jueves, 5 de julio de 2012

MI AMIGA JAPONESA Y QUINO

Quino / Mafalda
En su libro Visto y no vistoPeter Burke nos comenta: "Panofsky insistía en que las imágenes forman parte de una cultura total y no pueden entenderse si no se tiene un conocimiento de esa cultura, de modo que, por citar un ejemplo ilustrativo del propio Panofsky: un aborigen australiano sería incapaz de reconocer el tema de la Última Cena; para él no expresaría más que la idea de una comida más o menos animada. Es probable que la mayoría de los lectores se encuentren en una situación análoga cuando se enfrentan a la imaginería hindú o budista, para interpretar el mensaje es preciso estar familiarizado con los códigos culturales". En principio esta cita y las ideas que rodearon a la escuela de Warburg, poca gente, por no decir casi nadie le interesa, sus argumentos no están de moda ni son provocativos como los  de Zizek, Maffesoli o Bauman, a no ser de algunos críticos o estetas que pasean desapercibidos por algunas escuelas de arte. Pensar esto parece una manera accidental para explicar la imposibilidad de entender lo que vemos, especialmente cuando la imagen está intoxicada de datos culturales que omitimos porque no estamos acostumbrados a ellos. Sabemos que sólo podemos sumergirnos en los límites de nuestra cultura, por lo que otras cosmovisiones se nos vuelven exóticas o bárbaras, dependiendo desde cuál posición e inteligencia las miremos y aprobemos.
文化とユーモア
En principio y con la excusa de Internet a disposición, los seres humanos tenemos la posibilidad de "comprender" el mundo de las imágenes y sus contextos culturales con mayor aprensión, así en principio, cualquier persona puede entender un cuadro con datos cristianos, una imagen de Buda o una talla de alguna región remota de Malasia, pero sólo en apariencia, seguramente debemos buscar algunos datos culturales extras, pero seguramente, caeremos dentro del argumento eurístico de Menón que dice: "cómo podemos investigar lo que se desconoce, porque normalmente no sabemos qué debemos investigar ni, en caso de conseguirlo, ser capaces de reconocer lo que buscamos". En principio las imposibilidades de comprender imágenes y culturas diversas pareciera desaparecer en un mundo global. Sentimos que entendemos todo, que todo es fácil y digerible, pero es un espejismo, todas las imágenes arrastran códigos culturales complejos que pasan desapercibidos. Lo interesante y peligroso de los comentarios de Burker partiendo de los argumentos de Panofsky es que, en la medida en que la tecnología nos conecta, menos familiarizados estamos con ambientes culturales diversos y una alienación de imágenes acompañadas por una sumatoria de prejuicios se consolidan en nuestra visión del mundo, de ahí nuestra facilidad para asumir opiniones y lugares comunes. Pensamos a veces, desde nuestra vanidad, que no hay límites para nuestro entendimiento de imágenes y formas culturales, así que aquellos que no entienden iconos, ideas o procesos del mundo deben de tener alguna oligofrenia intelectual; pero la verdad es que cada vez entendemos menos las imágenes y sus contextos, así como comprendemos menos sus vinculaciones históricas, ideas míticas, sistemas políticos, procesos económicos o perspectivas filosóficas que lo soportan. Nos lleva muchos años involucrarnos y entender una gran cantidad de  imágenes que se producen en nuestra cultura inmediata y cercana, por lo que los análisis de las imágenes son de una complejidad teórica que normalmente pasamos por alto, de ahí la casi nulidad para entender con claridad un libro como L'Imagination de Jean Paul Sartre, o Brainchildren: Essays on Designing Minds, de Daniel Dennett que nos hablas de los laberintos de las imágenes. Nos han comentado hasta la saciedad que una imagen vale por mil palabras, pero sólo si podemos verla en todo su conjunto cultural, lo que es agotador; claro, podemos leer imágenes desde nuestros reducidos contextos culturales y experiencias, pero quizás nos diga unas veinte palabras nunca mil; pero si leemos la imagen sin contextos históricos, culturales, sociales, religiosos, psicológicos, filosóficos, sin referencias extras culturales, realmente solo nos dirá una o dos palabras, y a veces nada, absolutamente nada; pero estas imágenes nos pueden seducir y aplicar su vacuidad para transformarnos en unos zombis consumidores de imágenes. En la actualidad no se piensa en las imágenes, se consumen. Cada vez que veo imágenes con contextos culturales disminuidos, mi imaginería se presenta repetitiva, sin signos, sin señales y con el tiempo sólo tengo imágenes con vacíos de significados o significantes alienados. Lo interesante de las ideas de Panofsky y Burker, es que mantienen su vigencia y lo triste es que en las últimas décadas la diversidad cultural, sus interacciones emocionales e intelectuales se vuelven más achatadas, más sintéticas, transformándose lentamente en actos de fe y no de reflexión. Todo lo anterior aunque parezca una presentación jactanciosa y algo enrevesada nació a partir de un libro, de unas caricaturas que en esencia "puede entender todo el mundo", o por lo menos así lo creía, que todo el mundo puede entender a Quino y participar en sus juicios, opiniones, sarcasmos e ironías.  
La leyenda de los cerditos
Logré comprar un libro de Quino en español por Internet: La Aventura de Comer, así como luego compré en una librería japonesa un ejemplar traducido de Mafalda. Ambos actos onerosos los realicé para compartir con Mi Amiga Japonesa, aquella "manga latina" que me sedujo en mi adolescencia. Soy amante de Quino desde los catorce años cuando leí por primera vez sus historietas, y creo que logré entender bastante sus discursos, imágenes y reflexiones, -eso percibo- por eso compré casi todos los libros que él publicó. Con el tiempo y las distancias varios de ellos se "extraviaron" en algunas manos y otros libros sencillamente desaparecieron. Ahora compartiendo Quino con Mi Amiga Japonesa y descubro que no se ríe, que no comprende, y la miro extrañado, ¿cómo es posible esto? Por primera vez me doy cuenta de algo que parece obvio y no lo es. En el dibujo que acompaña este párrafo y que titulé La leyenda de los cerditos, en principio es "obvio" la ironía de Quino, así que me reí, se lo muestro a Mi Amiga Japonesa y ella coloca una expresión de no entender nada, 分かりません, me dice. Luego me pregunta, ¿qué pasa, por qué al final, todos se transforman en cerdos, menos uno de los comensales?, etc., etc... y así, Mi Amiga Japonesa me llena de preguntas como si en vez de ver una historieta de Quino, estuviera viendo cuadros cubistas de Picasso o abstractos de Pollock o Malevith. Seguramente Mi Amiga Japonesa comprendería a Picasso, Pollock o Malevith; pero no puede comprender por qué las personas se transformaron en cerdos. ¿Un hechizo?, ¿una pesadilla?, ¿una venganza?, ella trata de explicar un poco, pero sin éxito o por lo menos sin ironía ni humor. Tuve que hacer una genealogía de las palabras: cerdo, chancho, puerco, marrano, cochino, lechón, guarro, gorrino; y luego asociarlas con las ideas: sucio, desaseado, despreciable, indecente, impúdico, deshonesto, maloliente, obsceno. Luego traté de hilar todo para que al final Mi Amiga Japonesa sencillamente dijera: 難しい『むずかしい』(difícil, complejo) y acabar la discusión con una sonrisa ¿cómplice? 
!Claro el problema es el idioma!, me dije, así que compré Mafalda en japonés, por una parte para que conversáramos de las "manga" de Quino y por otra parte, porque pensé que al estar en japonés el problema de comprensión del lenguaje disminuiría. Pero aunque está traducida, la comprensión fue igual de difícil, como en la viñeta La leyenda de los cerditos. Tomo como ejemplo la viñeta de Mafalda que titulé  (negro). Mi Amiga Japonesa no entendió, y claro, explicar la historieta  en un idioma en donde no se conjugan los verbos en futuro, sino con ciertas tácticas lingüísticas muy precisas, añadía un extra pedagógico, por lo que sencillamente no lo expliqué; y seguía pensando: pero son simples dibujos de Quino, del inocente e ingenuo Quino, que a todo latinoamericano le gusta y ¿entienden? ¿no? Y me preguntaba paralelamente: ¿ahora los jóvenes latinoamericanos le gusta Mafalda, así como, Dragon Ball Z, Naruto, Pokémon, One Piece? ¿Realmente entenderán las manga japonesas? o ¿será que las manga japonesas contienen imágenes sin soportes culturales? Puedo pensar que muchas de estas manga son sencillas mezclas de arquetipos universales desde los cuales se repiten ciertos valores y visiones hartamente reafirmado en miles de historias, donde las tramas son las eternas luchas entre el bien y el mal.  
Mi Amiga Japonesa entiende algo de las animaciones de Quino, como la viñeta que titulé  (Llave), y que comprendió o por lo menos me indicó que le gustó, e inclusive me preguntó si yo tenía esa llave de la felicidad. Luego compartiendo lecturas y viñetas observé que hay algunas viñetas que entiende y otras que por elementos culturales sencillamente son intraducibles o implicaría búsqueda de información, manejo de situación y agotamientos que la mayoría de las personas no quieren hacer, y además, ¿por qué se deben hacer una investigación para disfrutar una viñeta?  

Me percaté que gran parte de los problemas derivan de cómo vemos los animales. Así cuando hablamos de los gatos, yo digo miau y Mi Amiga Japonesa dice ニア(nia) y cuando hablamos de perros, yo digo guau y ella dice ワン (wan), así a veces ni siquiera nos podemos poner de acuerdo de cómo dice un gato o un perro. Los animales y sus cualidades son descritas de maneras diferentes, así como algunas categorías de virtudes o vicios y sus asociaciones con ciertas especies; por lo que cuando hacemos metáforas con animales, cosas o características humanas desde una óptica occidental, Mi Amiga Japonesa se extravía y por supuesto cuando hablan de los animales y lo asocian con virtudes o vicios desde la herencia cultural japoneses, yo me extravío. Así que cuando una imagen rompe los arquetipos, destruye lo obvio, realmente entramos en un campo que está más allá del bien y del mal, que no está contenido en una filosofía, con el perdón a Nietzsche, sino en las imágenes que constantemente juegan con nuestras improvisaciones y pequeñas visiones que hemos coleccionado y protegido.






sábado, 30 de junio de 2012

NOVENA PÁGINA

Salida de fin de año en algún lugar de
Nueva Deli
Julio, mes cálido, menos en el sur donde es frío y viven los pingüinos. Es un mes que se repite como todos los meses, pero es el mes donde aprendemos a hacer recuerdos, a acabar historias y de iniciar proyectos. Durante años el sistema educativo modeló nuestro inconsciente para tal fin, así el mes de julio nos indicaba la conclusión de las clases, los dolores de cabezas de ver o no ver a los amigos, los recuerdos que nacieron del juego que hicieron nuestras hormonas sobre nuestro organismo, y finalmente, desarrollar la capacidad de planificar viajes o pensar qué hacíamos con el ocio que vendría por las vacaciones. Julio se iniciaba como un mes de transición, aunque la vida continuaba sin cambios aparentes, pero internamente sabíamos que algo concluía, especialmente cuando se es estudiante y nuestra vida divaga entre los liceos, los colegios y a veces por las universidades. Ahora entramos en julio, en Japón se acaban las clases, en Venezuela se acaban las clases, en España se acaban las clases, pareciera que todo ya está hecho y solo un volumen de tiempo grueso y aislado vendrá. Cuando era joven esos volúmenes de tiempo eran lo suficientemente espeso para  esculpir sueños, para derrochar tiempo entre juegos, ideas y paseos; ahora muchos jóvenes en Japón, Venezuela y España, quieren asistir a cursos de veranos, a recuperación de clases, ya los volúmenes de tiempo puro crean pánico, se necesita "recuperar tiempo", cosa que es imposible por definición y que podemos pensar que es una táctica estúpida de ciertos modelos de consumo que nos invitan a no enfrentarnos con la ociosidad, ya que es "mala", pero también ella es la madre de toda filosofía, ciencia, fiestas y literatura. Ahora hay que "recuperar tiempo", evitar los cortes ideas de ser rico y famoso, de planificar desde la nada viajes hacia los vacíos. Los jóvenes quieren ganar tiempo que seguramente será desperdiciado entre la Web, videos juegos, pornografía, y fiestas de egos; y ese es su derecho, de malgastar el tiempo, de redistribuirlo como le apetezca, entonces por qué la obsesión de "recuperar tiempo" en cursos de veranos desde julio hasta septiembre. Se crea ahora una obsesión que intuyo que se presenta como uno de los argumentos más estúpidos: "no pierdas el tiempo", sin saber que agosto es el tiempo que tenemos para desperdiciarlo por definición esencial, y que ha sido institucionalizado desde los orígenes de los sistemas educativos. Todo me indica que cada vez estos momentos de interludio en el medio del año desaparecerán y ya cada vez nos serán más extraño encontrar aquellas novelas, cuentos o películas que nos hablan de las experiencias con los volúmenes de tiempos derivados de las vacaciones.  

lunes, 18 de junio de 2012

MI AMIGA JAPONESA Y LA FILOSOFÍA DEL FRACASO

Spiderman enseñando métodos de fracasos
en un seminario internacional en Madrid a una amiga
Cuando Mi Amiga Japonesa supo que había estudiado filosofía, abrió sus ojos y me dijo 凄い, 『すごい』es decir: fantástico o extraordinario, aunque la primera vez que busqué la palabra en el diccionario también era la expresión para algo horrible, por lo que 凄い顔『すごいかお』se entiende como: un rostro horrible, pero si digo 凄い美人『すごいびじん』estoy diciendo: una mujer de belleza extraordinaria, así que siempre me quedó la duda si el 凄い que dijo Mi Amiga Japonesa cuando le dije que estudié filosofía se refería a: "estudié filosofía. !Qué maravilloso!" o, "estudié filosofía. !Qué horrible!" En fin, con el tiempo he decubierto que se trataba de la segunda acepción, porque es lo más lógico de expresar luego de que uno confiesa que pasó años de su vida tratando de pensar algo correctamente, como si uno tuviera una tara de nacimiento y necesitó años para lograr pensar algo correcto. Cuando era adolescente y algo me empezó a gustar para dedicarme en la vida, empezó un gran cariño y curiosidad por la arquitectura, esto quizás se debió a que vi a mi padre construir nuestra casa, rústicamente, con cierta torpeza, pero en algún momento paralelamente vi unos cuadernos con unos dibujos impecables de casas, que según descubrí había realizado mi padre de joven, fueron hecho a mano con tinta china, en verdad, por lo que me acuerdo, eran maravillosos sus trazos, lástima que se perdieron esos cuadernos en la obsesión por la limpieza y de eliminación progresiva del pasado que posee mi madre; pues si el ver a mi padre construir la casa y luego descubrir de adolescente sus dibujos alimentó mi amor hacia la arquitectura; claro yo nací con muchas torpezas, entre ellas no saber dibujar una línea recta, así que el ingreso a la facultad de arquitectura de la Universidad Simón Bolívar fue prohibida. Luego sentí una atracción fuerte por las artes de fuego, por la fotografía, pero los materiales, los instrumentos, incluyendo las costosas cámaras fotográficas, así como la posibilidad de no tener nunca medios para vivir desde las artes, y por supuesto viviendo en un país donde estudiar estas artes a finales de los ochentas no tenía precedente ni sentido para muchos posibles abogados, médicos e ingenieros en que se querían convertir mis amigos, esto hizo con el tiempo que aquellas artes se convirtieran en mis aficiones favoritas, siendo la  fotografía mi principal
Disfrutar de la fotografía junto con la arquitectura y
Mi Amiga Japonesa en Nagoya
pasatiempo, por lo que tuve que tomar una opción seria ante mi familia y la sociedad, y fue así que estudié geografía, geología, pero definitivamente la ingeniería y las ciencias de la tierra a las cuales le tengo mucho cariño, no querían nada con un fracasado como yo, así que luego de reprobar varias materias por incompetente, llegué a la escuela de filosofía de la Universidad Central de Venezuela a finales de los años ochenta. Luego me acordé que cuando estudiaba filosofía descubrí en sus pasillos que casi todos sus estudiantes habían fracasado en ingresar a otras carreras, usando la escuela de filosofía como "trampolín" para estudiar luego derecho, o psicología o comunicación social, pero a veces había gente que ya había fracasado en ingeniería, biología, física, música o teología, así que la escuela me sentí como en casa, lleno de fracasados que tratan de pensar o hacer algo bien. Con el tiempo egresé de la escuela y comencé a dar clases de filosofía que tenía que "pelear" con sociólogos, psicólogos, historiadores y hasta abogados, todos demostrándome que no necesitaron estudiar filosofía para dar clases de filosofía, y que estudiar filosofía era un típico estigma del fracasado social e incompetente mentalmente; claro luego están "los filósofos" que aparecen en los medios de comunicación, que publican libros sobre algún debate filosófico con muchas citas y palabras en alemán, "filósofos serios", tan absolutamente gramáticos que creen que sólo ellos piensan correctamente y nunca admiten que en su derivar por la vida, infinitos tipos de fracasos los marcaron, llevándolos a desarrollar pensamientos inflexibles y enreversados. Con el tiempo logré una cátedra de ética en el Pedagógico de Caracas y sentí que había llegado al "Paraíso de los Fracasados", porque dar clases de ética en un ambiente donde nadie le interesa el tema aunque todos lo mencionan con: "se están perdiendo los valores", o todos los estudiantes se consideren éticos,  morales e intachable en su pensar y actuar, por lo que llegué a la conclusión: ¿para qué estudiar lo que ya saben? así que no se enseña, ni se reflexiona, ni se aplica la ética, así esos años de catedrático me hicieron sentir como si le enseñara a Mickey Mouse a ser Mickey Mouse, me percibía como un espejo fragmentado entre lugares comunes de valores constantes. 
Mi extraño encuentro con Mickey
Mouse en Disneyland Tokyo
Todos se veían intachables, y por supuesto, yo era el profesor fracasado que había pasado veinte años de mi vida leyendo filosofía, y por lo tanto, no tenía dinero para comprar un coche de segunda categoría, o que no sabía hablar inglés con la perfección de un nativo, que no había asistido a grandes orgías ni a importantes reuniones políticas, y que por supuesto nadie me conocía; mientras algunas personas me enseñaban cómo usar éticas acerca del placer o ciertas eudaimonía que el propio Aristipo o Diógenes hubieran temblado de horror, así varios alumnos, no pocos profesores y extraños amigos, me  mostraban sus vehículos recién comprados, -a veces con una mujer en su interior, lo que me hacía pensar que quizás también compraron la mujer junto al vehículo-, comentándome de sus reuniones importantes y donde ratificaban lo exitosos que eran. Tantos años de fracasos me sirvieron para venir a Japón, un país que precisamente no se conoce a primera vista por sus fracasos, o por su filosofía, y sí por ser un "paraíso ético y moral", casi un universo kantiano. Así que ahora vivo en el otro lado del espejo con Mi Amiga Japonesa, pero descubro con los días que en este otro lado del espejo los fracasos existen, pero sin voces filosófica que lo relaten, sólo vemos estos fracasos como historias, cuentos o anécdotas. Hay tantos fracasos y fracasados en Japón como perros y gatos pueden haber en un país. A veces le digo a Mi Amiga Japonesa sobre los fracasados y los fracasos, pero cuando trato de explicar la palabra fracaso sólo hallo en el diccionario las palabras: 敗北『はいぼく』 y  失敗『しっぱい』la primera palabra daría la idea de derrota, la segunda expresión implicaría la idea del fallo. Ahora bien, la palabra fracaso proveniente del italiano fracassare que implicaba además de las ideas de: derrota, fallo, también el de caída y rompimiento. Así que Mi Amiga Japonesa entiende el fracaso como una caída temporal de algo o alguien del cual hay que aprender para no repetir, o de perder en un juego de negocios o en los usos lúdicos del amor; y sí, en este sentido, Japón, Venezuela, Costa Rica y España entre muchos países están llenos de fracasados; yo apunto hacia una idea de los fracasos que pueden estar inspirada de una Filosofía del Fracaso que implicaría, una respuesta vivencial al idealismo que hemos heredado desde Platón, pasando por el Cristianismo, hasta llegar a la diosa Razón y su inmortalidad en Auschwitz. El fracaso sería una metodología empírica para romper algunos moldes que nos enseñan para obtener la felicidad y la dicha plena en un mundo con pocas alternativas de existencias. No es la idea seudopositivista de aprender de los fracasos, porque los fracasos no enseñan absolutamente nada, los fracasos advierten sobre mundos ideales en que se quiere desenvolver y cómo estos cambian constantemente: sus valores, sus ideales, sus fines; y por lo tanto, debemos prepararnos para visualizar el mundo ideal en que estamos o queremos entrar. Podemos desenvolvernos en un "mundo perfecto", todo ideal, pero que conlleva un alejamiento a ciertas características de nuestra naturaleza que queremos ocultar o no aceptar, y que varios sistemas de poderes tratan de mantener para su beneplácito y conservación de privilegios. 
Toneladas de fracasos se acumulan
en las calles de todas las ciudades
Mi Amiga Japonesa piensa que nadie puede ver el mundo desde el fracaso, sin ideales, sin mundos perfectos, sin utopías, sin sueños, desde algunas ideas o prototipos con los que nos enseñaron a desear, yo le digo que sí, que yo veo el mundo desde el fracaso, ella se ríe, pues que más puede hacer alguien que le dice 『世界だけが失敗を理解する事ができます』. Es posible que desde entonces el すごい realmente signifique algo horrible para las personas que estudian la Filosofía del Fracaso, porque no pueden verse en el mundo ideal, armónico, completo como aquellos que relatan algunas religiones, frases de autoayuda, visión burguesa y películas animadas de ayer y hoy.     

jueves, 7 de junio de 2012

MI AMIGA JAPONESA Y LOS FETICHES


Un Origen, un fetiche
La palabra fetiche quizás es la más "latina" de todas, ahora usamos aquella que proviene del francés: fetiche, pero llegó a esa lengua pasando por varios usos y significados que comenzó en el latín con el verbo "facticius" que implicó el hacer, especialmente hacer algo con las manos, de concretar algo de producir un objeto que diera algunas guías para desenvolverse y entender ciertas realidades, como podría ser la realización de una máscara, de un instrumento musical o de una ánfora de barro. Curiosamente del participio en pasado de verbo "facticius" nació la palabra hechizo que implicó la idea de algo artificial, quizás porque los objetos que se habían realizado con anterioridad: la máscara, el instrumento musical o la ánfora, para las nuevas generaciones o personas que lo encontraban, ya había perdido significados, así que no entendían sus funciones o los sentidos de realidad que poseía para el quien las hizo, por lo que se asoció rápidamente con lo divino, con lo desconocido en sí. Con el tiempo, la palabra hechizo pasó al portugués como "feitiço" y de allí llegó al francés de donde tomamos la idea de fetiche que implica ideas mágicas, de hechicerías pero aplicado a los pueblos primitivos a través del estudio de objetos que fueron considerados amuletos o talismanes. Este sentido es el que usa el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) cuando comenta que fetiche es: "Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos". Luego Marx agarró el término y lo desplazó al área de la economía, para hablar del "fetiche de la mercancía", es decir, la metáfora distorsionada entre la expresión directa de una idea (soy feliz o me he realizado como individuo social) y su representación metafórica distorsionada (gracias a tener una tarjeta VISA o poseer un iPhone). Freud también tomó la palabra francesa para referirse a ciertos fenómenos observados en sus prácticas clínicas, en donde el interés sexual de algunos pacientes aparecían desplazados hacia objetos vinculados indirectamente a su objeto sexual, tales como prendas, zapatos, vestimentas íntimas, sombreros, etc. Durante este lapso la palabra salvaje o primitivo para designar a pueblos ha perdido terreno en nuestro universo cada vez más globalizado, pero la palabra FETICHE, 
¿Primitivo? ¿Espectáculo?
cada vez se desplaza más, se vuelve más plural, da más alternativas metafóricas, de ahí que cada vez sea más difícil de explicar, o por lo menos a Mi Amiga Japonesa los usos que hago yo de esta palabra. Ella no entiende cuando le hablo acerca de sus fetiches o de los míos, o de cualquier otra persona, cultura o latitud en el mundo. Trato de explicar la palabra fetiche a Mi Amiga Japonesa a partir de las traducciones de la palabra "fetiche" que aparece en el diccionario electrónico, y estas son las tres opciones: 物神崇拝, 『ぶっしんすうはい』que si traduzco kanji por kanji y sus sentidos sería algo así como: "adoración a partes divinas", luego el diccionario me da la palabra: お守りque significa protección, amuleto, talismán, y la tercera opción es la propia palabra francesa フェティッシュ y colocan al lado "término médico"; por lo que la tradición en Japón de esta palabra se vincula con la jerga de los hechizos, de cosas divinas; por lo que explicar el uso del fetiche de Freud se reduce a la retórica médica y que sólo los psiquiatras pueden entender, y el "fetiche de la mercancía" de Marx, se vuelve tan complejo que si lo intentamos de explicar sencillamente dejaríamos de comprar, y eso dentro de un país como Japón que es capitalista hasta en la forma de beber té sería un acto de lesa humanidad. Si trato de explicar a Mi Amiga Japonesa el fetiche freudiano y su desarrollo, sin profundizar el carácter patológico que posee, en el sentido de encubrimiento de ciertas opciones de conocimiento del mundo y algunas puestas de escena de la realidad, descubro que todo el mundo es fetichista, y que en el futuro, si creo que Japón es el país del futuro por excelencia, se institucionalizará el fetiche. Ejemplo de un particular fetiche muy "típicos" de Japón el ブルセラ(burusera, así se pronuncia y es una combinación de las palabras aglosajonas bloomers "buru", y seller "sera"). Este fetiche es la necesidad de comprar bragas, pantaletas, calzones, usadas por adolescentes. Un fetiche interesante en la medida en que se puede comprar en cualquier tienda de sexshop, como podemos apreciar en el video que coloco a continuación para aquellos que quieran profundizar en el tema.   http://www.dailymotion.com/video/xmrv35_burusera-fetichismo-en-japon_school
Blancanieves usando unas bragas que  quizás 
venda en una tienda en Tokio,
mínimo unos 100.000 円。
Dibujo de Wolfe von Lenkiewicz
Creo que el video es claro y permite observar no sólo un fetiche dentro del ámbito freudiano más puro, sino cómo  el fetiche de Freud se transforma en un "fetiche de mercancía" visualizado por Marx, y cómo se institucionaliza en forma de un bien de consumo. Por lo que la persona del video la podemos apreciar como un individuo falto de herramientas para la comprensión o construcción de la(s) realidad(es); descubrimos que estas incapacidades para la construcciones están compensadas porque el fetiche se transforma en la ilusión misma, por lo que la realidad y todos los sentidos que podemos desarrollar sobre ella se desvanecen, se vuelven líquidas. Creo que el concienciar un fetiche, que antes implicaría un reconocimiento de ciertas distorsiones de nuestra realidad, en la actualidad se ha transformado para el fetichista, en un encadenamiento dentro de un sistema de consumo sin fin y sin posibilidad de entendimiento. El fetichista se arrastra hacia el consumo, no del fetiche en sí, sino de su ilusión, no como mediadora de los desplazamientos sino como núcleo  fundamental del placer. La compra de ブルセラ no actúa como un desplazamiento inconsciente de una falta sexual, ya que la persona lo compra conscientemente, pero ya no se refugia en un ámbito privado, ya que es de adquisición pública como un libro, el fetichista lo elige, lo pondera, lo paga, se huele. Se consume como "fetiche de mercancía", con una etiqueta que "advierte" que es un fetiche sexual, como aquellas pegadas en las cajetillas de cigarrillos y muestran pulmones cancerígenos, pero ambas pegatinas inocuas, amables y traviesas no evita su consumo para obtener un placer. 
Mangas, películas, dibujos, nos presentan los fetiches
los desplazamientos, ya dados, ya envuelto, listo
para consumir y disfrutar.
El fetiche perdió su poder mágico, de mistificación o de conocimientos distorsionados con el que nos acercábamos o hacíamos "facticius" o ciertas realidades, como en algún momento estaba en el origen de la palabra. El  fetiche se ha transformado en la "ilusión misma" y su consumo en "economía del placer", y ya no nos acerca a ninguna realidad; y a la vez se evita cualquier forma de posibilidad de conocimiento. Los fetiches modernos son creados y sostenidos por la moda, por los medios de comunicación y estrategias de mercado, que nos permiten vivir en un constante simulacro, en un espacio que, como reseñó Baudrillard, permite negar las diferencias entre la realidad y sus representaciones e invalidarlas, así como las contraposiciones entre la verdad y la falsedad. El acercamiento a ciertas realidades sin el costo de pensamiento o reflexión, que exigen algunos tipos de realidades, no se necesitan más. El sujeto consumidor piensa: "Sé muy bien que comprar unas braguitas usadas de adolescente no está bien pero puedo soportar que me graben, que me entrevisten, porque gracias a las pantaletitas puedo materializar la ilusión a la que me aferro, por lo que repudio cualquier acto de conocimiento que rodea este fetiche e inclusive cualquier acto de conocimiento de mi realidad". Cada vez nos adaptamos más a espacios que eluden la posibilidad de exámenes y articulación discursivas, por espacios de consumo, goces inducidos y sistemas de ilusiones creadas por los medios de consumo. El fetiche ya no es algo de pueblos bárbaros, es la vanguardia de la publicidad, ya no es desconocido, o tenebroso, se conoce y nos aferramos a él para pretender entender nada, sólo por el gozo prometido. Mi Amiga Japonesa, entre sus relojes, su colección de gatos y su franela de la suerte, recrea un espacio de fetiche en la casa -incluyendo un アンパンマンde su infancia-, todos comprados, usados, mantenidos. Es posible que mis fetiches aún los construya en privacidad, aún uso verbo "facticius" y no me deslizo hacia la mercancía, que trato de mantener ciertos juegos, resistencias y entendimientos para no ahogarme en la estulticia. Mientras escribo veo a un grupo de rock que realiza de los fetiches un espectáculo, una ilusión de gozo, que mueve masa, sentimientos e ideas. The Beatles crearon fetiches de mercancía con cada disco, pero Rammstein organiza los fetiches sexuales, los vuelve mercancía, los publicita y las personas lo gozan como propios. Cada generación tendrá que comprar sus fetiches, ya todos están hechos en el futuro.





jueves, 31 de mayo de 2012

OCTAVA PÁGINA

La geometría perfecta del museo
islámico de Doha
Junio: mitad, diámetro, porción, parte, análisis geométrico. Junio es una mujer, es un mes que los romanos se lo dedicaron a Juno la esposa de Júpiter, la hermana, la amante; pero para mi es más simpático asociar Junio como homenaje a Jano, con el Dios bifronte, el Dios de las puertas, de los comienzos y los finales, Junio-Jano es un espejo que refleja, y como todo espejo es monótono ya que incesantemente nos recuerda cosas que nacen y que mueren, de los momentos, de lo efímero; o asociarlo con la constelación que esconde al Sol durante este mes: Géminis; ocultación por los gemelos, por pares, por derivaciones entre lo izquierdo y lo derecho, entre las oposiciones. Este es el mes en que estamos en la mitad de todo, donde el año está invariable como un barco de vela en medio de un mar, sin vientos y sin ver puertos de llegada, ya que el de salida lo perdimos del horizonte hace seis meses. Junio es un mes embutido en sí mismo, son días para buscar aliento y tratar de entender nuestro paso por entre los pesados meses que hemos transcurrido con algunos claros, con algunas vacaciones, con algunas angustias; pero a la vez observando lo que vienen, lo que se acerca, borroso como la visión de miope. El mes empieza, las puertas se abren, el calor comienza, el sudor baña las camisas y los interiores y sólo nos queda mirar un horizonte amplio en búsqueda de un puerto amable, con intercambios, bares y hoteles baratos. (Mientras escribo esto descubro que Shindo Kaneto 新藤 兼人, al quien le dediqué unas reflexiones unos dos meses atrás en este blogmurió el 29 de mayo, tranquilo luego de una vida de imágenes y obsesiones). 

domingo, 20 de mayo de 2012

私の日本人の友人と日本学習 (6)



私の口を開くことができません
私は幸せですか... たぶん
ある友達が誕生日を迎えたので、私は秘密のプレゼントを彼女に用意しました。そのプレゼントはヴェネズエラのチョコレートでした。私は彼女に会ったときに、彼女に「目を閉めてください。」と言うと、彼女はもっと目を大きく開けてしまいました。そして、私は彼女に「目をもっと閉めてください。」と言うと、彼女は目を開け続け私に「目を閉じるという意味ですか。」と聞いてきました。私はその言葉の使い方を知らなかったので、「目を閉めてください。」と言ってしまいました。最終的に彼女は目を閉じたのですが、その後「閉じる」と言う動詞は目や手などの小さなものに使われるということと、「閉める」はドアや窓に使われるということを教えてくれました。スペイン語の「Cerrar」(閉じる・閉める)は口を含めすべてのものに使われるので、スペイン語ではCierra la boca と言います。

martes, 8 de mayo de 2012

MI AMIGA JAPONESA E IMMANUEL KANT

Siempre y en cualquier lugar,
 maestros y  estudiantes buscan 
resolver los problemas del mundo
Desde mis años de estudiante de filosofía en la Universidad Central de Venezuela, todo lo que se vinculaba con el pensamiento de Kant me olía a rigidez, a imposibles, a emasculación, a una ética de héroe o a una moral de santo, de ser ejemplo, de ser irreprochable, de ser perfecto, y no sólo a mí, sino a Nietzsche quien lo precisa en su tercera parte de la Genealogía de la Moral: "el imperativo categórico kantiano huele a crueldad", qué más cruel que ser un santo o ser un héroe. Pero, por qué me desalientaba el pensamiento kantiano desde esa época de mi juventud. La escuela de filosofía de la U.C.V. estaba -¿o está?-, lleno de profesores kantianos por una ala, y de profesores hegelianos por la otra. Ambas alas eran deambuladas por pléyades de alumnos que pasaban toda la noche hilando o deshilando líneas y fragmentos de la Crítica de la razón pura, o bien, de la Fenomenología del espíritu. Se hablaba en la ala kantiana constantemente entre el deber moral y las formas a priori del conocimiento, o acerca de lo sublime imaginándonos una tormenta eléctrica; en la otra ala, se hablaba del Espíritu Absoluto, o de la(s) dialéctica(s), todo teniendo como telón de fondo ciertas realidades absurdas de Venezuela; claro nunca mezclaban a ambos autores, ni ideas, aunque ambos escribían en alemán, porque la resaca podía ser mortal, o sencillamente algún profesor hegeliano o kantiano te dejaba de sonreír o no conseguías hacer una tesis. Normalmente yo me sentaba en el medio leyendo Wittgenstein, Dostoievsky, Camus, Rómulo Gallegos u otros autores que no fueran usados por las alas del saber. Yo tuve suerte, mi tesis no fue ni kantiana ni hegeliana, fue sobre Nietzsche y la asesoró el Prof. Ruperto Arrocha, quizás el único profesor en aquella época que mezclaba cosas y no se detenía en buscar lo puro, lo trascendental, lo absoluto, lo indivisible o rastrear a algún Dios escondido entre líneas o entre algunas sonrisas cómplices de ciertos traductores y fetichitas. 
Bicicleta dejada en medio de la
calle de Tokio, kantianamente
sólo el dueño la usará
En mis primeros años viviendo en Japón, una tarde mientras disfrutaba de un café en un Starbucks en Kioto y contemplaba el río Kamogawa 『鴨川』; o Río de patos en su traducción, visualicé este país regodeándose entre imperativos categóricos, acatamiento a las leyes y asunción de  responsabilidades sin cuestionarlas. Es decir, comencé a vivir en un mundo kantiano, ético y moral correcto. Y lo pensé porque una linda japonesita dejó su cartera Louis Vuitton en la mesa de al lado. Yo veía la cartera solitaria, quizás con dinero, en plena calle, sólo yo observaba el bolso abandonado, ella lo dejó para "reservar" la mesa y que nadie se sentara allí, ya que conseguir una mesa viendo el río en primavera es todo una hazaña. Yo contemplaba el río, a la gente pasar, la cartera, y ahí pensaba, ¿nadie se la llevará?, !que kantiano son los japoneses! En cualquier lugar de Latinoamérica, Estado Unidos o Europa, esa cartera abandonada de alguna manera ya hubiera sido sustraía por mentalidades no kantianas bajo el argumento de que la suerte le sonríe, como a los dos personajes del famoso cuento de la escritora argentina Luisa Valenzuela: Aquí pasan cosas raras; personajes que al descubrir un portafolio abandonado en una silla de un café, comenta el narrador, "ya casi aman, casi acarician y huelen y lamen y besan", al portafolio abandonado; qué hubieran pensado si en vez de un portafolio, fuera una cartera Louis Vuitton de 700 dólares, abandonada, triste y solitaria, una descripción orgiástica inundaría el cuento. Dentro de mí pensé que la gente caminaba por las calles guiados por aquel principio que dice: "Obra de tal manera que la máxima de tu voluntad pueda al mismo tiempo valer siempre como principios de una legislación universal", y no, "Aprovecha la situación porque más nunca se repetirá". En principio, el deber querido, la ley racional implica el no robar, no tomar posesión de lo que no nos pertenece, así el "otro" principio es aquel que se sostiene de la desesperación, del azar, de lo inconmensurable por lo que debe ser anulada por ilegal, por irracional, o por lo menos así nos enseña a pensar Kant, algunos burgueses, varios políticos de ultraderecha y fanáticos religiosos que no distinguen entre comer bien y comer mal. Básicamente cualquier persona aplaude esta estrategia, y la pequeña japonesita llegó con un cafe y una cheesecake, eso sí, sin mirarme, sin sonreírme, sencillamente dentro de sus imperativos yo no existía, se sentó, sacó su iPhone y su blanco audífono de la Louis Vuitton y yo desaparecí para siempre. Así que me preguntaba ¿no valdría un acercamiento, un compartir con alguien, un sentir mas "humano", dar una sencilla mirada o haberme preguntado si le cuidaba su puesto? Pero ella obraba de una forma cuya ley dice: no molestar(me). Mientras la miraba trataba de acordarme qué hay en el fondo de este imperativo, y a partir de ese momento empecé a ver a las personas y a la sociedad japonesas como buenos discípulos de Immanuel Kant. ¿Cierto?
Japoneses caminando kantianamente
por la calle de Tsumago-Juku 『妻籠宿』
 
Un día le hable a Mi Amiga Japonesa sobre Kant, ella al principio le pareció interesar, pero estaba cansada y al día siguiente tenía que trabajar, tenía que hacer muchas cosas, su jefe le había ordenado que llegara temprano para terminar la presentación de la nueva colección de primavera, y ella como diseñadora estaba dando los últimos toque a los dibujos. Tenía que obedecer a su jefe, no había opción, no habían excusas, dentro de cualquier otro país algunas personas evalúan su existir, sus relaciones, pero Mi Amiga Japonesa seguía a pie las órdenes del jefe. Pensé que también era loable, el trabajar hasta el agotamiento por el bien del pueblo, trabajo, trabajo y más trabajo ¿dónde he oído eso? En fin, mientras trabajaba en hacer los mismos dibujos, los mismos patrones, una y otra vez, pensé: es cierto, Kant en su ensayo ¿Qué es la ilustración? nos comenta: Sería muy peligroso que un oficial que ha recibido una orden de un superior quisiera razonar en su servicio sobre la oportunidad o la utilidad de dicha orden; debe obedecer. Y este era el argumento del cual, en en el libro: Eichmann en Jerusalem de Hannah Arendt, el nazi prófugo por Argentina utilizó para autodenominarse kantiano. Eichmann se declaró seguidor del pensamiento de Kant, de su moral. Arendt en este libro explica que el nazi entendió mal a Kant porque no puede haber una legislación universal cuando carece de una empatía en cuestiones humanas, pero si se usa el segundo argumento cuya conclusión es: "debe obedecer", del cual parte Michel Onfray en su libro El sueño de Eichmann, y que no cuestiona la incapacidad del jefe de las SS para comprender a Kant, inclusive le da crédito a su entendimiento. El fondo radica en que en ninguna línea de los escritos kantianos hay una fórmula para la resistencia, para la desobediencia, para la rabeldia, así que hablar de revoluciones (aunque sean del siglo XXI) y Kant es hablar de relaciones entre la Hípica panameña y la Summa Theológica. 
Obersturmbannführer SS 
Adolf Otto Eichmann
Buen cristiano, buen kantiano, 

buen amante de Richard Wagner y de vinos 
y que nunca dudó de nada
Aquí en Japón nadie cuestiona una orden de un superior aunque sea confusa o absurda como las que se pueden apreciar en la película de Kitano Takeshi 『北野 武sobre la mafia Yakuza titulada Outrage de 2010 Nadie cuestiona, por lo menos en apariencia, quizás internamente  duden, pero nada se manifiesta, ese es uno de los secretos del éxito de las compañías japonesas (y de las organizaciones Yakuza): lealtad y obediencia -secretos que también sabían algunas órdenes religiosas pero que con el libre albedrío mermaron la autoridad- y que dentro de la mirada Occidental, meramente capitalista e individualista se le escapa estos matices inherentes a la obediencia. Mi Amiga Japonesa ejecuta todas las órdenes que le da su jefe, claro, cuestiona las mías, o ¿quizás no sé dar órdenes o sencillamente el ejercicio del poder me aburre como a Elias Canetti? Las órdenes deben ser dadas por una autoridad, por aquel que tenga el poder y por lo tanto, nunca bajo ningún criterio debe socavarse. Kant determinaba que toda oposición al poder legislativo, a las leyes, a la autoridad por actos de descontento de los sujetos, rompe los fundamentos del sistema y esto atenta contra la "Ley" y el "Deber". Quizás por eso cuando Zaratustra le dice al santón que Dios ha muerto a principio de Así habló Zaratustra 『ツァラトゥストラ語りき』, en el fondo nos muestra la posibilidad de dudar, de eliminar la ley, de cuestionar las reglas, los deberes; claro con el costo de las pérdidas y teniendo a la intemperie como futuro. Japón parece un paraíso kantiano y como cualquier paraíso de pensamiento; las artes desobedecen. Las artes nos permiten  ser sublimes, hacer críticas, visiones subversivas o guerrilleras, es quizás debido a esto, que hallamos en la literatura japonesa personajes que dudan, que transgreden los códigos morales como en las obras de Murakami Ryu『村上龍』o cuestionan los afectos como lugar de convivencia como en las novelas de Yoshimoto Banana 『吉本ばなな』, o critican el respeto a deberes y costumbres como en las páginas de Ogawa Yoko 『小川洋子』, o deducen las partes oscuras que tiene todo poder cuando determina los destinos de sus miembros, sin saber sus depositarios la legitimidad de los mismos como lo expresa en sus múltiples libros el escritor bestseller de Japón: Murakami Haruki 『村上春樹』. 
Joven japonesa kantiana leyendo las órdenes de su mano
Sólo queda la duda, que dentro de la sociedad japonesa se niega con todo esmero. Nadie duda, y para tal fin siempre se planifica las cosas hasta último minuto o milímetro. Siempre hay mapas, vinculaciones, explicaciones, claro siempre que no se profundice las preguntas. Porque en el mundo kantiano en que vivo, preguntas hondas, socavadoras, no tienen respuestas ni interlocutores. En el mundo kantiano no habría un William Smith de 1984, ni un Sócrates, sólo los artistas, pero nunca, ninguna revolución ha comenzado por un libro de ficción, por un cuadro, por un poema; el mundo kantiano permite la expresión porque es arte, pero no sublime, sino como válvula de escapes a mentes inquietas pero inconscientes, y ahora cada vez que camino, cada vez que hablo con Mi Amiga Japonesa, no puedo evitar una dulce venganza que el viejo de Königsberg me hace, desde su tumba viendo como uno de sus críticos más      
ニーチェフリードリヒ
atormentado vive en su paraíso, pero le traduciré unas líneas del pensamiento de Nietzsche que esbozó en su libro El Anticristo アンチクリスト』, esperando que Mi Amiga Japonesa alguna vez me pregunte sus implicaciones cuando el jefe le deje tiempo para leer: "Qué destruye más rápidamente que trabajar, pensar, sentir, sin necesidad interna, sin una elección profundamente personal, sin placer?, ¿Como un autómata del "deber"? Esta es precisamente la receta de la decadencia, del idiotismo... Kant se volvió idiota". 強い欲求、深い個人の選択、喜びなしでは働く、考える、感じる事が早く壊れてゆく。『ねばならぬ』ロボットのようではないか? これは正確には衰退そして無知の秘訣である。。。カントは馬鹿になりました。