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lunes, 16 de marzo de 2020

EN JAPÓN, ¿ENSEÑAR ESPAÑOL ES UNA RESISTENCIA CULTURAL?


 
Lo primero, como algunos buenos y esquemáticos profesores soberbios, en el sentido en que redefinen los conceptos desde su uso estándar para adecuarlos a sus teorías, miremos algunas definiciones sobre la palabra resistencia que contiene el DRAE como: acción y efecto de resistir (por lo que tenemos que tener la definición de resistir que se disgrega entre tolerar, aguantar, sufrir o combatir). Conjunto de las personas que, generalmente de forma clandestina, se oponen con distintos métodos a los invasores de un territorio o a una dictadura. En el psicoanálisis, oposición del paciente a reconocer sus impulsos o motivaciones inconscientes. Estas formas de entender la idea de resistencias (¿tolerar, aguantar, sufrir, combatir?) son clásicas, como las que se han promulgado en Venezuela y otros países con el yuxtaponer de la palabra resistir con: tiranías, gobiernos, padres, sociedades, capitalismo, veganos, etc.; por lo que podríamos visualizar la resistencia como una escenografía cuyo telón de fondo es: la ley, poderes, dictadores, censura. Una escenografía que permite presenciar la resistencia. Es rememorar el viejo axioma sobre los pecados que por sus actos propone la Ley y, la Ley que se aplica en la medida en que aparece el pecado; una dialéctica sin superación, un juego de frontón, un ir y venir que se agota entre revoluciones, indiferencias, suicidios, y aplausos de insensibilidad.
Ahora bien, ¿cuando digo sobre aprendizaje del Español en Japón como un resistencia a que me refiero? Inicialmente quiero contextualizar: fui profesor de Español en Japón durante cinco años debido a una situación coyuntural, realmente nunca me ha interesado la enseñanza de los idiomas, aunque escribí algunos ensayos sobre la filosofía del lenguaje. Personalmente no tengo habilidades para los idiomas y, aunque puedo defenderme en algunos cuantos, sé que lo hago a media, deficiente, incompleto, pero nunca vi mis conocimientos de idiomas como resistencia sino como una necesidad forzada por la academia, por la sociedad, por la moda. A veces doy clases de Español de forma privada, actualmente a dos personas que tienen tiempo y le interesa mantener sus cabezas con novedades de pensamientos e ideas son mis únicos alumnos. A veces una madre que me presentan algún amigo anglosajón, me pide que enseñe ingles a su hijo, pensando que al ser extranjero el inglés en mi idioma materno y lo domino, pero me niego, primero porque no lo domino y mi acento es muy fuerte, pero en la medida en que me niego le explico a la madre si no sería una ventaja enseñarle Español. Ella agradece, gira sus ojos y no la vuelvo a ver durante un largo tiempo, a veces nunca más. Claro, como le comento a mi amigo Eric, que es profesor de Francés en esta ciudad volcánica de Kagoshima: alguna madres japonesas y quizás coreanas quieren que sus hijos aprendan inglés por un supuesto futuro exitoso laboral, los ven en reuniones de empresas importante donde todos hablan inglés y sonríen, los ven dentro de un plus de educación, como alguien que obtuvo una “buena educación”, los ven en escenarios mundiales, no hablando en sus lenguas maternas, sino en un ingles mesurable y mediatizable como el de Slavoj Zizek; mientras el Español lo perciben como un idioma del tercer mundo o, de  cuarto a veces, de lengua koiné para trabajos mezquinos y repetitivos, es decir, de trabajadores que sudan frente a máquinas, administrativos de segunda categoría, personal de limpieza y empleados de comida rápida y quizás cuya única utilidad para estas madres tan afanadas en el multilingüísmo, sería para el desarrollo de un negocio en el campo del turismo, empresas similares o explotadoras de mano de obra en maquiladoras a lo largo de Latinoamérica, obviamente todo lo anterior no es chic. Eric me mira y me pregunta por qué tiene tantos alumnos de Francés. Le comento que hay un inconsciente que valora el Francés como una lengua diplomática, de moda y como carriola cultural, quizás esa sea la razón de que mi amigo enseñe Francés como optativa en una escuela de Cocina en la ciudad, para enseñar a pronunciar nombres de vinos y quesos. Él se ríe. 
Ahora bien, ¿quienes estudian Español en Japón? Principalmente personas mayores con tiempo y ocio, lo que no es muy común en Japón, la mayoría estudian los primeros niveles, los números, los saludos, frases graciosas y abandona los estudios para dedicarse a otra cosa. Otra vía son las academias de idiomas donde el Español no resalta en los cursos, quizás uno que en otra academia en grandes ciudades como Tokio u Osaka, pero a lo largo y ancho de Japón las academia de Español se cuentan con los dedos de la mano y sobran. Por supuesto están las universidades, pero también estos centros de estudios hay que contextualizarlo. Para comprender al estudiante universitario hay que saber que las principal función de las universidades es preparar empleados, los famosos salaryman, y estos es así desde que a finales del los años 60 del siglo pasado, cuando los movimientos estudiantiles, la autonomía universitaria y la relación Estado-Universidades, fueron subsumida al y por el boom económico y las nuevas relaciones de poder entre las grandes empresas y su necesidad de mano de obra especializadas con las universidad se plantearon y se mantienen. Así que estudiar en una universidad japonesa se transformó en el fondo en una época para la preparación de sobresalir en las entrevistas de trabajo para las buenas o medianas empresas, una relación sin metáfora que fue ampliamente explicada por Foucault en su ensayo: La verdad y las formas jurídicas; para mí, uno de los mejores escritos al respecto entre el poder y las instituciones.
Así que al hacer mi retrospectiva de mi función docente en una universidad japonesa, cuando recuerdo a mis estudiantes japoneses de español, cuando veo su ir y venir por Facebook, recuerdo que la mayoría de ellos habían tenido algún contacto con la lengua española, bien porque vivieron en algún país de habla española por el trabajo de sus padres, o porque de alguna manera tuvieron contacto por la música, la culinaria, el deportes (especialmente la liga española de fútbol) o la moda. Otros estudiantes japoneses sencillamente vieron las formas fonológicas del español más fáciles que las de la lengua inglesa o en última instancia entraron a la universidad de idiomas, especialmente en la universidad donde trabajé, porque sus métodos de ingresos son muchos más “fáciles” que en otras universidades; así que en la universidad donde trabajé, con una carta de recomendación, podían ingresar sin dificultad, lo que marca una diferencia contra el frenesís de los exámenes de ingresos universitarios que castran y siguen castrando a toda una generación.
Obviamente hay minúsculas vocaciones por aprender el idioma en Japón, un país que no se destaca por su cosmopolitismo lingüístico sino por su globalización tecnológica y su vocación visual que emerge entre manga y anime, así la mayoría de los que estudian español como carrera universitaria poseen una vocación poco estructurada en cuanto a sus estudios y opciones de trabajo, muchos saben que no ejercerán la profesión de traductores o intérpretes en Español, ya que al final serán las compañías quienes les designarán su trabajo, el cual generalmente está fuera del ámbito del lenguaje. Hallamos trabajadores en empresas diversas que nunca usan el español aunque posean el titulo universitario de Estudios de Lengua Española. La mayoría de los estudiantes que obtienen el título académico en estudios del español, poseen un nivel del idioma que oscila entre un A2 a un B1, son muy pocos lo que logran un B2 o C1, en estos casos son alumnos que han estudiado un año en un país de habla española y continúan su formación, bien de forma particular o trabajando en el exterior, y en casos muy específicos, algunos que quiera formase como profesor de lengua española, realizando un master en algún país de habla española, especialmente en España o México. Detrás de todo esto esquema de fracaso creo que hay dos datos curiosos.
Primero: la mayoría de los japoneses que se esfuerzan por aprender bien el Español, no se sienten cómodos en la cultura japonesa, la mayoría quieren y desean vivir en un exotismo que no acumule los protocolos, las presiones sociales que tienen el día a día en Japón, tienden a ser más individualistas, lo que ocasiona problemas con el grupo, así como una necesidad “cínica” para desligarse de lenguajes de jerarquías para mantener conversaciones entre diversos grupos sociales. Es cierto que algunos viven esta experiencia por algunos años, pero en algún momento acepta su función social como japoneses, se cambian un circuito en su inconsciente y vuelve a ser japoneses protocolares y poco suspicaz; otros en cambio sus experiencias son tan intensan que comienzan a buscarse la vida en aquellos países cuya lengua oficial es el Español, como si le fuera urgente desvestirse del ser japonés, de dejar de ser un engranaje dentro de un gran sistema, en otras palabras, tanto el que regresa como el que se queda, necesitaron la “Experiencia del Afuera”, de lo distinto para poder estructurar un “Pensamiento del Afuera” que les permite erosionar ciertos órdenes del discurso sobre el ser japonés y sobre ellos y especialmente sobre la “Experiencia de lo Mismo” y el “Pensar lo Mismo” que pulula en la cultura japonesa.
Segundo: una gran cantidad de estos estudiantes son hafu, es decir, tienen a uno de sus progenitores no japonés de sangre, generalmente es la madre que posee otra nacionalidad: filipina, brasileña, latinoamericano (peruana y mexicana principalmente), e inclusive y curiosamente, hafu con madres coreanas y a veces chinas, de aquí el grupo que no le gusta estudiar ni inglés, ni japonés y muchos hablan ese idioma materno con sus progenitoras o grupo familiar, por lo que creo que perciben en el estudio del español algún tipo de “resistencia” (¿tolerar, aguantar, sufrir, combatir); dato que pasa muy desapercibido para los profesores, porque todos o su gran mayoría, poseen apellidos japoneses y es casi imposible determinarlo solo por sus rasgos faciales, o por lo menos para mí, que no creo que sólo viendo a una persona puedas catalogarla y clasificar su ADN, como dicen algunos. También es cierto que una inmensa mayoría de hafu tienen vergüenza de hablar de su particular origen exótico. Muchos de estos estudiantes que nacieron en Japón fueron a escuelas “internacionales” brasileñas-japonesa, coreana-japonesa, china-japonesa, y aunque se graduaron, sus competencias en la historia, gramática y cultura japonesa les impide mayoritariamente entrar en las universidades japonesas. En la universidad donde trabajaba, los exámenes son muy laxos como he comentado, mayoritariamente son cuestionarios de selección y lecturas en inglés, abriéndose un compás para sus oportunidades académicas. De lo anterior la gran cantidad de nikkei brasileños que pasean por la universidad en que trabajé, al igual que algunos descendientes de chinos, coreanos, peruanos, filipinos que me saludaban cuando caminaba por el campus, todos ellos con apellidos como: Tanaka, Yamaguchi o Inue. A la mayoría de ellos los percibia como una resistencia marginal hacia el gran Japón donde viven y que los frikis creen que existe. La facilidad que da la universidad donde trabajé, sus exámenes de ingresos también beneficiaba a aquellos que nacieron en otros países y estudiaron sus primeros años allá, en sus países de nacimiento, bien sea en Honduras o Myanmar como conocí de algunos alumnos, pero que terminaron sus estudios en Japón, la mayoría de ellos poseen la visa de familia o de estada continua por ser menor de veinte años, pero aunque tengan doce años viviendo en Japón y terminaron la secundaria en Japón no son japoneses; por lo que al presentarse para los exámenes de ingreso en las universidades, tienen que presentar la prueba para japoneses un examen de historia, lengua y ciencia envuelto, a veces, en un japonés intragable y no para estudiante de intercambio o aquellos que tienen visa de estudiante y cuyos exámenes están diseñado entre inglés y cultura general con un japonés accesible.
Lo anterior me anima a pensar que los estudiantes de Español en la universidad donde trabajé buscaban soslayadamente una de resistencia cultural, de identidad, de superar la barrera psicológica entre ser y no ser japonés o filipino, en otras palabras, en las de Bataille, la experiencia más pura y más desnuda del afuera es la trasgresión. Algunos japoneses cansado de la “Experiencia de lo Mismo” y cientos de hafu cansados del “Pensamiento de lo mismo” buscan con el Español transgredir algo las estructura del discurso sobre ser japonés, como mínimo burlase marginalmente, desarrollar un “cinimos”, una manera de desengranarse de una sociedad mecanizada e inclusive recitar groserías como una letanía que los ayuda a descubrir y disminuir cierta tensión psicológica vigilada. Mucho de estudiante hafu provenientes de países cuya lengua oficial no es el inglés y no proviene de países del “primer mundo” o interesantes como Alemania o Francia, son marginados por los japoneses en general, así los hafu cuyo progenitor provengan de países latinoamericanos, caribeños, africanos o del sudeste de Asia, así como China y Corea, pasan por varios procesos complejos y segregacionistas para ser aceptados en la sociedad japonesa, ya que ni su idioma, ni su cultura les parece atractivo para el vulgo japonés, en tal caso sus culturas son anecdóticas, risibles, de momentos, de humor. Por supuestos los hafu son vistos como ciudadanos de segunda siendo quizás el dominio de otra(s) lengua(s) una garantía de sus pertenencias multiculturales a la vez de ser una sutil estrategia psicológica para marcar un distanciamiento a la homogeneidad del pensamiento gregal japonés que se constituye dentro de un pesado sistema lingüístico de clasificación y jerarquías.
Como se observará el Español es un idioma muy poco estudiado en Japón, aunque posee grandes perspectivas de integración cultural, de resistencia ante la alienación de un pensamiento homogéneo, de posibilitar “experiencias del afuera”, “pensamiento del afuera” y pragmáticamente, permite vínculos económicos creando nuevos puentes de inversión y tecnología con más de 25 países con los cuales se puede generar comercio en Español. Lamentablemente el español es un idioma que genera mucha confusión cultural por estos lares, ya que para muchos japoneses la lengua española sólo se habla en España (en algunas ocasiones me han preguntado cómo es la lengua venezolana); los libros para aprender Español, en su mayoría presentan portadas de mujeres bailando flamenco, fiesta de toro, la Sagrada Familia, Futbol, para muchos, en los países de Latinoamérica se habla español, pero no pueden nombrar más de cuatro, donde siempre resaltan México (comida), Argentina (futbol), Perú (emigrantes) y Chile (vinos), por lo que algunos libros de aprendizajemdel español enfatizan la cultura peruana o mexicana. Hay un pandemónium para explicar las diferencias culturales, lingüísticas o históricas de la lengua española en Latinoamérica, así como los tonos y los dialectos, volviendo su aprendizaje aburrido e impráctico para muchos estudiantes, o sencillamente una cantidad de información que no tiene un fin en sí mismo, y aunque esta es la definición de belleza kantiana, es económicamente poco rentable; son por estas particularidades utilitarias que la cultura y literatura latinoamericana son poco aclamadas. En literatura las variantes lingüísticas de un escritor cubano, colombiano o uruguayo son tan diversas, con una jerga tan específica y realidades tan opuestas, que en lugar de ver una riqueza de pensamiento, ven una trabajo extra e innecesario, es quizás por esto que prefieren la literatura española, más homogénea en palabras, estructuras, historia, visión y realidad, de hecho de lo innumerables profesores de literatura en español, sólo conocí a tres que se dedicaba a Latinoamérica, y apenas uno que dominaba la literatura de más de dos países. Así el futuro del español impulsa a España y sus variantes lingüísticas peninsulares a introducirse cada vez con mayor fuerza en las curricula de estudio en las instituciones japonesa. En cuanto a los hechos culturales para sus estudios hay un hecho curioso, las variantes culturales Latinoamericana se alejan porque en el fondo no se pueden clasificar en ranking, por ejemplo: ¿en cuál país de Latinoamérica se habla mejor el español, o cual “cultural” del continente es la más interesante? Son los ranking los que determinan casi siempre la selección de opiniones, ideas y compras en Japón, pero también en los estudios, por lo que hay ranking donde colocan a Salamanca o Valladolid, como lugares donde se puede estudiar el “mejor español”; o donde Barcelona, Granada, Sevilla poseen los mejores puestos en el ranking de lugares con un “mayor interés cultural”, o universidades en Madrid para estudiar el “español para los negocios” (curiosamente México está en este ranking, se ofrece como una plaza para los estudios vinculados con los negocios, porque han logrado promover, desde sus feudos como Televisa en EE.UU., que en México se habla el “español neutro” como me insistió un estudiante que iba a ser unos cursos de business en español en la universidad de Monterrey), por estos ranking que aparecen desde revistas especializadas hasta comentarios de profesores japoneses, el futuro del español que se desarrolla en Latinoamérica, sus esfuerzos de integración a partir de enseñar su impresionante variedad lingüística e histórica, sus aportaciones culturales, literarias y artísticas, están alejados en el futuro inmediato de estar entre los primeros puestos de cualquier ranking que se elabore en Japón.
Pero lejos del ranking, de las Experiencia y Pensamiento de lo Mismo, de los discursos sobre qué es lo japonés; la resistencia como Experiencia y Pensamiento de lo Afuera, de la resistencia marginal que permite ver la xenofobia, aporofobia, el odio, la estulticia sobre le mundo que posee muchos japoneses, sobre el fondo de leyes que pensamos obsoletas como el de la sangre, la familia, la honestidad, la cultura que desde otras lenguas un examen de historia, lengua y ciencia envuelto, a veces, en un japonés intragable buscamos trasgredir a cada rato el ser japonés y un Japón difuso que se borra entre manga y masturbaciones.   

domingo, 14 de abril de 2019

STAND-UP COMEDY : EL MONÓLOGO HUMORÍSTICO INEXISTENTE EN JAPÓN


Yo con mi profesor de Filosofía del Lenguaje
Tengo un amigo cómico, o mejor dicho, un amigo que se dedica profesionalmente al humor: Reuber Morales, bueno sí, a veces el destinos nos coloca a estos tipos de personas para aumentar nuestros niveles de tolerancia o eliminar ciertos excesos de bilis, en fin, lo conocí cuando por otro siniestro misterio de mi destino me dediqué, durante cuatro años, a enseñar una Cátedra de Humor en el Instituto Pedagógico de Caracas, él me ayudaba dando clases de humor y aunque parece un chiste en sí mismo, él además de cómico se dedica a dar clases de humor. Durante esos años en la Cátedra aprendí que hasta un evangélico fanático es capaz de establecer una rutina donde el mismísimo Jesucristo es una fuente de carcajadas, mostrando así que lo más cercano que nos trauma psicológicamente creándonos frustraciones puede contener a su vez, las mayores reservas de pensamientos para hacer monólogos humorísticos si lo sabemos encarrilar; también aprendí que aquellos que llamamos humor “inteligente” está en los oyentes y no en los monólogos de los comediantes, a este respecto tuve problemas con algunos profesores porque me increpaban que algunos alumnos usaban palabrotas “innecesarias” en sus rutinas, a los que yo preguntaban: ¿cuándo es necesaria o no las palabrotas?, a lo que ellos respondían mostrando rutinas de comediantes que nunca decían malas palabras mostrando así un humor inteligente como Laureano Márquez. Pensé entonces que la Cátedra tenía que eliminar a todo aquel que hiciera monólogos como los del Conde del Guácharo que dicen a cada rato palabrotas, groserías o metáforas sexuales, pero también descubrí que no todos se reían del humor inteligente de Laureano Márquez porque sencillamente citar a Kant en ciertos contextos no necesariamente genera humor, porque entre otra cosas, muchos de los que escuchaban esos monólogos a veces sencillamente no sabían quién era Kant, por otra parte, algunas personas luego de oír al Conde del Guácharo, me preguntaba ¿cuáles groserías?, es decir, tanto Laureano Márquez como el Conde del Guácharo usan mordacidad, ironías y sarcasmos para desmontar y desconstruir el "ser" venezolano, sus valores, creencias y miedos; aunque también aquí, en este núcleo de valores es donde se halla los sistemas de censura, agrados y desagrados de las personas que escuchan los monólogos, porque hay público que le gustan que les desmonten su condición con cinismos (humor inteligente, quizás el usado entre otros por El Profesor Briceño) o con sarcasmos (humor bruto, usado entre otros por George Harris). Así que la censura, como toda censura hacia las artes, está en la mente del espectador y NO en los productos de los comediantes. 
Laureano Márquez
La vida y especialmente el socialismo del siglo XXI me hizo autoexiliarme en Japón y mi amigo Reuber, buscando expandir su negocio de la Fabrica de Comedia, busca en Asia, y quizás preferiblemente en Japón, una tierra fértil para desarrollar una escuela de stand-up comedy, especialmente entre las comunidades latinas y angloparlante, por lo que me pregunta sobre ese arte en Japón, y es cuando tomo conciencia de que no existe, o por lo menos en los diez años que tengo viviendo en el país del Sol Naciente nunca he visto información o espectáculos de stand-up comedy, y como buen discípulo de mis profesores de filosofía me pregunto ¿por qué? y luego de pasear por mi jardín llego a unas conclusiones partiendo de las siguientes reflexiones.
Er Conde del Guácharo
Primero. Orígenes diversos: unos de pies, otros sentados. Cuentan que el stand-up comedy tiene sus raíces en la tradición del vodevil del siglo XIX, donde en sus inicios de función o durante el intermedio de los actos había un maestro de ceremonia que contaba chistes o algún monólogo humorístico de manera de preparar a la audiencia para el espectáculo. Frecuentemente se amparaban en anécdotas étnicas o sobre estereotipos así como chistes picantes y en ocasiones sobre sucesos personales o la situación del país. Es conocido la historia de que los hermanos Marx, que comenzaron en el vodevil, siendo un grupo de cantantes conocidos como "The Three Nightingales", pero que todo cambió una noche de 1912, actuando en Texas, fueron interrumpidos por gritos desde afuera sobre una mula que había huido. La audiencia se apresuró a ver qué estaba pasando. Groucho se enojó por la interrupción y, cuando la audiencia regresó, hizo comentarios sarcásticos pero en lugar de enojarse, el público se echó a reír. Esto simple mención de los inicios de los hermanos Marx nos da la clave de su éxito: el sarcasmo, la ironía, en el fondo muestra una infinidad de sentidos en las sentencias o frases que esgrime el comediante y por supuesto: el tono con que lo dice, por eso su película muda de 1921, Humor Risk, pasó sin pena y sin gloria, a tal grado que se encuentra desaparecida, no existe copia. Es en la introducción del cine sonoro cuando los hermanos Marx ganan, su apuesta fue el lenguaje y es que para hacer stand-up comedy se requiere una cierta conciencia del lenguaje así como sus giros, sus tonos, sus polisemias y contrasentidos. En Japón, dentro de su mundo cerrado de la época Edo, no desarrolló vodevil, obviamente existía espectáculos tanto para el samurái como para le pueblo llano, dentro del primer grupo están las geishas, que aunque quieran marcarlas como una forma elegante de prostitución, su origen era entretener a los clientes en lugares de placer, con bailes, música, danza, mientras el pueblo se reía con el rakugo, una especie de stand-up comedy pero sentado. Un comediante contaba chiste o desarrollaba monólogos humorísticos en tabernas o en la calle. Rakugo que podría traducirse por sus kanji 落語 como "hablar en caída", o hablar precipitadamente, es decir, un hablar rápido con gestos y expresiones precisas para atrapar la atención del espectador y generarle risa, éste arte era una conjunción de muecas con anécdotas usando un lenguaje lejos de ironías o sarcasmos y muy próximo al que esgrime un ignorante, un tonto o un niño, así que el lenguaje sigue implicando su uso particular en la comedia desde sus orígenes: de pies en el stand-up comedy quizás mostrando una actitud desafiante, o sentado como en el rakugo, transmitiendo humildad y sencillez.
Profesor Briceño
Segundo. Usos del lenguaje: artillería pesada versus katana. El stand-up comedy ataca desde el presidente de los Estados Unidos hasta la suegra o la mamá. Si observamos cualquier documental o serie cuyo eje sea el stand-up comedy como The marvelous Mrs. Maisel o el primer capítulo de la nueva y renovada serie The Twilight Zone, podemos apreciar cómo el stand-up comedy se desarrolla a partir de un confesar constante de ciertas situaciones que afectan al comediante, porque se transforman en absurdas o sin sentido para él, por lo que trata de plantearla desde otras perspectivas, niveles gnoseológicos, estructuras éticas o morales o pensamientos políticos o religiosos; podemos pensar que aquí radica la genialidad del comediante: plantear lo que nos es cotidiano y normal como algo estructuralmente caótico, irracional, extravagante, por lo que mientras más se trate de mantener una realidad como normal, única, inoxidable, como buscan dar los gobiernos tiránicos, fascistas o neoliberales, más humor se puede producir. Una diferencia entre un filósofo y un comediante es que el primero se pregunta sobre ciertas perplejidades que se le presentan: el mundo, las polisemias de las palabras, la naturaleza, tratando de dar alguna respuesta coherente, lógica y con atisbos de certezas dentro de la realidad que lo rodea; mientras el comediante, sobre esas perplejidades y preguntas no buscan respuestas y menos certezas, sino que las introducen del nuevo en el mundo, pero invertidas, alteradas, fragmentadas, desarrollando así una visión fresca y probable de esa realidad, lo que causa escozor a muchas personas que piensan y sienten que la realidad no debe ser pervertida, en el sentido de entender esa perversión como la manera más rápida de obtener placer, o sencillamente reírse de la realidad. Es posible que esta característica haya hecho a muchos comediantes del stand-up comedy sean unos críticos muy agudos pero a veces incómodos para ciertas realidades, culturas, e inclusive para sí mismo. Si pensamos que los comediantes de rakugo, su humor se basa en las cosas cotidianas que sobresalen, no por su falta de sentidos, sino por sus torpezas. Esta sociedad japonesa que se estructuró jerárquicamente desde la época Edo y que aún se mantiene de forma obsesiva y sutil, como podemos ver en la "amistad" de un equipo de béisbol de una escuela, donde no hay compañeros, sino sempai o kohai, es decir alguien que nació antes o después de un año específico volviendo al sempai el mayor y al kohai el menor, así sea por unos meses, sólo hay compañeros si son del mismo año. Dentro de tal organización y jerarquías todo debe ser presentado con sentido y eso es lo que enseñan a los ciudadanos japoneses en las escuelas, es decir, toda acción que se hace está supuestamente dirigida por superiores, desde la política hasta los profesores, sus mandatos, observaciones y opiniones tienen un sentido autoritario aunque las personas no lo comprenda, y no lo tiene que comprender porque en el fondo dentro de ese orden lo único que se puede hacer es ejecutar esas ordenes para mantener la realidad que los arropa, para mantener precisamente ese orden, que como todo orden es azaroso, pero para la sociedad sólo importa el orden, no los orígenes azaroso. Así los comediantes japoneses no se hacen preguntas al respecto de la realidad y por supuesto toda tergiversación de esa realidad es mal vista, así como toda ironía o sarcasmo se considera de mal gusto, por lo que el humor se refugió en lo que se escapa de esa jerarquización: lo torcido, lo irregular, lo inentendible dados por cierto desbarajustes del orden, por lo que cuando oímos a un comediante de rakugo casi sabemos con certeza el arma que usará: la confusión. De hecho de mí se ríen mucho porque me confundo mucho con el lenguaje japonés. Una vez le explicaba a unas personas que Mi Amiga Japonesa estaba en la oficina, jimusho, 事務所, pero en lugar de decir esa palabra dije cárcel, keimusho, 刑務所, así mientras más explicaba, más se reían, en fin, también en cualquier lugar nos reímos de las confusiones que produce un extranjero tratando de hablar una lengua que no domina, aunque quizás dentro de un stand-up comedy, esa confusión plantee reflexiones sobre los problemas de las migraciones, de las identidades, de las humillaciones, en fin, por aquí me introducen katana a mi orgullo cada vez que hablo japonés, parte del proceso de vivir dentro de una lengua totalmente alóctona, así que me río de los japoneses cuando piensan que: quiero té, significa lo mismo que: te quiero.
George Harris
Tercero. Brecha Generacional: adolescencia versus senectud. Un presidente que es odiado por toda una nación y cuyo movimiento revolucionario hizo que emigrara a Japón: Nicolás Maduro, en cadena nacional, se transformó en un profesor de lingüística románica explicando que la palabra adolescente proviene de la palabra adolecer, es decir, carencia o falta y se permitió proponer el término "construyente", para abarcar aquella época que va entre los 12 a los 20 años.  Creo que no ha tenido éxito o alguien le explicó en privado que ya la palabra adolescente contiene la idea de desarrollo, crecimiento, construcción. El stanp-up comedy es un adolescente cuyas hormonas lo lleva a explorar con más acuciosidad la realidad que lo rodea, como a la mayoría de los adolescentes. Pienso que Latinoamérica está marcada por una visión adolescente del mundo, es un constante laboratorio político, comunicacional, económico, religiosos, etc., así cada década algo cambia en Latinoamérica, bien se cambia de gobiernos de izquierda a gobiernos de derecha, bien la religión cristianas apostólicas a religiones cristianas evangélicas, y en ocasiones salpimentada con santerismo o budismo o bien porque una década la economía funciona de las mil maravillas y en la siguiente los paises se vuelven miserables; sí, Latinoamérica es un lugar que se ha vuelto un terreno propicio para el cultivo de experimentos, y por supuesto entre estos esta el stand-up comedy. Desde México hasta la Patagonia, ciento de comediantes tratan de abrirse un espacio que les permitan vivir de su arte y genialidad con la esperanzas de mantener allí, pienso que lo que hace que un comediante latinoamericano logre cierto éxito está en el público que lo oiga, lo apoye. Las habilidades que debe contar el comediante están limitadas por la audiencia, a mayor carcajadas más espacio tendrá para desarrollar sus rutinas, sus reflexiones, sus carismas, sus descontruciones y por supuesto esto es proporcional, a menor carcajadas debería plantearse ser coaching para amargados, inseguros y soñadores, a lo mejor tiene éxito; estas dinámicas hace que los comediantes sean como adolescentes en constante experimentación de ideas y su semántica como el feminismo, las sociedades LGTB, los movimientos de izquierda, de derecha, la familia, el aborto, las migraciones, etc., movimientos que también buscan sus espacios dentro de la realidad y puede ser que una de las funciones del comediante sea introducirlas, darle giros, quebrarlas, mostrar sus ensamblajes para que los oyentes procesen estos movimientos, mientras se ríen. Así en el fondo cuando el público no este de acuerdo con la semántica del comediante, no se reíran y obviamente despotricará del comediante y sus temáticas, por lo que estos adolescentes que pululan por los stand-up comedy de latinoamérica, deben moverse con los ímpetus propios de su edad, adquiriendo experiencias para pasar las medianías de lo políticamente correcto. Ahora bien, se sabe  Japón es un país de viejos, demasiados, se piensa que a mediado de siglo el 45% de la población tengan más de 65 años, ahora va por el 20%, de hecho me siento un joven cuarentón paseando por la ciudad donde a cada rato paso a un viejito que con bastón trata de ganarme una pequeña carrera, obviamente sin éxito; pero será este precisamente el público que tendría si apareciera unos adolescentes operando la realidad dentro del ámbito del stand-up comedy, por los que los vejetes que cómodamente conocen, aceptan y tratan de mantener esa realidad reaccionarán ninguneando a esta posible generación de comediantes de pie. Este detalle generacional quizás haga que el stand-up comedy no tenga un éxito seguro en Japón, los vejetes o yayos no pueden procesar una realidad alternativa, me imagino que sólo el plantearla le daría un ataque cardíaco. Mi amigo comediante me decía si no habría comunidades de Latinos, de adolescentes comediantes pululando por pequeños barrios, generando stand-up comedy, pero la mayoría de los extranjeros están casados con un o una consorte nipona y es el consorte junto con sus viejos padres los que crean los lazos sociales, así como los afectivos y por supuesto los de humor, y aunque parece curioso, dentro de un bar, uno puede hallar a una pareja de latino en silencio, mientras una vorágine de japoneses encanecidos bebiendo, haciendo escándalo y riendo los aturden, los latinos miran con asombro, y es que creo que en el fondo se sorprende (de hecho me ocurrió a mí) de que esas risas y carcajadas que afloran con facilidad provengan por las confusiones más tontas, como el haber impreso un informe en un papel C1 en lugar de un A1, eso los mantienen alegres por horas, recordado otras confusiones similares, mientras los dos extranjero sencillamente se sienten seniles sin saber que no lo son.    
Reuber Morales
Estas tres reflexiones me hicieron pensar que la propuesta de mi amigo comediante Reuber Morales no tenga éxito en el archipiélago japonés, por supuesto que hay humor, por supuesto que hay comediantes, pero lo que en el fondo nos muestra todo lo anterior es que el humor no es una emoción como el amor, el odio o el miedo, que si mantiene cierta comunión con lo universal al ser común con todos los humanos, sino que es un producto meramente cultural, por lo que se ríe un venezolano, no necesariamente se reirá un japonés o un aborigen australiano, y de lo que se ría un ruso o un chino quizás uno de los tantos monigotes del socialismo del siglo XXI se reirá, más por imitación o miedo que por el humor que contenga la escena, la palabra o los vericuetos de realidad que contengan, así que si quieren tener un futuro en la comedia revisen su humor cada 5.000 kilómtros.      

viernes, 6 de julio de 2018

EL PERFECTO ARRECHO LATINOAMERICANO

A veces he sentido las obras de Francis
Bacon como retratos arrechos sobre arrechos
Hay un video que observé por casualidad, en él, un actual jerarca del gobierno de Maduro, Ernesto Villegas, días antes de las elecciones del 2012, vocifera que Chávez viene arrecho y podemos ver su actuación aquí. Esos días Chávez sabía que su fin humano era inminente debido a un cáncer que solapaba entre bendiciones y ayudas divinas, aunque lo mas prudente era dejar el camino para que la República se definiera democráticamente por medio del método electoral, pero Chávez venía arrecho y dentro de su arrechera galopante ganó arrechamente los comicios del 2012. Al final Chávez fue proclamado presidente de forma arrecha, ni siquiera apareció para recibir la presidencia, y murió arrecho. Aunque la arrechera comenzó a recorre el país, para mí, desde finales de la década de los ochenta del siglo pasado en Venezuela, todo, progresivamente todo se ha convertido en un mar de arrecheras, guiadas por arrechuchas tropicales que enzarzaron con canticos arrechos a algunos arrechos que muestran su temeridad con arrecheras hasta llegar al perfecto arrecho latinoamericano resumido en Maduro, pero, ¿cómo podemos reflexionar estos hechos arrechos?
Pienso que una de las palabras que de niño oímos por las calles de Venezuela y no sabemos su significado inmediato es: arrecho. La oía en el colegio, en la calle, a veces en la casa, con diversos tonos y escalas, mostrando en un primer momento una furia contenida o a veces siendo acompañada con una sonrisa. “Estoy arrecho”, “eso es arrecho”, “que arrecho”, “es arrecho”, “tengo arrechera”…  en fin, lo único cierto es que para comprender sus significados implicaba un contexto, sin ese contexto la palabra se desvanecía de significados. Quizás por eso la palabra arrecho sea una de las más coloquiales que merodean en el habla del venezolano, extrañamente la he visto escrita, para la mayoría de las personas, esta palabra automáticamente la consideran un vulgarismo, pero no como se debe entender el vulgarismo, como una expresión morfológica, sintáctica o fonética errada de una palabra correcta, por lo que cientos de titulares de periódicos como, Últimas Noticias, en Venezuela, están lleno de vulgarismos y la gente no lo comprende; pero en general en Venezuela se considera vulgar la palabra arrecho porque implica erotismo, sexualidad, y es que arrecho etimológicamente posee una relación con lo fálico. Según el diccionario de la DRAE, arrecho viene del latín arrectus cuyo participio pasado es arrigere que significa enderezar, de ahí que la primera acepción y segunda acepción en el DRAE sea lo dicho propiamente del pene y lo relacionado con su sexualidad, es decir, la arrechera en el contexto de la testosterona implica excitación, cachondeo, morbo; aunque su uso en relación con el pene es extraña, aunque dentro de este significado técnicamente no es vulgar. Este verbo indican un estado de excitación sexual en el hombre exclusivamente, pero como enfatizo, no creo que alguien en la actualidad diga que su pene está arrecho y tampoco comente que está arrecho como preámbulo de un coito. Cada vez que de niño oía la palabra arrecho y veía los contextos lo asociaba con rabia, ira, indignidad, acepciones indicadas en el DRAE y que se desenvuelven especialmente en Latinoamérica. El estar arrecho como sinónimo de iracundo, furioso, indignado, curiosamente es el vulgarismo de la acepción “estar arrecho”, por lo que describirse arrecho o mostrar arrechera como emociones propias de la cólera o vinculados con un estado emocional violento, me mostraba uno de los vulgarismo más usados en Venezuela: “tengo arrechera” e inmediatamente se podía oír como tiraban una puerta, lanzaban un grito, o se veía un golpe. Curiosamente hay otro vulgarismo con la palabra arrecho y es cuando no hay una relación erótica o una vinculación emocional violenta, indica esta acepción: valentía, coraje, admiración, audacia, exceso, de joven oía mucha veces expresiones o sentencias como: ¡que jugador más arrecho!, ¡que moto más arrecha! y nadie lanzaba una puerta o se iba a follar.
Así, la palabra arrecho se convirtió en un mecanismo que implica diversas funciones dependiendo del contexto en que se usara. Muchas personas evitaban usar la palabra porque les parecía vulgar, es decir, muchas personas asocian la vulgaridad con lo erótico-pornográfico, pero la usaba vulgarmente cuando comentaban que estaban arrecho luego de percibir algo que les indignaba; así conocí a muchas profesoras que criticaban de vulgar a un hombre cuando usaba ésta palabra, pero que singularmente se daban permiso de expresarla cuando algo les ofendía. Podríamos especular que ésta palabra es más usada por los hombres que por las mujeres, marcando algo curioso en el lenguaje español y es el uso de una palabra por género. Esto en Japón es normal, hay una cantidad de palabras que sólo usan las mujeres o los hombres, pero en el español es raro esta clasificación, sin embargo en una reunión de hombre la palabra arrecho y sus variantes salen sin censura o consideración mientras que, en una conversación de mujeres, sólo aparece bajo un estado de alterado emocional de furia o de arrebato de dignidad, por lo menos eso es lo que he podido apreciar, es decir, el hombre usa la acepción de arrecho como valentía o indignidad con más frecuencia que las mujeres, mientras ellas apenas la usan como expresión rabia. Ahora bien la forma culta de arrechera poca gente la utiliza, pero curiosamente este uso es el que controla los previos, es decir, muchas veces son las mismas mujeres que al oír a un hombre expresa: estoy arrecho, o ese partido fue arrecho, acusan al hombre de vulgar, casi pornográfico, exclusivamnte libidinoso, como si hubiera un inconsciente colectivo lingüístico que marcara y censurara los usos sin saber ciertamente por qué. Básicamente la arrechera se transforma en una palabra que refleja la audacia o la indignidad, mostrando por un lado la cólera, la ira, el desprecio, pero también la admiración, la valentía, el exceso, a veces juntas. Así podemos oír frases como: ¡ese hombre sí es arrecho, me cobró de más, estoy arrecho por eso! Podríamos decir que en el primer caso hay una admiración con una carga negativa, mientras en el segundo implica un estado de indignidad por abuso. Y es que podemos pensar que parte del pensar del venezolano se ajusta a esta dualidad de una forma perfecta, es decir, el venezolano vive entre el juicio de valoración de las cosas adjudicando un: ¡qué arrecho! o, ¡eso es muy arrecho!, y la indignidad que causa: ¡me arrechó!, ¡estoy arrecho!
Hace años, exactamente en 1996, se publicó un libro que fungía como manual para explicar al perfecto idiota latinoamericano, allí se explican los carácteres del idiota que se han usado desde y a través de las ideologías y algunas políticas concretas que han cundido por América Latina. Este carácter se caracteriza por un fomento a la envidia, un auspicio al victimismo, desarrollos teóricos que sustentan hipocresías y un auge sobre lo anecdótico que desprecia al conocimiento adquirido a través de una educación sistemática con el fin de sustituir saberes por intuiciones derivadas de las experiencias. El libro marca una abdicación de la facultad de pensar por cuenta propia, de no cotejar las palabras con los hechos que ellas pueden describir, de no cuestionar las retóricas y argumentos que hace las veces de pensamiento político. Muestra dicho libro, que hay idiotas que se pueden perdonar con facilidad por ser breves, risueño, que se enmarcan como demócratas a la vez que diluye un país, que generan una verborrea donde asumen valores y axiomas que no pueden cumplir porque el modelo de donde los toman no se parece en nada a las bases culturales y económicas del país que dirigen, cometen error tras error y persiguen culpable tras culpable, buscando así afianzarse del poder con las tentativas e intenciones de mejorar el país y para ello, esto idiotas y su élite realizan experimentos sociales, apuestas económicas y pastiches ideológicos (no sé porque me acuerdo de Pérez, Lusinchi o Caldera en este momento); también hay idiotas asfixiantes rodeado de jerarcas que explican cosas como la opción por la pobreza es genuina comprensión del cristianismo, o se debe pasar por la lucha de clases, o desarrollar el centralismo democrático, o generar guerrillas dentro de un marxismo poco digerido o resaltar bodrios económicos que, a cañonazos estadísticos o con tablas comparativas de ciencia ficción, demuestran que cada dólar contabilizado como beneficio por una empresa estadunidense o europea consagra el triunfo del modelo capitalista que es amasado con sangre, sudor y lágrimas tercermundistas (no sé porque me acuerdo de Chávez y Maduro). Pareciera así que el perfecto idiota latinoamericano dirige al perfecto arrecho latinoamericano, es decir, el idiota propone modelos políticos (socialismo del siglo XXI), económicos (trueque del siglo XXI), y sociales (una vida en la isla de la felicidad) en las cuales el perfecto arrecho debe expresar a toda voz una arrechera admirativa, una exclamación fuerte y en mayúsculas: ¡QUE ARRECHO!
Hasta aquí la relación idiota-arrecho logra un equilibrio deseado, pero el problema radica en que la palabra arrecho es polisémica y el perfecto idiota latinoamericano es: latinoamericano, por lo que se arropará de vez en cuando con la arrechera en su acepción violenta. Esto ocurre casi inmediatamente al percatarse de que las propuestas de modelos caen, los culpables se forman en filas, desde el imperialismo hasta el equinoccio (para aquellos que no entienda la referencia, éste año un funcionario de la gobernación del Estado Zulia en Venezuela acusó al equinoccio, aunque dice equiñoqui, de los apagones eléctricos, podrán verlo aquí), logrando así que el perfecto idiota latinoamericano se arreche en la acepción de violencia. Esta arrechera anula a cualquier arrecho o arrechos que le jugueteen el poder al idiota, pero también y, quizás lo más grave, es que el idiota arrecho asume una soberanía sin obstáculo, la arrechera le genera una necesidad de ser único, autónomo, creando un mundo perverso porque anula al Otro. Un mundo perverso es un mundo sin Otro, sin alteridad, por consiguiente un mundo sin posibles, ya que es el Otro el quien posibilita. Así el sádico, el que golpea a una mujer, el mandatario venezolano que duerme como un bebe mientras su pueblo desaparece entre el hambre, las enfermedades y las migraciones, son sádicos en la medida en que anulan al Otro de su alteridad y no por hacerlos sufrir, como podría pensarse inicialmente.
Ser un perfecto arrecho latinoamericano implica anular al Otro, de subsumir la alteridad en la Nada, en masificar admirativamente desde el ego, y si le sumamos la idiotez que presenta políticamente podemos entender los porqués que han llevado a algunos países a sus propia destrucción, a eliminar a una generación de sus habitantes, a impedir el desarrollo y los derechos humanos, a cerrar las posibilidades de ser un país moderno, y es que el perfecto idiota latinoamericano y arrecho, al eliminar al Otro elimina toda potencia, logro, forma, acto. Arrecho es pues, una palabra cotidiana que posee una carga semántica dura, profunda, con la que podemos afectar al Otro anulándolo, y que en varias ocasiones exige más de nuestro sentido de humor que a nuestro sentido común para seguir existiendo. Esta instalación gnoseólogica que nos define e identifica, ¿cómo podemos deconstruirla, como podemos leer la arrechera entre líneas cuando carece de márgenes, de grafía en los textos universitarios, en las novelas? quizás en los poemas. El poema “El Té de Manzanilla” de la arrecha poetiza venezolana Miyó Vestrini y que dedicó al también arrecho poeta venezolano Víctor Valera Mora, hallamos esta posibilidad:

Le puse su nombre a una vieja palmera africana
sembrada junto a la piscina de mi apartamento.
Cada vez que me tomo un trago,
y lo saludo,
echa una terrible sacudida de hojas,
señal de que está enfurecido.
Me dijo una vez:
La vida de uno es una inmensa alegría
o una inmensa arrechera.

Desconstruir la arrechera en Venezuela y quizás en Latinoamérica es pensar la inmensidad que nos rodea. La inmensidad de riquezas que nos han dicho que poseemos, de la inmensidad de felicidad que nos depara las promesas políticas, religiosas o familiares, de la inmensidad de satisfacciones por los esfuerzos que realicemos anulando a los demás, la inmensidad... ésta palabra que simplemente nos indica que algo no se puede medir, es posible que nos indique nuestra principal falta, nuestra obvia carencia que es una incapacidad para medir, mesurar, dimensionar, provisionar y que son consecuencias de una arrechera que obnubila y nos encumbran, haciéndonos seres que nos debatimos entre una inmensidades sin coordenadas ni norte, es decir, estar en un desierto de soberanos. El perfecto arrecho latinoamericano no puede preveer el futuro, porque al eliminar al Otro las reales posibilidades de construcción de un país, de una sociedad se pierden, los arrechos se eliminan entre sí: las élites intelectuales, artísticas, empresariales, se arrechan con los idiotas, los acusan de ignorantes, simplones, corruptos; pero los idiotas también se arrechan y desde su poder muestran cómo las élites también han perdido su capacidad de conmensurar la realidad, de calcular el bienestar de los Otros que a veces llaman ciudadanos y a veces llaman pueblo y en ese vaivén mantener descalibrada la cultura, la modernidad, la inteligencia; unos y otros, idiotas, élites, pueblo, ciudadanos, se mantienen arrecho, se mueven en inmensidades abstractas y absurdas, logrando así indeterminar razones de Estado, de leyes, de bienestar.  
Puedo pensar entonces que la palabra arrecho que oí de niño y no entendía sus significados, que lo usa con destiempos muchos hombres y con indignidad las mujeres, esa palabra que abarca significados eróticos, admirativos y violentos, en el fondo marca una mirada a nuestra falta de educación en medir, evaluar, estableces, tasar, racionar, graduar, dosificar nuestras emociones, nuestras pulsiones sexuales, nuestra capacidad de asombro, nuestro entendimiento de los Otros. Nosotros los perfectos arrechos latinoamericanos aún nos cuesta entender lo que nos pasa porque nos han educado más dentro de sueños libertarios del siglo XVII, de ocultar nuestras faltas, nuestras historias personales, nuestras herencias a través de narraciones picarescas del siglo XVIII, nos enseñan psicologías positivas de grandeza, de inmensidad de sueños sin límites propias del siglo XIX y consumir pastiche de ideología y modelos de perfección que se hallan en libros que los perfectos idiotas promueven y asumen como biblias y en los mitos del perfección que empresarios, ídolos y asesores inyectan a los ignorantes; todo muy alejado de una educación ciudadana, de un programa educativo que ya ha sido expuesto ciento de veces, desde Aristóteles, de un concienciar y educar en las vitudes dianoéticas, en especial la prudencia, aquella precisamente que media, que calcula, que da razón al acto, es decir mientras mas arrecho estamos menos prudentes somos, por lo que cuando Ernesto Villegas auyó que Chávez viene arrecho, nos mostraba el camino de la imprudencia que nos han llevado a una Venezuela caótica del siglo XXI y, si seguimos arrechos, nos anulará como nación.   

viernes, 12 de enero de 2018

CÓMO CONVERTIR UN PAÍS EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

Los dibujos son del libro Maus de Art Spiegelmans
Un colega ha colocado en su muro de Facebook unas reflexiones después de leer la obra de Primo Levi: Survival in Auschwitz. Escribió que Venezuela aún no ha tocado fondo, escribió que el día que lleven a las personas decentes a campos de concentración por pensar distinto y los torturen, le apliquen trabajos forzados y la muerte sea determinada y no aleatoria, ese día el país habrá tocado fondo. El argumento básico es que mientras la muerte sea aleatoria porque alguien se equivocó, se distrajo y cometa un accidente y dicha muerte no sea determinada o ejecutada por un proyecto de exterminio, Venezuela aún no ha tocado fondo. Uno de los problema de esta visión es ver a Auschwitz como un lugar de exterminio exclusivo, no, Auschwitz no era un campo de exterminio unicamente, era un campo de concentración de prisioneros de guerra, un campo de trabajo forzado además de exterminio que se concentró en Birkenau o Auschwitz II, además Auschwitz tenía 45 campos satélites donde se elaboraba diversos proyectos, servicios e industrias. En sus instalaciones hubo empresas, es por eso que Primo Levi sobrevive, porque aparte de ser partisano, judío sefardí, era químico por lo que lo enviaron a Monowitz o Auschwitz III donde estaba la zona industrial con compañías como IG Farben o Siemens que abarcaban unas 1200 personas que laboraban en sus estructuras.
Venezuela es un país que durante los últimos veinte años ha vivido un proceso de transformación fuera de toda lógica social, económica, política; este proceso ha creado un país totalmente encadenado a un pequeño grupo de poder predatorio que imprime ese predar de arriba hacia  abajo, un sistema predatorio con escases de recursos donde las opciones de supervivencia se establece entre comer o ser comido así como elegir entre quedarse o irse del país, además de que sistemáticamente venden una felicidad fundada en mitos de libertad nacionalista, mediocridad rasa y rebeldías para el saqueo. Mirando a la distancia y recordando no sólo los escrito de Primo Levi sino cientos de historias de judíos sefardíes que oí en mi infancia y adolescencia así como ver a mi familia en un proceso de ansiedad y miseria progresiva, además de mala alimentación, me hace pensar que Venezuela no es que haya tocado fondo, porque no hay tal idea de límite superior o inferior en un proceso social, porque a la pregunta  ¿cuándo Venezuela ha tocado la cima? carece de sentido sin referencias; además la muerte selectiva si bien explica un campo de concentración como Auschwitz no lo define, lo definía el día a día de sus habitantes, un día a día que se puede apreciar en Venezuela donde el hambre y la falta de servicios básico así como medicina y sueños de futuro son insertados en largas filas para adquirir pan o un apostillar un documento a la vez de un estamento de esclavitud progresiva, en el sentido de que el esclavo es aquel que tiene miedos, muchos miedos porque así ha sido su aprendizaje, un continuo de humillaciones, impotencia, riesgos y traumas, este panorama van definiendo el país como un campo de concentración donde a diferencia Auschwitz, se ha  transformado por métodos diversos de trabajos forzados, de muertes aleatorias, de clasificación y jerarquización humana, asemejándose el país a la arquitectura de un campo de concentración. Primo Levi define el campo de concentración como un método para destruir un hombre, dice que se llega al fondo de la condición humana cuando no se posee nada, cuando le han quitado las ropas, los zapatos y hasta los cabellos; comenta que si hablan no lo escuchan y si lo escucha no lo entienden, le quitan el nombre y si se quiere mantener un nombre, debe hacerse en silencio para que detrás de él algo se mantenga, un recuerdo, una idea, una esperanza. El gobierno revolucionario de Venezuela ha ido sistemáticamente destruyendo a los hombres del país, quitándole oportunidades, sueños, trabajo, le ha negado una vida digna y le quita el nombre a su pueblo, clasificándolos en términos como burgués, apátrida, etc., dándole un carnet de patria en sustitución de la cédula ciudadana, anotando en listas para adquirir productos, viviendas, identidades, pasaportes y mientras los consiguen, las personas son votos, un número de teléfono, un rostro apagado.

La imagen de Auschwitz se reduce a cenizas y polvo en los imaginarios popular, pero había un día a día como lo hay en todas partes y es en ese día a día en que Venezuela se asemeja a un campo de concentración. Un día a día donde el futuro se desvanece y sólo preguntas básicas como ¿comeré hoy? ¿viviré hoy? ¿se irá la luz hoy? se establecen en la cotidianeidad. Para establecer un campo de concentración se crean jerarquías: el jefe de barracón, el jefe de escuadra, el capo, también administradores, músicos, cocineros así como personas para cubrir diversos servicios. En un campo de concentración todos están uniformados y para reconocerse y reconocer se crearon símbolos: estrella de David o triángulos, de diversos colores como el triangulo rojo que identificaba a los presos políticos en Auschwitz, también en Venezuela la gente se uniforma bien con una camisas rojas con los ojos de Chávez o con la Vino Tinto, la camisa oficial del equipo de fútbol de Venezuela, también uniformes militares así como seudomilitares pululan por calles y avenidas y esta jerarquía y simbología se explaya en un campo de concentración porque en el fondo crean redes y distribuyen sus "organizar".
Organizar en Auschwitz no implica hacer un orden como indica su sentido linguístico; una vez un superviviente me explicó que "organizar" es Auschwitz era sinónimo de adquirir por malas artes, porque en el mundo de Auschwitz nadie usaba la palabra robar, todos decían organizar, uno se organizaba zapatos, pedazos de pan o cualquier cosa que le permitiera vivir un día más. Por supuesto en una sociedad predatoria no es lo mismo "organizar" desde arriba que desde abajo, así como "organizar" las redes implicaba compromiso entre los miembros para mantener en circulación dentro de su red bienes y servicios. Podemos pensar que en los últimos años en Venezuela se ha "organizado" de mil maneras, podemos vislumbrar esto cada "misión" (vivienda, salud, alimentación, felicidad, etc.) que no ha sido sino una manera de "organizar" la miseria de los venezolanos. Las misiones y la "organización" del Estado desde su legislación hasta sus empresas básicas ha sido la prioridad del gobierno, donde una cúpula que se repite en cada ejercicio de poder haciendo cambios mínimos entre los miembros del gabinete, creando estructuras paralelas de poder para mantener la red de jerarquía, con el tiempo ha establecido una reciprocidad negativa donde lo que prima es el quitar, expropiar, saquear, generando una suspensión moral, donde en circunstancias normales una persona no robaría, saquearía, delinquiría, porque dentro de una sociedad amparadas por las leyes no se aplicaría esta costumbre, así que una moral o costumbre amparada en una legalidad se desvanece en un campo de concentración permitiendo el "organizar", saquear, humillar, insultar e inclusive matar a disposición de las jerarquías, de las redes, de las mafias.
El principal sentido que define un campo de concentración es su día a día es el hambre. En Auschwitz había toda una cadena donde desaparecían los alimentos, todo se "organizaba" según a cuál jerarquía pertenecía y sus privilegios. Además la comida se concentraban en un lugar llamado "Canadá" donde se "organizaba" la comida que traía los prisioneros comunes, políticos y judíos, en "Canadá" se intercambiaban anillos de oro y diamantes por mendrugos de panes; así la mayor suerte del mundo dentro de un campo de concentración era trabajar en la cocina, cerca de las patatas, donde se hacen "los guisos" porque "organizando" las patatas entre los que trabajan en la cocina, luego podían "organizar" una vida más limpia, con ropa de buena calidad y mostrando un buen semblante, esto les ayudaba a sobrevivir algunos días más y evitar ser un "musulmán". En Auschwitz se llamaban "musulmán" no a las personas que practican la fe del Corán, sino aquellos que físicamente y psicológicamente se habían quebrado, -eran como zombis, me comentó alguna vez otro sobreviviente sefardita de un campo de concentración, así que los primeros zombis que conocí no fueron los del cine, sino los de las narraciones de Auschwitz en mi niñez-. Los "musulmanes" iban desnudos, andrajosos, sin zapatos, teniendo en su rostro un retrato de la muerte próxima y sin posibilidad de "organizar". Quizás en Venezuela no hay una muerte decretada por poseer una ideología, raza o religión, pero a diferencia de una cárcel donde el individuo está por sus acciones punitivas, en un campo de concentración las personas están por lo que son, así que un campo de concentración llamado Venezuela están todos los venezolanos exceptos aquellos que huyen del campo de concentración, no de un País en algo concebido como migración. En el campo de concentración de Venezuela cada vez se lee y ve información sobre zombi, sobre personas que no poseen nada, sobre un "Canadá" llamado bolsas CLAP, sobre una élite de sonderkommando (es decir unidades de trabajo compuesto por los propios prisioneros) que hablan en los medios de las maravillas del país, de la guerra económica, de la necesidad de patria, de cultivar acetaminofén y de otras visiones para enmascarar las colas, el hambre, las deshumanización, el miedo, la ignorancia.  Un amigo vendió parte de las joyas de la familia para poder comer y dejar algo de dinero con la oportunidad de escapar del campo de concentración pero que con tres hijos pequeño se queda a meditar mes tras mes sus opciones, porque los campos de concentración educan a los niños de que su día a día es el día a día de un buen país, de una buena causa, de un gran logro; otros han sacado el carnet de la patria y juran rodilla en tierra que aman la revolución chavista-madurista para que unas bolsas de comida vengan desde  el "Canada" gubernamental y quizás algún día logren ser sonderkommando, otros han "organizando" sus pensamientos y creencias para tener un mínimo de bienestar, mi familia evita transformase en zombi.
Primo Levi reflexionó: "Ofrézcase un cargo a unos individuos en estado de esclavitud una posición privilegiada, cierta comodidad y una buena probabilidad de sobrevivir, exigiéndole a cambio la traición a la solidaridad natural con sus compañeros y seguro que habrá quien acepte, éste será sustraído de la ley común y se convertirá en intangible, será por ello tanto más odiado cuanto mayor poder se le haya conferido; cuando le sea confiado el mando de una cuadrilla de desgraciados, con derecho de vida y muerte sobre ellos, será cruel y tiránico porque entenderá que sí no lo fuese bastante otro considerado más idóneo ocuparía su puesto, sucederá además que su capacidad de odiar que se mantenía viva en dirección a sus opresores, se volverá irracionalmente contra los oprimidos y él se sentirá satisfecho cuando haya descargado en sus subordinados las ofensas recibida desde arriba".  Si nadie ve a personas del gobierno dentro de esta reflexión seguramente no viven ni conocen el campo de concentración Venezuela.