miércoles, 17 de octubre de 2018

SEARCHING - DOMINGO DE CINE (15)

PELICULA.  Searching
PAÍS. EE.UU. / RUSIA
AÑO. 2018    DURACIÓN. 102 minutos
DIRECTOR. Aneesh Chaganty
ACTORES. John Cho, Debra Messing, Joseph Lee, Sara Sohn, Michelle La.
SINOPSIS. Margot, una joven de 16 años e hija de David Kim (John Cho) desaparece, desde ese momento se abre una investigación llevada a cabo por la detective Vick (Debra Messing), durante las pesquisas el padre interviene y busca en la computadora de su hija claves que le ayuden a resolver la desaparición. Pasan los días y las claves se vuelven más turbulentas e inesperadas. Básicamente la película es un thriller, pero con una narrativa hipermoderna, una sucesión de eventos contados a través de los dispositivos de tecnología que usamos todos los días para comunicarnos, este tipo de narrativa pasa desapercibida por la abrumadora cotidianeidad tecnológica en que estamos instalados, creando una atmósfera que se caracterizará por lo vertiginozo de las vorágines de imágenes y que el film rescata y presenta.

PENSAR LA PELÍCULA
En 2014 se estrenó la película Unfriended (Eliminado) de Levan Gabriadze, una película de terror que se generaba y producía por la WEB, obligando así a mostrar constantemente las pantallas de los usuarios y lo que ocurría a cada momento, en Searching se presenta esta misma estética pero con la suma de todos los dispositivos tecnológicos que hemos usado desde los noventas hasta la actualidad, creando una composición barroca de ventanas de los diversos dispositivos presentes. Una de las particularidades de esta estética es la velocidad de film. Cuando uno lee las críticas de películas en algunas páginas de opinión sobre cine, una de la mas repetitivas es que una película es lentas, quizás porque en el fondo las nuevas generaciones asumen lo paradójico de la rapidez en este siglo como un valor positivo y que Giacomo Leopaldi explicaba en uno de sus Zibaldone a este respecto: "La rapidez y la concisión del estilo agradan porque presentan al espíritu una multitud de ideas simultáneas, en sucesión tan rápida que parece una sola, y hacen flotar el espíritu en tal abundancia de pensamientos o de imágenes y sensaciones espirituales, que éste no es capaz de abarcarlos todos y cada uno plenamente, o no tiene tiempo de permanecer ocioso y privado de sensaciones. La fuerza del estilo poético, que en gran parte es una con la rapidez, no es placentera sino por estos efectos y no consiste en otra cosa. La excitación de ideas simultáneas puede derivar de cada palabra aislada, o propia o metafórica, y de su ubicación, y del giro de la frase, y de la supresión misma de otras palabras o frases, etc". Creo que la estética de los dispositivos electrónicos se basa en esta premisa de Leopaldi, abruma y sólo es placentera por los efectos, por lo finales resueltos, por lo acabado, por lo concluido, así por esta estética de la rapidez, la película Searching se transforma en un vorágine de imágenes que constantemente buscan resolución, pero todas ellas al final son efectos de los dispositivos, algunos ingenioso como cuando el padre va ha buscar a la hija en el bosque, y en lugar de mostrano su ir en el vehículo, nos presenta el ir de un vehículo virtual dentro de un mapa GPS. Pero si bien la velocidad es una estética que está inundando los filmes y artes en general a principio del siglo XXI, lo cierto es que esta película replantea toda nuestras tradiciones sociales y filosóficas profundas y muchas veces dada por obvia, como son la amistad, la familia, el amor; cada una de estas palabras quedan desbancada de sus significados en una sociedad de pantallas, de incomunicación, de culpas, de superficialidades. Todo lo que aparece en la pantalla es tan verdadero como cualquier teoría sobre la existencia de los ángeles, no hay un criterio de verdad, de reflexión, de duda, de crítica, todo se asume, todo puede ser, todo es posible porque nuestros prejuicios nos lo permite. Esta es una sociedad que le cuesta pensarse, no porque sea más complejas que la industrial o la medieval, sino porque todo se acumula sin criterios, sin horizontes, sin posibilidades técnica y temporales para revisarlas. Las personas atesora miles de bites de información que rara vez revisarán, se enlazará en amistades sin reales conexiones emocionales, pero amistades en fin, se unirán a redes sociales que le indicaran cuándo celebrar, cómo celebrar, qué hacer y a veces hasta qué pensar sobre tal o cual situación e inclusive generar rebeldías que se alinean a veces por su vacuidad, con cualquier dispositivo despótico. Se abren puertas de una sociedad que todos los pensadores anteriores no pudieron visualizar, puertas donde los extremos tienen cabida, los miedos, las banidades, las ignorancias, todo, donde absolumentamente todo está permitido si se sabe usar los dispositivos electrónicos. Este último elemento ha hecho que este thriller al final presente elementos de horror, de pensar lo endeble que es visualizar un futuro con ideas y teorías del siglo XIX y XX que siguen pululando en las universidades y redes, con ideas de la ilustración, del enciclopedismo, del pragmatismo, del utilitarismo, del liberalismo, del existencialismo, del materialismo dialéctico, de diversas religiones y así otras muchas de las cuales no pueden aplicar un pizca de sentido a esta sociedad y menos al filme presentado. Pareciera ser que la única constante humana no es ya la racionalidad, sino la emocionalidad, la película presenta como las emociones y su fluir son las que encausan las posibilidades de éxito de la WEB, de las redes sociales, del uso de los smartphone; las redes no dan criterios de pensamiento sino estados emocionales que constantemente buscamos y tratamos de apoderarnos, quizás porque la racionabilidad no pudo explicar nuestras pulsiones, y sólo confesándolas a un gran anonimato llamado redes sociales podamos hallar algún sentido a nuestra existencia, o sólo en la asistencia virtuales a espectáculos, podremos ubircano de nuevo como seres gregales que necesitan exhibirse, consumir, agruparse, siendo estos últimos eslabones al consolidarlo lo que nos permitan llamarnos humanos, por eso el horror que pienso se imbrica en esta película si nos ponemos a pensar desde cualquier reducto de pensamiento de los siglos XIX y XX, horror que está constante y se asoma cada vez que reflexionamos un futuro omnisciente, omnnipotente y omnipresente entre pantallas y dispositivos tecnológicos.


TRAILER