Noviembre es un mes frío o lluvioso, húmedo o ventoso, es el mes que descubrimos que el tiempo pasa, que las acciones son cortas y a veces es el mes que descubrimos a nuestras emociones aumentando el caudal de nuestras estupideces. Noviembre es una época que pareciera existir sólo para el comercio, para el consumo, para los negocios y a veces para las nostalgias y los deseos reprimidos; es un mes pesado, límite entre las cosas reales y lo fantasmal, de aquí que en sus primeros días sean las fiestas de Todos los Santos, o celebremos el Día de los Muertos, o nos introduzca después de un Halloween llenos de zombis y de hechiceras. En el mes de noviembre algunas personas le provoca recorrerlo a toda prisa para sentir el fin o el nacer del año. Noviembre nos introduce en incertidumbres, porque es el mes de las preguntas: ¿a dónde vamos a viajar? ¿qué vamos a hacer?, ¿con quién estaremos?, ¿voy a México o a la Argentina o a España para no existir en febrero? Hay varios "artefactos culturales" con el título de Noviembre, como si este mes contuviera algún misterio que algunas canciones, libros o películas quisieran revelar: desde el libro Noviembre, de Antonio Calzado, donde confluyen combinaciones de personajes extravagantes y bibliófilos en búsquedas de "destinos", pasando por November Rain que popularizó Guns N´ Roses, y muestra lo imposible de modificar el "destino", o la película Noviembre de Achero Maña, en donde un grupo de artistas del teatro tratan de cambiar el "destino" del Mundo. Noviembre es le mes donde nos reencontramos con nuestro destino por algunos días, ejercicio que extrañamente hacemos en otros meses, así que comienzo este mes teniendo una entrevista con mi destino, quizás en la tercera semana.
jueves, 1 de noviembre de 2012
jueves, 25 de octubre de 2012
MI AMIGA JAPONESA Y HARUKI MURAKAMI
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| 村上春樹 |
Las obsesiones de Murakami abarcan varios problemas de la sociedad japonesa: educativos, económicos, políticos, culturales, haciendo énfasis en la música clásica y el jazz como vehículos de globalización de su escritura. Murakami constantemente riza el rizo de sus obsesiones, y por supuesto, una de ellas se ubica en la construcciones de mundos emociones, donde la soledad es protagonista. Me encanta cómo mi amigo inteligente y obsesivo presenta los problemas afectivos, así como las posibilidades o imposibilidades de la acción comunicativa que nos hacen seres humanos, y creo que uno de sus mejores escritos donde concentra estos problemas de la comunicación y de los afectos es un cuento titulado Tony Takitani,ト二滝谷. La historia es simple: Tony Takitani es un hombre solitario, hijo de un músico japonés que le pone un nombre exótico a un hijo de la raza Yamato y esta situación nos ayudará a ver ciertas grietas en la cultura japonesa. El padre coloca el nombre de Tony para marcar los cambios que se acercan al Japón, cambios debido a la perdida de la guerra, cambios por la incursión del Jazz, de la Coca Cola, de la modernidad, de perder una guerra; así su nombre nace junto a la modernización de Japón, paralelo a la ocupación de los EE.UU., simultáneo a la soledad contemporánea. Escribe Murakami: "El comandante sugirió ponerle al niño su nombre, Tony. El nombre de Tony, lo mires como te lo mires, no parece muy adecuado para un niño japonés, pero si era apropiado o no, al comandante ni siquiera se le pasó por la cabeza. Shozaburo Takitani, al llegar a casa, escribió «Tony Takitani» en un papel, lo pegó en la pared y lo estuvo contemplando durante unos cuantos días. «¿Tony Takitani? Pues no está mal, pensó. La era americana aún continuaría durante algún tiempo y tal vez fuese una buena idea ponerle al niño un nombre americano. A lo mejor le sería útil. Sin embargo, para el niño que llevaba ese nombre, la vida no fue precisamente un camino de rosas. En la escuela se burlaban de él llamándolo mestizo, y la gente, cuando pronunciaba su nombre, ponía cara de extrañeza o de desagrado. La mayoría se lo tomaba como una broma de mal gusto e incluso había quien se enfadaba. Cierto tipo de personas, por el mero hecho de estar frente a un niño que se llamara de ese modo, sentía cómo se le abrían las viejas heridas del pasado." Estas líneas del cuento marcan el discurso racista que ha imperado en los ultraconservadores japoneses ya que se desvía de la estructura de lo puro y de lo impuro que es uno de los núcleos de la cultura japonesa. La pureza y sus sinónimos son visto como el alto grado de perfección que debe tener una persona, un objeto o una idea, todo lo demás que esté contaminado o impuro, deja mucho que desear a millones de personas, pero esto sólo son las bases de los discursos racistas en Japón, de este país que retrata narrativamente Murakami Haruki y que realiza el gesto de las mezcolanzas, ya que entre cada página lo puro y lo impuro se mezcla. Podemos apreciar visualmente este problema en películas como Go (2001) de Isao Yukisada; en principio pensé que tenía que ver con el juego de Go 『碁』o Igo 『囲碁』pero realmente tenía que ver con el racismo que aún subsiste entre los japoneses y los coreanos. La película sintetiza una historia de amor entre un coreano y una japonesa y cómo esta relación es vista por ellos mismo y sus familiares, una historia de Romeo y Julieta, una "historia de amor", y como tal, llena de discursos racistas y tergiversados.
Trailer de la película GO, hecho para el público japonés, en el hay una escena donde los jóvenes dicen su más profundo secreto antes de hacer por primera vez el amor, él dice que es Coreano, y ella le dice que los chinos y coreanos le dan asco. Así entre golpes y retos el joven coreano busca su destino dentro de un mundo altamente jerarquizado como es Japón.
Nuestro personaje Tony se sentirá desplazado, ausente, y progresivamente se volverá solitario como cientos de personas en Japón, en Venezuela o en cualquier parte del Mundo. Pero es que la soledad es una condición humana que genera la mayor de las fobias: autofobia, con la diferencia de que en estos países asiáticos se las han apañado para sentirse bien consigo mismo sin pensar en los aislamientos. Reflexiono que mucho de los desarrollos tecnológicos que se realizan en Japón han sido creados para pasarla bien solo, desde el mítico Walkman de los 80 hasta el IPhone del siglo XXI, aparatos que lo que nos hacen es estar conectados con otros, pero para disfrutarlo hay que estar en soledad. Uno puede ir a un café y ver a los jóvenes y algunas personas mayores conectados, dentro de una profunda meditación, todos concentrados frente a sus pantallas, aunque sus amigos o novias esté allí, frente a ellos. Cada desarrollo tecnológico nos permite resolver nuestra mayor fobia: estar solo con uno mismo
Japón permite nuestras soledades de una manera eficiente y cómoda, y la tecnología del siglo XXI apunta hacia ese objetivo, no necesitar de nadie físicamente sino virtualmente, eso sí, debes tener dinero para comprar IPhone, consumir Internet, y a veces pagar por las compañías tecnológicas que te evitará pasar una mala noche.
Tony es un reproductor de exactitud, de ahí que pueda reproducir en dibujos su entorno, de ahí que fuera ilustrador, no artista como es el sueño de cientos de personas que saben dibujar: "En una época como aquélla, en la que los jóvenes se rebelaban con violencia contra el poder y el sistema, casi ninguna de las personas que lo rodeaban valoraba aquellos dibujos tan extremadamente prácticos. Al mirarlos, los profesores de bellas artes, no tenían más remedio que sonreír. Sus condiscípulos le criticaban su falta de contenido ideológico. A su vez, Tony Takitani no lograba encontrarles la gracia a los dibujos «con contenido ideológico» de sus compañeros. A sus ojos, eran inmaduros, feos e inexactos. Una vez fuera de la universidad, la situación dio un vuelco. Gracias a su técnica extremadamente práctica, realista y utilitarista, a Tony Takitani nunca le faltó el trabajo." Lo práctico envuelve a Japón, nada absolutamente nada tiene sentido si no posee un halo práctico, utilitario, funcional, evolutivo, de ahí que cuando Japón "abrió" sus puertas a Occidente durante el 『ばくまつ、幕末』, es decir el último período de la Época Edo『江戸時代』(1853 - 1867), el filósofo que más leyó el Emperador Meiji fue a Herbert Spencer con quien intercambió cartas, y parte la nueva constitución japonesa de esa época fue inspirada por las obras de John Stuart Mill, o por lo menos así nos lo insinúa Lafcadio Hearn, admirador de ambos filósofos que constantemente nombra en su libro: Japón un intento de interpretación. ![]() |
| Lafcadio Hearn que tomó el nombre de 小泉八雲 『こいずみやくも』al radicarse en Japón |
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| Mi Amiga Japonesa comprando una cartera en Shibuya-ku |
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| Cartel de la película Tony Takitani |
Trailer de la película, donde la música y planos minimalistas la hacen de un factura excelente, y por supuesto, a veces me pregunto si no habrá dentro de mí un pequeño Tony, viendo una felicidad entre ciento de carteras
y pensando el momento en que mis últimas herencias llegarán y se perderán.
martes, 16 de octubre de 2012
私の日本人の友人と日本学習 (8)
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