martes, 5 de junio de 2018

LA ERA DE GEORGES BATAILLE O EL SIGLO DE YOUTUBE


Fotos: "Contacto Humano 1", realizadas en Indonesia
Veo un video de un viejo alumno que promociona el canal de su hijo de diez años en YouTube, quiere volverlo un youtuber o youtubero. El primer video de su hijo busca temas para hablar y le pide a sus seguidores que le envíen ideas. Una persona mayor de Mi Amiga Japonesa crea su canal de Youtube, me pide que lo siga, tiene catorce videos de osos pandas, él los edita, se apropia de la imagen volviendo algo de otro, suyo legalmente. Veo cientos de youtuberos que hablan de las cosas que odian o aman de Noruega, Japón, Kenia, Venezuela o comida mexicana; mostrando las fases de la ilusión y desilusión que conlleva todo encuentro con la realidad, también se consiguen youtuberos que tiene las siete cosas que nadie sabía sobre cómo hacer algo o pensar la vida y ellos te enseñan desde cómo controlar el colesterol hasta cómo hallar ofertas de maquillajes, también hay youtuberos que poseen las cinco verdades suprema sobre la política, amor, dinero, Dios, cine y a veces sobre la realidad, o aquellos youtubers que se burlan de cualquier hecho, cultura o drama para así volver su canal mas ligero, aprehensible, cómplice y autodenominarse humoristas. Los youtuberos hablan de cualquier cosa, remarcando siempre sus experiencias, opiniones o puntos de vistas, por lo que siempre, en algún momento de sus discursos dicen: es mí opinión, mí experiencia, mí punto de vista, siempre sobre los temas que hablan o aluden, claro, sus discursos nunca apuntan al cálculo, historia o técnicas específicas de ahí la preponderancia del pronombre personal. Veo algunos youtuberos inteligentes, que usan la historia para mermar el pronombre personal, otros muy tontos que sólo saben usar pronombres personales y otros perdidos en el mundo digital que no saben ni siquiera que es un pronombre personal, en fin hay para todos tipo de degustación linguística.
"Contacto Humano 2"
A veces, en la soledad de mi cocina, preparo mis alimentos acompañado de un vino chileno cuya botella cuesta dos veces menos que un kilo de carne en Japón, mientras tanto me distraigo viendo la pantalla de mi computadora programas de YoouTube;  “siento” que estoy viendo un televisor, a veces creo que son programas que me entretienen de fondo, haciendo ruido a mi soledad, mientras me hago una pasta, pero últimamente y, a diferencia del televisor, percibo en estos entretenimientos dados por los yuotuberos mas que ruido de fondo, mas que mero entretenimiento, son confesiones de primera fila acompañadas con exceso de imágenes, información, positivismo, sentencias, que hartan mis sentidos y entendimiento, llegando a pensar de cómo en mis años de estudiante universitario asumía una postura positiva sobre la necesidad de la sobreabundancia, del exceso, de la exuberancia que ahora no puedo digerir. Lo desmesurado es el patrón de Internet, siento que he cambiado de ser en mi juventud un lector de los excesos de Georges Bataille, a ser en estos años un lector de lo mínimo de Musō Soseki, yo he cambiado, pero Internet, aquella que conocí como el súmmum del enciclopedismo en mi juventud, también se ha modificado hacia un mínimum de saberes.
"Contacto Humano 3"
A diferencia de lo que pensamos sobre la candidez  de los espectáculos que se promocionan en YouTube, es posible que YouTube sea un gran confesionario del siglo XXI, donde todos sus miembros  y especialmente sus Youtube Partner deben y promueven la confesión. El cine y la televisión e inicialmente la literatura y filosofía, poseen espacios para las confesiones, desde la obra de san Agustín, pasando por Las Confesiones de Rousseau, llegamos a documentales donde “Popeye”, John Jairo Velásquez, sicario de Pablo Escobar se confiesa y pide perdón a sus víctimas, al igual de cómo algunas producciones de Hollywood le dan su toque a la confesión fílmica como en la película Molly´s Game (2017) de Aaron Sorkin  con la interpretación de Jessica Chastein, donde observamos las confesiones de una mujer por sobrevivir en un mundo de competencias y azar. Los medios han preparado programas especiales donde las confesiones emergen: los artistas, los políticos, los jugadores, los cantantes, las victimas y los victimarios se confiesan; la farándula y las revistas del corazón reciben sus principales aportes económicos de las confesiones de los ídolos, de los amantes, de los maliciosos. Es sabido que las confesiones aumentan rating, ahora bien ¿esta misma lógica se aplicaría a los youtuberos? ¿Ellos se confiesan para aumentar sus seguidores, para ser un influencer? En principio podemos pensar que sí. Hay un mínimo común denominador y es que todos ellos en varias ocasiones se confiesan dentro de una habitación, dentro de un auto, en la calle, solos frente a la cámara, al lente, al ojo de un confesor anónimo, amorfo, configurado por una  masificación de link y comentarios sosos en su mayoría.
"Contacto Humano 4"
Al final el confesor perdona a sus penitentes sus pecados con la condición de que sigan confesándose, así que se vuelve un patrón, aportando dinero por su tiempo, por colocar un vídeo diario, pero para ello deben manejar miles de byte de información en imágenes, en narraciones y editarlo, o hacer livestream y pasar horas comentando, confesando, narrando todo lo que ocurre a su alrededor con clientes, fans y amigos virtuales, lejos, fantasmales. Los youtuberos con sus puntos de vistas, buscan ser influencers, buscan desarrollar markenting, tratando así de idealizar un círculo mórbido, un ying-yang armónico entre los que se confiesan dando una interpretación mediocre de los hechos verdaderos para mantener un poder evanescente o ascendente y los confesores que son aquellos que aceptan estas interpretaciones porque los hechos verdaderos se les desvanecen por su adicción a sus ignorancias o creencias. Esta relación crean vértices en una sociedad descentrada desde el siglo XVII, vértices que permiten escapar de los dramas barrocos que nos inundan; pero vamos por partes.
"Contacto Humano 5"
Lo dicho por el penitente, aquel que da “todo su punto de vista”, en el fondo describe un sitio, una manera de ser, un modelo que se percibe singular, algo particular en una lista de serie, por lo tanto, “un punto de vista” es una potencia de ordenar los casos, pero no es relativo como se cree aunque se exprese como: “mí opinión”, “desde mí experiencia”, “yo creo”, etc., marcando así sus narraciones con un aura de exclusividad, veracidad, certeza; como insinúan los youtuberos a sus confesores. “Un punto de vista” no es relativo, no indica una relatividad de lo visto, porque es una potencia, una manifestación de un género de verdad, las conjeturas de las cosas exigen un punto de vista, los putos de vistas son condiciones dadas para las manifestaciones de la verdad, es decir, es un perspectivismo. Quien dice punto de vista dice que hay una pluralidad de puntos de vistas, posibilidades de series, y por ende, una distribución de puntos de vistas que crean vértices que se unen como poliedro conformando la realidad. Por lo que los puntos de vistas de los youtuberos es una parte de la conformación de la realidad, estos youtuberos presentan un valor en crecimiento y necesario, un perspectivismo, un orden de una serie de causas que nos permite entender algo de la conformación de la realidad, como podría ser la realidad de Japón que hace el youtubers Kira (https://www.youtube.com/user/KiraPepelu) , pero esto son excepciones, la mayoría de los youtuberos, aunque se presenten con un perspectivismo, mantienen un discurso arrogante, presentando su visión como la totalidad de la realidad aunque digan que es su opinión, lo que narran son pseudoverdades, esto deriva por las maneras de usar el discursos perspectivista que siempre parece políticamente correcto y es constantemente usado desde los puestos de poder, claro, hasta que toman las decisiones. Este discurso perspectivista es complicado en narrarlo ya que un perspectivismo implicaría la aceptación de otros puntos de vista con igual valor de aquel que se confiesa observando la cámara, como si miraran entre las rendijas del confesionario, buscando expiar sus pecados, ¿cuál pecado?, ¿Apocalipsis 3:16?, ¿cuál acto de maldad asume el youtuber?
"Contacto Humano 6"
La confesión proviene de la palabra latina confessus, que posee el prefijo con- que indica todo o junto, y el verbo fateri en su participio pasado que implica admitir,  decir; confesar es expresar: ¡he dicho todo! Lo que para el cristianismo implicaba en eso dicho llegar a la dicha. El admitir una culpa, una falta, un fallo presagiaba una penitencia para luego llegar a un destino favorable.  El pregonar la culpa en el cristianismo permitió la disciplina penitencial, a partir de la segunda mitad del segundo siglo y la ascesis monástica, a partir de finales del tercero. Estos dos tipos de prácticas no produjeron un mero reforzamiento de las prohibiciones, o exigió en las costumbres un rigor mayor. Definieron y desarrollaron un cierto modo de relación del individuo consigo mismo, así como una cierta relación entre el mal y lo verdadero; digamos más precisamente entre la remisión de los pecados, la purificación del corazón y la manifestación de las faltas escondidas, de los secretos y de los arcanos del individuo en el examen de sí, en la confesión, en la dirección de la conciencia y las diferentes formas de «confesión» penitencial; éste transitar que proveía la confesión, este desvincularse con el mal para hallar la pureza se ha trastocado. La confesión de los youtuberos no implica una exoneración del pecado, un traspasar de estado, pareciera todo lo contrario, el youtubero “ha dicho todo” para anegar los sentidos, para saturar el pensamiento, para exacerbar las creencias, para quedarse, creando un trasgredir virtual, pasivo, un mal que no legitima ningún poder sino rutas hacia una libertad total, como lo escribió otro pensador de las confesiones: Bataille.
"Contacto Humano 7"
Para Bataille la libertad se vincula con la transgresión, una trasgresión que se vincula con el mal, porque solo es posible designar la libertad cuando no se tenga apoyo del bien tradicional u orden establecido, así el mal se presenta como un deseo enloquecido por la libertad, claro Bataille explica claramente que no es el mal como fuerza de abuso, de destrucción, funesto, banal como aplica actualmente el gobierno venezolano a su población, no, es el mal como transgresión necesaria para la libertad y esto es lo que podemos percibir en las confesiones de algunos youtubers; además, si Bataille une el erotismo con la imposibilidad de comunicación y la economía en el exceso de consumo, el potlatch, todo condesado en nuestras partes malditas que es el lado oscuro de nuestra conciencia que nos impulsa hacia el exceso, el despilfarro y también la destrucción; los youtuberos confiesan sus partes malditas, profundizando indirectamente las nociones de Bataille, expresando una economía de derroche y de deseo, profundamente irracional, que es el quid del capitalismo y que mantiene los confesionarios, además de marcar un erotismo que se expande por la incomunicación que satura la Web.
"Contacto Humano 8"
Podemos pensar que estas partes malditas que funde la incomunicación del erotismo y el potlatch de la economía batailliana con el ansias de libertad, es lo que los youtuberos alimentan con sus perspectivismos, generando las ansiedades de confesarse, mostrando una cantidad de imágenes que solapan vacío, replanteándose el exceso, no en tanto un signo rebosante, donde la política y la ética la tachan por se una falta de carácter, sino como un signo de libertad que ya está presente en la estética desde las concepciones del barroco. La estética barroca y la estética del siglo XXI contienen innumerables bases de vacíos, que se abren en el lugar donde el lenguaje toca lo real y donde surge la falta de un significante primero. Si la filosofía repudia con folclor ese vacío, declarando todo lo real racional con jerga hegeliana, la estética le da forma, con el riesgo de denegar lo real tal y cual se percibe en YouTube. Esto sucede así con la poética del exceso, entendida como su puesta en formas y en escenas de la multiplicación de los significantes, de las imágenes, de los efectos, del perspectivismo, transformando el lenguaje en un teatro que recubre el vacío que nos rodea, pero que, sin embargo, no deja de significarlo. Transporte metafórico, figuras de la hipérbole, retórica de lo inefable, gongorismo, acumulación carnavalesca, según la lógica de la denegación, conllevan a la afirmación redoblada del vacío real que tratan de tapar; por lo que los excesos de los youtuberos que usan sus confesiones como hilo conductor de sus canales, son puestas de escenas que cubren los vacíos de ellos mismos, de alguna manera viven, perciben y confiesan y que se sintoniza con el vacío de sus confesores, vacíos marcados por el tiempo excesivo que poseen, en su mayor parte, y en otra por la falta de juicio estético que hace que este poder del exceso se pierda, no trasgreda y quede en unos like dado por una simple empatía de burla, de drama o sorpresa. No es el exceso de las confesiones lo que crea el morbo, es que la mayoría de confesores están enfermos, paralizados en ver y escuchar para no pensar en una acumulación de tiempo libre que nunca se había tenido antes en la historia de la humanidad.  
"Contacto Humano 9"
Hay tanto tiempo de ocio que no sabemos que hacer. A veces decidimos ver maratones de series, lograr romper record de horas dedicadas a un video juego, aislarse en las pantalla para surfear por la información y compartirla aunque no entendamos sus causas o consecuencias. Aunque digamos que no tenemos tiempo para leer los clásicos o ver aquella película la cual nunca tenemos tiempo de verla o para ver un amigo en un café, no tenemos tiempo para la trivialidad de la cotidianidad y a veces para el contacto humano, pero si para el exceso de la Web, para el perspectivismo, para el espectáculo, alejado de nosotros, volviéndonos fantasmas, anónimo, potencia. La época de los youtuberos y confesionarios es dada por el tiempo excesivo que se posee en el vacío, así nuestras computadores y Smartphone se saturan de videos de media hora o una hora, películas completas, colecciones de discos, podcast de cinco horas, youtuberos, y presenciamos como cada vez las películas son mas largas y las series cruzan los años como Juego de Tronos, mostrándonos un tiempo que no corre, pasivo, abundante, podemos estar viendo series con diez años de transmisión y a veces ese tiempo no se percibe. Siempre se ha tratado de organizar el ocio en las diversas sociedades, con clubs, aficiones, entretenimientos mensuales, anuales, pero fue el Internet quien logró organizar el ocio diario que implica exceso… o carestía…
"Contacto Humano 10"
Los confesores están enfermos, están mórbidos en el tiempo vacío y con el tiempo, el morbo del exceso de tiempo une a los youtuberos con sus espectadores. Los youtuberos son discípulos de Bataille, de sus axiomas sin saberlo, dejando la política, la religión, la economía y a cientos de filósofos como anotaciones a pie de página. Los confesores se alimentan de excesos para percibir sentidos, perspectivas, aniquilación de horas que dan los youtuberos, las redes sociales, las lecturas vanas, los juegos de feedback positivo inmediato como Candy Crush o Tetris o el elemental chismoseo o cotilleo que siempre entretiene desde la nobleza hasta al plebeyo.

domingo, 6 de mayo de 2018

EL COLECCIONISTA DE GRANIZO (MINICUENTO IX)

Sabía que tenía que irse, lo que no sabía era lo que ocurriría luego, que se convertiría en el mejor coleccionista de granizo. Salió del país porque resultó ser una región propicia para los experimentos ideológicos, para las éticas sin centros, para aumentar las amarguras, las impotencias, los odios entre las miradas. Llegó a otro país donde él no le interesaba a nadie, donde no tenía ni amigos, ni familia, ni historias, ni muertos, ni idioma. Llegó a un país lleno de mitos que no podía conocer, narraciones que nunca imaginó que existirían, soledades adosadas al silencio y al pasar. Él no era nadie, su subsistencia provenía de un trabajo intercultural que halló por error: laborar en un restaurante. Reflexionó que la comida es el principal medio de transculturización pero luego no poseyó metodologías para seguir merodeando los pensamientos ajenos y propios. Trabajó en el restaurante, en todos sus recovecos, en lavar platos, en picar cebolla y pimentón, en freír papas fritas y limpiar la nevera y la cocina hasta dos veces al día. Allí olía la canela ahogada en mantequilla blanca, la carne desvaneciéndose en los jugos de un tomate sin patria, la pasta desovillándose de sus envoltorios y dejando un leve rastro de harina en la mesa. Ayudaba en la cocina, lavaba por horas platos, vasos y tazas y siempre el piso, la nevera, la cocina, el baño; así, año tras año, mientras veía las noticias de su país que se arropaba con ilusiones, mientras leía los mensajes de su familia pasando hambre, de sus amigos declarando guerras sin armas y alguno de sus amores sufriendo por enfermedades nuevas sin esperanza de curación, se sumía en una profunda depresión que sólo el mordisquear de sus uñas calmaba. Luego de dejar la cocina y de comer lo que sobraba como frituras, sopas, panes, tortas, jugos y a veces porciones de pasta o papas rebosadas de crema agria; recordaba el hambre que pasaba su padre que había perdido doce kilos, al igual que su madre, sus hermanas, sus sobrinos, sus cuñados, sus amigos. El hambre no espera, consumía todo, todos lo días la desnutrición afloraba en los rostros de sus connacionales, no había forma de ayudar a engañar el hambre en el país, no había forma de mitigar el dolor por falta de medicina o revisar futuros inciertos, no había remedios, ni libros, ni café. Todo era devorado por una economía hiperinflacionaria que mermaba las esperanzas y desaparecía las previsiones. Él dolor lo embargaba y mientras sabía que todo lo que había dejado en su país se moría de hambre, observaba a los comensales del nuevo país dejando pan, torta, arroz, café en los platos; dejando algo que no podían consumir, engullir, tragar y él terminaba por obligación botándolo. Durante sus años trabajando en el restaurante lo único que siempre observo fue que nadie dejó su porción de carne, no importaba cómo, cuándo, dónde, se cocinó, adquirió y sazonó, siempre se comían la carne. Una noche supo que sus padres desfallecía de hambre, había pasado muchos meses sin comer completo, trató de enviar comida por alguna organización internacional, pero todo era tergiversado: las cantidades, los precios, los productos. Esa noche la impotencia le hizo comerse más que sus uñas, morderse los dedos, arrancar sus cutículas. Desde entonces, cada cierto tiempo se devoraba trocitos de piel arrancados con sus dientes, pedazos de sangre coagulada que recordaba una angustia o lamía sus impotencias entre lágrimas insonoras. Él tiempo pasaba, su país se desdibujaba en cuentos grotescos,  su pueblo se transformaba en fantasma. Su padre murió, luego su madre, sus hermanas, ya casi nadie sobrevivía, y cuando lograba conectarse con sus sobrinas o cuñados había un leve tono de psicosis derivado del hambre, de la miseria, del control ideológico. Cuando murió su padre se corto un gran trozo de su dedo pequeño del pie izquierdo y lo masticó por horas. No sabe si fue un homenaje, una pulsión caníbal, una sensualidad nuclear derivada de una ansiedad antropófaga; pero continuó, al morir su madre se cortó casi una falange de algún dedo de su mano derecha. Su cuerpo se había llenado de cicatrice, casi todas de cortes precisos y pequeños, haciendo su piel ajada. A veces cuando hacía el sexo con una prostituta que paseaba algunas noches cerca del restaurante, ella le preguntó por esas heridas, él le habló de las torturas, de las revoluciones, del socialismo, del poder; la prostituta entendía más de lo que él suponía, porque también había llegado a aquel país para escapar de las debacles propia de un ego fascista que había tomado el poder, con seducción infantil su país, trazado futuros sin arte y sin perplejidades. Él supo que no podía regresar, ¿para qué? Sus padre y hermanas habían muerto, sus amigos habían desaparecido en el tiempo, en el espacio, su memoria había disminuido. Trató por años de no saber más de su país, ni de sus hambres, ni de sus muertos, ni de sus políticos; pero no podía dejar de cortarse, de morderse, de chupar gotitas de sangre, de succionar pequeños pedazos de su piel. La culpa, la impotencia lo embargaba, buscó una solución en aquella prostituta con las que pasaba las noches de frío o calor en la pequeña habitación donde él organizaba una vida de pobreza. En algún momento ella le dio una respuesta, la misma que le había funcionado a ella y le permitió reconciliarse con lo efímero de la vida, una respuesta inquietante y casi sin agarres: coleccionar granizo. Al principio no entendió, pero ahora, cuando abre su pequeña nevera, ve los frascos de vidrios con etiquetas de los lugares y las fechas donde granizó, silenciosamente se olvida de la carne, de la mala suerte, de las tragedias carnavalescas que se desarrollan entre los telones de los actos revolucionarios.      

lunes, 9 de abril de 2018

NO HAY FUTURO EN VENEZUELA... TAMPOCO EN JAPÓN

Serie: Casas Muertas, tomadas en Japón. "Casas Muertas 1"
Leer cualquier información actualmente sobre Venezuela es percatarse de la desaparición de la noción de "futuro". Todos dicen que hay que cambiar la política o antipolítica que se ejerce en Venezuela para avisorar un "futuro". Leo un artículo del quien fuera uno de mis profesores de filosofía; José Rafael Herrera titulado: Excogitandus. Allí comenta el "momento morboso", que define Gramsci, como una etapa que está entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer. Este "momento morboso" lo configura con la aceptación de una normalidad "morbosa" donde se percibe los pathos de angustia, de indignidad, e irrespeto, como cotidianos, como habitual, como familiar. Hacer colas por un mendrugo de pan o una bolsa de comida, esperar medicinas, atención médica, dignidad, esperanzas, todo esto se ha vuelto normal, aceptado, suficiente. Las personas se transforman en zombis, se masifican a partir de una razón suficiente que les indica una metodología de superviviencia, se agarran de ideologías como verdades para no caer definitivamente con los escombros del país, maldiciendo esos momentos, saben que el "futuro" se desvanece y no logran verlo, de ahí la virtud teologal de la esperanza, que como virtud sólo le pertence a unos pocos, pero también la falta de pericia para reinventar el futuro desde juicios estéticos.
"Casas Muertas 2"
Veo a los japoneses en sus burbujas de cotidianidad, hay hikikomori que no salen de sus casas por décadas, ciento de jóvenes entre veinte y cuarenta años que hacen su vida una rutina donde todo lo ajeno asusta. Leo la preocupación del gobierno japonés porque la población está mermando. Japón se ha vuelto un país de viejos. Yo vivo en el pueblo Hioki en la provincia de Kagoshima, lo que me enseña todo los días el Japón rural, lejos de las luces y gustos efímeros carnavalescos que rodean las grandes ciudades, a los frikis, a una perfección cultural que posee cientos de grietas, por aquí también pareciera que no hay futuro. Cuando voy al supermercado casi siempre soy uno de los más jóvenes que hace compras, y las cajeras, muchas de la cuales son jóvenes que se han quedado en el pueblo para cuidar a sus viejos padres, ellas repiten la rutina de cobrarme con la misma eficiencia, con el mismo saludo, con las mismas poses (ya son cuatro años iguales, sin síntomas de ningún cambio, de saludo, eficiencia o pose). Casi todas las personas que me rodean pasan de sesenta años, hacen compras con bastones, con sillas de ruedas automáticas, hago largos paseos entre las montañas y la playa donde no veo a nadie, el futuro de Japón parece una sentencia heideggeriana: "sein zum tod". En el pueblo donde vivo, hasta 1986 había tren, de las cuatro escuelas primarias han cerrado tres. La población de Hioki a principios del siglo XX era de unos 180.000 habitantes, ahora son 50.320, se espera que para el 2050 sea unas 29.111 personas, no sé si seré una de esas que queden, lo cierto es que hay unas docientas cincuenta casas abandonadas y cada vez que paso frente a algunas de ellas, me recuerdo de Casas muertas, el libro del venezolano Miguel Otero Silva, paseo por el pueblo Ortiz, haciendo un álbum de fotografía de "Casas Muertas", pero con historias de samuraís y campesinos de arrozales, repitiendo eternamente los mismo gestos, los mismos miedos, las mismas sorpresas; una fotocopia de país sin criterios ni juicios estéticos para un futuro.
"Casas Muertas 3"
El problema del "futuro" es que implica una mirada a algo que no existe, pero que necesitamos imaginar para ajustar los sentidos del mundo por los cuales nos movemos diariamente. Una de las herencias de planificar el futuro proviene de la Ilustración, donde se nos daba a entender que a partir del uso de nuestros conocimientos podríamos organizar el porvenir, inclusive construirlo, quitando algo el azar que mantenía el concepto de Dios o de ciertas teologías en nuestras vidas. La Ilustración permitió la Revolución Francesa, la Industralización en los países protestantes, la creación de imperios y los esquemas de modernidad que aún hoy nos guían y que proyectaron el mundo desde el siglo XIX hasta nuestra época, con guerras y tecnologías incluidas.
"Casas Muertas 4"
Esa modernidad que escarba el pathos de los venezolanos y la cotidianidad de los japoneses, que nos indica una razón desde la cual lograremos construir un mundo mejor, merma diariamente. El morbo normal que afecta a los venezolanos y el aislamiento emocional y repetitivo que mantienen conductas en la sociedad japonesa no es otra cosa que la desaparición de la promesa de modernidad, de los esquemas heredados del capitalismo, del imaginario de un mundo mejor, pero al decir, no hay futuro, qué es lo que en fondo pensamos: visualizar distopías y ciberpunk como única opción o quizás, no poder imaginar un mundo mejor o no poder preveer esquemas que no nos ayuden a vivir en algún tipo de libertad económica o digital.  Si decimos no hay futuro, pensamos en la resignación como principal elemento, pero, en otro giro de tuerca, quizás resistimos y nos negamos a los modelos de futuro provenientes de la modernidad, de la Ilustración, de modelos que nos quieren imponer, modelo de "futuro" que nos quieren vender, con la imposibilidad de pensar lo que podemos ser en el futuro, hacia adelante, sin encajar en lo que a otros le conviene lo que seamos. Pensar que no hay "futuro" es pensar en los cúmulos de fracasos que se han acumuludado en los militantes revolucionarios de cambiar el mundo, en los emprendedores burgueses de crear empresas, del trabajador sindicalizado que busca mantener el trabajo, de los estudiante que buscará una forma de salir de la pobreza. En el "futuro" todo se vuelve tramposo, parece que la única lucha es desde el dolor, desde la violencia corporal, de espectáculo, de evitar los modelos, de luchar pero no desde una milicia o armamento, sino quizás desde el arte, No hay futuro no significa que no haya "futuro", sino sobre los futuros que se nos quiere imponer. Hay que repensar sobre cómo seguir.
"Casas Muertas 5"
Es posible que una de las pocas maneras de repensar el futuro sea con el arte, con la educación estética, pero no entendida como una lista de artistas y obras como se tiende a hacer en los institutos y que fui víctima estudiando las diferencias entre iglesias románicas y góticas, ha sabiendas que en Venezuela ese proceso no existió, luego de no saber que la diferencia radica en el arco ojival y así aplazar un examen en mi juventud; solo, ya con más de treinta años, pude apreciarla y conocer in situ todas esas diferencias, en un viaje por Europa. Desarrollar una Educación Estética haciendo énfasis a ejercitar los Juicios Estéticos, creo que es un trasfondo para las resistencias a la insulsez de críticas que nos rodea y apostar por algún tipo de futuro fragmentado por la merma de los modelos de la modernidad, evitando los modelos "felices" que las sociedades nos tratan de imponer. Podríamos observar a lo largo de la historia cómo se ha tramado dicha dinámica, así hallamos los planteamientos de los juicios estéticos como respuestas a los años revolucionarios de la Francia de 1789; hallamos a un Friedrich Schiller que trata de sobrepasar a una Ilustración cuya monovisión en sustentarse dentro de una totalidad a partir de una razón y una voluntad, trajo luego como consecuencia a un Robespierre y un período de terror (similares casos desde entonces, pasando por Stalin, Mao, Hoxha, Ceausescu, Castro...  hasta Chávez en Venezuela, donde una razón y una voluntad tratan de imponerse eliminando así cualquier juego democrático).
"Casas Muertas 6"
El juicio estético evalúa desde una "irracionalidad" lo racional de cualquier revolución, el arte siempre es apresado por las revoluciones, por los modelos racionales de las economías capitalistas, por las ideologías y las morales de moda, lo que en el fondo, constriñen al individuo en sus capacidades lúdicas, creativas, democráticas. Vincular a la imaginación con el entendimiento ante lo dado, frente a experiencias, es un modelo humano para elaborar sentidos, por lo que en vez de establecer algún sentido dentro de marcos con intereses económicos o incrustar explicaciones dentro de racionalidades socavadas de moral y éticas o establecer voluntades enlazadas a una verdad de principios que funge como ideologías, el sentido derivado de los juicios estético solo busca acuerdos, asombros, duda, reflexión. El juicio estético busca lo absurdo, aquello que definía Camus como el silencio con el que el mundo responde cuando se le pregunta por su sentido, porque el mundo carece de sentido según Camus, todos aquellos que hallamos ha sido creado para satisfacer una u otra necesidad derivadas de miedos, ignorancias, que nos hacen sumamente humanos. Hay que mantener el juicio estético como una interface con la belleza que presenta la perplejidad de los sentidos, mantener descorciertos que nos lleven a medir las experiencias como insuficientes; de ahí que para la construcción de nuevos sentidos se trate de hallar acuerdos, cortejar al otro.
"Casas Muertas 7"
Los juicios estéticos nacen a finales del siglo XVIII, para Kant estos juicios estéticos se presentan pasivos, universales y sin finalidad, para Schiller implica una acción, una tarea de participar en un proceso de creación y cuyos resultados son el arte, que a su vez dinamiza la vida y profundiza la democracia. Para Schiller se necesita la imaginación para lograr nuevos acuerdos, para hallar nuevas alternativas a modelos o programas de vidas ideologizadas. Habermans, fiel lector de Schiller, comenta que el arte es un laboratorio que nos lleva a vivir mejor, sin necesidad de tildar de conceptos como: felicidad, riqueza, amor, Dios, Patria. El arte y el juicio estético tienen la tarea de reconciliar las contradiciones, de modificar las formas de vida, de congeniar los diversos grupos que coexisten en un territorio. Para Schiller la producción de arte es una manera de salir de la dicotomia entre la razón impersonal y el deseo personalizado, desmontando al salvaje que es esclavo de su naturaleza personal y al bárbaro ejecutor despiadado de los ejercicios de la razón, teniendo como resultado la libertad, para Schiller la libertad es un resultado del juego y no un principio de acción.
"Casas Muertas 8"
Las crisis políticas, la falta de futuro en Venezuela, Japón y problabemente en todo el mundo, puede radicar en el abandono de las artes entendida no como negocio o acción social sino como posibilidad personal, como propuesta argumentativa. El arte comercial y/o ideológico, así como la política, se esfuman en la cotidianeidad de nuestro tiempo, no hay "futuro" porque progresivamente se nos arrebata la imanación, los juicios estéticos, los criterios de la belleza. La democracia necesita de las humanidades, del arte, de las contradicciones. La democracia dependen del juicio libre donde se practique el juicio estético. El juego, el arte inspiran nuevas practicas, sus problemas no aseguran resultados, sino continuidad para descubrir, hallar, plantear. Para Schiller la política es el mas elevado género artístico y su no práctica elimina el "futuro". Lo tendencioso en el arte es oponerse a la belleza en su diversidad. El mal político es aquel que apuesta a ideaologias, que moldear las mentes sin acuerdos o consideración a los demás. En Venezuela, una ideología ha estado eliminando los encuentros de sentidos que nos dan la libertad para vivir, las dictaduras se alimentan de la tristeza para subsistir, la belleza del régimen se centran en una serie de kitsch derivados del poder. En Japón el hábito debora los trabajos creativos, la masificación comercial limita los criterios, los juicios estéticos se reducen a expresiones como kawaii, y millones de personas leen cientos de manga cuyos argumentos siempre son los mismos siete u ocho que se han planteado. El arte existe para recuperar la sensación de estar vivo aunque las sociedades como la japonesa la muestre como una pérdida de tiempo si no lleva consecuencias económicas, olvidando que hacer arte se requiere desinterés, de no encadenarse a conceptos establecidos y subyugadores o vincularse al pensamiento literal del quien siempre tiene razón. El arte en Venezuela sencillamente está censurado e ideologizado porque las dictaduras censuran el arte como un axioma matemático necesario para sustentar el poder y promueven aquellos que los engrandece.
"Casas Muertas 9"
"Futuro" es una palabra que necesita arte, de Juicios Estéticos que no se limiten en decir kawaii, o en decir que una película es lenta o un libro es aburrido. Los jóvenes no ven "futuro" porque nuestra generación de docentes y políticos no les enseñaron juicios estéticos sino meros juicios pragmáticos para "sobrevivir" en una sociedad que le presenta una sola forma de felicidad: la felicidad del más apto para la insensibilidad, del más vivo o aquel que desarrolla la inescrupulosidad para hacerse adinerado o el más osado para declarar la verdad sobre la tierra, y a veces, sobre el universo, complentado todo estos juicios pragmáticos con razones y voluntades enquistados en el siglo XVIII. 

viernes, 9 de marzo de 2018

BOTOKS - DOMINGO DE CINE (13)

PELÍCULA:  Botoks
PAÍS: Polonia
TÍTULO ORIGINAL: Botoks
AÑO: 2017  DURACIÓN: 135 minutos
DIRECTOR: Patryk Vega
ACTORES: Olga Bołądź, Agnieszka Dygant, Katarzyna Warnke, Marieta Zukowska, Marcin Borkowki, Tomasz Oświeciński
SINOPSIS: Botoks es una película que registra los laberintos emocionales y sociales de cuatro mujeres cuyo límite es un hospital. El centro médico no es una ficción de seriales populares como Anatomía de Gray o House, es un lugar de trabajo donde se derraman sangre, sudor y lágrimas todos los días. El destino de las cuatro mujeres se entrelazan entre sus paredes. Daniela (Olga Bołądź) comienza a trabajar en el sector de la salud como paramédico, con su hermano Darek (Tomasz Oświeciński). Posteriormente y luego de varias narraciones de búsquedas y preguntas, se somete a numerosos tratamientos estéticos y así deja de ser un "patito feo" para convertise en una representante despiadada y exitosa de una empresa farmacéutica. Magda (Katarzyna Warnke) es una ginecóloga-obstetra, que construyó su reputación como especialista en abortos, cuando ella misma queda embarazada, sus conflictos comienzan desarrollando varias fases dramáticas cuyo final no se visualiza rápidamente. Estas historias se enlazan con Patrycja (Marieta Żukowska) una médico cirujano cuya vida matrimonial se está cayendo a pedazos debido a la traición de su marido y con Beata (Agnieszka Dygant) quien es una médico de emergencia que pierde a su prometido en un accidente de motocicleta Estas mujeres se vuelven amigas mostrando cómo las narraciones de amistad se elaboran desde los lazos afectivos que a veces negamos, especialmente a las mujeres, así como enseñar valores de lealtad frente al mundo falocéntrico y solidaridad ante el dolor y las debilidades del otro. La película es una sinfonía de realidad, una presentación donde se enreda las problemáticas de la cotidianeidad con los problemas de la vida según un género. Se observan auténticas historias médicas que se imbrican con narraciones de tono mafioso y criminal. La vida, el nacimiento, la procreación, el sexo y la muerte, revolotean en ésta película cargandola junto a un extremo, pero sutil dosis de humor negro e ironía.

PENSAR LA PELÍCULA. Krzysztof Kieślowski, Andrzej Wajda, Wojciech Smarzowski o Pawel Pawlikowski, son directores polacos altamente calificados, pero el cine polaco en sí siempre ha sido denso, siempre con una mirada crítica que lo ha caracterizado y ésta película no queda atrás. Cuando vi Botoks, me llamó la atencion la altísima carga de una visión femenina que no es facil encontrar y que directoras como Sofía Coppola, Kathry Bigelow,  Isabel Coixet, Naomi Kawase o Jennifer Phang mucha veces presenta con cierto soslayo o limitada, o por lo menos así podemos pensar en un primer momento. En Botoks lo femenino domina en teoría cada cuadro, cada escena siendo lo más curioso que su director sea un hombre. Aunque está evaluada con menos de cuatro puntos en IMDB, entre las películas con mayor puntuación están; The Shawshank Redeption, El Padrino, Pulp Fiction, Fight Club; películas que son ciertamente magistrales y donde conceptos como; amistad, lealtad y solidaridad son constantes haciendo que la reacción de los espectadores, especialmente masculino, se imprima de emociones y sentimientos, quizas porque estos tres conceptos son propios del quehacer político dominado por la esfera masculina; mientras conceptos como: la promesa, el amor y la resignación, la envidia, se vinculan como conceptos con la esfera privada, haciendo Hollywood telas y corsé con las que envuelven lo femenino en el cine. En Botoks estos mismos elementos se presentan pero desde una mirada nada masculina, son las mujeres -sin caer en una comedia predecible o una épica invertida- quienes muestran la amistad, la lealtad y la solidariadad entre ellas, con una naturalidad que en el mundo masculino o falocentrico no se percibe así. En Botoks, en teoría, se traman desde una resistencia de los prejuicios masculinos, pero operando con sus mismas armas: egos concentrados en la forma de la vulva, (pene en el hombre), manipulaciones derivadas  por la seducción, (uso del poder en el hombre), pragmatismo emocional construídos desde la indiferencia, (prepotencia masculina). La película logra un conjunto coral crítico con fuertes dosis de humor negro, donde las imágenes quieren desgarrar cualquier idealidad estandarizada de la familia, del embarazo, de la madre, de la sexualidad, así como todos aquellos componentes que tratan de concebir la narración de lo femenino, a la vez, la película va decosntruyendo los paradigmas de lo masculino exacerbando sus límites con torpezas sistemáticas, pulsiones anales, necedades egocéntricas. Creo que lo principal de este filme es conjugar las ideas de amistad, lealtad y solidaridad, todas juntas y no fragmentada como en la película: Thelma y Louise, las presetan, lo que para muchas visiones masculinas es inconcebible. 

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viernes, 16 de febrero de 2018

ALZHEIMER (MINICUENTO VIII)

Se levantó con zozobra. Miraba a su alrededor buscando algo que le indicara que era un lugar seguro. Sentía una opresión en el pecho porque recordaba con nitidez que aquel lugar donde estaba, algo había cambiado, aunque no poseía ninguna certeza. Siempre había devenir, caos, intangibilidad y eso le generaba miedos. Salió del cuarto y vio la puerta, era de madera, dorada; pero se juraba que en la noche era de otro color, de otro material, de otra dimensión. Miraba hacia el cuarto y parecía que todo estaba dentro de una normalidad animada. Caminaba por la casa, con titubeos, con paradas minúsculas. Llegó a la puerta trasera de aquella casa curiosa que daba a un jardín con una mesa y sillas algo oxidadas, comenzó a desayunar. En el jardín había arbustos abandonados, dos árboles que quizás a veces daban frutos y muchos guijarros de minerales diversos. Se recriminaba de no recordar los puntos jonbar que le determinaban sus contantes cambios, que abrían historias paralelas, que lo deprimían. Sabía que cada día, él tomaba algún guijarro y el mundo cambiaba, la ucornía aparecía, las personas le hablaban y entendía que, había constancias de nuevas guerras, personajes políticos, países y amores que no conocía, todo cambiaba: nombres, fechas, libros, películas, cantantes... o ¿eran las mismas guerras que estudió, los mismo personajes políticos que despreció, los países que visitó, los mismos amores que admiró? No podía recordar quienes eran los que le hablaban y a veces él no se recordaba, como si él fuera una historia desenroscada de una maquinaria humana, un fragmento de idea o una pesadilla inconclusa. Había ocasiones que aparecían personas que se declaraban como esposa, hijos, vecinos, amigos, editores, alumnos o presidentes, pero siempre eran rostros distintos, nombres confusos, aventuras paralelas. Le hablaban con palabras que a veces no comprendía sus sentidos, con... ¿léxicos arcaicos?, lo único cierto es que se podía acordar de algunos títulos de libros que leyó en su juventud, historias de partidos de fútbol o enfermedades como el cáncer, de este cúmulo constante siempre recordaba la definición del punto jonbar, un concepto abstracto que había sido obtenido de la lectura de aquel libro que leyó quinceañero y que nunca olvidaba: La legión del tiempo, la historia de John Barr, pero dudaba si él lo había escrito, o su otro yo en otra dimensión, en un universo alterno lo había creado. Así pasaba los días, recordando La legión del tiempo, de una definición insistentemente, de tratar de sonreír a todos aquellos que le hablaban y no conocía, de conversar sobre partidos de futbol donde los brasileños sobresalían. Al final del día dejaba un guijarro sobre la mesa, una mujer con lentes gruesos y manos agrietadas lo vestía y lo acostaba y él trataba de dormir con la seguridad de que al día siguiente otro guijarro tendría que tomar y otra historia paralela tendría que vivir.  

viernes, 12 de enero de 2018

CÓMO CONVERTIR UN PAÍS EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Los dibujos son del libro Maus de Art Spiegelmans
Un colega ha colocado en su muro de Facebook unas reflexiones después de leer la obra de Primo Levi: Survival in Auschwitz. Escribió que Venezuela aún no ha tocado fondo, escribió que el día que lleven a las personas decentes a campos de concentración por pensar distinto y los torturen, le apliquen trabajos forzados y la muerte sea determinada y no aleatoria, ese día el país habrá tocado fondo. El argumento básico es que mientras la muerte sea aleatoria porque alguien se equivocó, se distrajo y cometa un accidente y dicha muerte no sea determinada o ejecutada por un proyecto de exterminio, Venezuela aún no ha tocado fondo. Uno de los problema de esta visión es ver a Auschwitz como un lugar de exterminio exclusivo, no, Auschwitz no era un campo de exterminio unicamente, era un campo de concentración de prisioneros de guerra, un campo de trabajo forzado además de exterminio que se concentró en Birkenau o Auschwitz II, además Auschwitz tenía 45 campos satélites donde se elaboraba diversos proyectos, servicios e industrias. En sus instalaciones hubo empresas, es por eso que Primo Levi sobrevive, porque aparte de ser partisano, judío sefardí, era químico por lo que lo enviaron a Monowitz o Auschwitz III donde estaba la zona industrial con compañías como IG Farben o Siemens que abarcaban unas 1200 personas que laboraban en sus estructuras.
Venezuela es un país que durante los últimos veinte años ha vivido un proceso de transformación fuera de toda lógica social, económica, política; este proceso ha creado un país totalmente encadenado a un pequeño grupo de poder predatorio que imprime ese predar de arriba hacia  abajo, un sistema predatorio con escases de recursos donde las opciones de supervivencia se establece entre comer o ser comido así como elegir entre quedarse o irse del país, además de que sistemáticamente venden una felicidad fundada en mitos de libertad nacionalista, mediocridad rasa y rebeldías para el saqueo. Mirando a la distancia y recordando no sólo los escrito de Primo Levi sino cientos de historias de judíos sefardíes que oí en mi infancia y adolescencia así como ver a mi familia en un proceso de ansiedad y miseria progresiva, además de mala alimentación, me hace pensar que Venezuela no es que haya tocado fondo, porque no hay tal idea de límite superior o inferior en un proceso social, porque a la pregunta  ¿cuándo Venezuela ha tocado la cima? carece de sentido sin referencias; además la muerte selectiva si bien explica un campo de concentración como Auschwitz no lo define, lo definía el día a día de sus habitantes, un día a día que se puede apreciar en Venezuela donde el hambre y la falta de servicios básico así como medicina y sueños de futuro son insertados en largas filas para adquirir pan o un apostillar un documento a la vez de un estamento de esclavitud progresiva, en el sentido de que el esclavo es aquel que tiene miedos, muchos miedos porque así ha sido su aprendizaje, un continuo de humillaciones, impotencia, riesgos y traumas, este panorama van definiendo el país como un campo de concentración donde a diferencia Auschwitz, se ha  transformado por métodos diversos de trabajos forzados, de muertes aleatorias, de clasificación y jerarquización humana, asemejándose el país a la arquitectura de un campo de concentración. Primo Levi define el campo de concentración como un método para destruir un hombre, dice que se llega al fondo de la condición humana cuando no se posee nada, cuando le han quitado las ropas, los zapatos y hasta los cabellos; comenta que si hablan no lo escuchan y si lo escucha no lo entienden, le quitan el nombre y si se quiere mantener un nombre, debe hacerse en silencio para que detrás de él algo se mantenga, un recuerdo, una idea, una esperanza. El gobierno revolucionario de Venezuela ha ido sistemáticamente destruyendo a los hombres del país, quitándole oportunidades, sueños, trabajo, le ha negado una vida digna y le quita el nombre a su pueblo, clasificándolos en términos como burgués, apátrida, etc., dándole un carnet de patria en sustitución de la cédula ciudadana, anotando en listas para adquirir productos, viviendas, identidades, pasaportes y mientras los consiguen, las personas son votos, un número de teléfono, un rostro apagado.

La imagen de Auschwitz se reduce a cenizas y polvo en los imaginarios popular, pero había un día a día como lo hay en todas partes y es en ese día a día en que Venezuela se asemeja a un campo de concentración. Un día a día donde el futuro se desvanece y sólo preguntas básicas como ¿comeré hoy? ¿viviré hoy? ¿se irá la luz hoy? se establecen en la cotidianeidad. Para establecer un campo de concentración se crean jerarquías: el jefe de barracón, el jefe de escuadra, el capo, también administradores, músicos, cocineros así como personas para cubrir diversos servicios. En un campo de concentración todos están uniformados y para reconocerse y reconocer se crearon símbolos: estrella de David o triángulos, de diversos colores como el triangulo rojo que identificaba a los presos políticos en Auschwitz, también en Venezuela la gente se uniforma bien con una camisas rojas con los ojos de Chávez o con la Vino Tinto, la camisa oficial del equipo de fútbol de Venezuela, también uniformes militares así como seudomilitares pululan por calles y avenidas y esta jerarquía y simbología se explaya en un campo de concentración porque en el fondo crean redes y distribuyen sus "organizar".
Organizar en Auschwitz no implica hacer un orden como indica su sentido linguístico; una vez un superviviente me explicó que "organizar" es Auschwitz era sinónimo de adquirir por malas artes, porque en el mundo de Auschwitz nadie usaba la palabra robar, todos decían organizar, uno se organizaba zapatos, pedazos de pan o cualquier cosa que le permitiera vivir un día más. Por supuesto en una sociedad predatoria no es lo mismo "organizar" desde arriba que desde abajo, así como "organizar" las redes implicaba compromiso entre los miembros para mantener en circulación dentro de su red bienes y servicios. Podemos pensar que en los últimos años en Venezuela se ha "organizado" de mil maneras, podemos vislumbrar esto cada "misión" (vivienda, salud, alimentación, felicidad, etc.) que no ha sido sino una manera de "organizar" la miseria de los venezolanos. Las misiones y la "organización" del Estado desde su legislación hasta sus empresas básicas ha sido la prioridad del gobierno, donde una cúpula que se repite en cada ejercicio de poder haciendo cambios mínimos entre los miembros del gabinete, creando estructuras paralelas de poder para mantener la red de jerarquía, con el tiempo ha establecido una reciprocidad negativa donde lo que prima es el quitar, expropiar, saquear, generando una suspensión moral, donde en circunstancias normales una persona no robaría, saquearía, delinquiría, porque dentro de una sociedad amparadas por las leyes no se aplicaría esta costumbre, así que una moral o costumbre amparada en una legalidad se desvanece en un campo de concentración permitiendo el "organizar", saquear, humillar, insultar e inclusive matar a disposición de las jerarquías, de las redes, de las mafias.
El principal sentido que define un campo de concentración es su día a día es el hambre. En Auschwitz había toda una cadena donde desaparecían los alimentos, todo se "organizaba" según a cuál jerarquía pertenecía y sus privilegios. Además la comida se concentraban en un lugar llamado "Canadá" donde se "organizaba" la comida que traía los prisioneros comunes, políticos y judíos, en "Canadá" se intercambiaban anillos de oro y diamantes por mendrugos de panes; así la mayor suerte del mundo dentro de un campo de concentración era trabajar en la cocina, cerca de las patatas, donde se hacen "los guisos" porque "organizando" las patatas entre los que trabajan en la cocina, luego podían "organizar" una vida más limpia, con ropa de buena calidad y mostrando un buen semblante, esto les ayudaba a sobrevivir algunos días más y evitar ser un "musulmán". En Auschwitz se llamaban "musulmán" no a las personas que practican la fe del Corán, sino aquellos que físicamente y psicológicamente se habían quebrado, -eran como zombis, me comentó alguna vez otro sobreviviente sefardita de un campo de concentración, así que los primeros zombis que conocí no fueron los del cine, sino los de las narraciones de Auschwitz en mi niñez-. Los "musulmanes" iban desnudos, andrajosos, sin zapatos, teniendo en su rostro un retrato de la muerte próxima y sin posibilidad de "organizar". Quizás en Venezuela no hay una muerte decretada por poseer una ideología, raza o religión, pero a diferencia de una cárcel donde el individuo está por sus acciones punitivas, en un campo de concentración las personas están por lo que son, así que un campo de concentración llamado Venezuela están todos los venezolanos exceptos aquellos que huyen del campo de concentración, no de un País en algo concebido como migración. En el campo de concentración de Venezuela cada vez se lee y ve información sobre zombi, sobre personas que no poseen nada, sobre un "Canadá" llamado bolsas CLAP, sobre una élite de sonderkommando (es decir unidades de trabajo compuesto por los propios prisioneros) que hablan en los medios de las maravillas del país, de la guerra económica, de la necesidad de patria, de cultivar acetaminofén y de otras visiones para enmascarar las colas, el hambre, las deshumanización, el miedo, la ignorancia.  Un amigo vendió parte de las joyas de la familia para poder comer y dejar algo de dinero con la oportunidad de escapar del campo de concentración pero que con tres hijos pequeño se queda a meditar mes tras mes sus opciones, porque los campos de concentración educan a los niños de que su día a día es el día a día de un buen país, de una buena causa, de un gran logro; otros han sacado el carnet de la patria y juran rodilla en tierra que aman la revolución chavista-madurista para que unas bolsas de comida vengan desde  el "Canada" gubernamental y quizás algún día logren ser sonderkommando, otros han "organizando" sus pensamientos y creencias para tener un mínimo de bienestar, mi familia evita transformase en zombi.
Primo Levi reflexionó: "Ofrézcase un cargo a unos individuos en estado de esclavitud una posición privilegiada, cierta comodidad y una buena probabilidad de sobrevivir, exigiéndole a cambio la traición a la solidaridad natural con sus compañeros y seguro que habrá quien acepte, éste será sustraído de la ley común y se convertirá en intangible, será por ello tanto más odiado cuanto mayor poder se le haya conferido; cuando le sea confiado el mando de una cuadrilla de desgraciados, con derecho de vida y muerte sobre ellos, será cruel y tiránico porque entenderá que sí no lo fuese bastante otro considerado más idóneo ocuparía su puesto, sucederá además que su capacidad de odiar que se mantenía viva en dirección a sus opresores, se volverá irracionalmente contra los oprimidos y él se sentirá satisfecho cuando haya descargado en sus subordinados las ofensas recibida desde arriba".  Si nadie ve a personas del gobierno dentro de esta reflexión seguramente no viven ni conocen el campo de concentración Venezuela. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

ELLA SE MASTURBABA ENTRE CHOCOLATES (MINICUENTO VII)

Ella se masturbaba entre chocolates, no necesitaba de vinos o cigarrillos. Ella se masturbaba porque la solidaridad, las relaciones amorosas o humanas, o sencillamente todo aquel cúmulo de sinónimos afectivos, había perdido sentido, ahora era un ser autónomo, libre, digitalizado, sin lazos. Ella se masturbaba viendo películas donde algunos hombres y especiales mujeres salvan a las adolescentes de aceptarse vírgenes e ingenuas. Ella insistía en masturbarse con las almohadas, con bordes sinuosos, formas redondas, curvadas; transmitiendo un mensaje de ausencia de agresividad, o injerencia en la vida de los demás, a diferencia de lo que connota las aristas y los ángulos rectos. Ella conocía cada parte de su cuerpo, recordaba aquellos músculos que aparecen en los momentos del orgasmo y que desaparecen en la cotidianidad, en el mercado, en las conversaciones con las amigas; a veces se tocaba son sus dedos, otras con la palma de su mano, una vez necesitó un viento fuerte que la elevó de sus sufrimientos para ser feliz, pero había sido el paso de un huracán y parecía lejano su regreso. Ella en algún momento inició lentamente dejar los chocolates, de sentir sus pezones, quedarse despiertas más horas de la que necesita; así intentó crear otra vida, con otros amigos y amores, con variadas penetraciones y estudios de posgraduado. Trató de enseñar a las personas lo que era el sentido común perdido entre tanta democracias, trató de desmoralizar la ética de los poderosos, de los hombres con miedo y escribió artículos sobre mitos no resueltos que no nos dejan dormir. Al final de su vida ella se masturbaba entre chocolates, a veces se comía sus uñas y sus cutículas para sentir algo inmediato. En su apartamento de una única y elegante habitación había siempre chocolate esperando untar paredes de soledad  y socavar el recuerdo imaginado de su padre masturbándose frente al televisor, viendo pornografía a las cinco de la mañana, antes de irse al trabajo, mientras hacía el café de la mañana, ella oía el ruido de VHS, gemidos apagados, silencio y casi de inmediato la melodía del noticiero matutino, en ese momento entraba su padre a despertarla para que fuera al colegio, así es el ciclo de su vida, de masturbación a masturbación, al igual a muchos otros que se inician cuando comienzan a explorar sus intimidades asegurándose de que nadie los ve.