lunes, 9 de abril de 2018

NO HAY FUTURO EN VENEZUELA... TAMPOCO EN JAPÓN

Serie: Casas Muertas, tomadas en Japón. "Casas Muertas 1"
Leer cualquier información actualmente sobre Venezuela es percatarse de la desaparición de la noción de "futuro". Todos dicen que hay que cambiar la política o antipolítica que se ejerce en Venezuela para avisorar un "futuro". Leo un artículo del quien fuera uno de mis profesores de filosofía; José Rafael Herrera titulado: Excogitandus. Allí comenta el "momento morboso", que define Gramsci, como una etapa que está entre lo viejo que no termina de morir y lo nuevo que no termina de nacer. Este "momento morboso" lo configura con la aceptación de una normalidad "morbosa" donde se percibe los pathos de angustia, de indignidad, e irrespeto, como cotidianos, como habitual, como familiar. Hacer colas por un mendrugo de pan o una bolsa de comida, esperar medicinas, atención médica, dignidad, esperanzas, todo esto se ha vuelto normal, aceptado, suficiente. Las personas se transforman en zombis, se masifican a partir de una razón suficiente que les indica una metodología de superviviencia, se agarran de ideologías como verdades para no caer definitivamente con los escombros del país, maldiciendo esos momentos, saben que el "futuro" se desvanece y no logran verlo, de ahí la virtud teologal de la esperanza, que como virtud sólo le pertence a unos pocos, pero también la falta de pericia para reinventar el futuro desde juicios estéticos.
"Casas Muertas 2"
Veo a los japoneses en sus burbujas de cotidianidad, hay hikikomori que no salen de sus casas por décadas, ciento de jóvenes entre veinte y cuarenta años que hacen su vida una rutina donde todo lo ajeno asusta. Leo la preocupación del gobierno japonés porque la población está mermando. Japón se ha vuelto un país de viejos. Yo vivo en el pueblo Hioki en la provincia de Kagoshima, lo que me enseña todo los días el Japón rural, lejos de las luces y gustos efímeros carnavalescos que rodean las grandes ciudades, a los frikis, a una perfección cultural que posee cientos de grietas, por aquí también pareciera que no hay futuro. Cuando voy al supermercado casi siempre soy uno de los más jóvenes que hace compras, y las cajeras, muchas de la cuales son jóvenes que se han quedado en el pueblo para cuidar a sus viejos padres, ellas repiten la rutina de cobrarme con la misma eficiencia, con el mismo saludo, con las mismas poses (ya son cuatro años iguales, sin síntomas de ningún cambio, de saludo, eficiencia o pose). Casi todas las personas que me rodean pasan de sesenta años, hacen compras con bastones, con sillas de ruedas automáticas, hago largos paseos entre las montañas y la playa donde no veo a nadie, el futuro de Japón parece una sentencia heideggeriana: "sein zum tod". En el pueblo donde vivo, hasta 1986 había tren, de las cuatro escuelas primarias han cerrado tres. La población de Hioki a principios del siglo XX era de unos 180.000 habitantes, ahora son 50.320, se espera que para el 2050 sea unas 29.111 personas, no sé si seré una de esas que queden, lo cierto es que hay unas docientas cincuenta casas abandonadas y cada vez que paso frente a algunas de ellas, me recuerdo de Casas muertas, el libro del venezolano Miguel Otero Silva, paseo por el pueblo Ortiz, haciendo un álbum de fotografía de "Casas Muertas", pero con historias de samuraís y campesinos de arrozales, repitiendo eternamente los mismo gestos, los mismos miedos, las mismas sorpresas; una fotocopia de país sin criterios ni juicios estéticos para un futuro.
"Casas Muertas 3"
El problema del "futuro" es que implica una mirada a algo que no existe, pero que necesitamos imaginar para ajustar los sentidos del mundo por los cuales nos movemos diariamente. Una de las herencias de planificar el futuro proviene de la Ilustración, donde se nos daba a entender que a partir del uso de nuestros conocimientos podríamos organizar el porvenir, inclusive construirlo, quitando algo el azar que mantenía el concepto de Dios o de ciertas teologías en nuestras vidas. La Ilustración permitió la Revolución Francesa, la Industralización en los países protestantes, la creación de imperios y los esquemas de modernidad que aún hoy nos guían y que proyectaron el mundo desde el siglo XIX hasta nuestra época, con guerras y tecnologías incluidas.
"Casas Muertas 4"
Esa modernidad que escarba el pathos de los venezolanos y la cotidianidad de los japoneses, que nos indica una razón desde la cual lograremos construir un mundo mejor, merma diariamente. El morbo normal que afecta a los venezolanos y el aislamiento emocional y repetitivo que mantienen conductas en la sociedad japonesa no es otra cosa que la desaparición de la promesa de modernidad, de los esquemas heredados del capitalismo, del imaginario de un mundo mejor, pero al decir, no hay futuro, qué es lo que en fondo pensamos: visualizar distopías y ciberpunk como única opción o quizás, no poder imaginar un mundo mejor o no poder preveer esquemas que no nos ayuden a vivir en algún tipo de libertad económica o digital.  Si decimos no hay futuro, pensamos en la resignación como principal elemento, pero, en otro giro de tuerca, quizás resistimos y nos negamos a los modelos de futuro provenientes de la modernidad, de la Ilustración, de modelos que nos quieren imponer, modelo de "futuro" que nos quieren vender, con la imposibilidad de pensar lo que podemos ser en el futuro, hacia adelante, sin encajar en lo que a otros le conviene lo que seamos. Pensar que no hay "futuro" es pensar en los cúmulos de fracasos que se han acumuludado en los militantes revolucionarios de cambiar el mundo, en los emprendedores burgueses de crear empresas, del trabajador sindicalizado que busca mantener el trabajo, de los estudiante que buscará una forma de salir de la pobreza. En el "futuro" todo se vuelve tramposo, parece que la única lucha es desde el dolor, desde la violencia corporal, de espectáculo, de evitar los modelos, de luchar pero no desde una milicia o armamento, sino quizás desde el arte, No hay futuro no significa que no haya "futuro", sino sobre los futuros que se nos quiere imponer. Hay que repensar sobre cómo seguir.
"Casas Muertas 5"
Es posible que una de las pocas maneras de repensar el futuro sea con el arte, con la educación estética, pero no entendida como una lista de artistas y obras como se tiende a hacer en los institutos y que fui víctima estudiando las diferencias entre iglesias románicas y góticas, ha sabiendas que en Venezuela ese proceso no existió, luego de no saber que la diferencia radica en el arco ojival y así aplazar un examen en mi juventud; solo, ya con más de treinta años, pude apreciarla y conocer in situ todas esas diferencias, en un viaje por Europa. Desarrollar una Educación Estética haciendo énfasis a ejercitar los Juicios Estéticos, creo que es un trasfondo para las resistencias a la insulsez de críticas que nos rodea y apostar por algún tipo de futuro fragmentado por la merma de los modelos de la modernidad, evitando los modelos "felices" que las sociedades nos tratan de imponer. Podríamos observar a lo largo de la historia cómo se ha tramado dicha dinámica, así hallamos los planteamientos de los juicios estéticos como respuestas a los años revolucionarios de la Francia de 1789; hallamos a un Friedrich Schiller que trata de sobrepasar a una Ilustración cuya monovisión en sustentarse dentro de una totalidad a partir de una razón y una voluntad, trajo luego como consecuencia a un Robespierre y un período de terror (similares casos desde entonces, pasando por Stalin, Mao, Hoxha, Ceausescu, Castro...  hasta Chávez en Venezuela, donde una razón y una voluntad tratan de imponerse eliminando así cualquier juego democrático).
"Casas Muertas 6"
El juicio estético evalúa desde una "irracionalidad" lo racional de cualquier revolución, el arte siempre es apresado por las revoluciones, por los modelos racionales de las economías capitalistas, por las ideologías y las morales de moda, lo que en el fondo, constriñen al individuo en sus capacidades lúdicas, creativas, democráticas. Vincular a la imaginación con el entendimiento ante lo dado, frente a experiencias, es un modelo humano para elaborar sentidos, por lo que en vez de establecer algún sentido dentro de marcos con intereses económicos o incrustar explicaciones dentro de racionalidades socavadas de moral y éticas o establecer voluntades enlazadas a una verdad de principios que funge como ideologías, el sentido derivado de los juicios estético solo busca acuerdos, asombros, duda, reflexión. El juicio estético busca lo absurdo, aquello que definía Camus como el silencio con el que el mundo responde cuando se le pregunta por su sentido, porque el mundo carece de sentido según Camus, todos aquellos que hallamos ha sido creado para satisfacer una u otra necesidad derivadas de miedos, ignorancias, que nos hacen sumamente humanos. Hay que mantener el juicio estético como una interface con la belleza que presenta la perplejidad de los sentidos, mantener descorciertos que nos lleven a medir las experiencias como insuficientes; de ahí que para la construcción de nuevos sentidos se trate de hallar acuerdos, cortejar al otro.
"Casas Muertas 7"
Los juicios estéticos nacen a finales del siglo XVIII, para Kant estos juicios estéticos se presentan pasivos, universales y sin finalidad, para Schiller implica una acción, una tarea de participar en un proceso de creación y cuyos resultados son el arte, que a su vez dinamiza la vida y profundiza la democracia. Para Schiller se necesita la imaginación para lograr nuevos acuerdos, para hallar nuevas alternativas a modelos o programas de vidas ideologizadas. Habermans, fiel lector de Schiller, comenta que el arte es un laboratorio que nos lleva a vivir mejor, sin necesidad de tildar de conceptos como: felicidad, riqueza, amor, Dios, Patria. El arte y el juicio estético tienen la tarea de reconciliar las contradiciones, de modificar las formas de vida, de congeniar los diversos grupos que coexisten en un territorio. Para Schiller la producción de arte es una manera de salir de la dicotomia entre la razón impersonal y el deseo personalizado, desmontando al salvaje que es esclavo de su naturaleza personal y al bárbaro ejecutor despiadado de los ejercicios de la razón, teniendo como resultado la libertad, para Schiller la libertad es un resultado del juego y no un principio de acción.
"Casas Muertas 8"
Las crisis políticas, la falta de futuro en Venezuela, Japón y problabemente en todo el mundo, puede radicar en el abandono de las artes entendida no como negocio o acción social sino como posibilidad personal, como propuesta argumentativa. El arte comercial y/o ideológico, así como la política, se esfuman en la cotidianeidad de nuestro tiempo, no hay "futuro" porque progresivamente se nos arrebata la imanación, los juicios estéticos, los criterios de la belleza. La democracia necesita de las humanidades, del arte, de las contradicciones. La democracia dependen del juicio libre donde se practique el juicio estético. El juego, el arte inspiran nuevas practicas, sus problemas no aseguran resultados, sino continuidad para descubrir, hallar, plantear. Para Schiller la política es el mas elevado género artístico y su no práctica elimina el "futuro". Lo tendencioso en el arte es oponerse a la belleza en su diversidad. El mal político es aquel que apuesta a ideaologias, que moldear las mentes sin acuerdos o consideración a los demás. En Venezuela, una ideología ha estado eliminando los encuentros de sentidos que nos dan la libertad para vivir, las dictaduras se alimentan de la tristeza para subsistir, la belleza del régimen se centran en una serie de kitsch derivados del poder. En Japón el hábito debora los trabajos creativos, la masificación comercial limita los criterios, los juicios estéticos se reducen a expresiones como kawaii, y millones de personas leen cientos de manga cuyos argumentos siempre son los mismos siete u ocho que se han planteado. El arte existe para recuperar la sensación de estar vivo aunque las sociedades como la japonesa la muestre como una pérdida de tiempo si no lleva consecuencias económicas, olvidando que hacer arte se requiere desinterés, de no encadenarse a conceptos establecidos y subyugadores o vincularse al pensamiento literal del quien siempre tiene razón. El arte en Venezuela sencillamente está censurado e ideologizado porque las dictaduras censuran el arte como un axioma matemático necesario para sustentar el poder y promueven aquellos que los engrandece.
"Casas Muertas 9"
"Futuro" es una palabra que necesita arte, de Juicios Estéticos que no se limiten en decir kawaii, o en decir que una película es lenta o un libro es aburrido. Los jóvenes no ven "futuro" porque nuestra generación de docentes y políticos no les enseñaron juicios estéticos sino meros juicios pragmáticos para "sobrevivir" en una sociedad que le presenta una sola forma de felicidad: la felicidad del más apto para la insensibilidad, del más vivo o aquel que desarrolla la inescrupulosidad para hacerse adinerado o el más osado para declarar la verdad sobre la tierra, y a veces, sobre el universo, complentado todo estos juicios pragmáticos con razones y voluntades enquistados en el siglo XVIII. 

viernes, 9 de marzo de 2018

BOTOKS - DOMINGO DE CINE (13)

PELÍCULA:  Botoks
PAÍS: Polonia
TÍTULO ORIGINAL: Botoks
AÑO: 2017  DURACIÓN: 135 minutos
DIRECTOR: Patryk Vega
ACTORES: Olga Bołądź, Agnieszka Dygant, Katarzyna Warnke, Marieta Zukowska, Marcin Borkowki, Tomasz Oświeciński
SINOPSIS: Botoks es una película que registra los laberintos emocionales y sociales de cuatro mujeres cuyo límite es un hospital. El centro médico no es una ficción de seriales populares como Anatomía de Gray o House, es un lugar de trabajo donde se derraman sangre, sudor y lágrimas todos los días. El destino de las cuatro mujeres se entrelazan entre sus paredes. Daniela (Olga Bołądź) comienza a trabajar en el sector de la salud como paramédico, con su hermano Darek (Tomasz Oświeciński). Posteriormente y luego de varias narraciones de búsquedas y preguntas, se somete a numerosos tratamientos estéticos y así deja de ser un "patito feo" para convertise en una representante despiadada y exitosa de una empresa farmacéutica. Magda (Katarzyna Warnke) es una ginecóloga-obstetra, que construyó su reputación como especialista en abortos, cuando ella misma queda embarazada, sus conflictos comienzan desarrollando varias fases dramáticas cuyo final no se visualiza rápidamente. Estas historias se enlazan con Patrycja (Marieta Żukowska) una médico cirujano cuya vida matrimonial se está cayendo a pedazos debido a la traición de su marido y con Beata (Agnieszka Dygant) quien es una médico de emergencia que pierde a su prometido en un accidente de motocicleta Estas mujeres se vuelven amigas mostrando cómo las narraciones de amistad se elaboran desde los lazos afectivos que a veces negamos, especialmente a las mujeres, así como enseñar valores de lealtad frente al mundo falocéntrico y solidaridad ante el dolor y las debilidades del otro. La película es una sinfonía de realidad, una presentación donde se enreda las problemáticas de la cotidianeidad con los problemas de la vida según un género. Se observan auténticas historias médicas que se imbrican con narraciones de tono mafioso y criminal. La vida, el nacimiento, la procreación, el sexo y la muerte, revolotean en ésta película cargandola junto a un extremo, pero sutil dosis de humor negro e ironía.

PENSAR LA PELÍCULA. Krzysztof Kieślowski, Andrzej Wajda, Wojciech Smarzowski o Pawel Pawlikowski, son directores polacos altamente calificados, pero el cine polaco en sí siempre ha sido denso, siempre con una mirada crítica que lo ha caracterizado y ésta película no queda atrás. Cuando vi Botoks, me llamó la atencion la altísima carga de una visión femenina que no es facil encontrar y que directoras como Sofía Coppola, Kathry Bigelow,  Isabel Coixet, Naomi Kawase o Jennifer Phang mucha veces presenta con cierto soslayo o limitada, o por lo menos así podemos pensar en un primer momento. En Botoks lo femenino domina en teoría cada cuadro, cada escena siendo lo más curioso que su director sea un hombre. Aunque está evaluada con menos de cuatro puntos en IMDB, entre las películas con mayor puntuación están; The Shawshank Redeption, El Padrino, Pulp Fiction, Fight Club; películas que son ciertamente magistrales y donde conceptos como; amistad, lealtad y solidaridad son constantes haciendo que la reacción de los espectadores, especialmente masculino, se imprima de emociones y sentimientos, quizas porque estos tres conceptos son propios del quehacer político dominado por la esfera masculina; mientras conceptos como: la promesa, el amor y la resignación, la envidia, se vinculan como conceptos con la esfera privada, haciendo Hollywood telas y corsé con las que envuelven lo femenino en el cine. En Botoks estos mismos elementos se presentan pero desde una mirada nada masculina, son las mujeres -sin caer en una comedia predecible o una épica invertida- quienes muestran la amistad, la lealtad y la solidariadad entre ellas, con una naturalidad que en el mundo masculino o falocentrico no se percibe así. En Botoks, en teoría, se traman desde una resistencia de los prejuicios masculinos, pero operando con sus mismas armas: egos concentrados en la forma de la vulva, (pene en el hombre), manipulaciones derivadas  por la seducción, (uso del poder en el hombre), pragmatismo emocional construídos desde la indiferencia, (prepotencia masculina). La película logra un conjunto coral crítico con fuertes dosis de humor negro, donde las imágenes quieren desgarrar cualquier idealidad estandarizada de la familia, del embarazo, de la madre, de la sexualidad, así como todos aquellos componentes que tratan de concebir la narración de lo femenino, a la vez, la película va decosntruyendo los paradigmas de lo masculino exacerbando sus límites con torpezas sistemáticas, pulsiones anales, necedades egocéntricas. Creo que lo principal de este filme es conjugar las ideas de amistad, lealtad y solidaridad, todas juntas y no fragmentada como en la película: Thelma y Louise, las presetan, lo que para muchas visiones masculinas es inconcebible. 

                                                                     TRAILER


viernes, 16 de febrero de 2018

ALZHEIMER (MINICUENTO VIII)

Se levantó con zozobra. Miraba a su alrededor buscando algo que le indicara que era un lugar seguro. Sentía una opresión en el pecho porque recordaba con nitidez que aquel lugar donde estaba, algo había cambiado, aunque no poseía ninguna certeza. Siempre había devenir, caos, intangibilidad y eso le generaba miedos. Salió del cuarto y vio la puerta, era de madera, dorada; pero se juraba que en la noche era de otro color, de otro material, de otra dimensión. Miraba hacia el cuarto y parecía que todo estaba dentro de una normalidad animada. Caminaba por la casa, con titubeos, con paradas minúsculas. Llegó a la puerta trasera de aquella casa curiosa que daba a un jardín con una mesa y sillas algo oxidadas, comenzó a desayunar. En el jardín había arbustos abandonados, dos árboles que quizás a veces daban frutos y muchos guijarros de minerales diversos. Se recriminaba de no recordar los puntos jonbar que le determinaban sus contantes cambios, que abrían historias paralelas, que lo deprimían. Sabía que cada día, él tomaba algún guijarro y el mundo cambiaba, la ucornía aparecía, las personas le hablaban y entendía que, había constancias de nuevas guerras, personajes políticos, países y amores que no conocía, todo cambiaba: nombres, fechas, libros, películas, cantantes... o ¿eran las mismas guerras que estudió, los mismo personajes políticos que despreció, los países que visitó, los mismos amores que admiró? No podía recordar quienes eran los que le hablaban y a veces él no se recordaba, como si él fuera una historia desenroscada de una maquinaria humana, un fragmento de idea o una pesadilla inconclusa. Había ocasiones que aparecían personas que se declaraban como esposa, hijos, vecinos, amigos, editores, alumnos o presidentes, pero siempre eran rostros distintos, nombres confusos, aventuras paralelas. Le hablaban con palabras que a veces no comprendía sus sentidos, con... ¿léxicos arcaicos?, lo único cierto es que se podía acordar de algunos títulos de libros que leyó en su juventud, historias de partidos de fútbol o enfermedades como el cáncer, de este cúmulo constante siempre recordaba la definición del punto jonbar, un concepto abstracto que había sido obtenido de la lectura de aquel libro que leyó quinceañero y que nunca olvidaba: La legión del tiempo, la historia de John Barr, pero dudaba si él lo había escrito, o su otro yo en otra dimensión, en un universo alterno lo había creado. Así pasaba los días, recordando La legión del tiempo, de una definición insistentemente, de tratar de sonreír a todos aquellos que le hablaban y no conocía, de conversar sobre partidos de futbol donde los brasileños sobresalían. Al final del día dejaba un guijarro sobre la mesa, una mujer con lentes gruesos y manos agrietadas lo vestía y lo acostaba y él trataba de dormir con la seguridad de que al día siguiente otro guijarro tendría que tomar y otra historia paralela tendría que vivir.  

viernes, 12 de enero de 2018

CÓMO CONVERTIR UN PAÍS EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Los dibujos son del libro Maus de Art Spiegelmans
Un colega ha colocado en su muro de Facebook unas reflexiones después de leer la obra de Primo Levi: Survival in Auschwitz. Escribió que Venezuela aún no ha tocado fondo, escribió que el día que lleven a las personas decentes a campos de concentración por pensar distinto y los torturen, le apliquen trabajos forzados y la muerte sea determinada y no aleatoria, ese día el país habrá tocado fondo. El argumento básico es que mientras la muerte sea aleatoria porque alguien se equivocó, se distrajo y cometa un accidente y dicha muerte no sea determinada o ejecutada por un proyecto de exterminio, Venezuela aún no ha tocado fondo. Uno de los problema de esta visión es ver a Auschwitz como un lugar de exterminio exclusivo, no, Auschwitz no era un campo de exterminio unicamente, era un campo de concentración de prisioneros de guerra, un campo de trabajo forzado además de exterminio que se concentró en Birkenau o Auschwitz II, además Auschwitz tenía 45 campos satélites donde se elaboraba diversos proyectos, servicios e industrias. En sus instalaciones hubo empresas, es por eso que Primo Levi sobrevive, porque aparte de ser partisano, judío sefardí, era químico por lo que lo enviaron a Monowitz o Auschwitz III donde estaba la zona industrial con compañías como IG Farben o Siemens que abarcaban unas 1200 personas que laboraban en sus estructuras.
Venezuela es un país que durante los últimos veinte años ha vivido un proceso de transformación fuera de toda lógica social, económica, política; este proceso ha creado un país totalmente encadenado a un pequeño grupo de poder predatorio que imprime ese predar de arriba hacia  abajo, un sistema predatorio con escases de recursos donde las opciones de supervivencia se establece entre comer o ser comido así como elegir entre quedarse o irse del país, además de que sistemáticamente venden una felicidad fundada en mitos de libertad nacionalista, mediocridad rasa y rebeldías para el saqueo. Mirando a la distancia y recordando no sólo los escrito de Primo Levi sino cientos de historias de judíos sefardíes que oí en mi infancia y adolescencia así como ver a mi familia en un proceso de ansiedad y miseria progresiva, además de mala alimentación, me hace pensar que Venezuela no es que haya tocado fondo, porque no hay tal idea de límite superior o inferior en un proceso social, porque a la pregunta  ¿cuándo Venezuela ha tocado la cima? carece de sentido sin referencias; además la muerte selectiva si bien explica un campo de concentración como Auschwitz no lo define, lo definía el día a día de sus habitantes, un día a día que se puede apreciar en Venezuela donde el hambre y la falta de servicios básico así como medicina y sueños de futuro son insertados en largas filas para adquirir pan o un apostillar un documento a la vez de un estamento de esclavitud progresiva, en el sentido de que el esclavo es aquel que tiene miedos, muchos miedos porque así ha sido su aprendizaje, un continuo de humillaciones, impotencia, riesgos y traumas, este panorama van definiendo el país como un campo de concentración donde a diferencia Auschwitz, se ha  transformado por métodos diversos de trabajos forzados, de muertes aleatorias, de clasificación y jerarquización humana, asemejándose el país a la arquitectura de un campo de concentración. Primo Levi define el campo de concentración como un método para destruir un hombre, dice que se llega al fondo de la condición humana cuando no se posee nada, cuando le han quitado las ropas, los zapatos y hasta los cabellos; comenta que si hablan no lo escuchan y si lo escucha no lo entienden, le quitan el nombre y si se quiere mantener un nombre, debe hacerse en silencio para que detrás de él algo se mantenga, un recuerdo, una idea, una esperanza. El gobierno revolucionario de Venezuela ha ido sistemáticamente destruyendo a los hombres del país, quitándole oportunidades, sueños, trabajo, le ha negado una vida digna y le quita el nombre a su pueblo, clasificándolos en términos como burgués, apátrida, etc., dándole un carnet de patria en sustitución de la cédula ciudadana, anotando en listas para adquirir productos, viviendas, identidades, pasaportes y mientras los consiguen, las personas son votos, un número de teléfono, un rostro apagado.

La imagen de Auschwitz se reduce a cenizas y polvo en los imaginarios popular, pero había un día a día como lo hay en todas partes y es en ese día a día en que Venezuela se asemeja a un campo de concentración. Un día a día donde el futuro se desvanece y sólo preguntas básicas como ¿comeré hoy? ¿viviré hoy? ¿se irá la luz hoy? se establecen en la cotidianeidad. Para establecer un campo de concentración se crean jerarquías: el jefe de barracón, el jefe de escuadra, el capo, también administradores, músicos, cocineros así como personas para cubrir diversos servicios. En un campo de concentración todos están uniformados y para reconocerse y reconocer se crearon símbolos: estrella de David o triángulos, de diversos colores como el triangulo rojo que identificaba a los presos políticos en Auschwitz, también en Venezuela la gente se uniforma bien con una camisas rojas con los ojos de Chávez o con la Vino Tinto, la camisa oficial del equipo de fútbol de Venezuela, también uniformes militares así como seudomilitares pululan por calles y avenidas y esta jerarquía y simbología se explaya en un campo de concentración porque en el fondo crean redes y distribuyen sus "organizar".
Organizar en Auschwitz no implica hacer un orden como indica su sentido linguístico; una vez un superviviente me explicó que "organizar" es Auschwitz era sinónimo de adquirir por malas artes, porque en el mundo de Auschwitz nadie usaba la palabra robar, todos decían organizar, uno se organizaba zapatos, pedazos de pan o cualquier cosa que le permitiera vivir un día más. Por supuesto en una sociedad predatoria no es lo mismo "organizar" desde arriba que desde abajo, así como "organizar" las redes implicaba compromiso entre los miembros para mantener en circulación dentro de su red bienes y servicios. Podemos pensar que en los últimos años en Venezuela se ha "organizado" de mil maneras, podemos vislumbrar esto cada "misión" (vivienda, salud, alimentación, felicidad, etc.) que no ha sido sino una manera de "organizar" la miseria de los venezolanos. Las misiones y la "organización" del Estado desde su legislación hasta sus empresas básicas ha sido la prioridad del gobierno, donde una cúpula que se repite en cada ejercicio de poder haciendo cambios mínimos entre los miembros del gabinete, creando estructuras paralelas de poder para mantener la red de jerarquía, con el tiempo ha establecido una reciprocidad negativa donde lo que prima es el quitar, expropiar, saquear, generando una suspensión moral, donde en circunstancias normales una persona no robaría, saquearía, delinquiría, porque dentro de una sociedad amparadas por las leyes no se aplicaría esta costumbre, así que una moral o costumbre amparada en una legalidad se desvanece en un campo de concentración permitiendo el "organizar", saquear, humillar, insultar e inclusive matar a disposición de las jerarquías, de las redes, de las mafias.
El principal sentido que define un campo de concentración es su día a día es el hambre. En Auschwitz había toda una cadena donde desaparecían los alimentos, todo se "organizaba" según a cuál jerarquía pertenecía y sus privilegios. Además la comida se concentraban en un lugar llamado "Canadá" donde se "organizaba" la comida que traía los prisioneros comunes, políticos y judíos, en "Canadá" se intercambiaban anillos de oro y diamantes por mendrugos de panes; así la mayor suerte del mundo dentro de un campo de concentración era trabajar en la cocina, cerca de las patatas, donde se hacen "los guisos" porque "organizando" las patatas entre los que trabajan en la cocina, luego podían "organizar" una vida más limpia, con ropa de buena calidad y mostrando un buen semblante, esto les ayudaba a sobrevivir algunos días más y evitar ser un "musulmán". En Auschwitz se llamaban "musulmán" no a las personas que practican la fe del Corán, sino aquellos que físicamente y psicológicamente se habían quebrado, -eran como zombis, me comentó alguna vez otro sobreviviente sefardita de un campo de concentración, así que los primeros zombis que conocí no fueron los del cine, sino los de las narraciones de Auschwitz en mi niñez-. Los "musulmanes" iban desnudos, andrajosos, sin zapatos, teniendo en su rostro un retrato de la muerte próxima y sin posibilidad de "organizar". Quizás en Venezuela no hay una muerte decretada por poseer una ideología, raza o religión, pero a diferencia de una cárcel donde el individuo está por sus acciones punitivas, en un campo de concentración las personas están por lo que son, así que un campo de concentración llamado Venezuela están todos los venezolanos exceptos aquellos que huyen del campo de concentración, no de un País en algo concebido como migración. En el campo de concentración de Venezuela cada vez se lee y ve información sobre zombi, sobre personas que no poseen nada, sobre un "Canadá" llamado bolsas CLAP, sobre una élite de sonderkommando (es decir unidades de trabajo compuesto por los propios prisioneros) que hablan en los medios de las maravillas del país, de la guerra económica, de la necesidad de patria, de cultivar acetaminofén y de otras visiones para enmascarar las colas, el hambre, las deshumanización, el miedo, la ignorancia.  Un amigo vendió parte de las joyas de la familia para poder comer y dejar algo de dinero con la oportunidad de escapar del campo de concentración pero que con tres hijos pequeño se queda a meditar mes tras mes sus opciones, porque los campos de concentración educan a los niños de que su día a día es el día a día de un buen país, de una buena causa, de un gran logro; otros han sacado el carnet de la patria y juran rodilla en tierra que aman la revolución chavista-madurista para que unas bolsas de comida vengan desde  el "Canada" gubernamental y quizás algún día logren ser sonderkommando, otros han "organizando" sus pensamientos y creencias para tener un mínimo de bienestar, mi familia evita transformase en zombi.
Primo Levi reflexionó: "Ofrézcase un cargo a unos individuos en estado de esclavitud una posición privilegiada, cierta comodidad y una buena probabilidad de sobrevivir, exigiéndole a cambio la traición a la solidaridad natural con sus compañeros y seguro que habrá quien acepte, éste será sustraído de la ley común y se convertirá en intangible, será por ello tanto más odiado cuanto mayor poder se le haya conferido; cuando le sea confiado el mando de una cuadrilla de desgraciados, con derecho de vida y muerte sobre ellos, será cruel y tiránico porque entenderá que sí no lo fuese bastante otro considerado más idóneo ocuparía su puesto, sucederá además que su capacidad de odiar que se mantenía viva en dirección a sus opresores, se volverá irracionalmente contra los oprimidos y él se sentirá satisfecho cuando haya descargado en sus subordinados las ofensas recibida desde arriba".  Si nadie ve a personas del gobierno dentro de esta reflexión seguramente no viven ni conocen el campo de concentración Venezuela. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

ELLA SE MASTURBABA ENTRE CHOCOLATES (MINICUENTO VII)

Ella se masturbaba entre chocolates, no necesitaba de vinos o cigarrillos. Ella se masturbaba porque la solidaridad, las relaciones amorosas o humanas, o sencillamente todo aquel cúmulo de sinónimos afectivos, había perdido sentido, ahora era un ser autónomo, libre, digitalizado, sin lazos. Ella se masturbaba viendo películas donde algunos hombres y especiales mujeres salvan a las adolescentes de aceptarse vírgenes e ingenuas. Ella insistía en masturbarse con las almohadas, con bordes sinuosos, formas redondas, curvadas; transmitiendo un mensaje de ausencia de agresividad, o injerencia en la vida de los demás, a diferencia de lo que connota las aristas y los ángulos rectos. Ella conocía cada parte de su cuerpo, recordaba aquellos músculos que aparecen en los momentos del orgasmo y que desaparecen en la cotidianidad, en el mercado, en las conversaciones con las amigas; a veces se tocaba son sus dedos, otras con la palma de su mano, una vez necesitó un viento fuerte que la elevó de sus sufrimientos para ser feliz, pero había sido el paso de un huracán y parecía lejano su regreso. Ella en algún momento inició lentamente dejar los chocolates, de sentir sus pezones, quedarse despiertas más horas de la que necesita; así intentó crear otra vida, con otros amigos y amores, con variadas penetraciones y estudios de posgraduado. Trató de enseñar a las personas lo que era el sentido común perdido entre tanta democracias, trató de desmoralizar la ética de los poderosos, de los hombres con miedo y escribió artículos sobre mitos no resueltos que no nos dejan dormir. Al final de su vida ella se masturbaba entre chocolates, a veces se comía sus uñas y sus cutículas para sentir algo inmediato. En su apartamento de una única y elegante habitación había siempre chocolate esperando untar paredes de soledad  y socavar el recuerdo imaginado de su padre masturbándose frente al televisor, viendo pornografía a las cinco de la mañana, antes de irse al trabajo, mientras hacía el café de la mañana, ella oía el ruido de VHS, gemidos apagados, silencio y casi de inmediato la melodía del noticiero matutino, en ese momento entraba su padre a despertarla para que fuera al colegio, así es el ciclo de su vida, de masturbación a masturbación, al igual a muchos otros que se inician cuando comienzan a explorar sus intimidades asegurándose de que nadie los ve. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

ERNESTO - DOMINGO DE CINE (12)

PELÍCULA: Ernesto 
PAÍS: Japón
TÍTULO ORIGINAL: エルネスト
AÑO 2017.    DURACIÓN 124 minutos.
DIRECTOR: Sakamoto Junji 「坂本 順治」
ACTORES: Odagiri Joe, Juan M. Valero, Alexis Díaz de Villegas, Nagayama 
Kento.
SINOPSIS. La película se centra en la vida de Freddy Maymura Hurtado, un boliviano nacido en Beni, hijo de un emigrante japonés originario de Kagoshima y una boliviana. La vida de este revolucionario se muestra a través de sus experiencias de estudios en Cuba a donde fue luego de obtener una beca para estudiar medicina en 1962. Sus convicciones comunistas, sus ideas revolucionarias, sus contactos con el Ché Guevara, Fidel Castro, las situaciones históricas que tuvo que vivir se presentan a lo largo del filme, mostrando la formación y las convicciones que lo convirtió en un revolucionario hasta su muerte. 

PENSAR LA PELÍCULA. La película ha sido promocionada en Japón como la historia de un japonés dentro de los revuelos de la revolución cubana; lo cierto es que Freddy Maymura no era un japonés sino un boliviano y los revuelos revolucionarios que se presentan en el filme actúan con la lógica de enfrentamientos: opresión vs. libertad. La película está anegada de lugares comunes (como el fumar habanos de Ché y Castro en todo momento), escenas de teatro (como el abuso que hace unas personas a unos campesinos) desmejorando así la producción fílmica, además de forzar de alguna manera la importancia de Japón en la conciencia del Ché Guevara sobre el uso de las armas atómicas, luego de que éste visitara el país del Sol Naciente meses después de la revolución cubana o presentar a un Fidel Castro lleno de sabidurías y jugador de básquetbol ocasional. La película contiene muchas fallas pero pienso que si bien éste filme llena una narrativa para el aniversario de los cincuenta años de la muerte del Ché, en el fondo también son los cincuenta años del fracaso revolucionario japonés. Los japoneses también intentaron su propia revolución que raramente se estudia o se sabe y que fue subsumida por las políticas económicas de finales de los años 60. El partido comunista que después de la segunda guerra mundial era un partido de fuerza política fue disminuyendo por no lograr sus objetivos como eran, en ese entonces, la anulación de tratado de seguridad con los EE.UU y la reintegración de Okinawa. El partido socialista se fue dividiendo constantemente hasta trasmutarse en un socialismo donde las empresas configuraban las políticas sociales usando las banderas del milagro económica para socavar desavenencias. Los movimientos obreros fueron anulados así como el movimiento estudiantil como Zengakuren, cuyo último capítulo fue la huelga estudiantil del 1970 y que sutilmente comenta Murakami en una de sus novelas: Tokio Blues, donde nos muestras cómo los intereses sociales se transmutaron en intereses individuales. Hubo también guerrilla: El ejercito rojo japonés Nihon Sekigun, pero lejos de lo que se puede pensar terminó tergiversando cualquier sentido sobre las revoluciones vanguardistas como la soviética o cubana, sencillamente no hubo las condiciones para realizar la revolución (como también comenta Murakami). En fin la película aunque hecha por japoneses es lo más lejano que he visto de Japón, aunque forzadamente la han querido hacer suyo parte del ideal revolucionario. Creo que un director como Wakamatsu Koji (若松 孝二), en su película Jitsuroku Rengo Sekigun (United Red Army), 2007, logre mostrar desde un ángulo inteligente el aborto de la revolución japonesa sin el azúcar cubano, por supuesto no hay héroes ni épicas en las películas de Wakamatsu. Por lo que al tratar de mostrar a un héroe con la sobriedad del sentir japonés y con toda una épica japonesa enlazada con la cubana, sólo se puede expresar porque hay seres muy malos y seres muy buenos, como ocurre en la mayoría de las mangas niponas. Freddy es muy bueno, leal, generoso, lucha por la justicia y la igualdad, llevándolo a imitar a Ché (que también debe ser bueno, muy bueno por principio lógico del filme) y acompañándolo en sus gestas. Esta película edulcorada nos muestra lo lamentable que se ha vuelto buena parte de las narrativas fílmicas japonesas, apostando por recetas sensibleras de éxito en vez de mostrar una visión inteligente de la realidad que trate de explicar parte de nuestro devenir en el mundo. 

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sábado, 5 de agosto de 2017

ARTURO USLAR PIETRI O SOBRE EL FIN DE LA HISTORIA

Tenía quizás doce o trece años, veía Historia de Venezuela con el profesor Fuenmayor, él siempre me cayó bien o quizás yo tenía una especial sensibilidad para la historia, en fin, el profesor divide la clase en quienes deben apoyar al régimen del General Juan Vicente Gómez, y quienes deben atacarlo... mis amigos de secundaria con la que conformamos el grupo B, miraron al cielo, ya que todos los libros de historia hablaban mal de dictador Gómez y a nosotros nos tocó defenderlo, parecía que no había opción, seríamos derrotados por aquellos a los que la historia les da la razón. Al tener padres extrajeros y hablarles sobre la historia de Venezuela, era como dialogar sobre algún mecanismo tecnológico complejo; les hablé de Gómez y ellos me hablaron de Hitler, Franco, Mussolini, Tito; no había orden, sino historias montadas. La noche antes del debate prendo el televisor y por manía veo el canal 5, u otrora, Canal Cultural, un emisora televisiva donde se veían documentales o programas como Contratema con Adriano González León, El rostro y sus máscaras con José Antonio Rial, La Fauna y su gente con Pedro Trebbau, Entre líneas con Antonio López Ortega, en fin, veía el canal 5 porque los demás me aburrían, lo que demuestra de mí una falta de imaginación para congraciarme con la masa; pero el hecho es que también en ese canal, que aún no sé si emite o no, ya que la última vez que supe algo de esa televisora, se la había concedido a la iglesia católica, demostrándo lo bárbaro que es mi país para mantener la Cultura, en fin, en ese canal pasaban Valores Humanos, un programa que recreaba la Historia Universal y sus protagonistas con el Dr. Arturo Uslar Pietri, curiosamente esa noche, el viejito habló sobre el gobierno de Gómez, así como sus puntos fuertes y débiles en política y economía de la época. Fue quizás una de la primera vez que anoté en un cuaderno datos, fechas y anécdotas, y también la posibilidad de que una historia se conforma de muchos relatos, a veces contradictorios, pero posibles, al día siguiente fue el debate y al finalizar todos me veían raro, como si fuera un animal de otra galaxia, había rebatido, reformado he interpretado a grandes brochazos la historia del período de Gómez, con precisión historiográfica, al final obtuve un sobresaliente y ese día descubrí que la historia tiene muchas caras, siempre dependerá de cuál mires o de los programas televisión que te entretengan, desde entonces la Historia, en mayúscula, siempre ha tenido un lugar privilegiado en mis lecturas, en mis pensamientos, en mis memorias.
Seguí viendo y leyendo al viejito Uslar, hasta que una tarde caminando por la universidad un amigo me habló con cierta pasión de los discursos de maestro, según mi amigo Carlos, Uslar era un elitista, siempre hablaba para las élites, para las clases privilegiadas, manteniendo así una estrategia donde se sigue presentando y representando los antiguos estratos sociales que se sustentan en las relaciones de producción o, en otra palabras, Uslar era un "intelectual tradicional" que no podía leer las necesidades del pueblo. Yo me extrañé cuando lo demominó "intelectual tradicional", porque olía a Gramsci, quien apuntó la definición del "intelectual tradicional" en oposición al "intelectual orgánico" y que definía como aquel que asegura la cohesión ideológica de un sistema, como lo hizo el clero en las sociedades feudales medievales, el intelectual liberal en el mundo burgués y como deben hacer los miembros del partido revolucionario del movimiento obrero que no se limita en describir la vida social de acuerdo a reglas científicas, sino más bien "expresar", mediante el lenguaje de la cultura, las experiencias y el sentir que las masas que no pueden articular por sí misma, en otras palabras, un intelectual no es alguien autónomo sino alguien dependiente del lugar y la función que ocupe en el seno de una estructura social. Carlos buscaba al "intelectual orgánico" que proponía Gramsci en los discursos izquierdistas que pululaban por la Universidad Central de Venezuela a mediados de los ochenta y que quizás se cristalizo a principios de los noventas cuando Chávez aparece con unos discursos donde se presenta como militar estratégico, aguerrido jugador de béisbol, amigo de todos y especialmente como "intelectual" ya que en cada discurso era capaz de citar cualquier línea de cualquier escritor, libro sagrado o dicho popular, presentar la historia desde otras perspectivas, hablando de nuevos traidores como José Antonio Paéz, recomendando lecturas como Los Miserables, de la cual editó una edición popular, enfrentarse a otros intelectuales como Vargas Llosa, recibiendo doctorados de la alguna universidad Rusa, o simplemente teniendo conversaciones de alto nivel, como se supone que la hizo con Uslar en algún mes y día del años 1994; yo durante la crisis de inicio de los noventa y que generó esta especie de "intelectual orgánico" en la medida en que caían los "intelectuales tradicionales", leía La visita en el tiempo, la última novela de Uslar donde habla de la vida de Juan de Austria, el hijo natural de Carlos V, ¿por qué leía este libro mientras había golpistas a la puerta de mi casa, mientras el "intelectual orgánico" seducía con una constitución nueva, alianzas cívico-militares, desarrollar teleologías perfectas sobre las funciones de la economía, intuir relaciones creativas con países amigos como Cuba e inclusive cambiar la hora del país a una masa sin expresión? la respuesta no la he encontrado, pero seguro será porque no me interesaba el "intelectual orgánico" de Gramsci ni el de Carlos, creo de hecho que los intelectuales es un clisé, que como todo clisé, es una repetición de ideas para dirigir y fundamentar ideologías, morales, éticas, o poder... así que no veía a Uslar como un intelectual sino como un maestro y así pocos lo querían ver, quizás porque en el fondo los venezolanos somos malos estudiantes porque escasamente aprendemos de los buenos profesores y le prestamos mucha atención al decir de tontos recitadores de paraísos, juglares ideológicos desfasados, profetas animístas, historias de boleros y pensamientos positivos esclavistas.
Viendo la desgracia de mi país Venezuela, viendo lo rídiculo, lo fanático, lo ignorante que rodea cualquier opinión, discursos o lógica, no me queda más que ver a veces por YouTube, videos del programa "Valores Humano" del viejo Uslar, donde, exceptuando su video sobre El Marxismo, ninguno de sus clases virtuales llegan a 10.000 visitas, es decir, cualquier video de Diosas Canales supera a cualquier "intelectual tradicional" y quizás a varios "intelectuales orgánicos". Es posible que el problema entre el maestro que fue Arturo Uslar Pietri, y aquellos que no le simpatizaba, como a Carlos así como a todos aquellos que buscaron un "intelectuales orgánicos", fue la coherencia y la escacez de contradicciónes y pensamientos grotescos que mantuvo en sus discursos, además de una sensatez en su postura críticas que todo buen maestro debe tener pero que escasea en el magisterio, mientras el "intelectual orgánico" se contradecía, no había postura crítica sino una fe ciega para evitar el absurdo que lo rodeaba, así como una crear bizarro donde un socialismo de siglo XXI se asomaba como una verdad. Uslar fue un maestro, mostró la postura del docente erudito, situación que en la actualidad se ha transformado desde los pensa de los pedagógicos para transformar al profesor en un simple guía de opiniones, donde no se forman personas eruditas, sabias, dominadora de conocimiento, sino; técnicos didácticos, expositores de emociones y sacerdotes de ideas efímeras. He tenido muy pocos profesores eruditos o sabios, los pocos que tuve lo he apreciado siempre como Ludovico Silva, Angel Cappelletti, Guillermo Sucre, etc, muchos tembién mostraron dominio del área de sus conocimientos pero más de la mitad de los profesores que tuve en todos mis años de estudiantes, no tuvieron ni idea de por qué eran profesores, así como muchos colegas mío del Instituto Pedagógico de Caracas, en síntesis, si se bucaría una figura de maestro, de profesor, de docente, no la buscaría entre los técnicos ni entre los intelectuales, lo buscaría entre aquellas líneas que escribía Uslar todos los domingos en una columna que tituló sabiamente "Pizarrón".
Es posible que la frase más famosa Uslar fuera: sembrar el petróleo, un articulo publicado en 1936 y donde nos muestra las consecuencias de una economia destructiva que se viene ejerciendo en el país por el uso de la minería, la tala de árboles y el petróleo, abandonando progresivamente el desarrollo del agro y de la tecnología para asentar una industria que elimine esta economía destructiva, advirtiéndonos hace ochenta años la desgracia que esto pueda llevar... hace ochenta años se advirtió de esta economía destructiva que la definió en dicho artículo como "aquella que consume sin preocuparse de mantener, ni de reconstituir las cantidades existentes de materia y energía, en otra palabras la economía destructiva es aquella que sacrifica el futuro al presente". Hace ochenta años, por lo menos hace cuatro generaciones que se advierte del fin de la historia para Venezuela, sobre el sacrificio del futuro, un fin de la historia que está lejos de aquel fin de la historia que anunció Hegel como el saberse del espíritu en cuanto saber absoluto, ya que para el filósofo alemán la historia en la medida que progresa sus contradicciones nos hacemos más consciente de nosotros mismo, más racionales y por lo tanto más libre, obviamente este fin no ha llegano ni a Venezuela ni a ciento de países; ni  tampoco el fin de la historia de Fukuyama, que al caer el muro de Berlín el capitalismo y el liberalismo como sistema político se imponen eliminando las contradicciones de la historia. En Venezuela aunque el capitalismo y el liberalismo estén presenten como en todos los países del orbe, las contradiciones ideológicas continúan, aumenta y siguen produciendo hambre, miserias y guerras. El maestro Uslar nunca se cansó de enseñar que el fin de la historia de Venezuela era el fin de su economía, en cientos de ejemplos, escritos, entrevistas lo advirtió, pero ¿qué nos pasó como estudiantes, como ciudadanos, como profesores, como venezolanos?, durante generaciones nos advirtieron de estos pelígros, de la economía destructiva, de la falta de sindéresis para tomar decisiones políticas-económicas acertadas para el beneficio del país y no para una clase o partido político, es decir, de usar la democracia para crear balance de poder y de bienestar para todos, dentro de una cultura de leyes, impuestos, trabajo como lo hace la mayoría de los países que se admiran por desarrollado como los escandinavos, ¿qué nos pasó? Uslar se esfumó, así como ciertos saberes, experiencias y erudición para desestrañar la realidad en la que convergen los venezolanos. Me imagino un cuento barroco donde el Dr. Uslar observa la campaña de los constituyentistas, ¿qué sentiría si lo viera, qué conclusiones sacaría? ¿qué pensaría acerca de la formación intelectual de los nueva redactores de la constitución que abarca un número de personas enfermas por el poder, por la adulación, por ideales sin piso de realidad? En alguna entrevista, mostrando el caracter pesimista que proyectaba hacia futuro de Venezuela que se balancea entre una economía destructiva y un garito donde se hace apuestas a la esperanzas por un mejor país, le preguntarón si habría oportunidades para el país, en esa entrevista de 1997, Uslar habló de una generación que se había preparado en las mejores universidades, que era la generación venezolana con mayor educación formal que jamás había existido en la historia, con líderes que comprendían la realidad venezolana y estaban presto a mejorarla... de esta esperanza, de esta apuesta de Uslar, sólo sé que quedó relacionada sutilmente como el poema Howl, de Allen Ginsberg: I saw the best minds of my generation destroyed by madness starving hysterical naked... (Vi las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura, hambrientas histéricas desnudas...)  La generación en la que veía Uslar el posible cambio de rumbo del país, de eliminar la economía destructiva, de desarrollar ciencia y tecnología para competir en el mundo de Fukuyama, de aspirar a una conciencia absoluta que nos hicieran ciudadanos amantes de la libertad y de la justicia como aspiraba Hegel, entró en la locura, o sencillamente huyó, muchos están hambrientos de venganzas y otros cayeron en la histeria del totalitarismo político o de exhibicionismo de los egos, una enfermedad crucial del siglo XXI.
El fin de la historia está pronosticado con el fin de la economía, el fin de la política democrática está sentenciado con la constituyente que se instauró el 4 de agosto de 2017, el fin de los sueños de los venezolanos está disfuminado por la ignorancia aberrante con la que se ha construído la educación y el pensamiento en los últimos años, el fin de la existencia de un país como Venezuela está tan próxima como el fin del patriotismo pobre que regala una historia sin dimensiones, aún hay gente con esperanzas, pero de qué o para qué... de volver a una Venezuela derrochadora de recursos, de tener libertad para adquirir bienes de consumo sin ningún criterio de rentabilidad, de establecer fiestas saturnales para hablar ebrio de un mejor vivir, de jactarse de una educación que no los prepara para un trabajo social, estable y humilde; esa Venezuela fue la que quiso evitar Uslar y la que muchos quieren regresar, algunos buscan sencillamente un país con libertades económicas, anárquicas, de derroche, sin asumir responsabilidades de hacienda, sociales, familiares...  Me gustaría conversar con Uslar en este mes de constituyente, sobre un país quebrado, una educación sin argumentos, ni pensamiento crítico, una sociedad de inmediateces, de espectadores, de héroes de 15 minutos, un país sin gobierno, sin hospitales, sin universidades, en fin, el país que se consolida como un garito de apuestas de esperanzas en loterías de miserias, y que Uslar criticó duramente mientras la gente continuaba buscando oportunidades en un cuadros único del hipismo, en contratos con alguna alcaldía, estafando el futuro; me gustaría habla con Uslar y conversar sobre el fin de las cosas, y con la seguridad de que el viejito me dirá algo que aún no sé.