lunes, 30 de julio de 2018

ツレがうつになりまして - DOMINGO DE CINE (14)

PELICULA ツレがうつになりまして
PAÍS  Japón
TÍTULO EN INGLÉS MY SO HAS GOT DEPRESSION
AÑO 2011     DURACIÓN 121 minutos.
DIRECTOR   Sasabe Kiyoshi  佐々部清
ACTORES Miyazaki Aoi 宮﨑あおい, Sakai Masato 堺雅人.
SINOPSIS  Mikio (Sakai Masato) es un hombre casado, es obsesivo, ordenado, silencioso, trabaja como salaryman en una empresa de seguros, mostrando el estrés "extra" que crea empresas japonesas a sus trabajadores por su sistema jerarquico, de culpas y desprecios. Progresivamenten Mikio cambia, comienza a tener desganas y ansiedad, le diagnostican depresión. Desde ese momento su esposa Haruko (Miyazaki Aoi) empieza a tratar de entender la enfermedad que le aqueja a su marido. Han estado casados por 5 años y mientras su esposo trabaja en una empresa Haruko dibuja comics pero sin mucho éxito comercial, por lo que el grueso del dinero provienede Mikio, siendo así que su esposo es el sostén principal del hogar, pero el agobio y la inestabilidad psicológica hace que Mikio renuncie y ella comience a culparse por no darse cuenta de ningún signo previo y piense creativamente para generar economía. Después de que Mikio deja su trabajo, su condición mejora, pero la dinámica de su relación cambia, y a todo lo largo del filme vemos cómo la depresión se presenta como un gran tabú en el país del Sol Naciente.

PENSAR LA PELÍCULA Hay cientos de películas que giran alrededor del problema de la depresión, presentándolas a veces de una maneras tragicomedia como en los films: Los Tenenbaums, 2001, Wen Anderson, Pequeña miss Sunshine, 2006, Jonathan Dayton y Valerié Faris, Una historia casi divertida, 2010, Anna Boden y Ryan Fleck, ésta película japonesa sigue estas líneas, pero mostrando a su vez cómo ésta particular enfermedad es vista en ésta sociedad donde el decaimiento, la melancolía, la tristeza, son asociadas como debilidad del espíritu y no como enfermedad, de ahí el constante がんばって, (Ganbate) que es el esforzarse hasta el máximo para lograr así aparecer frente a los demas como alguien que tiene voluntad, genio, agallas, tesón, de ahí la expresión 根性がある (Konyoo ga aru) que implica el buen espíritu de las personas y que tanto las empresas, relaciones amorosas y sociales buscan que posean sus miembros; pero algo que trata de enseñar la película es que esta presión de la cultura japonesa de esforzase hasta el máximo es uno de los generadores de depresión que afectan a los habitantes de la isla, bien lo descubre Haruko cuando aprende que lo que menos hay que decirle a un deprimido es precisamente "ganbate", o si lo vemos dentro de la òptica Occidental, lo menos que habría que darle a un deprimido son formulas de autoayuda, de positivismos pendejos, o buscarle un coaching individual o, regalarle una fiesta o viajes, como vemos en las películas y a veces en la vida misma con amigos y familiares. Lo que debería ser una persona frente a un deprimido es algo muy difícil: oírlo. Al deprimido hay que escucharlo con atención lo que siente y realizar empatía con sus sufrimientos sin enjuiciarlos ni aupar posibles soluciones, este es un proceso complejo y que requiere tiempo, precisamente estos dos conceptos (complejo y tiempo) en el mundo actual, se tratan de simplificarse con experiencias expurias y monetizar las horas a conveniencia de los egos. Esta situación encumbra tanto en Oriente como en Occidente porque vivimos en sociedades imbuídas en "razonamientos" para seguir adelante, para continuar, para lograr éxitos, triunfos, logros, sin percatarnos de que estas sociedades en la mayoría de sus núcleos discursivos están enfermas. Japón en particular trata de invisibilizar el problema, la depresión se divide, se diversifica en palabras extrañas como "hikikomori" o en una "simple" estadística de suicidio. Una parte de la juventud japonesas está abrazada a un palabra que para los lectores Occidentales despierta exotismo: "hikikomori", como si fuera una curiosa enfermedad que sólo afectara a los japoneses, cuando en el fondo presentan todos los sintomas depresión. Esta depresión juvenil además está inducida y amplificada por la misma sociedad, presentándola como una acidia, aquel mal que aquejaba a los monasterios desde el siglo XII y que Dante los manda a habitar el quinto círculo del infierno, pero como la acidia de los tiempos medievales se fue suavisando con el tiempo tomando conceptos como fastidio y pereza, con éste último se acuña como pecado capital, así desapareció la acidia en el lenguaje cotidiano del español, y que implicaba originalmente un embotamiento del espíritu que no permitía una comunicación con Dios, terminado en la actualidad como un sinónimo de aburrimiento, como hoy puede sufrir alguien por algunas horas al no tener Internet, así los hikikomori "no" tienen depresión para una gran parte de la sociedad japonesa, en el fondo es un fastidio por no querer ser agentes sociales o vivir en un hogar que los consienten, al final lo que muestra es que estos jóvenes no muestran su konyoo, que no logran las expectativas que le dan sus padres y la sociedad. Un hikikomori es un adolescente deprimido como en la película Una historia casi divertida, y tienen cosas en común como aquella escena de la película que muestra las concatenaciones del pensamiento del depresivo, piensa el protagonista de esta película, que si no asiste a una escuela especial no podrá ir a una buena universidad, ni tendrá un buen trabajo, ni familia y así su mundo de hunde, se deprime por una situación particular hipotética, igual les ocurre a los jóvenes en Japón, una vez oí de una exhikikomori que su "aislamiento" o depresión comenzó al empezar la secundaria, el primer día de clases, el director que les daba la bienvenida, lo único que le dijo es que le quedaban cinco años para preparar los exámenes de ingreso a la universidad, esas fueron sus palabras de bienvenida, ella ingresaba a lo que debía ser unos años de aprendizajes, experiencias, crecimiento... nada, todo esos años era para preparar unos exámenes que clasifican en cuál estatus viviras en Japón, así que todos esos años los jóvenes pasan todas las horas estudiando para presentar exámenes, bien en la escuela o los (Yuku) que son academias privadas que dan clases personalizadas por largos períodos con el único fin de aprobar un examen, siendo uno de los mejores negocios  que se puede instaurar en el archipiélago. La depresión de los hikikomori se suma la depresión como enfermedad y que se sintomatiza con la pérdida del trabajo, familias, konyoo, pero en lugar de ver estos procesos como consecuencia de una depresión, se pasa a la estadística suicidio, de sin techos, de vagos, no atrapando así el problema sino desgastándolo con el tiempo. La depresión como enfermedad sigue sin estadisticas exactas. Otro problema para añadir es lo mal visto en Japón que una persona vaya a consultas con un psiquiatra, es sencillamente un tabú porque muestra debilidad, y en una sociedad que posee hilos de un darwinismo social en sus estructuras, al final es preferible suicidarse o desaparecer que aceptar la condición de enfermo como podemos apreciar en decenas de peliculas japonesas como Tokyo Sonata, 2008, Kurosawa Kiyoshi. A diferencia de Occidente donde la melancolía, el término que los griegos usaban para la depresión, posee una historia que pendula entre la locura y la genialidad, en Japón la depresión posee una historia confusa, así como el kanji que se usa para indicar la enfermedad. Este kanji es uno de lo más complejo, con sus 29 trazos se ubica como el kanji que usa la mayor combinación de líneas en un diccionario japonés estándar de kanji, por lo que es complicado deducir, a partir de su origen pictorico sus significados: (Utsu); pero en principio, en los trazos inferiores, hace referencia a unos efluvios provenientes de un compuesto de vino y curcuma que no pueden salir por estar sellada su salida, y este sello en su parte superior es dado por un bosque. Me parece que la depresión se asociaba en los orígenes de los pictogramas chinos, con una persona que acumulaba desespero, tristezas, alegrías, emociones en general, pero que no podían expresarlo por estar en el medio de un bosque, separado, deambulando, sin familia ni amigos. Eso es lo que me imagino con el kanji, aunque es raro verlo, lo común es ver en los libro la palabra  うつびょう 鬱病  para indicar a alguien con depresión o quizás alguien que no puede comentar sus perdidas, dolores o ideas por estar perdido por el bosque de la vida, quizás por eso ir a un bosque a suicidarse sea la alegoría más completa de la depresión siendo por lo tanto el bosque de Aokigahara la síntesis de un kanji que nadie quiere usar.

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viernes, 6 de julio de 2018

EL PERFECTO ARRECHO LATINOAMERICANO

A veces he sentido las obras de Francis
Bacon como retratos arrechos sobre arrechos
Hay un video que observé por casualidad, en él, un actual jerarca del gobierno de Maduro, Ernesto Villegas, días antes de las elecciones del 2012, vocifera que Chávez viene arrecho y podemos ver su actuación aquí. Esos días Chávez sabía que su fin humano era inminente debido a un cáncer que solapaba entre bendiciones y ayudas divinas, aunque lo mas prudente era dejar el camino para que la República se definiera democráticamente por medio del método electoral, pero Chávez venía arrecho y dentro de su arrechera galopante ganó arrechamente los comicios del 2012. Al final Chávez fue proclamado presidente de forma arrecha, ni siquiera apareció para recibir la presidencia, y murió arrecho. Aunque la arrechera comenzó a recorre el país, para mí, desde finales de la década de los ochenta del siglo pasado en Venezuela, todo, progresivamente todo se ha convertido en un mar de arrecheras, guiadas por arrechuchas tropicales que enzarzaron con canticos arrechos a algunos arrechos que muestran su temeridad con arrecheras hasta llegar al perfecto arrecho latinoamericano resumido en Maduro, pero, ¿cómo podemos reflexionar estos hechos arrechos?
Pienso que una de las palabras que de niño oímos por las calles de Venezuela y no sabemos su significado inmediato es: arrecho. La oía en el colegio, en la calle, a veces en la casa, con diversos tonos y escalas, mostrando en un primer momento una furia contenida o a veces siendo acompañada con una sonrisa. “Estoy arrecho”, “eso es arrecho”, “que arrecho”, “es arrecho”, “tengo arrechera”…  en fin, lo único cierto es que para comprender sus significados implicaba un contexto, sin ese contexto la palabra se desvanecía de significados. Quizás por eso la palabra arrecho sea una de las más coloquiales que merodean en el habla del venezolano, extrañamente la he visto escrita, para la mayoría de las personas, esta palabra automáticamente la consideran un vulgarismo, pero no como se debe entender el vulgarismo, como una expresión morfológica, sintáctica o fonética errada de una palabra correcta, por lo que cientos de titulares de periódicos como, Últimas Noticias, en Venezuela, están lleno de vulgarismos y la gente no lo comprende; pero en general en Venezuela se considera vulgar la palabra arrecho porque implica erotismo, sexualidad, y es que arrecho etimológicamente posee una relación con lo fálico. Según el diccionario de la DRAE, arrecho viene del latín arrectus cuyo participio pasado es arrigere que significa enderezar, de ahí que la primera acepción y segunda acepción en el DRAE sea lo dicho propiamente del pene y lo relacionado con su sexualidad, es decir, la arrechera en el contexto de la testosterona implica excitación, cachondeo, morbo; aunque su uso en relación con el pene es extraña, aunque dentro de este significado técnicamente no es vulgar. Este verbo indican un estado de excitación sexual en el hombre exclusivamente, pero como enfatizo, no creo que alguien en la actualidad diga que su pene está arrecho y tampoco comente que está arrecho como preámbulo de un coito. Cada vez que de niño oía la palabra arrecho y veía los contextos lo asociaba con rabia, ira, indignidad, acepciones indicadas en el DRAE y que se desenvuelven especialmente en Latinoamérica. El estar arrecho como sinónimo de iracundo, furioso, indignado, curiosamente es el vulgarismo de la acepción “estar arrecho”, por lo que describirse arrecho o mostrar arrechera como emociones propias de la cólera o vinculados con un estado emocional violento, me mostraba uno de los vulgarismo más usados en Venezuela: “tengo arrechera” e inmediatamente se podía oír como tiraban una puerta, lanzaban un grito, o se veía un golpe. Curiosamente hay otro vulgarismo con la palabra arrecho y es cuando no hay una relación erótica o una vinculación emocional violenta, indica esta acepción: valentía, coraje, admiración, audacia, exceso, de joven oía mucha veces expresiones o sentencias como: ¡que jugador más arrecho!, ¡que moto más arrecha! y nadie lanzaba una puerta o se iba a follar.
Así, la palabra arrecho se convirtió en un mecanismo que implica diversas funciones dependiendo del contexto en que se usara. Muchas personas evitaban usar la palabra porque les parecía vulgar, es decir, muchas personas asocian la vulgaridad con lo erótico-pornográfico, pero la usaba vulgarmente cuando comentaban que estaban arrecho luego de percibir algo que les indignaba; así conocí a muchas profesoras que criticaban de vulgar a un hombre cuando usaba ésta palabra, pero que singularmente se daban permiso de expresarla cuando algo les ofendía. Podríamos especular que ésta palabra es más usada por los hombres que por las mujeres, marcando algo curioso en el lenguaje español y es el uso de una palabra por género. Esto en Japón es normal, hay una cantidad de palabras que sólo usan las mujeres o los hombres, pero en el español es raro esta clasificación, sin embargo en una reunión de hombre la palabra arrecho y sus variantes salen sin censura o consideración mientras que, en una conversación de mujeres, sólo aparece bajo un estado de alterado emocional de furia o de arrebato de dignidad, por lo menos eso es lo que he podido apreciar, es decir, el hombre usa la acepción de arrecho como valentía o indignidad con más frecuencia que las mujeres, mientras ellas apenas la usan como expresión rabia. Ahora bien la forma culta de arrechera poca gente la utiliza, pero curiosamente este uso es el que controla los previos, es decir, muchas veces son las mismas mujeres que al oír a un hombre expresa: estoy arrecho, o ese partido fue arrecho, acusan al hombre de vulgar, casi pornográfico, exclusivamnte libidinoso, como si hubiera un inconsciente colectivo lingüístico que marcara y censurara los usos sin saber ciertamente por qué. Básicamente la arrechera se transforma en una palabra que refleja la audacia o la indignidad, mostrando por un lado la cólera, la ira, el desprecio, pero también la admiración, la valentía, el exceso, a veces juntas. Así podemos oír frases como: ¡ese hombre sí es arrecho, me cobró de más, estoy arrecho por eso! Podríamos decir que en el primer caso hay una admiración con una carga negativa, mientras en el segundo implica un estado de indignidad por abuso. Y es que podemos pensar que parte del pensar del venezolano se ajusta a esta dualidad de una forma perfecta, es decir, el venezolano vive entre el juicio de valoración de las cosas adjudicando un: ¡qué arrecho! o, ¡eso es muy arrecho!, y la indignidad que causa: ¡me arrechó!, ¡estoy arrecho!
Hace años, exactamente en 1996, se publicó un libro que fungía como manual para explicar al perfecto idiota latinoamericano, allí se explican los carácteres del idiota que se han usado desde y a través de las ideologías y algunas políticas concretas que han cundido por América Latina. Este carácter se caracteriza por un fomento a la envidia, un auspicio al victimismo, desarrollos teóricos que sustentan hipocresías y un auge sobre lo anecdótico que desprecia al conocimiento adquirido a través de una educación sistemática con el fin de sustituir saberes por intuiciones derivadas de las experiencias. El libro marca una abdicación de la facultad de pensar por cuenta propia, de no cotejar las palabras con los hechos que ellas pueden describir, de no cuestionar las retóricas y argumentos que hace las veces de pensamiento político. Muestra dicho libro, que hay idiotas que se pueden perdonar con facilidad por ser breves, risueño, que se enmarcan como demócratas a la vez que diluye un país, que generan una verborrea donde asumen valores y axiomas que no pueden cumplir porque el modelo de donde los toman no se parece en nada a las bases culturales y económicas del país que dirigen, cometen error tras error y persiguen culpable tras culpable, buscando así afianzarse del poder con las tentativas e intenciones de mejorar el país y para ello, esto idiotas y su élite realizan experimentos sociales, apuestas económicas y pastiches ideológicos (no sé porque me acuerdo de Pérez, Lusinchi o Caldera en este momento); también hay idiotas asfixiantes rodeado de jerarcas que explican cosas como la opción por la pobreza es genuina comprensión del cristianismo, o se debe pasar por la lucha de clases, o desarrollar el centralismo democrático, o generar guerrillas dentro de un marxismo poco digerido o resaltar bodrios económicos que, a cañonazos estadísticos o con tablas comparativas de ciencia ficción, demuestran que cada dólar contabilizado como beneficio por una empresa estadunidense o europea consagra el triunfo del modelo capitalista que es amasado con sangre, sudor y lágrimas tercermundistas (no sé porque me acuerdo de Chávez y Maduro). Pareciera así que el perfecto idiota latinoamericano dirige al perfecto arrecho latinoamericano, es decir, el idiota propone modelos políticos (socialismo del siglo XXI), económicos (trueque del siglo XXI), y sociales (una vida en la isla de la felicidad) en las cuales el perfecto arrecho debe expresar a toda voz una arrechera admirativa, una exclamación fuerte y en mayúsculas: ¡QUE ARRECHO!
Hasta aquí la relación idiota-arrecho logra un equilibrio deseado, pero el problema radica en que la palabra arrecho es polisémica y el perfecto idiota latinoamericano es: latinoamericano, por lo que se arropará de vez en cuando con la arrechera en su acepción violenta. Esto ocurre casi inmediatamente al percatarse de que las propuestas de modelos caen, los culpables se forman en filas, desde el imperialismo hasta el equinoccio (para aquellos que no entienda la referencia, éste año un funcionario de la gobernación del Estado Zulia en Venezuela acusó al equinoccio, aunque dice equiñoqui, de los apagones eléctricos, podrán verlo aquí), logrando así que el perfecto idiota latinoamericano se arreche en la acepción de violencia. Esta arrechera anula a cualquier arrecho o arrechos que le jugueteen el poder al idiota, pero también y, quizás lo más grave, es que el idiota arrecho asume una soberanía sin obstáculo, la arrechera le genera una necesidad de ser único, autónomo, creando un mundo perverso porque anula al Otro. Un mundo perverso es un mundo sin Otro, sin alteridad, por consiguiente un mundo sin posibles, ya que es el Otro el quien posibilita. Así el sádico, el que golpea a una mujer, el mandatario venezolano que duerme como un bebe mientras su pueblo desaparece entre el hambre, las enfermedades y las migraciones, son sádicos en la medida en que anulan al Otro de su alteridad y no por hacerlos sufrir, como podría pensarse inicialmente.
Ser un perfecto arrecho latinoamericano implica anular al Otro, de subsumir la alteridad en la Nada, en masificar admirativamente desde el ego, y si le sumamos la idiotez que presenta políticamente podemos entender los porqués que han llevado a algunos países a sus propia destrucción, a eliminar a una generación de sus habitantes, a impedir el desarrollo y los derechos humanos, a cerrar las posibilidades de ser un país moderno, y es que el perfecto idiota latinoamericano y arrecho, al eliminar al Otro elimina toda potencia, logro, forma, acto. Arrecho es pues, una palabra cotidiana que posee una carga semántica dura, profunda, con la que podemos afectar al Otro anulándolo, y que en varias ocasiones exige más de nuestro sentido de humor que a nuestro sentido común para seguir existiendo. Esta instalación gnoseólogica que nos define e identifica, ¿cómo podemos deconstruirla, como podemos leer la arrechera entre líneas cuando carece de márgenes, de grafía en los textos universitarios, en las novelas? quizás en los poemas. El poema “El Té de Manzanilla” de la arrecha poetiza venezolana Miyó Vestrini y que dedicó al también arrecho poeta venezolano Víctor Valera Mora, hallamos esta posibilidad:

Le puse su nombre a una vieja palmera africana
sembrada junto a la piscina de mi apartamento.
Cada vez que me tomo un trago,
y lo saludo,
echa una terrible sacudida de hojas,
señal de que está enfurecido.
Me dijo una vez:
La vida de uno es una inmensa alegría
o una inmensa arrechera.

Desconstruir la arrechera en Venezuela y quizás en Latinoamérica es pensar la inmensidad que nos rodea. La inmensidad de riquezas que nos han dicho que poseemos, de la inmensidad de felicidad que nos depara las promesas políticas, religiosas o familiares, de la inmensidad de satisfacciones por los esfuerzos que realicemos anulando a los demás, la inmensidad... ésta palabra que simplemente nos indica que algo no se puede medir, es posible que nos indique nuestra principal falta, nuestra obvia carencia que es una incapacidad para medir, mesurar, dimensionar, provisionar y que son consecuencias de una arrechera que obnubila y nos encumbran, haciéndonos seres que nos debatimos entre una inmensidades sin coordenadas ni norte, es decir, estar en un desierto de soberanos. El perfecto arrecho latinoamericano no puede preveer el futuro, porque al eliminar al Otro las reales posibilidades de construcción de un país, de una sociedad se pierden, los arrechos se eliminan entre sí: las élites intelectuales, artísticas, empresariales, se arrechan con los idiotas, los acusan de ignorantes, simplones, corruptos; pero los idiotas también se arrechan y desde su poder muestran cómo las élites también han perdido su capacidad de conmensurar la realidad, de calcular el bienestar de los Otros que a veces llaman ciudadanos y a veces llaman pueblo y en ese vaivén mantener descalibrada la cultura, la modernidad, la inteligencia; unos y otros, idiotas, élites, pueblo, ciudadanos, se mantienen arrecho, se mueven en inmensidades abstractas y absurdas, logrando así indeterminar razones de Estado, de leyes, de bienestar.  
Puedo pensar entonces que la palabra arrecho que oí de niño y no entendía sus significados, que lo usa con destiempos muchos hombres y con indignidad las mujeres, esa palabra que abarca significados eróticos, admirativos y violentos, en el fondo marca una mirada a nuestra falta de educación en medir, evaluar, estableces, tasar, racionar, graduar, dosificar nuestras emociones, nuestras pulsiones sexuales, nuestra capacidad de asombro, nuestro entendimiento de los Otros. Nosotros los perfectos arrechos latinoamericanos aún nos cuesta entender lo que nos pasa porque nos han educado más dentro de sueños libertarios del siglo XVII, de ocultar nuestras faltas, nuestras historias personales, nuestras herencias a través de narraciones picarescas del siglo XVIII, nos enseñan psicologías positivas de grandeza, de inmensidad de sueños sin límites propias del siglo XIX y consumir pastiche de ideología y modelos de perfección que se hallan en libros que los perfectos idiotas promueven y asumen como biblias y en los mitos del perfección que empresarios, ídolos y asesores inyectan a los ignorantes; todo muy alejado de una educación ciudadana, de un programa educativo que ya ha sido expuesto ciento de veces, desde Aristóteles, de un concienciar y educar en las vitudes dianoéticas, en especial la prudencia, aquella precisamente que media, que calcula, que da razón al acto, es decir mientras mas arrecho estamos menos prudentes somos, por lo que cuando Ernesto Villegas auyó que Chávez viene arrecho, nos mostraba el camino de la imprudencia que nos han llevado a una Venezuela caótica del siglo XXI y, si seguimos arrechos, nos anulará como nación.   

martes, 5 de junio de 2018

LA ERA DE GEORGES BATAILLE O EL SIGLO DE YOUTUBE


Fotos: "Contacto Humano 1", realizadas en Indonesia
Veo un video de un viejo alumno que promociona el canal de su hijo de diez años en YouTube, quiere volverlo un youtuber o youtubero. El primer video de su hijo busca temas para hablar y le pide a sus seguidores que le envíen ideas. Una persona mayor de Mi Amiga Japonesa crea su canal de Youtube, me pide que lo siga, tiene catorce videos de osos pandas, él los edita, se apropia de la imagen volviendo algo de otro, suyo legalmente. Veo cientos de youtuberos que hablan de las cosas que odian o aman de Noruega, Japón, Kenia, Venezuela o comida mexicana; mostrando las fases de la ilusión y desilusión que conlleva todo encuentro con la realidad, también se consiguen youtuberos que tiene las siete cosas que nadie sabía sobre cómo hacer algo o pensar la vida y ellos te enseñan desde cómo controlar el colesterol hasta cómo hallar ofertas de maquillajes, también hay youtuberos que poseen las cinco verdades suprema sobre la política, amor, dinero, Dios, cine y a veces sobre la realidad, o aquellos youtubers que se burlan de cualquier hecho, cultura o drama para así volver su canal mas ligero, aprehensible, cómplice y autodenominarse humoristas. Los youtuberos hablan de cualquier cosa, remarcando siempre sus experiencias, opiniones o puntos de vistas, por lo que siempre, en algún momento de sus discursos dicen: es mí opinión, mí experiencia, mí punto de vista, siempre sobre los temas que hablan o aluden, claro, sus discursos nunca apuntan al cálculo, historia o técnicas específicas de ahí la preponderancia del pronombre personal. Veo algunos youtuberos inteligentes, que usan la historia para mermar el pronombre personal, otros muy tontos que sólo saben usar pronombres personales y otros perdidos en el mundo digital que no saben ni siquiera que es un pronombre personal, en fin hay para todos tipo de degustación linguística.
"Contacto Humano 2"
A veces, en la soledad de mi cocina, preparo mis alimentos acompañado de un vino chileno cuya botella cuesta dos veces menos que un kilo de carne en Japón, mientras tanto me distraigo viendo la pantalla de mi computadora programas de YoouTube;  “siento” que estoy viendo un televisor, a veces creo que son programas que me entretienen de fondo, haciendo ruido a mi soledad, mientras me hago una pasta, pero últimamente y, a diferencia del televisor, percibo en estos entretenimientos dados por los yuotuberos mas que ruido de fondo, mas que mero entretenimiento, son confesiones de primera fila acompañadas con exceso de imágenes, información, positivismo, sentencias, que hartan mis sentidos y entendimiento, llegando a pensar de cómo en mis años de estudiante universitario asumía una postura positiva sobre la necesidad de la sobreabundancia, del exceso, de la exuberancia que ahora no puedo digerir. Lo desmesurado es el patrón de Internet, siento que he cambiado de ser en mi juventud un lector de los excesos de Georges Bataille, a ser en estos años un lector de lo mínimo de Musō Soseki, yo he cambiado, pero Internet, aquella que conocí como el súmmum del enciclopedismo en mi juventud, también se ha modificado hacia un mínimum de saberes.
"Contacto Humano 3"
A diferencia de lo que pensamos sobre la candidez  de los espectáculos que se promocionan en YouTube, es posible que YouTube sea un gran confesionario del siglo XXI, donde todos sus miembros  y especialmente sus Youtube Partner deben y promueven la confesión. El cine y la televisión e inicialmente la literatura y filosofía, poseen espacios para las confesiones, desde la obra de san Agustín, pasando por Las Confesiones de Rousseau, llegamos a documentales donde “Popeye”, John Jairo Velásquez, sicario de Pablo Escobar se confiesa y pide perdón a sus víctimas, al igual de cómo algunas producciones de Hollywood le dan su toque a la confesión fílmica como en la película Molly´s Game (2017) de Aaron Sorkin  con la interpretación de Jessica Chastein, donde observamos las confesiones de una mujer por sobrevivir en un mundo de competencias y azar. Los medios han preparado programas especiales donde las confesiones emergen: los artistas, los políticos, los jugadores, los cantantes, las victimas y los victimarios se confiesan; la farándula y las revistas del corazón reciben sus principales aportes económicos de las confesiones de los ídolos, de los amantes, de los maliciosos. Es sabido que las confesiones aumentan rating, ahora bien ¿esta misma lógica se aplicaría a los youtuberos? ¿Ellos se confiesan para aumentar sus seguidores, para ser un influencer? En principio podemos pensar que sí. Hay un mínimo común denominador y es que todos ellos en varias ocasiones se confiesan dentro de una habitación, dentro de un auto, en la calle, solos frente a la cámara, al lente, al ojo de un confesor anónimo, amorfo, configurado por una  masificación de link y comentarios sosos en su mayoría.
"Contacto Humano 4"
Al final el confesor perdona a sus penitentes sus pecados con la condición de que sigan confesándose, así que se vuelve un patrón, aportando dinero por su tiempo, por colocar un vídeo diario, pero para ello deben manejar miles de byte de información en imágenes, en narraciones y editarlo, o hacer livestream y pasar horas comentando, confesando, narrando todo lo que ocurre a su alrededor con clientes, fans y amigos virtuales, lejos, fantasmales. Los youtuberos con sus puntos de vistas, buscan ser influencers, buscan desarrollar markenting, tratando así de idealizar un círculo mórbido, un ying-yang armónico entre los que se confiesan dando una interpretación mediocre de los hechos verdaderos para mantener un poder evanescente o ascendente y los confesores que son aquellos que aceptan estas interpretaciones porque los hechos verdaderos se les desvanecen por su adicción a sus ignorancias o creencias. Esta relación crean vértices en una sociedad descentrada desde el siglo XVII, vértices que permiten escapar de los dramas barrocos que nos inundan; pero vamos por partes.
"Contacto Humano 5"
Lo dicho por el penitente, aquel que da “todo su punto de vista”, en el fondo describe un sitio, una manera de ser, un modelo que se percibe singular, algo particular en una lista de serie, por lo tanto, “un punto de vista” es una potencia de ordenar los casos, pero no es relativo como se cree aunque se exprese como: “mí opinión”, “desde mí experiencia”, “yo creo”, etc., marcando así sus narraciones con un aura de exclusividad, veracidad, certeza; como insinúan los youtuberos a sus confesores. “Un punto de vista” no es relativo, no indica una relatividad de lo visto, porque es una potencia, una manifestación de un género de verdad, las conjeturas de las cosas exigen un punto de vista, los putos de vistas son condiciones dadas para las manifestaciones de la verdad, es decir, es un perspectivismo. Quien dice punto de vista dice que hay una pluralidad de puntos de vistas, posibilidades de series, y por ende, una distribución de puntos de vistas que crean vértices que se unen como poliedro conformando la realidad. Por lo que los puntos de vistas de los youtuberos es una parte de la conformación de la realidad, estos youtuberos presentan un valor en crecimiento y necesario, un perspectivismo, un orden de una serie de causas que nos permite entender algo de la conformación de la realidad, como podría ser la realidad de Japón que hace el youtubers Kira (https://www.youtube.com/user/KiraPepelu) , pero esto son excepciones, la mayoría de los youtuberos, aunque se presenten con un perspectivismo, mantienen un discurso arrogante, presentando su visión como la totalidad de la realidad aunque digan que es su opinión, lo que narran son pseudoverdades, esto deriva por las maneras de usar el discursos perspectivista que siempre parece políticamente correcto y es constantemente usado desde los puestos de poder, claro, hasta que toman las decisiones. Este discurso perspectivista es complicado en narrarlo ya que un perspectivismo implicaría la aceptación de otros puntos de vista con igual valor de aquel que se confiesa observando la cámara, como si miraran entre las rendijas del confesionario, buscando expiar sus pecados, ¿cuál pecado?, ¿Apocalipsis 3:16?, ¿cuál acto de maldad asume el youtuber?
"Contacto Humano 6"
La confesión proviene de la palabra latina confessus, que posee el prefijo con- que indica todo o junto, y el verbo fateri en su participio pasado que implica admitir,  decir; confesar es expresar: ¡he dicho todo! Lo que para el cristianismo implicaba en eso dicho llegar a la dicha. El admitir una culpa, una falta, un fallo presagiaba una penitencia para luego llegar a un destino favorable.  El pregonar la culpa en el cristianismo permitió la disciplina penitencial, a partir de la segunda mitad del segundo siglo y la ascesis monástica, a partir de finales del tercero. Estos dos tipos de prácticas no produjeron un mero reforzamiento de las prohibiciones, o exigió en las costumbres un rigor mayor. Definieron y desarrollaron un cierto modo de relación del individuo consigo mismo, así como una cierta relación entre el mal y lo verdadero; digamos más precisamente entre la remisión de los pecados, la purificación del corazón y la manifestación de las faltas escondidas, de los secretos y de los arcanos del individuo en el examen de sí, en la confesión, en la dirección de la conciencia y las diferentes formas de «confesión» penitencial; éste transitar que proveía la confesión, este desvincularse con el mal para hallar la pureza se ha trastocado. La confesión de los youtuberos no implica una exoneración del pecado, un traspasar de estado, pareciera todo lo contrario, el youtubero “ha dicho todo” para anegar los sentidos, para saturar el pensamiento, para exacerbar las creencias, para quedarse, creando un trasgredir virtual, pasivo, un mal que no legitima ningún poder sino rutas hacia una libertad total, como lo escribió otro pensador de las confesiones: Bataille.
"Contacto Humano 7"
Para Bataille la libertad se vincula con la transgresión, una trasgresión que se vincula con el mal, porque solo es posible designar la libertad cuando no se tenga apoyo del bien tradicional u orden establecido, así el mal se presenta como un deseo enloquecido por la libertad, claro Bataille explica claramente que no es el mal como fuerza de abuso, de destrucción, funesto, banal como aplica actualmente el gobierno venezolano a su población, no, es el mal como transgresión necesaria para la libertad y esto es lo que podemos percibir en las confesiones de algunos youtubers; además, si Bataille une el erotismo con la imposibilidad de comunicación y la economía en el exceso de consumo, el potlatch, todo condesado en nuestras partes malditas que es el lado oscuro de nuestra conciencia que nos impulsa hacia el exceso, el despilfarro y también la destrucción; los youtuberos confiesan sus partes malditas, profundizando indirectamente las nociones de Bataille, expresando una economía de derroche y de deseo, profundamente irracional, que es el quid del capitalismo y que mantiene los confesionarios, además de marcar un erotismo que se expande por la incomunicación que satura la Web.
"Contacto Humano 8"
Podemos pensar que estas partes malditas que funde la incomunicación del erotismo y el potlatch de la economía batailliana con el ansias de libertad, es lo que los youtuberos alimentan con sus perspectivismos, generando las ansiedades de confesarse, mostrando una cantidad de imágenes que solapan vacío, replanteándose el exceso, no en tanto un signo rebosante, donde la política y la ética la tachan por se una falta de carácter, sino como un signo de libertad que ya está presente en la estética desde las concepciones del barroco. La estética barroca y la estética del siglo XXI contienen innumerables bases de vacíos, que se abren en el lugar donde el lenguaje toca lo real y donde surge la falta de un significante primero. Si la filosofía repudia con folclor ese vacío, declarando todo lo real racional con jerga hegeliana, la estética le da forma, con el riesgo de denegar lo real tal y cual se percibe en YouTube. Esto sucede así con la poética del exceso, entendida como su puesta en formas y en escenas de la multiplicación de los significantes, de las imágenes, de los efectos, del perspectivismo, transformando el lenguaje en un teatro que recubre el vacío que nos rodea, pero que, sin embargo, no deja de significarlo. Transporte metafórico, figuras de la hipérbole, retórica de lo inefable, gongorismo, acumulación carnavalesca, según la lógica de la denegación, conllevan a la afirmación redoblada del vacío real que tratan de tapar; por lo que los excesos de los youtuberos que usan sus confesiones como hilo conductor de sus canales, son puestas de escenas que cubren los vacíos de ellos mismos, de alguna manera viven, perciben y confiesan y que se sintoniza con el vacío de sus confesores, vacíos marcados por el tiempo excesivo que poseen, en su mayor parte, y en otra por la falta de juicio estético que hace que este poder del exceso se pierda, no trasgreda y quede en unos like dado por una simple empatía de burla, de drama o sorpresa. No es el exceso de las confesiones lo que crea el morbo, es que la mayoría de confesores están enfermos, paralizados en ver y escuchar para no pensar en una acumulación de tiempo libre que nunca se había tenido antes en la historia de la humanidad.  
"Contacto Humano 9"
Hay tanto tiempo de ocio que no sabemos que hacer. A veces decidimos ver maratones de series, lograr romper record de horas dedicadas a un video juego, aislarse en las pantalla para surfear por la información y compartirla aunque no entendamos sus causas o consecuencias. Aunque digamos que no tenemos tiempo para leer los clásicos o ver aquella película la cual nunca tenemos tiempo de verla o para ver un amigo en un café, no tenemos tiempo para la trivialidad de la cotidianidad y a veces para el contacto humano, pero si para el exceso de la Web, para el perspectivismo, para el espectáculo, alejado de nosotros, volviéndonos fantasmas, anónimo, potencia. La época de los youtuberos y confesionarios es dada por el tiempo excesivo que se posee en el vacío, así nuestras computadores y Smartphone se saturan de videos de media hora o una hora, películas completas, colecciones de discos, podcast de cinco horas, youtuberos, y presenciamos como cada vez las películas son mas largas y las series cruzan los años como Juego de Tronos, mostrándonos un tiempo que no corre, pasivo, abundante, podemos estar viendo series con diez años de transmisión y a veces ese tiempo no se percibe. Siempre se ha tratado de organizar el ocio en las diversas sociedades, con clubs, aficiones, entretenimientos mensuales, anuales, pero fue el Internet quien logró organizar el ocio diario que implica exceso… o carestía…
"Contacto Humano 10"
Los confesores están enfermos, están mórbidos en el tiempo vacío y con el tiempo, el morbo del exceso de tiempo une a los youtuberos con sus espectadores. Los youtuberos son discípulos de Bataille, de sus axiomas sin saberlo, dejando la política, la religión, la economía y a cientos de filósofos como anotaciones a pie de página. Los confesores se alimentan de excesos para percibir sentidos, perspectivas, aniquilación de horas que dan los youtuberos, las redes sociales, las lecturas vanas, los juegos de feedback positivo inmediato como Candy Crush o Tetris o el elemental chismoseo o cotilleo que siempre entretiene desde la nobleza hasta al plebeyo.

domingo, 6 de mayo de 2018

EL COLECCIONISTA DE GRANIZO (MINICUENTO IX)

Sabía que tenía que irse, lo que no sabía era lo que ocurriría luego, que se convertiría en el mejor coleccionista de granizo. Salió del país porque resultó ser una región propicia para los experimentos ideológicos, para las éticas sin centros, para aumentar las amarguras, las impotencias, los odios entre las miradas. Llegó a otro país donde él no le interesaba a nadie, donde no tenía ni amigos, ni familia, ni historias, ni muertos, ni idioma. Llegó a un país lleno de mitos que no podía conocer, narraciones que nunca imaginó que existirían, soledades adosadas al silencio y al pasar. Él no era nadie, su subsistencia provenía de un trabajo intercultural que halló por error: laborar en un restaurante. Reflexionó que la comida es el principal medio de transculturización pero luego no poseyó metodologías para seguir merodeando los pensamientos ajenos y propios. Trabajó en el restaurante, en todos sus recovecos, en lavar platos, en picar cebolla y pimentón, en freír papas fritas y limpiar la nevera y la cocina hasta dos veces al día. Allí olía la canela ahogada en mantequilla blanca, la carne desvaneciéndose en los jugos de un tomate sin patria, la pasta desovillándose de sus envoltorios y dejando un leve rastro de harina en la mesa. Ayudaba en la cocina, lavaba por horas platos, vasos y tazas y siempre el piso, la nevera, la cocina, el baño; así, año tras año, mientras veía las noticias de su país que se arropaba con ilusiones, mientras leía los mensajes de su familia pasando hambre, de sus amigos declarando guerras sin armas y alguno de sus amores sufriendo por enfermedades nuevas sin esperanza de curación, se sumía en una profunda depresión que sólo el mordisquear de sus uñas calmaba. Luego de dejar la cocina y de comer lo que sobraba como frituras, sopas, panes, tortas, jugos y a veces porciones de pasta o papas rebosadas de crema agria; recordaba el hambre que pasaba su padre que había perdido doce kilos, al igual que su madre, sus hermanas, sus sobrinos, sus cuñados, sus amigos. El hambre no espera, consumía todo, todos lo días la desnutrición afloraba en los rostros de sus connacionales, no había forma de ayudar a engañar el hambre en el país, no había forma de mitigar el dolor por falta de medicina o revisar futuros inciertos, no había remedios, ni libros, ni café. Todo era devorado por una economía hiperinflacionaria que mermaba las esperanzas y desaparecía las previsiones. Él dolor lo embargaba y mientras sabía que todo lo que había dejado en su país se moría de hambre, observaba a los comensales del nuevo país dejando pan, torta, arroz, café en los platos; dejando algo que no podían consumir, engullir, tragar y él terminaba por obligación botándolo. Durante sus años trabajando en el restaurante lo único que siempre observo fue que nadie dejó su porción de carne, no importaba cómo, cuándo, dónde, se cocinó, adquirió y sazonó, siempre se comían la carne. Una noche supo que sus padres desfallecía de hambre, había pasado muchos meses sin comer completo, trató de enviar comida por alguna organización internacional, pero todo era tergiversado: las cantidades, los precios, los productos. Esa noche la impotencia le hizo comerse más que sus uñas, morderse los dedos, arrancar sus cutículas. Desde entonces, cada cierto tiempo se devoraba trocitos de piel arrancados con sus dientes, pedazos de sangre coagulada que recordaba una angustia o lamía sus impotencias entre lágrimas insonoras. Él tiempo pasaba, su país se desdibujaba en cuentos grotescos,  su pueblo se transformaba en fantasma. Su padre murió, luego su madre, sus hermanas, ya casi nadie sobrevivía, y cuando lograba conectarse con sus sobrinas o cuñados había un leve tono de psicosis derivado del hambre, de la miseria, del control ideológico. Cuando murió su padre se corto un gran trozo de su dedo pequeño del pie izquierdo y lo masticó por horas. No sabe si fue un homenaje, una pulsión caníbal, una sensualidad nuclear derivada de una ansiedad antropófaga; pero continuó, al morir su madre se cortó casi una falange de algún dedo de su mano derecha. Su cuerpo se había llenado de cicatrice, casi todas de cortes precisos y pequeños, haciendo su piel ajada. A veces cuando hacía el sexo con una prostituta que paseaba algunas noches cerca del restaurante, ella le preguntó por esas heridas, él le habló de las torturas, de las revoluciones, del socialismo, del poder; la prostituta entendía más de lo que él suponía, porque también había llegado a aquel país para escapar de las debacles propia de un ego fascista que había tomado el poder, con seducción infantil su país, trazado futuros sin arte y sin perplejidades. Él supo que no podía regresar, ¿para qué? Sus padre y hermanas habían muerto, sus amigos habían desaparecido en el tiempo, en el espacio, su memoria había disminuido. Trató por años de no saber más de su país, ni de sus hambres, ni de sus muertos, ni de sus políticos; pero no podía dejar de cortarse, de morderse, de chupar gotitas de sangre, de succionar pequeños pedazos de su piel. La culpa, la impotencia lo embargaba, buscó una solución en aquella prostituta con las que pasaba las noches de frío o calor en la pequeña habitación donde él organizaba una vida de pobreza. En algún momento ella le dio una respuesta, la misma que le había funcionado a ella y le permitió reconciliarse con lo efímero de la vida, una respuesta inquietante y casi sin agarres: coleccionar granizo. Al principio no entendió, pero ahora, cuando abre su pequeña nevera, ve los frascos de vidrios con etiquetas de los lugares y las fechas donde granizó, silenciosamente se olvida de la carne, de la mala suerte, de las tragedias carnavalescas que se desarrollan entre los telones de los actos revolucionarios.      

lunes, 9 de abril de 2018

NO HAY FUTURO EN VENEZUELA... TAMPOCO EN JAPÓN

Serie: Casas Muertas, tomadas en Japón. "Casas Muertas 1"
Leer cualquier información actualmente sobre Venezuela es percatarse de la desaparición de la noción de "futuro". Todos dicen que hay que cambiar la política o antipolítica que se ejerce en Venezuela para avisorar un "futuro". Leo un artículo del quien fuera uno de mis profesores de filosofía; José Rafael Herrera titulado: Excogitandus. Allí comenta el "momento morboso", que define Gramsci, como una etapa que está entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer. Este "momento morboso" lo configura con la aceptación de una normalidad "morbosa" donde se percibe los pathos de angustia, de indignidad, e irrespeto, como cotidianos, como habitual, como familiar. Hacer colas por un mendrugo de pan o una bolsa de comida, esperar medicinas, atención médica, dignidad, esperanzas, todo esto se ha vuelto normal, aceptado, suficiente. Las personas se transforman en zombis, se masifican a partir de una razón suficiente que les indica una metodología de superviviencia, se agarran de ideologías como verdades para no caer definitivamente con los escombros del país, maldiciendo esos momentos, saben que el "futuro" se desvanece y no logran verlo, de ahí la virtud teologal de la esperanza, que como virtud sólo le pertence a unos pocos, pero también la falta de pericia para reinventar el futuro desde juicios estéticos.
"Casas Muertas 2"
Veo a los japoneses en sus burbujas de cotidianidad, hay hikikomori que no salen de sus casas por décadas, ciento de jóvenes entre veinte y cuarenta años que hacen su vida una rutina donde todo lo ajeno asusta. Leo la preocupación del gobierno japonés porque la población está mermando. Japón se ha vuelto un país de viejos. Yo vivo en el pueblo Hioki en la provincia de Kagoshima, lo que me enseña todo los días el Japón rural, lejos de las luces y gustos efímeros carnavalescos que rodean las grandes ciudades, a los frikis, a una perfección cultural que posee cientos de grietas, por aquí también pareciera que no hay futuro. Cuando voy al supermercado casi siempre soy uno de los más jóvenes que hace compras, y las cajeras, muchas de la cuales son jóvenes que se han quedado en el pueblo para cuidar a sus viejos padres, ellas repiten la rutina de cobrarme con la misma eficiencia, con el mismo saludo, con las mismas poses (ya son cuatro años iguales, sin síntomas de ningún cambio, de saludo, eficiencia o pose). Casi todas las personas que me rodean pasan de sesenta años, hacen compras con bastones, con sillas de ruedas automáticas, hago largos paseos entre las montañas y la playa donde no veo a nadie, el futuro de Japón parece una sentencia heideggeriana: "sein zum tod". En el pueblo donde vivo, hasta 1986 había tren, de las cuatro escuelas primarias han cerrado tres. La población de Hioki a principios del siglo XX era de unos 180.000 habitantes, ahora son 50.320, se espera que para el 2050 sea unas 29.111 personas, no sé si seré una de esas que queden, lo cierto es que hay unas docientas cincuenta casas abandonadas y cada vez que paso frente a algunas de ellas, me recuerdo de Casas muertas, el libro del venezolano Miguel Otero Silva, paseo por el pueblo Ortiz, haciendo un álbum de fotografía de "Casas Muertas", pero con historias de samuraís y campesinos de arrozales, repitiendo eternamente los mismo gestos, los mismos miedos, las mismas sorpresas; una fotocopia de país sin criterios ni juicios estéticos para un futuro.
"Casas Muertas 3"
El problema del "futuro" es que implica una mirada a algo que no existe, pero que necesitamos imaginar para ajustar los sentidos del mundo por los cuales nos movemos diariamente. Una de las herencias de planificar el futuro proviene de la Ilustración, donde se nos daba a entender que a partir del uso de nuestros conocimientos podríamos organizar el porvenir, inclusive construirlo, quitando algo el azar que mantenía el concepto de Dios o de ciertas teologías en nuestras vidas. La Ilustración permitió la Revolución Francesa, la Industralización en los países protestantes, la creación de imperios y los esquemas de modernidad que aún hoy nos guían y que proyectaron el mundo desde el siglo XIX hasta nuestra época, con guerras y tecnologías incluidas.
"Casas Muertas 4"
Esa modernidad que escarba el pathos de los venezolanos y la cotidianidad de los japoneses, que nos indica una razón desde la cual lograremos construir un mundo mejor, merma diariamente. El morbo normal que afecta a los venezolanos y el aislamiento emocional y repetitivo que mantienen conductas en la sociedad japonesa no es otra cosa que la desaparición de la promesa de modernidad, de los esquemas heredados del capitalismo, del imaginario de un mundo mejor, pero al decir, no hay futuro, qué es lo que en fondo pensamos: visualizar distopías y ciberpunk como única opción o quizás, no poder imaginar un mundo mejor o no poder preveer esquemas que no nos ayuden a vivir en algún tipo de libertad económica o digital.  Si decimos no hay futuro, pensamos en la resignación como principal elemento, pero, en otro giro de tuerca, quizás resistimos y nos negamos a los modelos de futuro provenientes de la modernidad, de la Ilustración, de modelos que nos quieren imponer, modelo de "futuro" que nos quieren vender, con la imposibilidad de pensar lo que podemos ser en el futuro, hacia adelante, sin encajar en lo que a otros le conviene lo que seamos. Pensar que no hay "futuro" es pensar en los cúmulos de fracasos que se han acumuludado en los militantes revolucionarios de cambiar el mundo, en los emprendedores burgueses de crear empresas, del trabajador sindicalizado que busca mantener el trabajo, de los estudiante que buscará una forma de salir de la pobreza. En el "futuro" todo se vuelve tramposo, parece que la única lucha es desde el dolor, desde la violencia corporal, de espectáculo, de evitar los modelos, de luchar pero no desde una milicia o armamento, sino quizás desde el arte, No hay futuro no significa que no haya "futuro", sino sobre los futuros que se nos quiere imponer. Hay que repensar sobre cómo seguir.
"Casas Muertas 5"
Es posible que una de las pocas maneras de repensar el futuro sea con el arte, con la educación estética, pero no entendida como una lista de artistas y obras como se tiende a hacer en los institutos y que fui víctima estudiando las diferencias entre iglesias románicas y góticas, ha sabiendas que en Venezuela ese proceso no existió, luego de no saber que la diferencia radica en el arco ojival y así aplazar un examen en mi juventud; solo, ya con más de treinta años, pude apreciarla y conocer in situ todas esas diferencias, en un viaje por Europa. Desarrollar una Educación Estética haciendo énfasis a ejercitar los Juicios Estéticos, creo que es un trasfondo para las resistencias a la insulsez de críticas que nos rodea y apostar por algún tipo de futuro fragmentado por la merma de los modelos de la modernidad, evitando los modelos "felices" que las sociedades nos tratan de imponer. Podríamos observar a lo largo de la historia cómo se ha tramado dicha dinámica, así hallamos los planteamientos de los juicios estéticos como respuestas a los años revolucionarios de la Francia de 1789; hallamos a un Friedrich Schiller que trata de sobrepasar a una Ilustración cuya monovisión en sustentarse dentro de una totalidad a partir de una razón y una voluntad, trajo luego como consecuencia a un Robespierre y un período de terror (similares casos desde entonces, pasando por Stalin, Mao, Hoxha, Ceausescu, Castro...  hasta Chávez en Venezuela, donde una razón y una voluntad tratan de imponerse eliminando así cualquier juego democrático).
"Casas Muertas 6"
El juicio estético evalúa desde una "irracionalidad" lo racional de cualquier revolución, el arte siempre es apresado por las revoluciones, por los modelos racionales de las economías capitalistas, por las ideologías y las morales de moda, lo que en el fondo, constriñen al individuo en sus capacidades lúdicas, creativas, democráticas. Vincular a la imaginación con el entendimiento ante lo dado, frente a experiencias, es un modelo humano para elaborar sentidos, por lo que en vez de establecer algún sentido dentro de marcos con intereses económicos o incrustar explicaciones dentro de racionalidades socavadas de moral y éticas o establecer voluntades enlazadas a una verdad de principios que funge como ideologías, el sentido derivado de los juicios estético solo busca acuerdos, asombros, duda, reflexión. El juicio estético busca lo absurdo, aquello que definía Camus como el silencio con el que el mundo responde cuando se le pregunta por su sentido, porque el mundo carece de sentido según Camus, todos aquellos que hallamos ha sido creado para satisfacer una u otra necesidad derivadas de miedos, ignorancias, que nos hacen sumamente humanos. Hay que mantener el juicio estético como una interface con la belleza que presenta la perplejidad de los sentidos, mantener descorciertos que nos lleven a medir las experiencias como insuficientes; de ahí que para la construcción de nuevos sentidos se trate de hallar acuerdos, cortejar al otro.
"Casas Muertas 7"
Los juicios estéticos nacen a finales del siglo XVIII, para Kant estos juicios estéticos se presentan pasivos, universales y sin finalidad, para Schiller implica una acción, una tarea de participar en un proceso de creación y cuyos resultados son el arte, que a su vez dinamiza la vida y profundiza la democracia. Para Schiller se necesita la imaginación para lograr nuevos acuerdos, para hallar nuevas alternativas a modelos o programas de vidas ideologizadas. Habermans, fiel lector de Schiller, comenta que el arte es un laboratorio que nos lleva a vivir mejor, sin necesidad de tildar de conceptos como: felicidad, riqueza, amor, Dios, Patria. El arte y el juicio estético tienen la tarea de reconciliar las contradiciones, de modificar las formas de vida, de congeniar los diversos grupos que coexisten en un territorio. Para Schiller la producción de arte es una manera de salir de la dicotomia entre la razón impersonal y el deseo personalizado, desmontando al salvaje que es esclavo de su naturaleza personal y al bárbaro ejecutor despiadado de los ejercicios de la razón, teniendo como resultado la libertad, para Schiller la libertad es un resultado del juego y no un principio de acción.
"Casas Muertas 8"
Las crisis políticas, la falta de futuro en Venezuela, Japón y problabemente en todo el mundo, puede radicar en el abandono de las artes entendida no como negocio o acción social sino como posibilidad personal, como propuesta argumentativa. El arte comercial y/o ideológico, así como la política, se esfuman en la cotidianeidad de nuestro tiempo, no hay "futuro" porque progresivamente se nos arrebata la imanación, los juicios estéticos, los criterios de la belleza. La democracia necesita de las humanidades, del arte, de las contradicciones. La democracia dependen del juicio libre donde se practique el juicio estético. El juego, el arte inspiran nuevas practicas, sus problemas no aseguran resultados, sino continuidad para descubrir, hallar, plantear. Para Schiller la política es el mas elevado género artístico y su no práctica elimina el "futuro". Lo tendencioso en el arte es oponerse a la belleza en su diversidad. El mal político es aquel que apuesta a ideaologias, que moldear las mentes sin acuerdos o consideración a los demás. En Venezuela, una ideología ha estado eliminando los encuentros de sentidos que nos dan la libertad para vivir, las dictaduras se alimentan de la tristeza para subsistir, la belleza del régimen se centran en una serie de kitsch derivados del poder. En Japón el hábito debora los trabajos creativos, la masificación comercial limita los criterios, los juicios estéticos se reducen a expresiones como kawaii, y millones de personas leen cientos de manga cuyos argumentos siempre son los mismos siete u ocho que se han planteado. El arte existe para recuperar la sensación de estar vivo aunque las sociedades como la japonesa la muestre como una pérdida de tiempo si no lleva consecuencias económicas, olvidando que hacer arte se requiere desinterés, de no encadenarse a conceptos establecidos y subyugadores o vincularse al pensamiento literal del quien siempre tiene razón. El arte en Venezuela sencillamente está censurado e ideologizado porque las dictaduras censuran el arte como un axioma matemático necesario para sustentar el poder y promueven aquellos que los engrandece.
"Casas Muertas 9"
"Futuro" es una palabra que necesita arte, de Juicios Estéticos que no se limiten en decir kawaii, o en decir que una película es lenta o un libro es aburrido. Los jóvenes no ven "futuro" porque nuestra generación de docentes y políticos no les enseñaron juicios estéticos sino meros juicios pragmáticos para "sobrevivir" en una sociedad que le presenta una sola forma de felicidad: la felicidad del más apto para la insensibilidad, del más vivo o aquel que desarrolla la inescrupulosidad para hacerse adinerado o el más osado para declarar la verdad sobre la tierra, y a veces, sobre el universo, complentado todo estos juicios pragmáticos con razones y voluntades enquistados en el siglo XVIII. 

viernes, 9 de marzo de 2018

BOTOKS - DOMINGO DE CINE (13)

PELÍCULA:  Botoks
PAÍS: Polonia
TÍTULO ORIGINAL: Botoks
AÑO: 2017  DURACIÓN: 135 minutos
DIRECTOR: Patryk Vega
ACTORES: Olga Bołądź, Agnieszka Dygant, Katarzyna Warnke, Marieta Zukowska, Marcin Borkowki, Tomasz Oświeciński
SINOPSIS: Botoks es una película que registra los laberintos emocionales y sociales de cuatro mujeres cuyo límite es un hospital. El centro médico no es una ficción de seriales populares como Anatomía de Gray o House, es un lugar de trabajo donde se derraman sangre, sudor y lágrimas todos los días. El destino de las cuatro mujeres se entrelazan entre sus paredes. Daniela (Olga Bołądź) comienza a trabajar en el sector de la salud como paramédico, con su hermano Darek (Tomasz Oświeciński). Posteriormente y luego de varias narraciones de búsquedas y preguntas, se somete a numerosos tratamientos estéticos y así deja de ser un "patito feo" para convertise en una representante despiadada y exitosa de una empresa farmacéutica. Magda (Katarzyna Warnke) es una ginecóloga-obstetra, que construyó su reputación como especialista en abortos, cuando ella misma queda embarazada, sus conflictos comienzan desarrollando varias fases dramáticas cuyo final no se visualiza rápidamente. Estas historias se enlazan con Patrycja (Marieta Żukowska) una médico cirujano cuya vida matrimonial se está cayendo a pedazos debido a la traición de su marido y con Beata (Agnieszka Dygant) quien es una médico de emergencia que pierde a su prometido en un accidente de motocicleta Estas mujeres se vuelven amigas mostrando cómo las narraciones de amistad se elaboran desde los lazos afectivos que a veces negamos, especialmente a las mujeres, así como enseñar valores de lealtad frente al mundo falocéntrico y solidaridad ante el dolor y las debilidades del otro. La película es una sinfonía de realidad, una presentación donde se enreda las problemáticas de la cotidianeidad con los problemas de la vida según un género. Se observan auténticas historias médicas que se imbrican con narraciones de tono mafioso y criminal. La vida, el nacimiento, la procreación, el sexo y la muerte, revolotean en ésta película cargandola junto a un extremo, pero sutil dosis de humor negro e ironía.

PENSAR LA PELÍCULA. Krzysztof Kieślowski, Andrzej Wajda, Wojciech Smarzowski o Pawel Pawlikowski, son directores polacos altamente calificados, pero el cine polaco en sí siempre ha sido denso, siempre con una mirada crítica que lo ha caracterizado y ésta película no queda atrás. Cuando vi Botoks, me llamó la atencion la altísima carga de una visión femenina que no es facil encontrar y que directoras como Sofía Coppola, Kathry Bigelow,  Isabel Coixet, Naomi Kawase o Jennifer Phang mucha veces presenta con cierto soslayo o limitada, o por lo menos así podemos pensar en un primer momento. En Botoks lo femenino domina en teoría cada cuadro, cada escena siendo lo más curioso que su director sea un hombre. Aunque está evaluada con menos de cuatro puntos en IMDB, entre las películas con mayor puntuación están; The Shawshank Redeption, El Padrino, Pulp Fiction, Fight Club; películas que son ciertamente magistrales y donde conceptos como; amistad, lealtad y solidaridad son constantes haciendo que la reacción de los espectadores, especialmente masculino, se imprima de emociones y sentimientos, quizas porque estos tres conceptos son propios del quehacer político dominado por la esfera masculina; mientras conceptos como: la promesa, el amor y la resignación, la envidia, se vinculan como conceptos con la esfera privada, haciendo Hollywood telas y corsé con las que envuelven lo femenino en el cine. En Botoks estos mismos elementos se presentan pero desde una mirada nada masculina, son las mujeres -sin caer en una comedia predecible o una épica invertida- quienes muestran la amistad, la lealtad y la solidariadad entre ellas, con una naturalidad que en el mundo masculino o falocentrico no se percibe así. En Botoks, en teoría, se traman desde una resistencia de los prejuicios masculinos, pero operando con sus mismas armas: egos concentrados en la forma de la vulva, (pene en el hombre), manipulaciones derivadas  por la seducción, (uso del poder en el hombre), pragmatismo emocional construídos desde la indiferencia, (prepotencia masculina). La película logra un conjunto coral crítico con fuertes dosis de humor negro, donde las imágenes quieren desgarrar cualquier idealidad estandarizada de la familia, del embarazo, de la madre, de la sexualidad, así como todos aquellos componentes que tratan de concebir la narración de lo femenino, a la vez, la película va decosntruyendo los paradigmas de lo masculino exacerbando sus límites con torpezas sistemáticas, pulsiones anales, necedades egocéntricas. Creo que lo principal de este filme es conjugar las ideas de amistad, lealtad y solidaridad, todas juntas y no fragmentada como en la película: Thelma y Louise, las presetan, lo que para muchas visiones masculinas es inconcebible. 

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