasificar en ranking, por ejemplo: ¿en cuál país de Latinoamérica se habla mejor el español, o cual “cultural” del continente es la más interesante? Son los ranking los que determinan casi siempre la selección de opiniones, ideas y compras en Japón, pero también en los estudios, por lo que hay ranking donde colocan a Salamanca o Valladolid, como lugares donde se puede estudiar el “mejor español”; o donde Barcelona, Granada, Sevilla poseen los mejores puestos en el ranking de lugares con un “mayor interés cultural”, o universidades en Madrid para estudiar el “español para los negocios” (curiosamente México está en este ranking, se ofrece como una plaza para los estudios vinculados con los negocios, porque han logrado promover, desde sus feudos como Televisa en EE.UU., que en México se habla el “español neutro” como me insistió un estudiante que iba a ser unos cursos de business en español en la universidad de Monterrey), por estos ranking que aparecen desde revistas especializadas hasta comentarios de profesores japoneses, el futuro del español que se desarrolla en Latinoamérica, sus esfuerzos de integración a partir de enseñar su impresionante variedad lingüística e histórica, sus aportaciones culturales, literarias y artísticas, están alejados en el futuro inmediato de estar entre los primeros puestos de cualquier ranking que se elabore en Japón.
Pero lejos del ranking, de las Experiencia y Pensamiento de lo Mismo, de los discursos sobre qué es lo japonés; la resistencia como Experiencia y Pensamiento de lo Afuera, de la resistencia marginal que permite ver la xenofobia, aporofobia, el odio, la estulticia sobre le mundo que posee muchos japoneses, sobre el fondo de leyes que pensamos obsoletas como el de la sangre, la familia, la honestidad, la cultura que desde otras lenguas un examen de historia, lengua y ciencia envuelto, a veces, en un japonés intragable buscamos trasgredir a cada rato el ser japonés y un Japón difuso que se borra entre manga y masturbaciones.   

martes, 21 de mayo de 2019

CUENTOS DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA CONTADOS POR SUS CREADORES (JULIÁN ISAÍAS RODRÍGUEZ DÍAZ)


Julián Isaías Rodríguez Díaz
LA CARTA REVOLUCIONARIA.
Fui su secretario por mera envidia, quería tener su sabiduría que le permitía ver la verdad en los ojos de los demás como explicó a la Nación cuando investigaba en caso del asesinato de Danilo Anderson y vió la verdad en el discurso de su testigo estrella Giovanni Vázquez. Mi jefe no sólo veía la verdad, sino era un consagrado poeta, como lo debe ser todo buen revolucionario, además de lector, narrador y cristiano, siempre recordaba su versos: «Al él, le gustaba fregar / fregaba los platos / fregaba los cubiertos / fregaba las ollas / y fregaba la paciencia», lo que también me recordaba que todo delirio poético se vuelve realidad gracias a las instituciones que lo promueven, es decir, la institución llamada Revolución Bolivariana ha fregado la paciencia a cada uno de nosotros e inclusive a mi jefe Isaías Rodríguez, Julián para los panas, por lo que no es que la realidad imita la ficción, sino que ésta se vuelve real por las ineptitudes políticas que las promueven de ahí la novela kafkiana que vive Venezuela. Mi Jefe me confesó que deseaba renunciar a su cargo viendo que no tenía dinero para pagarme mis honorarios, ni la cuenta de la cafetería donde todas las mañanas desayuna un café y dos cruasán por doce euros, por lo que también me permitiría renunciar si quisiera pero eso sí, no podía tomar mas café gratis en la embajada, pero antes de renunciar me pidió que le ayudara a corregir su carta de renuncia y así lo hice con sus comentarios. Estimado Presidente: (aunque no estaba seguro si se dirigía a Maduro o a Guaidó). Desprovisto de alardes y con un inmenso respeto por esta batalla digna y valiente que ha librado contra el imperio declinante, me dirijo a usted en la oportunidad de presentar mi renuncia al cargo de Embajador Plenipotenciario de la República Bolivariana de Venezuela ante la República de Italia. (Le comenté que la introducción tenía un alarde épico-poético a lo que él preguntó ¿acaso los imperios no caen? ¿no ves lo cerca que el Imperio está por caer, está declinando por el peso de sus políticas estúpidas? Frente a esta sentencia de la persona que más envidio pensé en redactar un tratado sobre qué es la estupidez, pero creo que es inagotable, en fin, leí el siguiente párrafo donde detecté un arrebato iluminado). Debo reconocer que nací para martillo y del cielo me caen los clavos. No he aprendido a regatear indulgencias y ello es terrible y agotador en la política del día a día. Afortunadamente, el dolor proporciona confianza y seguridad; el dolor es necesario y opcional, cuando los pasajes duros se atraviesan frente a nuestra dignidad. Sepa usted, Presidente, que sigo senderos rectos como los de una lanza. (No pude evitar que una lágrima saliera de mí, ver a este recto hombre sufriendo por no poder regatear indulgencias, es decir, las vendía a un precio fijo y punto, sí, qué dolor que a veces no le pagaran su precio, pero siempre la poesía viene a su ayuda)  Su causa, que es la mía, me ha retenido como un campo de fuerza, como un imán. Con fe absoluta me he aferrado al chavismo, cual una tabla en este océano de contradicciones que rodea su Gobierno. He llegado, sin embargo, a comprender definitivamente que no puedo convertir el agua en vino, ni resucitar a los muertos. Muchos de sus discípulos tienen muy poco de apóstoles, y es cuando todos nos preguntamos ¿si es la iglesia o dios quien está fallando? (Cuando leí este párrafo tuve miedo de estar envidiando a Jesucristo y no saberlo, ¿cuándo se habrá dado cuenta que no podía convertir el agua en vino?, creo que en los momentos donde más contradicciones mostraba la revolución había menos milagros, obvio porque con Chávez y con muchos dólares los milagros aparecían y los apóstoles también). Como San Pablo, el gran faquir, renuncio a mi trabajo de recaudador y me largo al infierno. Puede usted estar seguro que cantando enfrentaré cualesquiera de las muertes que me esperan ¡Ya no aguanto más! Se ha irrespetado la Embajada donde lo represento, y tengo 77 años. Mi frente está y estará en alto, no soy de los que se quedan mirando los zapatos. Toda la vida he rechazado las injerencias que pretendan humillar o alterar mi consciencia y mi espíritu. (En este momento epistolar le pregunte si vivir en el Infierno era los EE.UU. o Venezuela, pero él apenas sonrió y no preciso, y es que la poesía nos llenas de metáforas y nos aleja de las precisiones). Quiero que sepa usted, que estoy y estaré a su lado. Pero espiritualmente. Es mi turno de ser abuelo. Lo he diferido mucho tiempo y no quiero morir sin ejercer este oficio que lo ha retardado la política. Me alisto en la Fuerza Espiritual de Operaciones Especiales para los Nietos. Necesito mucho de ellos para poder contar y escribir las historias de este tiempo, vivido desde 1.998 hasta la fecha en la cual suscribo esta carta. (No pude evitar verlo como el abuelo de Heidi, con su pipa y haciendo cabras de madera, eso sí, no importa si está en un Chalet en Suiza, él estará espiritualmente con Maduro, mientras éste lo ve en las fuerzas especiales espirituales para nietos, obviamente no es sólo poesía lo que leemos, es paradoja que zanja a una generación de otra).  La fe, Presidente, es una lección, pero también una elección. No tengo nada de que arrepentirme; he sido feliz entregándome a una de las causas más bellas de la vida: la libertad de mi país. He querido ser un compañero leal y no un diletante adulador y temeroso. No me metí en esto para sacar una espada de una piedra y convertirme en el rey Arturo. Creo en su causa y puedo bailar mazurcas con Ana Karénina. La cruz que he cargado durante estos años la acepto con benevolencia y afabilidad, como un gesto de gracia. No soy de quienes se rajan la camisa para luego decir: "mira lo que hice por ti". (En esos momentos le dije que abusaba de la fuerza de la metáforas, que era innecesario bailar mazurca con Ana Karénina en vez de tambor en la costa de Choroni con una hembra mulata, y que era mejor no burlarse indirectamente del presidente con la imagen del rey Arturo, porque cuando le recomendó la película “Los caballeros de la mesa cuadrada” y le explicaba que era una parodia del rey Arturo, Maduro preguntó si aún gobernaba). He visto mucho marketing al lado suyo y también al lado de Chávez. La gente constantemente se bautiza, pero jamás se libera de sus pecados; sepa usted, Presidente, que su pueblo no solo es insobornable sino, también, difícil de engatusar. Mucho más allá de los partidos, ese pueblo, es una gran familia que debe superar el odio. Con el tiempo sabremos quienes somos, y a quienes nos hemos parecido, a Bolívar o a Santander. (Aquí casi me decepciono de él, del hombre que ve la verdad en los ojos de los otros, porque aun no sabía quienes eran colombianos o venezolanos, sólo alentaba a superar los odios, aunque nadie supera sus pecados. No sé, le dije que era muy teológica esta parte y yo era santero. Él me hizo con la mano la señal de la cruz y me sentí liberado). Me voy (del cargo) sin rencores y sin dinero. Mi esposa acaba de vender las prendas que le regaló su ex esposo, para poder mantenernos frente al bloqueo norteamericano. Estoy intentando traspasar el vehículo que compré al llegar a la Embajada y, como usted sabe, no tengo cuenta bancaria, porque los gringos me sancionaron y la banca italiana me echó de su lonja. Clavaron mi honestidad en una pica, pero cuando muera sabrán exactamente cual patrimonio dejo a mis hijos. Guardaré los recuerdos que de usted tengo en una caja con pelotas de naftalina. (Le pedí que no escribiera esto, lo verían como un chulo, además de que buscarán por las redes quién es su esposa además de explicarle que no tenía que separar el prefijo ex de la palabra esposa, pero en fin él es un poeta, pero además seguramente buscarán a su exesposo por tarugo y rico o quizás bolichavista que le regalaba joyas, en esos momentos yo lo buscaba por Google; pero él fue enfático, la caja con pelota de naftalina tenía que aparecer en el texto como una visión de humildad. Sí, le dije en estos momentos, el pueblo venezolano lo verá como un Mahatma Ghandi en un futuro cercano). No tiene usted que aceptar o reprobar esta carta. La haré pública porque es definitiva. No es irrevocable porque nada es irrevocable en la vida. Es simplemente definitiva, señor Presidente. No me vea ni me sienta vulnerable. Esa expresión es "neonazi" y no suena bien. (También le advertí de la palabra neonazi, porque la gente puede pensar que el presidente es fascista, lo que es algo impensable si no usamos la lógica, pero a él le encanta la historia, las película y los libros que habla sobre los nazis, no sé es una afición que junto a ir a la iglesia a las 10 de la mañana, nunca he entendido) Créame que me siento orgulloso de haber sido su Embajador y su compañero, y que, en este momento, siento como si me quitara una de las tantas contracturas que tengo (son tres) en la columna. Renuncio, Presidente, a mis dosis de insomnio, estrés, aflicción y a las víboras con cabeza triangular que desde hace mucho tiempo lo acompañan. (Definitivamente renuncio, le dije a mi jefe al leer esta parte de la carta porque está proclamando a los vientos que además de que la Revolución Bolivariana es mala para la salud, está protegida por una Medusa que impide a los superhéroes venezolano terminar de entender el último capitulo de Juego de Trono).Me voy "pelado", como el ala de un murciélago, como si una ola turbulenta me empujara; sin ningún tormento, con la verdad de lo íntimo, de lo justo y de las convicciones intactas. Le juro que continuaré perfeccionando mi dignidad para reconocerla en mis silencios y poseerla hasta mis últimos días, y para emplearla como escudo y hacha frente a los adversarios (no tengo enemigos Presidente). (Pues yo también me voy, no tan poéticamente porque no me gustan los murciélagos, también pelando aunque nunca fui abogado, ni miliciano de Acción Democrática, ni Vicepresindente de un país, ni Fiscal General, ni embajador, pero si usted después de todos estos cargos sale pelando, no quiero decir cómo salgo yo). Su amigo Julián Isaías Rodríguez Díaz (Su Jalabolas secretario y miembro de PSUV).

domingo, 14 de abril de 2019

STAND-UP COMEDY : EL MONÓLOGO HUMORÍSTICO INEXISTENTE EN JAPÓN


Yo con mi profesor de Filosofía del Lenguaje
Tengo un amigo cómico, o mejor dicho, un amigo que se dedica profesionalmente al humor: Reuber Morales, bueno sí, a veces el destinos nos coloca a estos tipos de personas para aumentar nuestros niveles de tolerancia o eliminar ciertos excesos de bilis, en fin, lo conocí cuando por otro siniestro misterio de mi destino me dediqué, durante cuatro años, a enseñar una Cátedra de Humor en el Instituto Pedagógico de Caracas, él me ayudaba dando clases de humor y aunque parece un chiste en sí mismo, él además de cómico se dedica a dar clases de humor. Durante esos años en la Cátedra aprendí que hasta un evangélico fanático es capaz de establecer una rutina donde el mismísimo Jesucristo es una fuente de carcajadas, mostrando así que lo más cercano que nos trauma psicológicamente creándonos frustraciones puede contener a su vez, las mayores reservas de pensamientos para hacer monólogos humorísticos si lo sabemos encarrilar; también aprendí que aquellos que llamamos humor “inteligente” está en los oyentes y no en los monólogos de los comediantes, a este respecto tuve problemas con algunos profesores porque me increpaban que algunos alumnos usaban palabrotas “innecesarias” en sus rutinas, a los que yo preguntaban: ¿cuándo es necesaria o no las palabrotas?, a lo que ellos respondían mostrando rutinas de comediantes que nunca decían malas palabras mostrando así un humor inteligente como Laureano Márquez. Pensé entonces que la Cátedra tenía que eliminar a todo aquel que hiciera monólogos como los del Conde del Guácharo que dicen a cada rato palabrotas, groserías o metáforas sexuales, pero también descubrí que no todos se reían del humor inteligente de Laureano Márquez porque sencillamente citar a Kant en ciertos contextos no necesariamente genera humor, porque entre otra cosas, muchos de los que escuchaban esos monólogos a veces sencillamente no sabían quién era Kant, por otra parte, algunas personas luego de oír al Conde del Guácharo, me preguntaba ¿cuáles groserías?, es decir, tanto Laureano Márquez como el Conde del Guácharo usan mordacidad, ironías y sarcasmos para desmontar y desconstruir el "ser" venezolano, sus valores, creencias y miedos; aunque también aquí, en este núcleo de valores es donde se halla los sistemas de censura, agrados y desagrados de las personas que escuchan los monólogos, porque hay público que le gustan que les desmonten su condición con cinismos (humor inteligente, quizás el usado entre otros por El Profesor Briceño) o con sarcasmos (humor bruto, usado entre otros por George Harris). Así que la censura, como toda censura hacia las artes, está en la mente del espectador y NO en los productos de los comediantes. 
Laureano Márquez
La vida y especialmente el socialismo del siglo XXI me hizo autoexiliarme en Japón y mi amigo Reuber, buscando expandir su negocio de la Fabrica de Comedia, busca en Asia, y quizás preferiblemente en Japón, una tierra fértil para desarrollar una escuela de stand-up comedy, especialmente entre las comunidades latinas y angloparlante, por lo que me pregunta sobre ese arte en Japón, y es cuando tomo conciencia de que no existe, o por lo menos en los diez años que tengo viviendo en el país del Sol Naciente nunca he visto información o espectáculos de stand-up comedy, y como buen discípulo de mis profesores de filosofía me pregunto ¿por qué? y luego de pasear por mi jardín llego a unas conclusiones partiendo de las siguientes reflexiones.
Er Conde del Guácharo
Primero. Orígenes diversos: unos de pies, otros sentados. Cuentan que el stand-up comedy tiene sus raíces en la tradición del vodevil del siglo XIX, donde en sus inicios de función o durante el intermedio de los actos había un maestro de ceremonia que contaba chistes o algún monólogo humorístico de manera de preparar a la audiencia para el espectáculo. Frecuentemente se amparaban en anécdotas étnicas o sobre estereotipos así como chistes picantes y en ocasiones sobre sucesos personales o la situación del país. Es conocido la historia de que los hermanos Marx, que comenzaron en el vodevil, siendo un grupo de cantantes conocidos como "The Three Nightingales", pero que todo cambió una noche de 1912, actuando en Texas, fueron interrumpidos por gritos desde afuera sobre una mula que había huido. La audiencia se apresuró a ver qué estaba pasando. Groucho se enojó por la interrupción y, cuando la audiencia regresó, hizo comentarios sarcásticos pero en lugar de enojarse, el público se echó a reír. Esto simple mención de los inicios de los hermanos Marx nos da la clave de su éxito: el sarcasmo, la ironía, en el fondo muestra una infinidad de sentidos en las sentencias o frases que esgrime el comediante y por supuesto: el tono con que lo dice, por eso su película muda de 1921, Humor Risk, pasó sin pena y sin gloria, a tal grado que se encuentra desaparecida, no existe copia. Es en la introducción del cine sonoro cuando los hermanos Marx ganan, su apuesta fue el lenguaje y es que para hacer stand-up comedy se requiere una cierta conciencia del lenguaje así como sus giros, sus tonos, sus polisemias y contrasentidos. En Japón, dentro de su mundo cerrado de la época Edo, no desarrolló vodevil, obviamente existía espectáculos tanto para el samurái como para le pueblo llano, dentro del primer grupo están las geishas, que aunque quieran marcarlas como una forma elegante de prostitución, su origen era entretener a los clientes en lugares de placer, con bailes, música, danza, mientras el pueblo se reía con el rakugo, una especie de stand-up comedy pero sentado. Un comediante contaba chiste o desarrollaba monólogos humorísticos en tabernas o en la calle. Rakugo que podría traducirse por sus kanji 落語 como "hablar en caída", o hablar precipitadamente, es decir, un hablar rápido con gestos y expresiones precisas para atrapar la atención del espectador y generarle risa, éste arte era una conjunción de muecas con anécdotas usando un lenguaje lejos de ironías o sarcasmos y muy próximo al que esgrime un ignorante, un tonto o un niño, así que el lenguaje sigue implicando su uso particular en la comedia desde sus orígenes: de pies en el stand-up comedy quizás mostrando una actitud desafiante, o sentado como en el rakugo, transmitiendo humildad y sencillez.
Profesor Briceño
Segundo. Usos del lenguaje: artillería pesada versus katana. El stand-up comedy ataca desde el presidente de los Estados Unidos hasta la suegra o la mamá. Si observamos cualquier documental o serie cuyo eje sea el stand-up comedy como The marvelous Mrs. Maisel o el primer capítulo de la nueva y renovada serie The Twilight Zone, podemos apreciar cómo el stand-up comedy se desarrolla a partir de un confesar constante de ciertas situaciones que afectan al comediante, porque se transforman en absurdas o sin sentido para él, por lo que trata de plantearla desde otras perspectivas, niveles gnoseológicos, estructuras éticas o morales o pensamientos políticos o religiosos; podemos pensar que aquí radica la genialidad del comediante: plantear lo que nos es cotidiano y normal como algo estructuralmente caótico, irracional, extravagante, por lo que mientras más se trate de mantener una realidad como normal, única, inoxidable, como buscan dar los gobiernos tiránicos, fascistas o neoliberales, más humor se puede producir. Una diferencia entre un filósofo y un comediante es que el primero se pregunta sobre ciertas perplejidades que se le presentan: el mundo, las polisemias de las palabras, la naturaleza, tratando de dar alguna respuesta coherente, lógica y con atisbos de certezas dentro de la realidad que lo rodea; mientras el comediante, sobre esas perplejidades y preguntas no buscan respuestas y menos certezas, sino que las introducen del nuevo en el mundo, pero invertidas, alteradas, fragmentadas, desarrollando así una visión fresca y probable de esa realidad, lo que causa escozor a muchas personas que piensan y sienten que la realidad no debe ser pervertida, en el sentido de entender esa perversión como la manera más rápida de obtener placer, o sencillamente reírse de la realidad. Es posible que esta característica haya hecho a muchos comediantes del stand-up comedy sean unos críticos muy agudos pero a veces incómodos para ciertas realidades, culturas, e inclusive para sí mismo. Si pensamos que los comediantes de rakugo, su humor se basa en las cosas cotidianas que sobresalen, no por su falta de sentidos, sino por sus torpezas. Esta sociedad japonesa que se estructuró jerárquicamente desde la época Edo y que aún se mantiene de forma obsesiva y sutil, como podemos ver en la "amistad" de un equipo de béisbol de una escuela, donde no hay compañeros, sino sempai o kohai, es decir alguien que nació antes o después de un año específico volviendo al sempai el mayor y al kohai el menor, así sea por unos meses, sólo hay compañeros si son del mismo año. Dentro de tal organización y jerarquías todo debe ser presentado con sentido y eso es lo que enseñan a los ciudadanos japoneses en las escuelas, es decir, toda acción que se hace está supuestamente dirigida por superiores, desde la política hasta los profesores, sus mandatos, observaciones y opiniones tienen un sentido autoritario aunque las personas no lo comprenda, y no lo tiene que comprender porque en el fondo dentro de ese orden lo único que se puede hacer es ejecutar esas ordenes para mantener la realidad que los arropa, para mantener precisamente ese orden, que como todo orden es azaroso, pero para la sociedad sólo importa el orden, no los orígenes azaroso. Así los comediantes japoneses no se hacen preguntas al respecto de la realidad y por supuesto toda tergiversación de esa realidad es mal vista, así como toda ironía o sarcasmo se considera de mal gusto, por lo que el humor se refugió en lo que se escapa de esa jerarquización: lo torcido, lo irregular, lo inentendible dados por cierto desbarajustes del orden, por lo que cuando oímos a un comediante de rakugo casi sabemos con certeza el arma que usará: la confusión. De hecho de mí se ríen mucho porque me confundo mucho con el lenguaje japonés. Una vez le explicaba a unas personas que Mi Amiga Japonesa estaba en la oficina, jimusho, 事務所, pero en lugar de decir esa palabra dije cárcel, keimusho, 刑務所, así mientras más explicaba, más se reían, en fin, también en cualquier lugar nos reímos de las confusiones que produce un extranjero tratando de hablar una lengua que no domina, aunque quizás dentro de un stand-up comedy, esa confusión plantee reflexiones sobre los problemas de las migraciones, de las identidades, de las humillaciones, en fin, por aquí me introducen katana a mi orgullo cada vez que hablo japonés, parte del proceso de vivir dentro de una lengua totalmente alóctona, así que me río de los japoneses cuando piensan que: quiero té, significa lo mismo que: te quiero.
George Harris
Tercero. Brecha Generacional: adolescencia versus senectud. Un presidente que es odiado por toda una nación y cuyo movimiento revolucionario hizo que emigrara a Japón: Nicolás Maduro, en cadena nacional, se transformó en un profesor de lingüística románica explicando que la palabra adolescente proviene de la palabra adolecer, es decir, carencia o falta y se permitió proponer el término "construyente", para abarcar aquella época que va entre los 12 a los 20 años.  Creo que no ha tenido éxito o alguien le explicó en privado que ya la palabra adolescente contiene la idea de desarrollo, crecimiento, construcción. El stanp-up comedy es un adolescente cuyas hormonas lo lleva a explorar con más acuciosidad la realidad que lo rodea, como a la mayoría de los adolescentes. Pienso que Latinoamérica está marcada por una visión adolescente del mundo, es un constante laboratorio político, comunicacional, económico, religiosos, etc., así cada década algo cambia en Latinoamérica, bien se cambia de gobiernos de izquierda a gobiernos de derecha, bien la religión cristianas apostólicas a religiones cristianas evangélicas, y en ocasiones salpimentada con santerismo o budismo o bien porque una década la economía funciona de las mil maravillas y en la siguiente los paises se vuelven miserables; sí, Latinoamérica es un lugar que se ha vuelto un terreno propicio para el cultivo de experimentos, y por supuesto entre estos esta el stand-up comedy. Desde México hasta la Patagonia, ciento de comediantes tratan de abrirse un espacio que les permitan vivir de su arte y genialidad con la esperanzas de mantener allí, pienso que lo que hace que un comediante latinoamericano logre cierto éxito está en el público que lo oiga, lo apoye. Las habilidades que debe contar el comediante están limitadas por la audiencia, a mayor carcajadas más espacio tendrá para desarrollar sus rutinas, sus reflexiones, sus carismas, sus descontruciones y por supuesto esto es proporcional, a menor carcajadas debería plantearse ser coaching para amargados, inseguros y soñadores, a lo mejor tiene éxito; estas dinámicas hace que los comediantes sean como adolescentes en constante experimentación de ideas y su semántica como el feminismo, las sociedades LGTB, los movimientos de izquierda, de derecha, la familia, el aborto, las migraciones, etc., movimientos que también buscan sus espacios dentro de la realidad y puede ser que una de las funciones del comediante sea introducirlas, darle giros, quebrarlas, mostrar sus ensamblajes para que los oyentes procesen estos movimientos, mientras se ríen. Así en el fondo cuando el público no este de acuerdo con la semántica del comediante, no se reíran y obviamente despotricará del comediante y sus temáticas, por lo que estos adolescentes que pululan por los stand-up comedy de latinoamérica, deben moverse con los ímpetus propios de su edad, adquiriendo experiencias para pasar las medianías de lo políticamente correcto. Ahora bien, se sabe  Japón es un país de viejos, demasiados, se piensa que a mediado de siglo el 45% de la población tengan más de 65 años, ahora va por el 20%, de hecho me siento un joven cuarentón paseando por la ciudad donde a cada rato paso a un viejito que con bastón trata de ganarme una pequeña carrera, obviamente sin éxito; pero será este precisamente el público que tendría si apareciera unos adolescentes operando la realidad dentro del ámbito del stand-up comedy, por los que los vejetes que cómodamente conocen, aceptan y tratan de mantener esa realidad reaccionarán ninguneando a esta posible generación de comediantes de pie. Este detalle generacional quizás haga que el stand-up comedy no tenga un éxito seguro en Japón, los vejetes o yayos no pueden procesar una realidad alternativa, me imagino que sólo el plantearla le daría un ataque cardíaco. Mi amigo comediante me decía si no habría comunidades de Latinos, de adolescentes comediantes pululando por pequeños barrios, generando stand-up comedy, pero la mayoría de los extranjeros están casados con un o una consorte nipona y es el consorte junto con sus viejos padres los que crean los lazos sociales, así como los afectivos y por supuesto los de humor, y aunque parece curioso, dentro de un bar, uno puede hallar a una pareja de latino en silencio, mientras una vorágine de japoneses encanecidos bebiendo, haciendo escándalo y riendo los aturden, los latinos miran con asombro, y es que creo que en el fondo se sorprende (de hecho me ocurrió a mí) de que esas risas y carcajadas que afloran con facilidad provengan por las confusiones más tontas, como el haber impreso un informe en un papel C1 en lugar de un A1, eso los mantienen alegres por horas, recordado otras confusiones similares, mientras los dos extranjero sencillamente se sienten seniles sin saber que no lo son.    
Reuber Morales
Estas tres reflexiones me hicieron pensar que la propuesta de mi amigo comediante Reuber Morales no tenga éxito en el archipiélago japonés, por supuesto que hay humor, por supuesto que hay comediantes, pero lo que en el fondo nos muestra todo lo anterior es que el humor no es una emoción como el amor, el odio o el miedo, que si mantiene cierta comunión con lo universal al ser común con todos los humanos, sino que es un producto meramente cultural, por lo que se ríe un venezolano, no necesariamente se reirá un japonés o un aborigen australiano, y de lo que se ría un ruso o un chino quizás uno de los tantos monigotes del socialismo del siglo XXI se reirá, más por imitación o miedo que por el humor que contenga la escena, la palabra o los vericuetos de realidad que contengan, así que si quieren tener un futuro en la comedia revisen su humor cada 5.000 kilómtros.