Se levantó con zozobra. Miraba a su alrededor buscando algo que le indicara que era un lugar seguro. Sentía una opresión en el pecho porque recordaba con nitidez que aquel lugar donde estaba, algo había cambiado, aunque no poseía ninguna certeza. Siempre había devenir, caos, intangibilidad y eso le generaba miedos. Salió del cuarto y vio la puerta, era de madera, dorada; pero se juraba que en la noche era de otro color, de otro material, de otra dimensión. Miraba hacia el cuarto y parecía que todo estaba dentro de una normalidad animada. Caminaba por la casa, con titubeos, con paradas minúsculas. Llegó a la puerta trasera de aquella casa curiosa que daba a un jardín con una mesa y sillas algo oxidadas, comenzó a desayunar. En el jardín había arbustos abandonados, dos árboles que quizás a veces daban frutos y muchos guijarros de minerales diversos. Se recriminaba de no recordar los puntos jonbar que le determinaban sus contantes cambios, que abrían historias paralelas, que lo deprimían. Sabía que cada día, él tomaba algún guijarro y el mundo cambiaba, la ucornía aparecía, las personas le hablaban y entendía que, había constancias de nuevas guerras, personajes políticos, países y amores que no conocía, todo cambiaba: nombres, fechas, libros, películas, cantantes... o ¿eran las mismas guerras que estudió, los mismo personajes políticos que despreció, los países que visitó, los mismos amores que admiró? No podía recordar quienes eran los que le hablaban y a veces él no se recordaba, como si él fuera una historia desenroscada de una maquinaria humana, un fragmento de idea o una pesadilla inconclusa. Había ocasiones que aparecían personas que se declaraban como esposa, hijos, vecinos, amigos, editores, alumnos o presidentes, pero siempre eran rostros distintos, nombres confusos, aventuras paralelas. Le hablaban con palabras que a veces no comprendía sus sentidos, con... ¿léxicos arcaicos?, lo único cierto es que se podía acordar de algunos títulos de libros que leyó en su juventud, historias de partidos de fútbol o enfermedades como el cáncer, de este cúmulo constante siempre recordaba la definición del punto jonbar, un concepto abstracto que había sido obtenido de la lectura de aquel libro que leyó quinceañero y que nunca olvidaba: La legión del tiempo, la historia de John Barr, pero dudaba si él lo había escrito, o su otro yo en otra dimensión, en un universo alterno lo había creado. Así pasaba los días, recordando La legión del tiempo, de una definición insistentemente, de tratar de sonreír a todos aquellos que le hablaban y no conocía, de conversar sobre partidos de futbol donde los brasileños sobresalían. Al final del día dejaba un guijarro sobre la mesa, una mujer con lentes gruesos y manos agrietadas lo vestía y lo acostaba y él trataba de dormir con la seguridad de que al día siguiente otro guijarro tendría que tomar y otra historia paralela tendría que vivir.
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viernes, 16 de febrero de 2018
ALZHEIMER (MINICUENTO VIII)
Se levantó con zozobra. Miraba a su alrededor buscando algo que le indicara que era un lugar seguro. Sentía una opresión en el pecho porque recordaba con nitidez que aquel lugar donde estaba, algo había cambiado, aunque no poseía ninguna certeza. Siempre había devenir, caos, intangibilidad y eso le generaba miedos. Salió del cuarto y vio la puerta, era de madera, dorada; pero se juraba que en la noche era de otro color, de otro material, de otra dimensión. Miraba hacia el cuarto y parecía que todo estaba dentro de una normalidad animada. Caminaba por la casa, con titubeos, con paradas minúsculas. Llegó a la puerta trasera de aquella casa curiosa que daba a un jardín con una mesa y sillas algo oxidadas, comenzó a desayunar. En el jardín había arbustos abandonados, dos árboles que quizás a veces daban frutos y muchos guijarros de minerales diversos. Se recriminaba de no recordar los puntos jonbar que le determinaban sus contantes cambios, que abrían historias paralelas, que lo deprimían. Sabía que cada día, él tomaba algún guijarro y el mundo cambiaba, la ucornía aparecía, las personas le hablaban y entendía que, había constancias de nuevas guerras, personajes políticos, países y amores que no conocía, todo cambiaba: nombres, fechas, libros, películas, cantantes... o ¿eran las mismas guerras que estudió, los mismo personajes políticos que despreció, los países que visitó, los mismos amores que admiró? No podía recordar quienes eran los que le hablaban y a veces él no se recordaba, como si él fuera una historia desenroscada de una maquinaria humana, un fragmento de idea o una pesadilla inconclusa. Había ocasiones que aparecían personas que se declaraban como esposa, hijos, vecinos, amigos, editores, alumnos o presidentes, pero siempre eran rostros distintos, nombres confusos, aventuras paralelas. Le hablaban con palabras que a veces no comprendía sus sentidos, con... ¿léxicos arcaicos?, lo único cierto es que se podía acordar de algunos títulos de libros que leyó en su juventud, historias de partidos de fútbol o enfermedades como el cáncer, de este cúmulo constante siempre recordaba la definición del punto jonbar, un concepto abstracto que había sido obtenido de la lectura de aquel libro que leyó quinceañero y que nunca olvidaba: La legión del tiempo, la historia de John Barr, pero dudaba si él lo había escrito, o su otro yo en otra dimensión, en un universo alterno lo había creado. Así pasaba los días, recordando La legión del tiempo, de una definición insistentemente, de tratar de sonreír a todos aquellos que le hablaban y no conocía, de conversar sobre partidos de futbol donde los brasileños sobresalían. Al final del día dejaba un guijarro sobre la mesa, una mujer con lentes gruesos y manos agrietadas lo vestía y lo acostaba y él trataba de dormir con la seguridad de que al día siguiente otro guijarro tendría que tomar y otra historia paralela tendría que vivir. miércoles, 29 de noviembre de 2017
ELLA SE MASTURBABA ENTRE CHOCOLATES (MINICUENTO VII)
Ella se masturbaba entre chocolates, no necesitaba de vinos o cigarrillos. Ella se masturbaba porque la solidaridad, las relaciones amorosas o humanas, o sencillamente todo aquel cúmulo de sinónimos afectivos, había perdido sentido, ahora era un ser autónomo, libre, digitalizado, sin lazos. Ella se masturbaba viendo películas donde algunos hombres y especiales mujeres salvan a las adolescentes de aceptarse vírgenes e ingenuas. Ella insistía en masturbarse con las almohadas, con bordes sinuosos, formas redondas, curvadas; transmitiendo un mensaje de ausencia de agresividad, o injerencia en la vida de los demás, a diferencia de lo que connota las aristas y los ángulos rectos. Ella conocía cada parte de su cuerpo, recordaba aquellos músculos que aparecen en los momentos del orgasmo y que desaparecen en la cotidianidad, en el mercado, en las conversaciones con las amigas; a veces se tocaba son sus dedos, otras con la palma de su mano, una vez necesitó un viento fuerte que la elevó de sus sufrimientos para ser feliz, pero había sido el paso de un huracán y parecía lejano su regreso. Ella en algún momento inició lentamente dejar los chocolates, de sentir sus pezones, quedarse despiertas más horas de la que necesita; así intentó crear otra vida, con otros amigos y amores, con variadas penetraciones y estudios de posgraduado. Trató de enseñar a las personas lo que era el sentido común perdido entre tanta democracias, trató de desmoralizar la ética de los poderosos, de los hombres con miedo y escribió artículos sobre mitos no resueltos que no nos dejan dormir. Al final de su vida ella se masturbaba entre chocolates, a veces se comía sus uñas y sus cutículas para sentir algo inmediato. En su apartamento de una única y elegante habitación había siempre chocolate esperando untar paredes de soledad y socavar el recuerdo imaginado de su padre masturbándose frente al televisor, viendo pornografía a las cinco de la mañana, antes de irse al trabajo, mientras hacía el café de la mañana, ella oía el ruido de VHS, gemidos apagados, silencio y casi de inmediato la melodía del noticiero matutino, en ese momento entraba su padre a despertarla para que fuera al colegio, así es el ciclo de su vida, de masturbación a masturbación, al igual a muchos otros que se inician cuando comienzan a explorar sus intimidades asegurándose de que nadie los ve.
domingo, 14 de mayo de 2017
LA PALABRA DICTADOR. (MINICUENTO VI)
MX2039476 tuvo que preguntar acerca de lo encontrado a F53857Y5, era lo normal. Posteriormente necesitó explicar cómo supo sobre aquellas palabras si no sabía leer. A continuación un director de sección le comentó que aquel vocabulario evocaba un tiempos pasados en la historia de la República donde aquel animal, al igual que otros como: los cerdos, las vacas, los pollos, los gatos o los perros, odiaban a los humanos, por lo que ahora y siempre nuestro género lo ha comido y lo seguirá comiendo, pero ese animal específico llamado Dictador se extinguió gracias al Líder. MX2039476 fue perdonado porque mostró la ignorancia suficiente para no ser ejecutado, subsiguientemente deseó, por un momento, no trabajar para los equipos de limpiezas que eran enviados a los escondrijos de los desalmados que atentaron y atentaban contra el Líder. A los largo de su trabajo encontró libros, fotos, cuadernos y antiguos artefactos electrónicos que ya no servían pero que entregaba a su jefe sin discernimiento, ya que no necesitaba este ejercicio de pensamiento explícito para sobrevivir. En su pequeña habitación había guardado dos recortes de periódicos y un diario rescatados de su trabajo subrepticiamente, más por una curiosidad simple que por una improta filosófica, en esos escritos se hablaba sobre la muerte del Dictador, pero MX2039476 en esos momentos no sabía qué era un dictador, así como otras palabras que aparecían en esos recortes de periódicos y en el diario como: democracia, huelga, parlamento, presidencia, fascismo, elecciones, poder, socialismo, igualdad... Su antiguo jefe le había enseñado a leer algunas sílabas para que pudiera botar de inmediato aquello que le podría generar problemas y aunque por sí trató de aprender mas no tuvo éxito porque nadie le enseñó gramática. Supo que había algo raro en todo aquello que encontraba y en todo aquello que le habían dicho que era verdad, pese a que no podía constrastar lo que veía con lo que pensaba, quizás por una educación disciplinaria, quizás por una cultura de control, lo cierto es que cuando halló el recorte de periódico en una caja de galletas de mantequilla titulado: "El Dictador ha muerto", no supo a qué o a quién se refería, por eso se arriesgó a preguntarle a F53857Y5. Posteriormente le habían explicado que un Dictador era un animal que había atentado contra el verdadero pensamiento y la humanidad y que el Líder lo había derrotado con la ayuda de todos y una espada mágica, pero en lo mas profundo del pensamiento de MX2039476 intuía que aquella bestia no había desaparecido, que respiraba y estaba a su espalda, desollándolo lentamte como un Líder.
domingo, 12 de marzo de 2017
MINICUENTO (V) EL SUBSAHARIANO QUE CALCULABA
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Lo conocí en la
mina de coltán cuando fui jefe de los intereses comerciales de la transnacional, él tendría
ocho años aproximadamente, ayudaba a contar las piedras, personas, dinero así como
las malas palabras para los capataces de la zona, a veces multiplicaba los golpes de cincel, dividía los latigazos de castigo, sumaba las plegarias y restaba las esperanzas. El joven Kono me resultó agradable, así
que le enseñaba algo de la álgebra, geometría y trigonometría en mi oficina, algunas tardes,
cuando el cansancio físico se acumula y sólo nos queda pensar, le enseñaba matemáticas que en su escuela
ignoraban y a la cual cada vez asistía menos. Una tarde le estaba explicando
números neperianos y semanas después las claves para resolver derivadas e
integrales las cuales aprendió con facilidad que envidié, pues a mí me llevó
años dominarlas en la escuela de ingeniería. Pensaba que los niños genios en
las matemáticas eran más una historia de los padres que de la naturaleza, pero
Kono no tenía padres, murieron en la guerra en la que ellos no participaban, como muchos, pero cuya inexistencia es el resultado lógico de los genocidios, así
que vivía en una aldea cerca de la mina con una tía tuerta y con un dedo en cada mano. Traté de ayudarlo,
a que fuera a una buena escuela en la capital por lo que hablé con unas hermanas
religiosas que lo aceptaron en uno de sus centros educativos en Kinsasa. Antes
de abandonar el país lo visité, había pasado tres años y ya esbozaba la
conjetura de Poincaré para, a partir de su teorema desarrollado por Perelman,
hallar nuevas formulaciones prácticas. Ayer vi una foto de Kono en las
noticias de la noche mientras bebía un vino merlot y mi gata Sophie dormía sobre mis piernas, había pasado diez años. Un periodista explicaba cómo decenas de
refugiados subsaharianos murieron al hundirse un bote cerca de la costa, todos indocumentados
menos uno que poseía algunas cartas de matemáticos, libros de cálculos y un
diario con anotaciones y su nombre: Kono, estaban anudados a su cuerpo y protegidos con
plásticos, como sabiendo su suerte en el mar. Las autoridades le dio curiosidad
esas cartas, llamaron a los matemáticos que las firmaron, los tres de diversas universidades, explicaban que deseaban becar a Kono. Los tres hicieron esfuerzos para
regularizar su visa, para que tuviera dinero para el vuelo, pero por diversas
causas y corrupciones, Kono viajó desde el Congo hasta el Mediterráneo como
ciento de aquellos que huyen de un lugar de nacimiento hacia un lugar de muerte con
la esperanza en el medio de realizar un sueño. Quizás contó los kilómetros
andados a partir de una base logarítmica inusual, quizás visualizó nuevas estructuras de fractales en los tupidos bosques que atravesaba reconfigurando las dimensiones de Hausdorff-Besicovitch, quizás calculó las
posibilidades teóricas de la gravedad entrópica de Verlinde mientras dormía en
el desierto de Níger, quizás repasó la
sucesión de Fibonacci, para afirmar justo ante de subir al bote, que las olas de mar las cumple como los
pétalos de las flores; quizás encontró un sentido que nunca podrá explicar y
que el cementerio marino arropará como a todos aquellos que desean expresar algo
que millones no quieren oír.
martes, 7 de febrero de 2017
MINICUENTO (IV) PORNOCRACIA
Todo ocurrió como si hubiera sido diseñado por meros actores racionales, las leyes se modificaron y algunas palabras comenzaron a caer en
desuso. Unos ídolos fueron sustituidos por otros, unas metas fueron redefinidas por
cultos y creencias censuradas en varias épocas. La Postmodernidad que
caracterizó la validez de toda opinión y el vaciamiento de cualquier idea, dio
paso a la época que llamaron Bacanal Mudializada, donde era el cuerpo lo
valorado y los medios de comunicación los jueces y verdugos de la vida, aunque
algunos preferían etiquetar a esta época sencillamente como Pornocracia Fue a
lo largo del siglo XXI y desde los medios políticos donde la era pornocrática
se fundamentó, no derivó por escándalos o vicios sexuales, sino que al demostrarse
que cualquier político, al prometer, desarrolla falsedades sobre la
realidad, el público y los medios de comunicación redefinieron la realidad y
desarrollaron métodos para que la participación política fuera mas consona con
las redes sociales, especialmente Phallusbook y Uterusbook cuyo lemas eran: la desnudes no miente y, todo los deseos terminan en un orgasmo.
Las legislaciones comenzaron a cambiar para abarcar los derechos de cualquier
persona para obtener su satisfacción sexual, su identidad sexual, sus vicios sexuales, a partir de esos cambios de ley,
desde los currículum hasta las propuestas de matrimonio debían contener enlaces
a redes sociales que permitieran ver su actividad sexual,
la cantidad de estrellas que acumulaban por sus performance eróticos y la popularidad de los sujetos con quienes habían
intercambiado fluidos sexuales, todos esos datos eran sumamente valorados. Todas las personas buscaban
grabar su actividad sexual, todos querían ser originales, en algún momento
Pornhub y You Porn se unieron en Youpornhub, y fue la página más visitada del
mundo a finales del siglo XXI, superando a Google por unos cuantos millones de
desesperados que necesitaban subir sus videos para lograr alguna fama y
así obtener un empleo o un puesto en la política. Los presidentes, ministros,
alcaldes, gobernadores, así como cualquiera que quisiera ingresar al poder,
debían mostrar sus penes, vaginas, horas de penetración y el dominio de alguna
perversión sexual y especialmente con quienes y cuantas veces habían tenido
sexo con determinadas personas. Desde la llegada
de la Pornocracia o Bacanal Mundializada, muchos problemas fueron eliminados,
los celos así como la religión perdieron su importancia en el quehacer de las
personas, nadie tenía celos porque todos entendían que nadie poseía el cuerpo
de una persona, había celos sobre el tamaño de pene o los senos, pero la medicina cada
vez perfeccionaba su campo dentro de la estética erótica, la religión fue
considerada un estorbo y eliminada por ley, hubo miles de personas que tuvieron
que decidir entre morir por algún Dios o dejarse masturbar en público logrando
dinero y fama, al final el Paraíso fue bajado a la tierra y el cielo se quedo
vacío de placer. Conceptos como familia, machismo, violación o prostitución
carecieron de sentido, inclusive los videos pornográficos de embarazada y de relaciones tabú entre miembros de una familia encabezaban listas de audiencia cada año, aunque habían
matrimonios monógamos, sus actos eróticos repetitivos consolaban a los nostálgicos
y a veces lograban renombre. El cuerpo violado, torturado, expresando
éxtasis era lo mas buscado en ciertos servidores pornográficos que aumentaban
la notoriedad del agresor y del agredido, inclusive un violador famoso, por
tener su propio canal de violaciones, llegó a ser gobernador de una provincia al sur de Japón.
La filosofía cada vez fue menos metafísica y la literatura mas carnal. El
primer presidente con un pene de mas de treinta centímetro mostró como la
virilidad y la cantidad de esperma que derrochaba en los actos sexuales eran importante para obtener
los votos de los jóvenes, la primera mujer que impuso un récord de orgasmos
logró así ser la primera ministro de un nación desarrollada, estos datos reveló
los siglos de ignorancia en que vivió la civilización prebacanal, llena de
ideas celestiales, represiones tergiversadas y vestiduras de moda. Para principio de siglo XXII todas
las leyes sobre sexualidad habían cambiado, todo se había homogeneizado, apenas
en algunos países se mantenían la prohibición de subir actos sexuales con
cadáveres o con niñas que aun no hubieran padecido su menarquia. Hubo resistencias obviamente, millones de personas que no podían
soportar la legalidad moral de esta era, veían un apocalipsis, una barbarización, una guerra de valores sin trincheras, pero paulatinamente
fueron execrados de la sociedad, eran expatriado, encerrados en guetos donde
moría de sed y hambre, o vendidos a sádicos y violadores que hacían películas
de varias horas hasta que destruían sus anos, vaginas o penes. Nadie conseguían
trabajo si no tenían sus videos pornográficos por lo que la resistencia llegó hasta
los bordes de los desiertos, de las estepas, de las selvas para vivir en
comunidades cerradas, pero el poder políticos a través de ejercitos sexuales destruía
estas oportunidades, algunos sencillamente alquilaron videos donde truncaban su
sexo y rostros, otros optaban por cortarse sus penes o sus clítoris o emacularse
para no sentir placer, los mas atrevidos se suicidaban
lunes, 21 de noviembre de 2016
MINICUENTO III (ANÉCDOTAS QUE ME CUENTO MIENTRAS COCINO)
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| Autorretrato. Alberto Schommer |
Ganaba
tanto dinero que no necesitaba pensar, tampoco sabía el nombre de las cosas, no
necesitaba saber sobre historias, amistades o amor; nunca caminaba más allá de
los límites de su mansión que en algún momento fue un país lleno de
ideales. Su casa estaba llena de cosas que le hacía vivir con cierto orden y
precisión porque nunca cambiaban. Una vez halló a un ladrón al abrir una puerta
de una de sus decenas de habitaciones cuando buscaba una revista con
centenares de fotos para ir al baño. Sabía que era un ladrón porque comía
ávidamente sus cruasanes que siempre se colocaban a las tres de la tarde con
varios té de Sri Lanka en aquella estancia, aunque solamente había comido uno
en ocho años. Se miraron, el ladrón no se asustó y empezó a ver por la ventana,
el hombre inmensamente rico recordó que lo había comprado en algún lugar de
África, quizás con otros que huyeron, pero el hombre que comía cruasán nunca se
escapó, no sabía cómo abrir una puerta.
lunes, 10 de octubre de 2016
MINICUENTOS II (ANÉCDOTAS QUE ME CUENTO MIENTRAS COCINO)
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| Título: Hombre de 1938 El Organista Profano, un Himno de Odio |
“HITLER”. Eso era todo lo que decía la lápida que fotografié en la parte más alejada del cementerio de Guayaquil, las demás partes de la piedra estaban erosionada. Nadie pudo explicarme con certeza la historia en los días siguientes, las fábulas volaban y conjuraban que Adolf Hitler había escapado y llegado a Suramérica y esa tumba era una prueba. Todos pensaron que se había ido a Argentina… pero… ¿Guayaquil?, con este calor y humedad. En la exposición que hice en el museo Nahim Isaias sobre los cementerios de Ecuador, un anciano reconoció la foto y me explicó que en aquel nicho reposaba los restos de un tal Adolf Hitler Pereira, hijo natural de Socorro Pereira, que fue vecina de él cuando era niño. Había nacido por el año de 1939 y lo recordaba con seguridad porque su vecina recogía periódicos y revistas por toda Guayaquil para hallar un digno nombre para su hijo. Fue así que encontró el nombre del presidente de la gran nación Alemana; alguien le leyó sobre sus triunfos, de su postulación al premio Nobel y como el año anterior había sido presentado por la revista TIME como el hombre del año aunque no estaba su foto sino un dibujo simpático; doña Socorro consiguió otra revista TIME vieja pero donde aparecía aquel gran hombre en la portada; su pose energica y decidida le dio la seguridad que necesitaba, se imaginó cosas porque era analfabeta como todos los que por aquella calle vivían.
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| 21 de diciembre de 1931 |
Doña Socorro pensó que podía elaborar un sino apropiado para su vástago, por lo que le colocó el nombre de tal excelso presidente; al final el anciano bromeaba de que había jugado a las canicas con Hitler. Luego de la información del anciano busqué rastros sobre la vida de Adolf Hitler Pereira, sólo quedan datos en la municipalidad: de su casamiento, divorcio y la venta de una casa, así como algunas personas que me relataron anécdotas de su trabajo como afilador de cuchillos ambulante. Pocos recuerdan a Hitler, de este ser que transcurrió su vida entre cuchillos afilados y las riberas del río Guayas, alejándose de las falsas famas que enloquecen a las madres soberbias.
lunes, 26 de septiembre de 2016
MINICUENTOS I (ANÉCDOTAS QUE ME CUENTO MIENTRAS COCINO)
Luego
de siglos de ediciones y correciones, cercano a principios del siglo XXV, una obra titulada: La divina comedia, sólo consistía de un único capítulo llamado: Infierno. Comentan algunos estudiosos que había dos capítulos más, pero con el transcurrir de los siglos, la desaparición del papel, de las normas de la tecnología para acortar las metáforas y personajes históricos innecesarios, junto a la ley para evitar el uso de las perifrasis, ya
nadie podía visualizar un Purgatorio o un Paraíso. Algunos
teorizaron que conceptos como la esperanza o Dios, había perdido vigencia desde la anulación de las religiones por un conseso internacional para la igualdad y el desarrollo de la raza humana, por lo que no se podía concebir lugares de fantasía o de poder absoluto,
otra hipótesis más simple argumentaba que algo tuvo que ver la industria de
entretenimiento que igualaba la realidad con algunos conceptos que había sido plagiado de la novela del florentino.
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