Mostrando entradas con la etiqueta Cultura : 日本. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cultura : 日本. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de agosto de 2017

ARTURO USLAR PIETRI O SOBRE EL FIN DE LA HISTORIA

Tenía quizás doce o trece años, veía Historia de Venezuela con el profesor Fuenmayor, él siempre me cayó bien o quizás yo tenía una especial sensibilidad para la historia, en fin, el profesor divide la clase en quienes deben apoyar al régimen del General Juan Vicente Gómez, y quienes deben atacarlo... mis amigos de secundaria con la que conformamos el grupo B, miraron al cielo, ya que todos los libros de historia hablaban mal de dictador Gómez y a nosotros nos tocó defenderlo, parecía que no había opción, seríamos derrotados por aquellos a los que la historia les da la razón. Al tener padres extrajeros y hablarles sobre la historia de Venezuela, era como dialogar sobre algún mecanismo tecnológico complejo; les hablé de Gómez y ellos me hablaron de Hitler, Franco, Mussolini, Tito; no había orden, sino historias montadas. La noche antes del debate prendo el televisor y por manía veo el canal 5, u otrora, Canal Cultural, un emisora televisiva donde se veían documentales o programas como Contratema con Adriano González León, El rostro y sus máscaras con José Antonio Rial, La Fauna y su gente con Pedro Trebbau, Entre líneas con Antonio López Ortega, en fin, veía el canal 5 porque los demás me aburrían, lo que demuestra de mí una falta de imaginación para congraciarme con la masa; pero el hecho es que también en ese canal, que aún no sé si emite o no, ya que la última vez que supe algo de esa televisora, se la había concedido a la iglesia católica, demostrándo lo bárbaro que es mi país para mantener la Cultura, en fin, en ese canal pasaban Valores Humanos, un programa que recreaba la Historia Universal y sus protagonistas con el Dr. Arturo Uslar Pietri, curiosamente esa noche, el viejito habló sobre el gobierno de Gómez, así como sus puntos fuertes y débiles en política y economía de la época. Fue quizás una de la primera vez que anoté en un cuaderno datos, fechas y anécdotas, y también la posibilidad de que una historia se conforma de muchos relatos, a veces contradictorios, pero posibles, al día siguiente fue el debate y al finalizar todos me veían raro, como si fuera un animal de otra galaxia, había rebatido, reformado he interpretado a grandes brochazos la historia del período de Gómez, con precisión historiográfica, al final obtuve un sobresaliente y ese día descubrí que la historia tiene muchas caras, siempre dependerá de cuál mires o de los programas televisión que te entretengan, desde entonces la Historia, en mayúscula, siempre ha tenido un lugar privilegiado en mis lecturas, en mis pensamientos, en mis memorias.
Seguí viendo y leyendo al viejito Uslar, hasta que una tarde caminando por la universidad un amigo me habló con cierta pasión de los discursos de maestro, según mi amigo Carlos, Uslar era un elitista, siempre hablaba para las élites, para las clases privilegiadas, manteniendo así una estrategia donde se sigue presentando y representando los antiguos estratos sociales que se sustentan en las relaciones de producción o, en otra palabras, Uslar era un "intelectual tradicional" que no podía leer las necesidades del pueblo. Yo me extrañé cuando lo demominó "intelectual tradicional", porque olía a Gramsci, quien apuntó la definición del "intelectual tradicional" en oposición al "intelectual orgánico" y que definía como aquel que asegura la cohesión ideológica de un sistema, como lo hizo el clero en las sociedades feudales medievales, el intelectual liberal en el mundo burgués y como deben hacer los miembros del partido revolucionario del movimiento obrero que no se limita en describir la vida social de acuerdo a reglas científicas, sino más bien "expresar", mediante el lenguaje de la cultura, las experiencias y el sentir que las masas que no pueden articular por sí misma, en otras palabras, un intelectual no es alguien autónomo sino alguien dependiente del lugar y la función que ocupe en el seno de una estructura social. Carlos buscaba al "intelectual orgánico" que proponía Gramsci en los discursos izquierdistas que pululaban por la Universidad Central de Venezuela a mediados de los ochenta y que quizás se cristalizo a principios de los noventas cuando Chávez aparece con unos discursos donde se presenta como militar estratégico, aguerrido jugador de béisbol, amigo de todos y especialmente como "intelectual" ya que en cada discurso era capaz de citar cualquier línea de cualquier escritor, libro sagrado o dicho popular, presentar la historia desde otras perspectivas, hablando de nuevos traidores como José Antonio Paéz, recomendando lecturas como Los Miserables, de la cual editó una edición popular, enfrentarse a otros intelectuales como Vargas Llosa, recibiendo doctorados de la alguna universidad Rusa, o simplemente teniendo conversaciones de alto nivel, como se supone que la hizo con Uslar en algún mes y día del años 1994; yo durante la crisis de inicio de los noventa y que generó esta especie de "intelectual orgánico" en la medida en que caían los "intelectuales tradicionales", leía La visita en el tiempo, la última novela de Uslar donde habla de la vida de Juan de Austria, el hijo natural de Carlos V, ¿por qué leía este libro mientras había golpistas a la puerta de mi casa, mientras el "intelectual orgánico" seducía con una constitución nueva, alianzas cívico-militares, desarrollar teleologías perfectas sobre las funciones de la economía, intuir relaciones creativas con países amigos como Cuba e inclusive cambiar la hora del país a una masa sin expresión? la respuesta no la he encontrado, pero seguro será porque no me interesaba el "intelectual orgánico" de Gramsci ni el de Carlos, creo de hecho que los intelectuales es un clisé, que como todo clisé, es una repetición de ideas para dirigir y fundamentar ideologías, morales, éticas, o poder... así que no veía a Uslar como un intelectual sino como un maestro y así pocos lo querían ver, quizás porque en el fondo los venezolanos somos malos estudiantes porque escasamente aprendemos de los buenos profesores y le prestamos mucha atención al decir de tontos recitadores de paraísos, juglares ideológicos desfasados, profetas animístas, historias de boleros y pensamientos positivos esclavistas.
Viendo la desgracia de mi país Venezuela, viendo lo rídiculo, lo fanático, lo ignorante que rodea cualquier opinión, discursos o lógica, no me queda más que ver a veces por YouTube, videos del programa "Valores Humano" del viejo Uslar, donde, exceptuando su video sobre El Marxismo, ninguno de sus clases virtuales llegan a 10.000 visitas, es decir, cualquier video de Diosas Canales supera a cualquier "intelectual tradicional" y quizás a varios "intelectuales orgánicos". Es posible que el problema entre el maestro que fue Arturo Uslar Pietri, y aquellos que no le simpatizaba, como a Carlos así como a todos aquellos que buscaron un "intelectuales orgánicos", fue la coherencia y la escacez de contradicciónes y pensamientos grotescos que mantuvo en sus discursos, además de una sensatez en su postura críticas que todo buen maestro debe tener pero que escasea en el magisterio, mientras el "intelectual orgánico" se contradecía, no había postura crítica sino una fe ciega para evitar el absurdo que lo rodeaba, así como una crear bizarro donde un socialismo de siglo XXI se asomaba como una verdad. Uslar fue un maestro, mostró la postura del docente erudito, situación que en la actualidad se ha transformado desde los pensa de los pedagógicos para transformar al profesor en un simple guía de opiniones, donde no se forman personas eruditas, sabias, dominadora de conocimiento, sino; técnicos didácticos, expositores de emociones y sacerdotes de ideas efímeras. He tenido muy pocos profesores eruditos o sabios, los pocos que tuve lo he apreciado siempre como Ludovico Silva, Angel Cappelletti, Guillermo Sucre, etc, muchos tembién mostraron dominio del área de sus conocimientos pero más de la mitad de los profesores que tuve en todos mis años de estudiantes, no tuvieron ni idea de por qué eran profesores, así como muchos colegas mío del Instituto Pedagógico de Caracas, en síntesis, si se bucaría una figura de maestro, de profesor, de docente, no la buscaría entre los técnicos ni entre los intelectuales, lo buscaría entre aquellas líneas que escribía Uslar todos los domingos en una columna que tituló sabiamente "Pizarrón".
Es posible que la frase más famosa Uslar fuera: sembrar el petróleo, un articulo publicado en 1936 y donde nos muestra las consecuencias de una economia destructiva que se viene ejerciendo en el país por el uso de la minería, la tala de árboles y el petróleo, abandonando progresivamente el desarrollo del agro y de la tecnología para asentar una industria que elimine esta economía destructiva, advirtiéndonos hace ochenta años la desgracia que esto pueda llevar... hace ochenta años se advirtió de esta economía destructiva que la definió en dicho artículo como "aquella que consume sin preocuparse de mantener, ni de reconstituir las cantidades existentes de materia y energía, en otra palabras la economía destructiva es aquella que sacrifica el futuro al presente". Hace ochenta años, por lo menos hace cuatro generaciones que se advierte del fin de la historia para Venezuela, sobre el sacrificio del futuro, un fin de la historia que está lejos de aquel fin de la historia que anunció Hegel como el saberse del espíritu en cuanto saber absoluto, ya que para el filósofo alemán la historia en la medida que progresa sus contradicciones nos hacemos más consciente de nosotros mismo, más racionales y por lo tanto más libre, obviamente este fin no ha llegano ni a Venezuela ni a ciento de países; ni  tampoco el fin de la historia de Fukuyama, que al caer el muro de Berlín el capitalismo y el liberalismo como sistema político se imponen eliminando las contradicciones de la historia. En Venezuela aunque el capitalismo y el liberalismo estén presenten como en todos los países del orbe, las contradiciones ideológicas continúan, aumenta y siguen produciendo hambre, miserias y guerras. El maestro Uslar nunca se cansó de enseñar que el fin de la historia de Venezuela era el fin de su economía, en cientos de ejemplos, escritos, entrevistas lo advirtió, pero ¿qué nos pasó como estudiantes, como ciudadanos, como profesores, como venezolanos?, durante generaciones nos advirtieron de estos pelígros, de la economía destructiva, de la falta de sindéresis para tomar decisiones políticas-económicas acertadas para el beneficio del país y no para una clase o partido político, es decir, de usar la democracia para crear balance de poder y de bienestar para todos, dentro de una cultura de leyes, impuestos, trabajo como lo hace la mayoría de los países que se admiran por desarrollado como los escandinavos, ¿qué nos pasó? Uslar se esfumó, así como ciertos saberes, experiencias y erudición para desestrañar la realidad en la que convergen los venezolanos. Me imagino un cuento barroco donde el Dr. Uslar observa la campaña de los constituyentistas, ¿qué sentiría si lo viera, qué conclusiones sacaría? ¿qué pensaría acerca de la formación intelectual de los nueva redactores de la constitución que abarca un número de personas enfermas por el poder, por la adulación, por ideales sin piso de realidad? En alguna entrevista, mostrando el caracter pesimista que proyectaba hacia futuro de Venezuela que se balancea entre una economía destructiva y un garito donde se hace apuestas a la esperanzas por un mejor país, le preguntarón si habría oportunidades para el país, en esa entrevista de 1997, Uslar habló de una generación que se había preparado en las mejores universidades, que era la generación venezolana con mayor educación formal que jamás había existido en la historia, con líderes que comprendían la realidad venezolana y estaban presto a mejorarla... de esta esperanza, de esta apuesta de Uslar, sólo sé que quedó relacionada sutilmente como el poema Howl, de Allen Ginsberg: I saw the best minds of my generation destroyed by madness starving hysterical naked... (Vi las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura, hambrientas histéricas desnudas...)  La generación en la que veía Uslar el posible cambio de rumbo del país, de eliminar la economía destructiva, de desarrollar ciencia y tecnología para competir en el mundo de Fukuyama, de aspirar a una conciencia absoluta que nos hicieran ciudadanos amantes de la libertad y de la justicia como aspiraba Hegel, entró en la locura, o sencillamente huyó, muchos están hambrientos de venganzas y otros cayeron en la histeria del totalitarismo político o de exhibicionismo de los egos, una enfermedad crucial del siglo XXI.
El fin de la historia está pronosticado con el fin de la economía, el fin de la política democrática está sentenciado con la constituyente que se instauró el 4 de agosto de 2017, el fin de los sueños de los venezolanos está disfuminado por la ignorancia aberrante con la que se ha construído la educación y el pensamiento en los últimos años, el fin de la existencia de un país como Venezuela está tan próxima como el fin del patriotismo pobre que regala una historia sin dimensiones, aún hay gente con esperanzas, pero de qué o para qué... de volver a una Venezuela derrochadora de recursos, de tener libertad para adquirir bienes de consumo sin ningún criterio de rentabilidad, de establecer fiestas saturnales para hablar ebrio de un mejor vivir, de jactarse de una educación que no los prepara para un trabajo social, estable y humilde; esa Venezuela fue la que quiso evitar Uslar y la que muchos quieren regresar, algunos buscan sencillamente un país con libertades económicas, anárquicas, de derroche, sin asumir responsabilidades de hacienda, sociales, familiares...  Me gustaría conversar con Uslar en este mes de constituyente, sobre un país quebrado, una educación sin argumentos, ni pensamiento crítico, una sociedad de inmediateces, de espectadores, de héroes de 15 minutos, un país sin gobierno, sin hospitales, sin universidades, en fin, el país que se consolida como un garito de apuestas de esperanzas en loterías de miserias, y que Uslar criticó duramente mientras la gente continuaba buscando oportunidades en un cuadros único del hipismo, en contratos con alguna alcaldía, estafando el futuro; me gustaría habla con Uslar y conversar sobre el fin de las cosas, y con la seguridad de que el viejito me dirá algo que aún no sé.

miércoles, 31 de mayo de 2017

¿QUE HE APRENDIDO DE LOS ZOMBIS?

Zdzisław Beksiński

De niño los monstruos y lo monstruoso era un espacio particular. Los monstruos son seres únicos e irrepetibles. Sólo hay un Frankenstein o un monstruos de las galletas. De niño lo extraño y anormal eran los monstruos, luego llegaron los vampiros. No eran único, podía haber más de uno de ellos y su cualidad era succionar la sangre, había algo erótico: la noche, el misterio, el encuentro de los cuerpos, la penetración de los colmillos, el grito que se confundía entre dolor o placer, etc.; los vampiros eran personajes con sus mitologías que los veía de vez en vez en los cines, al igual que los monstruos y unos que otro fantasma. De niño los zombis era una voz lejana que se asociaba al vudú, algo extraño que practicaban en Haití u otras islas caribeñas, no recuerdo haber visto películas de zombis de niño; ahora los monstruos han desaparecido, los vampiros se han vuelto eternos adolescentes que no asumen sus responsabilidades exclusivas y ahora las carteleras de cine y las series de televisión están infectados de zombis, ejércitos de zombis nos persiguen, nos acorralan, pululan...

Zdzisław Beksiński

Con el tiempo he visto varias películas y series de zombis. He leído sesudos análisis que interpretan las películas de George Romero, especialmente Night of the living dead (1968), como una metáfora de la transformación del ser humano a una masa frenética buscando satisfacer su hambre de consumir carne humana como metáfora de productos. Entre los zombis no hay solitarios o seres únicos e irrepetibles, paralelamente, los zombis no son conscientes de lo que son, y es que ser consciente de una u otra manera obliga a asumir límites, así los vampiros no salen durante el día y Frankestein huye de la sociedad hacia heladas estepas; los zombis son una masa hipnotizada cuyo factor común es que nacen de algún cataclismo biocientífico, como 28 days later (2002) o Resident Evil (2002), estos filmes tratan de mostrar cómo los malos resultados de crisis económicas, políticas, humanitarias son causas primigenias de todo mal. En principio los zombis se adueñaron de las pantallas de cine y televisión porque son excesos y como tal pueden hacer lo que quieran, no hay códigos éticos ni morales, son jaurías que buscan satisfacer sus impulsos, sin consciencia, sin límites, así los zombis se muestran como un bastión para visibilizar un enemigo que es un Otro masificado, que no tiene voluntad y que nos enseña que al estar diferenciado de las masas o pensar que somo distintos a la masa que nos rodean, no nos hace más libre, auténticos, únicos, sino que los miedos crecen porque esto demuestra que somos seres gregarios, no dioses.

Zdzisław Beksiński

Las masas actuales están lejos de ser aquellos individuos que se movilizaban en pro de reivindicaciones que caracterizó la época industrial. Las masas modernas han dejado de tener orientación, solo se perciben como miembros de un discurso, donde la autonomía y la espontaneidad no tienen sentido en un mundo prefabricado de prejuicios y de opiniones preconcebidas, donde hay choque de masas ideológicas: hay marchas nazis, gay, chavistas, antichavistas. Las masas posmoderna ya no se reúnen, carecen de experiencias sensibles de un cuerpo o de un espacio propio, se aleja cada vez más de la posibilidad de transformar sus inertes rutinas prácticas dentro de una intensidad revolucionaria como dio origen a las masas industrial, ahora nos masificamos a través de símbolos mediáticos, discursos de modas, programas y personalidades famosas; el individuo posmoderno es un espejo de la masa que refleja, así que dentro de universos zombis, las masas posmoderna y las historias de masificación chocan, los zombi masificados se enfrentan contra una persona unidimensional que se estremece viendo The walking dead en su pequeño ordenador sin saber muy bien por qué.

Zdzisław Beksiński

El mundo de los zombis y sus secuelas no me atraían hasta que vi una película coreana que conseguí por las tiendas de alquiler cuando llegué a Japón, es decir, desde que vivo en Japón me ha interesado el fenómeno zombi, pero ¿por qué? La película coreana es The neighbor zombie (2010), en principio parece otra película donde el fin es conseguir viseras y luchar contra los contaminados, con las armas, con la ciencia, con las habilidades de cada uno. La película está estructurada en seis relato, seis historias que muestran las transformaciones de los individuos a zombis, pero a diferencia de otros filmes, aquí nos relata el dolor y la impotencia de los seres queridos de los que se transforman. El proceso de zombi no es inmediato, es gradual, lo que permite al infectado estar en consciente durante su proceso de metamorfosis, así tenemos una visión "huamana" del zombi y sus impotencias. En ese momento no comprendía bien que había en esa película que me llamaba la atención; quizás ver cómo los vinculos afectivos se iban mermando y los esfuerzos de los seres amados en mantenerlo eran inútil. La última película de zombi que vi y que curiosamente también era coreana fue Train to Busan  (2016), aquí los zombis se transforman velozmente, los momentos de consciencia son ínfimos, los zombis corren, saltan, son fuertes, el género humano pareciera que no podrán con ellos. Como en toda secuela de zombis aparecen las personas ruines y los héroes y esta película no escapa de estos clisé. Todo transcurre en un tren, símbolo de progreso, de futuro, los zombis vienen desde la parte trasera del tren, hacia la cabecera, viene infectando desde atrás, desde el pasado, invadiendo el presente y descarrilando el futuro; es posible que esta interpretación metafórica de la película me muestre algo que explica el fenómeno zombi como hecho cultura pop sui generis y es que los zombis representan el pasado, caótico, sin sentido que devora el presente y trastoca cualquier planeación del futuro, la metáfora es tan precisa que al final de la película Train to Busan sólo la niña y la embarazada logran sobrevivir porque representa aún la oportunidad de futuro, igualmente hay otra película de zombis japonesa que busca sintetizar varios referencias de las películas zombis, se titula I am a hero, (2016) y lo interesante de esta película es que ha diferencia de mucha se puede obsevar la transformación del caos, de una cotidianidad normal a una extraordinaria, pero además hay una reflexión que hace uno de los protagonistas y es que los zombis se quedan en el pasado, realizan repetitivamente los actos que más le satisfacían, es decir, su pasado se vuelve cíclico, el pasado marca a los zombis e inutiliza el presente de los no infectado, quizás este sentimiento de caos, del sin sentido de la historia, de inutilidad del presente, de desacarrilar el futuro son marcas de esta posmodernidad y que las personas la siente en el devenir que ofrecen las series de zombis.

Zdzisław Beksiński

Quiero mostrar esta idea a través de una serie que ha marcado a toda una generación: The walking dead. A lo largo de estos siete años y más de cien capítulos han creado una legión de seguidores ademas de estar considerada como una de las mejores cinco series de la historia. En un principio yo no iba a ver esta serie cuando empezó en el 2010, la vi dos o tres años después, debido a los innumerables podcats, ensayos, reflexiones que leía sobre la cultura pop y su relación con los zombis como el libro Filosofía zombi de Jorge Fernández Gonzalo. Allí el autor revisa varias películas icónicas de zombis llegando a la conclusión de que el zombi como metáfora: "nos permite acceder al mundo que nos rodea desde una visión compleja de la propia cultura (...) esta cultura postrada ante el capitalismo, animada por falta de relación con sus vecinos pero perfectamente mediatizada, capaz de conocer a tiempo real lo que pasa en la otra parte del globo pero no a quien más cerca está de uno, como si la tecnología nos hubiera desligado de las funciones primarias, instintivas y el zombi sirviese, al mismo tiempo, como recuerdo y temor ante esa animalidad que se ha perdido, como horror al progreso, porque en cierto modo, el no-muerto es la personificación apocaliptica de lo desconocido hecho hombre, del hombre hecho amenaza para sí mismo". Así, el zombi es el pasado que nos recuerda nuestra animalidad dominada por una cultura, cultura que se transforma en caos, en descorporalizado, en mero signo aunando temores hacia un futuro donde la principal amenza somos nosotros mismos, todo esto parece sintetizar este fenómeno de los zombis en sus mordidas, descomposición, miradas y esto es lo que ha hecho de la serie The walking dead y de las series en general, el producto cultural pop de principios del siglo XXI.

Zdzisław Beksiński

El primer capítulo de esta serie contiene toda la carga del quien despierta en la nada, del quien ha sobrevivido a un cataclismo inocentemente, sale no hay nadie. luego se encuentra con una niña zombi que mata. Con esto elementos The walking dead comienza su saga. Esta serie comenzó en comic,  según su creador, Robert Kirman, no gira en torno al problema de los zombis, sino acerca de la sobrevivencia, quizás la pregunta última es como querrán sobrevivir las sociedades del futuro: como zombis término que se aplicaría a todo aquello que no es humano o como seres humanos y lo que implica serlo. En el fondo todos están infectados de esta inhumanidad, inclusive morir de muerte natural implica volverse zombi y desplegarse como destructor de lo humano: la cultura, el lenguaje, los afectos, etc.; para responder puntualmente a esto, Kirman desarrolla todas las debilidades y fortalezas humanas como la cobardía, la traición, la solidaridad y la empatía, así como constantes planteamientos morales y éticos que van desde la eutanasia hasta replanteamiento sobre el bien y el mal, quizás esta visión de Kirman y sus constantes planteamientos a lo largo de su más de 160 comics así como su versión televisiva plantean en el fondo este ir de lo inhumano a lo humano y viceversa.

Zdzisław Beksiński

Podríamos decir que series exitosas como Breaking Bad, Los Soprano, Juegos de Tronos, Black mirror, es que en cada capítulo realmente introducen un tema ético que según las circunstancias y el desarrollo de los personajes, toma un determinado rumbo que ubica al televidente en una interacción de empatía o no con la resolución morales del capítulo y estas empatías morales es la hace parte del  éxito de las series. The walking dead presenta en cada capítulo conflictos morales y resoluciones ética que derivan de las experiencia y del desarrollo de los personajes, pero a diferencia de otras series como las mencionada, en The walking dead la memoria, los recuerdos quedan suspendido. En series como Breaking Bad, las resoluciones morales que toma Walter White se resumen en el último capítulo, en su visita a escondidas para ver su familia, causa principal por la que tomó varias de sus decisiones, el recuerdo aparece y se instala en sus últimas decisiones, al igual en Los Soprano, las dediciones de Tony giran sobre las excusas de mantener, proteger y expandir "la familia" en todo lo ancho de su significado así el final único es la eliminación de la familia totalmente, Juego de Tronos, las familias se desmembran entre el poder y los recuerdos que los acompañan junto a elementos emocionales como: la traición, la soberbia, la envidia, el ego, el amor y el odio, etc., en The walking dead el pasado se ha "zombificado", el pasado se ha transformado en algo que produce dolor, que tortura, que hay que olvidar: amigos, familia, amores... no hay historia, no hay memorias ni recuerdos, solo flashback o analepsis, para descubrir el por qué del carácter de un individuo o el transcurri de una acción, pero no son las bases para las decisiones morales o para visualizar los fines o los dinteles éticos que soportan su acciones. Y es que el pasado, la historia, en la era de la informática cada vez es más endeble, nuestro escritos se pierden por los cambios de los formatos electrónicos, las fotos se disuelven en miles de bites que acumulamos y que raras vez volvemos a apreciar, las millones de opiniones que atiborran en las redes sociales cumpliendo la misión de sesgar la mirada del día sobre el mundo, pero inmediatamente olvidamos y extrañamente recuperamos. Nuestras memorias, recuerdos e historias se montan sobre formatos digitales; fáciles de perder, imposible de ordenar, volviéndonos seres del día a día perseguido por un ejercito de zombis de una inhumanidad que no son más que el símil de aquello que ya no podemos recordar, ni memorizar y por ende entender y conservar, elementos que no da la bases de nuestra humanidad y cultura.

Zdzisław Beksiński

Derrida en libro Memorias para Paul de Man, explicaba que la memoria como experiencia del tiempo fracasa al intentar anular la distancia entre el momento presente y el momento pasado, ya que se abre la posibilidad a la discontinuidad, a la distancia, a la diferencia entre la "presencia del presente" y el "presente mismo"; por eso la memoria esta signada, poblada por huellas, por sombras, de fantasmas, lo que permite construir los discursos con alegorías, de dar imágenes a aquello que no lo tienen y a su vez produce la ironía e sus disyunciones. Así hablar desde y con alegoría es hablar de los que murieron, de los ausentes, de los discursos oficiales, las historias de vida de quienes desde su particularidad nos puede hablar de hechos "históricos", pero vividos desde el olvido, desde las fronteras, desde la fuente de la memoria (Mnemosyne), y sus olvidos (Leteo) genera la ironía, en la medida en que disimular o ignorar las narraciones alegóricas. En el mundo de los zombis, las alegorías no aparecen, nunca tenemos narraciones de los zombis, de sus hechos o hazañas, de sus vidas y muerte, también la ironía desaparece, el presente se transforma en un sólo plano retórico donde la figura de conciliado predomina, es decir, aquella figura que transmuta sus significados al de su anterior aparición, por lo tanto las narraciones de verdad, moral, deber, heroísmo, se difuminan en la serie y películas de zombis: no hay  pasado, no hay fantasmas, no hay analogía ni ironía, sólo hay zombis que obligan a huir y a protegerse en un presente caótico por falta de narraciones y donde el único sentido del actuar se disuelve en el concepto de sobrevivir. Es posible que el mundo se esté volviendo en un presente sin analogía, sin ironías, sin memoria y con historias saturadas de retóricas e inhumanidad para que produzca en nosotros un mero estímulo que se sintetiza en el concepto de subsistencia, es posible que los zombis indique algo de estos signos que las personas no comprender pero pueden intuir que están. En la actualidad todos tratan de sobrevivir o exigen permanecer en el mundo; por lo que tienen que sobrevivir a la barbarie de la guerra, de los gobiernos fascistas de izquieda o derecha, de los procesos de exclusión por clase social o educativa, sobrevivir al aburrimiento, al rencor, a la migraciones, el hombre busca sobrevivir  porque hay un darwinismo social incrustado en el capitalismo mas inhumano y que por detrás de él vienen los zombis y en ese recorrido, todos aquellos diseños de futuro que se han planteado de diversas perspectivas filosóficas, políticas, sociales, económicas, carecen de sentido en prinicpio de sentido, ya que el futuro sólo existe para el quien sobrevivira.

Zdzisław Beksiński

Pero... ¿sobrevivir hasta perder la razón? Si la muerte fisiológica, los zombis, la sociedad consumista te perdonan, es posible que la locura sea más clemente, así se sufrirá menos la irrupción del dolor y las sopresas del pesar; pero extreñamente la locura no aparece en las películas zombis, no se observa como opción para sobrevivir, siendo quizás una de las más correcta respuestas a un apocalipsis zombi. Los sobrevivientes realmente se transformarán de humanos a momias convulsas o a especímenes para ofrendas a dioses olvidados como se puede apreciar en cualquier película de la tetralogía: "Mad Max". En el futuro descarriado se sobrevivirá siempre fuera del ser, habrá sólo criaturas inexistentes en la exitencia como le pasa a todos los sobrevivientes de las decenas de series y películas zombis, donde palpitan extraviados entre otras ficciones, entre fantoches, ruinas, podredumbre, exasperación. En algún momento en el futuro descarriado pareciera que las esperanzas se volveran hacia la autodestrucción, para dar un sentido de liberación y de fuga a la ruindad de la cotidianidad, pues no cabe engaño más cruel que la fascinación por todo lo que no sea demencia o muerte y que las series de zombis enseñan y a la vez lo desapercibido que pasa la locura y el suicidio como posibles soluciones de la raza humana para sobrevivir a su propio apocalipsis.





martes, 9 de mayo de 2017

DE LOS MUSEOS JAPONESES Y DE LA HUÍDA DE LAS MUSAS.

Un graffiti bajo un puente en Roma, la obra que más me impacto
No recuerdo la primera vez que fui a un museo de arte, pero seguro fue en una adolescencia donde los profesores nos dicen que vayamos a ver alguna exposición y luego comentarla. Al final uno copia los títulos de los cuadros, alguna información que extrae de los libros y luego se va a jugar al parque cercano con los amigos sin importarle si Van Gogh se cortó la oreja izquierda o derecha. No hay impacto, sólo información para almacenar, transmitir y retransmitir , es obvio, íbamos al museo cinco o seis amigos, sin orientación, sin ideas estéticas, sin sensibilidad ni conexiones históricas, sólo cumplir una misión como una tropa de avance para memorizar nombres, movimientos artísticos, fechas. Luego comencé a ir a los museo, especialmente al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imbet (sé que ya no se llama así, la revolución cambió el nombre, no sé cómo se nombra, pero para mí siempre le recordaré con este nombre junto a mis caminatas por sus galerías). Evitaba ir los fines de semana así con poca gente, miraba y trataba de hallar alguna musa que iluminara mis deseos artísticos que no lograba desarrollar por mi torpeza natural para el dibujo; al final iba para comprender historias y desarrollar ensayos para aprobar cursos universitarios y finalmente lograr hilar algunas narraciones o ficciones, porque mi sensibilidad artística no se abrió al contemplar piezas en un museo sino en el taller de un ceramista en medio de una montaña en el Oriente del país cuando tenía como veintidós años y que me marcó de tal manera que desde ese momento decidí hacer cerámica. 
La cerámica de Shoji Hamada, la que más me ha impresionado
Recuerdo bien que la última vez que fui a un museo fue al de Arte en Kioto, había una retrospectiva de arte de Utagawa Kuniyoshi, además de una exposición de piezas arqueológicas Incas. Iba acompañado con Mi Amiga Japonesa, ella me comentaba sobre la mitología de la época Edo que rodeaba al pintor japonés, yo le explicaba algunos elementos de la cultura incaica que podía apreciar y que pasaba desapercibido para una mirada asiática, así que le hablaba en un japonés-inglés suave, sin cadencias, de repente miró atrás y veo a una señora de unos cincuenta años, tapándose las orejas, como que le molestaba mi hablar, mis explicaciones, quizás hasta mi forma de ser; de repente dijo: urusai「うるさい」palabra que tiene muchos sentidos como: molestar, irritar, ruidoso, y para un latino podría implicar simplemente: "cállate"; aunque normalmente se escribe sin kanji, se puede usar los siguiente:「五月蝿い」en principio los don primeros kanji indica el mes de mayo「五月・ごがつ」y el último es el kanji para mosca「蝿・はい」Su pronunciación implica el uso de「当て字・あてじ」o caracteres chinos empleados como equivalentes fonéticos; y es que parece que en el Japón feudal, la primavera también era la época para que las moscas, zancudos, abejas, avispones y todos aquellos insectos voladores que pueden enloquecer a una persona aparecieran, así que cuando me comporto como un insecto volador es muy probable que una señora me diga urusai, o quizás el cuadro de Munch titulado "El Grito" no nos indique los elementos sobre el sentimiento y la expresión de la angustia del hombre de principios del siglo XX, sino del futuro de los museos donde las ansiedades informativas, las poses culturales, el capitalismo de compras en las tienditas de los museos y los selfie que transpiran en los espectadores lo vacían de significados. ¿Qué pensaría esa persona que se tapaba sus orejas?, ¿estaba en un campo acosada por cientos de insectos?, ¿parodiaba a Munch? Mi Amiga Japonesa me hizo prometer que no hablara más y terminé la exposición en la cafetería viendo a algunas personas entretenerse con sus móviles, yo veía por la ventana esperando ver moscas acechando y quizás decirles urusai. Esa señora y ciento más no estaban en el campo, estaban en un museo, con aire acondicionado y ciento de piezas de arte, pero ¿por qué estaban ahí? al final no vi ninguna mosca, abeja, zancudo, avispa o mi doble.
El eterno tema de Utagawa: los gatos
Los museos cotizados se caracterizan por ser un negocio, se paga entrada y luego uno recorre kilómetros de galería a su albedrío, o por lo menos así me he sentido en algunos museos como El Prado, donde pasé dos días (y creo que gaste 16 euros) hasta hallar con el fin de un recorrido de curiosidades y dudas. De hecho tenía que esperar a que la gente dejara de tomarse fotos frente a las obras maestras, o dejar las jaurías que reconocer lo visto para expresar en voz alta: ¡ah... mira un Velázquez...¡ Yo deambulaba y trataba de hallar diferencias entre lo visto o leído en libro y el original, quería saber si se cumplía la teoría de Benjamin acerca del aura, pero realmente sólo lo sentí al ver las obras de Rafael, no sé por qué, todas las demás obras (Velazquez, Goya o Murillo incluído), no me transmitían aura, quizás tengo problema de sensibilidad menos con Rafael Sanzio. La gente hablaba, se callaba y seguían sin orden su recorrido... claro hay excepciones y a veces aparecían personajes creados por Thomas Bernhard de su obra Maestros Antiguos, sentados sin moverse frente a algunos cuadros. En Japón los museo son negocios, hay museo de arte, de manga, de cervezas, de coches... en síntesis son un espectáculo, pero a diferencia de los museos modernos donde los desplantes y provocaciones como un Damien Hirst o un Jeff Koons están a la orden del día, en Japón se extraña, son pocos estas actitudes provocativas o de desplante aunque tenga una larga historia al respecto en este país del Sol Naciente que se originó con el movimiento Gutai de los años cincuenta del siglo pasado. Los museos de arte en Japón son sobrios y en algunos de arte moderno hallamos personajes de manga, así cuando se inauguran una exposición podemos pasar horas, no recorriendo las galerías, sino sólo para entrar. Todo es una fila, todos esperan su turno para ver la obra, no caminan a su albedrío, yo trato de hacer eso pero luego no puedo "colearme" para ver mejor, tengo que ver al ritmo de todos. Así mientras yo levanto la vista para tratar de ver, conmoverme o entender el proceso y sus historia sin leer el cartel que lo explica, las personas de adelante bajan la vista y miran ese cartel explicativo, lo leen como quien hojea un libro de arte, como los niños o adolescentes que le mandan a realizar ensayos sobre arte y luego ven la obra, casi no veo a personas perderse en el arte, quieren entenderlo, no sentirlo. Este sentimiento de letanía, de percibirme como una mosca, me han quitado las ganas de ir a los museos en Japón y seguramente en otras partes del mundo. 
Otro Graffiti, en Nápoles, ciudad de Graffitis
En los museos se reunen miles de personas, pero ¿a qué van?... pareciera que existe un gran interés por el arte, veo a ciento de personas en Japón leyendo las informaciones de las obras, en los museo de España o Austria, centrándose en las obras de Goya o Klint, admirándolas y tratando de hacer un selfie.  Pienso que todo a caído en el esnobismo del perfecto turista cultural posmoderno. Se le exonera entender, comprender, analizar, sentir, expresar y criticar por una noción mínima de solvencia para su "conciencia cultural". Lo anterior a quitado el sentido a los significado de museo, la museología a quedado en categoría de programador de espectáculo por lo que las musas han abandonado su hogar. Explicaba Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo que uno de los problemas de esta época con respecto a las artes plásticas es el aburrimiento derivado de las confusiones, donde genuinos creadores y embusteros andan revueltos y a menudo es difícil diferenciarlos. La cultura se enferma dentro del hedonismo barato que a diferencia de lo que se piensa, no crea individuos independientes capaces de juzgar por sí mismo qué les gusta, qué admiran, qué encuentran bello o sublime, se les aborregan, se les homologan, todos pasean por la cultura, por sus pensamientos, historia, sin una elemental crítica a su facultad de juzgar. Algunas vez leí que si uno veía Guernica de Picasso sin saber su historia era muy distinta si se conocía, la percepción cambiaba; puede ser cierto, el problema es que saber la "historia" del cuadro no es saber anécdotas acerca de la elaboración de la obra, del autor o de aquel bombardeo que arrasó el pueblo vasco, saber la historia es continuar tejiendo narraciones: con la Guerra Civil Española, con la aviación Nazi, con los movimientos artísticos, con los amigos y enemigos de Picasso, con Lorca, Dalí, y cómo en ese año Somoza llegaba al poder en Nicaragua con el apoyo de los EE. UU.; en síntesis se trata de conectar todas estas historia para tener una madeja de hilos que nos permita, no sólo comprender el cuadro, sino conmoverno, enjuiciar desde una ética, desde una postura política, estética, e histórica; la obra debe abrirnos las posibilidades de tejer movimientos de conciencia e ideas que se puede resumir en sensibilidad, también la obra tiene la oportunidad de mostrarnos lo equivocado que estemos. El hecho es que una obra no debe ser bonita en sí o debe impactar como una noticia, la obra une historias y el problema es que para hilarlas se requiere aquello que llamamos cultura y sensibilidad y que no se puede tejer con puro Google o Wikipedia. 
Obra bajo el mismo puente de Roma
La gente seguirá yendo a los museos para exonerar su conciencia cultural, consumirá en sus tiendas productos de recuerdos y regalos, colocaran fotos en Facebook mostrando su turismo cultural en grandes museos icónicos como lo hice yo cuando estuve en el Museo del Vaticano y me tomé una selfie frente al cuadro de Rafael La escuela de Atenas sin justificación más válida que el de mostrar un ego cultural y exótico o, quizás demostrar que por más críticos que nos sintamos en el fondo vivimos en la misma burbuja digital como todos los demás subyugados a los links, aprobaciones y bloqueos que integran el mundo tecnológico, en fin los museos han dejado de ser un lugar de encuentro con el arte e hilar historias para ser lugares para consumir arte preclasificada, tomar selfie, comprar recuerdos, camisetas, libros y tazones de café y es que con el tiempo ¿necesitaremos más preclasificaciones para entendernos dentro de este ovillo que llamamos cultura posmoderna digital y que nos lía todos los días?




sábado, 18 de febrero de 2017

EL PAÍS SIN MIEDO... VENEZUELA

Los miedos nacen en la soledad y se fingen en los grupos
El miedo es un concepto que uno lo descubre caminando alguna madrugada, con más de seis pares  de cervezas, por unas de las partes de mayor peligrosas en una de las ciudades más violentas del mundo: Caracas. Mis contertulios me advertían de los peligros que me esperaban y yo sacando de mi imbecilidad más básica les anunciaba: miedo yo... jamás...
Vivir en Caracas es nunca mostrar miedo, el miedo no existe, el miedo sólo afectan a las personas débiles, sin capacidad para afrontar los retos: acostarse con una mujer, hacer patria, robar, atacar. Desde la escuela una de mis primeras enseñanzas fue no tener miedo a los que me hacían bullying, a los profesores, a mis padres, a los exámenes, a la policía, etc., la idea era perder el miedo progresivamente, ser un hijo de un semidiós con amigos invulnerables; ser sólido, astuto, legítimo heredero de las glorias de los próceres. Así fue mi infancia y adolescencia, retando a los miedos, en forma de peligros, excesos, estupideces. Ya de adulto, ya ejerciendo de profesor, seguía oyendo aquella venezolanísima expresión: ¿Miedo yo?... que va... Se lo he oído a otros colegas, niños, mujeres, líderes, presidentes, indigentes, novias, pero curiosamente nunca a mi padre. Mi padre mostraba sus miedos en silencio, no era un retador, un borde, la felicidad consistía en la tranquilidad del día, en la anulación de amigos y enemigos, en oír un buen programa de radio y atender su jardín, por lo que a veces pensaba que mi padre era un cobarde, ahora, con lo vivido, pienso que sencillamente deseaba existir en armonía con sus afectos sin molestar. Mi padre se crío en otra sociedad y cultura lejos de la que me tocó a mí. Pienso que en Venezuela, desde el boom petrolero, el miedo se fue difuminando hasta que sus significados se perdieron, nadie tenía miedo, quizás porque en el fondo nadie lo conocía. Entrado en el siglo XXI, en la última década, se comenzó a oír, a leer, a comentar, que el miedo avanzaba silenciosamente como una caída de nieve en las relaciones cotidianas de los venezolanos, que desbordaba los límites de la seguridad corporal, social, económica, familiar e intelectual, por lo que desde hace unos años muchas personas, que como yo decían... ¿miedo yo?, comienzan o comenzamos a emigrar a cualquier lugar, tan lejos como lo hice al venirme a Japón y rehacer mi vida.

¿Miedo yo?... estoy apoyado por mis amigas
De veinteañero, al salir de la universidad, cada dos por tres me iba a distintos bares por Sabana Grande, caminé ese boulevard por lustros, a cualquier hora y clima, la última vez que fui a tomar una cerveza en un bar en el callejón de La Puñalada, quizás a finales de 2008, al cerrar el bar, mis amigos me advirtieron que no me fuera solo, que era peligrosísimo, y en vez de decir ¿miedo yo? como hacia en el mismo bar unas décadas antes, le dije ¿qué hago? José Javier me dijo que hay un tipo en la calle que por una cantidad fijada te hace de guardaespalda hasta la parada de los taxis, el hombre sabía todo los movimientos del callejón y sus alrededores, desde la venta de drogas hasta la policía de guardia. Ha sido la única vez en mi vida que tuve guardaespalda. Sí, algo había pasado en Venezuela de un país sin miedo se transformaba en un país con miedo, pero el miedo aún se finge, se esconde, se sublima en la actualidad.  
Negan; El miedo genera soberanía y ley
Hay algo contradictorio, fuera de lógica en el miedo del venezolano, sí analizamos el miedo desde una filosofía política como la que planteó Hobbes, por ejemplo, en el capítulo XXVII de su Leviatán, el miedo (fear) se define como la única cosa que motiva a los hombre la obediencia a la ley, la no infracción a la ley y la conservación de las leyes. El correlato pasional, el afecto esencial de la ley, es el miedo para Hobbes. Si es cierto esta argumentación, por qué en un espacio llamado Venezuela se perdió el miedo, es decir se comenzó a desvalorar la ley. Puede haber varias respuestas: corrupción, ignorancia, impunidad, y nuestra arquetipo de hombres valientes y dispuesto a liberar el mundo si es necesario. Ahora, en 2017, por qué el miedo no aúna las posibilidades para que las leyes se respeten y se asuman ante su aparición. La respuesta también la da Hobbes. Él nos dice que sin soberanía no hay ley,  por lo que la soberanía reclama y provoca el miedo como condición de posibilidad, la soberanía mete miedo y el miedo se hace soberano y la soberanía para Hobbes es siempre una institución, por lo tanto una prótesis y como tal no natural. Al haber ley y soberano, hay crimen, es decir si mato, a un hombre que amenaza con matarme en cuanto pueda, cuando tengo los medios y el tiempo para exigir protección por parte del poder soberano, entonces cometo un crimen. De la misma manera si, expuesto a ofensas, temo ser despreciado y entonces ejerzo el terror mediante la venganza privada, ese terror ejercido es un crimen. Pero si no hay soberano, no hay instituciones que protejan a los ciudadanos, no hay crimen, por lo tanto, cuando el poder soberano está ausente, el crimen también está ausente, pues allí donde semejante poder no existe, no se puede tener ninguna protección de la ley y por lo tanto cada cual puede protegerse así mismo mediante su propio poder. Esto nos lleva a la conclusión que hay más soberanía en el bate que usa Negan en The walking dead, en la medida en que es una metáfora de una institución figurada que en el mazo que usa el político venezolano Diosdado Cabello en su programa Con el mazo dando. Negan usa el miedo a través de sus normas para asumir la soberanía, el discurso de Negan siempre hace referencias a la ley, a su obediencia, a la justicias y claro, como todo orden institucionalizado permite su trasgresión, (seguramente el origen argumentativo de la última parte de la séptima temporada) porque el miedo al limitar las amenazas ejercidas o padecidas, a saber, el terror controlado lo que motiva el respeto de las leyes pero también su trasgresión, de esto que el terror ejercido por Negan, como metáfora de soberanía, ley o Estado, encontramos que el terror no sólo es opuesto a un Estado sino también que es ejercido por el Estado como manifestación esencial de su soberanía, la de Negan. En cuando a Diosdado Cabello, al no haber soberanía, ni ley y menos Estado en Venezuela, solo acontece el miedo corporal y no esencial, porque los venezolanos no somos protegidos por leyes, así que lo que muestra en su programas de televisión es un opera burlesca para entretener a una masa indigente que busca sobrevivir in situ, los programas del Estado Venezolano son ying-yang, una relación armónica entre unos estúpidos, (como Diosdado) que dan una interpretación mediocre de los verdaderos para mantener un poder y aquellos idiotas que aceptan estas interpretaciones y piensa en que mañana será mejor por sus puras convicciones.
Diosdado;¿Miedo yo? Jamás, no habrá leyes ni soberanía.
Si, en Venezuela hay miedo, pero corporal, como decía Hobbes (Bodily Fear) ese miedo, por el cuerpo propio, que es una síntesis por un miedo de perder la vida. Es este miedo el que se manifiesta en Venezuela, el que aparece caminando en una madrugada por callejones desolados, no aquel miedo incorporal, que excede cuerpo y se correlaciona con la ley, porque nadie tiene miedo. Creo que Venezuela cambiará no porque su economía se liberalice, o porque haya cambios políticos de derecha o centro izquierda, o porque su educación incremente estándares evaluativos, es posible que comience a cambiar cuando el miedo corporal permita asumir el miedo a las leyes y una soberanía la ejerce con fuerza de ley sin estúpidos y sin idiotas.  




lunes, 11 de enero de 2016

DE LA GNOSEOLOGÍA DE LOS MICRORRELATOS A LA EXPERIENCIA ESTÉTICA DE LOS HAIKU

Frágil tentación - solitaria finitud - una flor al abrir
Siempre me ha gustado los relatos cortos, quizás porque soy un mal poeta o porque emprender las cuestas de una novela de más de 250 página es un ejercicio que hago cada dos lustros, ya que es una tarea titánica y hace años que descubrí que no era un Titán y que las luchas para sazonar mi ego han perdido sentido en la medida en que descubro lo efímero de vivir. Al llegar a Japón busqué relatos cortos, pensé que era una manera pedagógica de adentrarme en la lengua de esta isla, pero no conseguía el estante donde estaban, bien por mi desconocimiento del idioma, bien porque no sé cómo buscar los relatos cortos que no caigan en categorías de aforismo o relatos para niños, por lo que siempre terminaba en la estantería de haiku「俳句」sin saber muy bien por qué, claro a veces me dedicaba a traducir del español a japonés cuentos cortos, pero sólo pude traducir el más famoso de todos:「男が目を覚ますと、ディノサウルスがまだそこにいた」escrito por Monterroso.  
Escapándose - semillas geométricas - de su devenir
En algún momento estudié sobre los microrrelatos ya que poseen un conocimiento particular, y se desmarcan con gracia del chiste, del aforismo, de la fábula, además poseen una existencia ambigua, pueden existir de 10 a 1.000 palabras o de 1.000 a 30.000 según sea el argumento del académico de turno; denominación es ambigua: minicuento, nano historias, microrrelatro, semicuento, ficción breve, etc, depende de la editorial de turno y hacia cuál mercado está  dirigidos las ediciones. Algunos comentan que sus orígenes se remontan en las formas narrativas del Modernismo, en los flujos de los poemas en prosa de Baudelaire, en las narraciones brevísimas de Lugones, Kafka o Borges, en la minificción de Macedonio Fernández; y que la concreción de esta forma narrativa se daría en los años sesenta, en la contracultura, con la fragmentación de las novelas, de la narración de la prosa como experimentaban Cortázar, Arlt o Allen Ginsberg y compañía. Dolores Koch que trató de organizar los microrrelatos en un corpus teórico a principios de los años ochenta del siglo pasado determinó diez recursos que halló luego de leer una gran cantidad de microrrelatos y obtener respuestas para el porqué de la brevedad.
 Sombras alcurnias - ocultan infraganti - el ser de la flor
1) Utilizar personajes conocidos. El escritor no pierde palabras describiendo a sus protagonistas, por ejemplo, todos conocen a Hugo Chávez (bueno, excepto ciertos japoneses, como uno de mis vecinos), así que se puede hacer un simple relato como: Sabía que el diablo era Bush, pero el agua bendita que le había dado su taita Maisanta no alcanzaría para la época de mundialización del mal, así que siguió fumando sus cigarros cubanos. 2) Incluir en el título elementos propios de la narración que no aparezcan en el texto del relato, por lo que si titulamos un cuento: LA ÚLTIMAS PALABRAS DE ABU BAKR AL-BAGHDADI y el relato es: Sonó una metralla, las paredes se ahuecaron, luego se oyó: "Alá por qué me has descubierto". 3) Proporcionar el título en otro idioma, así podemos ubicar al lector en otro espacio-tiempo, claro que necesita que el lector tenga nociones de ese espacio-tiempo, ya que si coloco el título de 炊飯器 y el cuento dice: Entró en el mundo de los objetos prescindibles después de colapsar su vida útil por tanto vapor. pocos se enterarán a qué se refiere este microrrelato, eso sí, intuirán que es algo chino (aunque en el fondo es japonés). 4) Tener por desenlace rápido un coloquialismo inesperado o una palabra soez. Podría construir un relato un relato: DOS MÉDICOS ABRIENDO UN CORAZÓN. Narración. Sabes que no podré ir porque ella no quiere, sutura por favor, si voy todo se irá al carajo, hay demasiado sangre, succionen, no hay oportunidad; !mierda! 5) Hacer uso de la elipsis. ¿Algo obvio? por la necesaria suspensión de frases y palabra para acortar la necesidad de contarlo todo. Titulo THE AFFAIR. Narración: Ella miraba el mar mientras se iba, él regresó a Londres, el ferry encalló, nadie necesitó a nadie. 6) Utilizar un lenguaje cincelado, escueto, a veces bisémico, palabras certera. ¿Este microrrelato serviría? Un adjetivo restrictivo le pregunta a un sustantivo epiceno qué es un artículo neutro, éste ve a un verbo subjuntivo que le comenta subrepticiamente a un sujeto indeterminado que mirase la ignorancia de las palabras.  7) Utilización de un formato inesperado para elementos familiares. Es decir, usar códigos, contextos o formatos en desuso como bestiarios o diccionarios, así un microrrelato que llamaremos ENCUENTRO CON LA INMOVILIDAD. usaremos demostraciones matemáticas: Dos puntos tienden a unirse en una recta sobria, de la misma clase social y gustos burgueses, los demás puntos solitarios son vulnerables porque cualquier línea ideológica los consumen.  8) Utilizar formatos extraliterarios, con el fin de mostrar lo absurdo como sería usar las esquelas funerarias: Señorita murió sin ramos de flores, sin luna de miel, sin rocíos al amanecer; paz a su paciencia. 9) Parodiar textos familiares, logra un entendimiento inmediato de lo que se quiere parodiar o mostrar: Texto LA ÚLTIMA CENA DE OSAKA. Narración: El líder mira a sus discípulos y sentencia la condena: quien toma sopa de miso con arroz y algas me traicionará, y finalmente para Koch termina su decálogo con 10) Hacer uso de intextualidad. Valga decir que son diálogos de la literatura universal en la cual se gira la acción o la trama; así: En un lugar de la Mancha, del cual siempre me acuerdo, hace poco tiempo vivía Hidalgo, con carteles de protestas, ardagas oxidadas, un chucho flaco y una mujer corredora; por esto se suicidó y nunca pasó a la historia. Por supuesto aquí vale la expresión: "cualquier parecido con la realidad es mera ficción".
Ocaso nulo - lágrimas invertidas - palmeras al sol
Hice el anterior ejercicio con el decálogo de Koch para explicarle a MI AMIGA JAPONESAS cada una de estas características teóricas que enmarcan una posible metafísica de los microrrelatos y así, de alguna manera, podría divisar una ontología en el Haiku y quizás hacer un decálogo. Mi experiencia con los Haiku nació con las lecturas de Juan José Tablada, Octavio Paz y Borges al respecto, aparte de leer algunos de Benedetti y Bioy Casares; también de haiku hechos en tardes de ocio con amigos, todos nosotros con ínfulas de escritores laureados y rodeados de cervezas y nicotina después de una clase de morfosintaxis o de filosofía política. Para ese entonces un haiku era un "poema" que debía respetar una estructura interna, una métrica y esto lo apreciamos cuando los autores mencionados escribieron: "Recorriendo su tela - esta luna clarísima - tiene a la araña en vela" (Tablada), "Después de todo - la maniquí no sabe - que es libertina" (Benedetti), "El mundo cabe - en diecisiete sílabas - tú en esta choza" (Paz), "Noche de Rosario - tu asfalto oriné - con fervor literario" (Bioy), "El hombre a muerto - la barba no lo sabe - crecen las uñas" (Borges). Lo que en teoría hace de estos "poemas" haiku sean haiku, es su construcción la cual exige que debe mantener una unidad fonética 5 - 7 - 5 y que en teoría es la esencia del haiku, por lo que pareciera que manteniendo esta estructura entraríamos en los dominios de este arte, pero es una falacia y más cuando el japonés leído es la combinaciones de kanji dentro de un lengua fonético con estructura moraica; ahora bien, si volvemos a leer los "haiku" sin tener en cuenta los grandes escritores que los hicieron, si lo leemos sin atención fonética (lo que hacemos normalmente, ya que en el español la rima se impone a la estructura fonética en el uso de los poemas), si lo leemos en una página no literaria, en un fragmento de una hoja suelta, lo que nos hallaríamos sería: ¿un microrrelato con la usanza de algunas características del decálogo de Koch?
Flor agónica - atrapada en la luz - de los que no ven
Si leemos con atención las observaciones de Paz en Tres momento de la literatura japonesa, encontramos acerca de los haiku de Basho: "El haiku, organismo poético mínimo, consta por lo común de dos partes; en la primera, de carácter pasivo, se produce la enunciación apenas descriptiva del marco, ubicación espacio-temporal contenida en unas pocas palabras que, casi siempre, se refieren a la naturaleza. La segunda parte introduce un elemento activo y, en sentido contrario a la primera, da lugar a una concreción extrema del marco referencial; ese movimiento activo no obstante, raras veces se debe a la inclusión de un verbo, más bien se trata del efecto de la inesperada asociación de las dos realidades y señala correspondencia para que, al volver a esas realidades, se nos presenten cargada de sentido, sus palabras interrumpen por un instante el silencio de las cosas y nos lo devuelven enseguida preñado de significaciones". En principio Octavio Paz señala algo inobjetable: el haiku siempre se refiere a la naturaleza, lo que él llama: carácter pasivo; ahora bien, el activo, el que descubre las cosas, el que marca movimientos, el que da significacia usando pocas veces un verbo, pienso que realmente es el producto de una actividad estética compleja, una experiencia estética que congrega múltiples realidades y opciones para reevaluar la realidad circundante porque en ella aparece algo que nos afecta y sólo podemos enunciar con juicos asertóricos. La experiencias estéticas es uno de los campos menos estudiados pero más comentados dentro del ámbito académico, en el fondo pareciera el encuentro entre dos tipos de experiencia: la del escritor o artista y la del lector o espectador y que a diferencia de la lectura de un microrrelato, que también nos da una serie de significados, estos no entran necesariamente en el ámbito experiencia estética, sino obligatoriamente se introduce dentro de un área gnoseológica, del conocimiento de las cosas, de la reflexión y el discernimiento de la realidad, dando cada una de las lecturas de cualquier microrrelato interpretaciones de hechos; mientras que la experiencia estética, más que una serie de interpretaciones de hechos, es un descubrimiento de un Hecho. 
Cara sensación - pluralidad inmersa - entre pétalos
Occidente siempre ha pensado la estética como un conocimiento de segundo orden, a veces innecesario, ya Descarte delineaba estas áreas del saber y solo a medidos del siglo XVIII la estética como problema y opción pasó de ser un conocimiento de segundo orden a un conocimiento certero sobre las cosas, aunque obviamente millones de personas argumentan que los conocimientos obtenidos de la experiencia estética son similares a los que da las experiencias místicas, es decir, son conocimientos particulares, con juicios asertóricos, meras opiniones sin objeto preciso y saber intransferibles; pero la experiencia estética siempre a juzgado un patrón particular del quehacer humano, de las civilizaciones y es aquello que nos afecta, produciendo un torrente de intepretaciones sin sentido fijo ni llegada clara a un entendimiento certero y a diferencia de la experiencia mística, aquello que nos afecta existe. Esta particularidad de la experiencia estética la podemos en los haiku, quizás sea Borges en su circunspecto pensamiento que atine a la definición de haiku en su charla ¿Qué es el budismo?: "Nuestros hábitos mentales obedecen a los conceptos de sujeto y de objeto, de causa y efecto, de lo probable y de lo improbable y a otros esquemas de orden lógico que nos parecen evidentes; la meditación que puede exigir muchos años, nos libra de ellos y nos prepara para el súbito satori. Como todo místico, el budista descree del lenguaje y de los argumentos, así la deliberada omisión y la sugestión son elementos esenciales; recordemos los lacónicos dibujos y las brevísimas estrofas de los tanka y los haiku". El escritor argentino nos refiere en su primera parte de su reflexión a Occidente y sus procesos gnoseológico; mientras en Oriente queda la mística  como vía para la obtención de la una epifanía y la estética como omisión a lógicas innecesarias. Esta división, que como toda división es azarosa, me parece que nos da luces acerca del la gnoseología de los saberes de los microrrelatos y su difusión en Occidente y la estética como organizadora de acontecimiento en los haiku en Oriente.
Sin movimientos - el infinito nace - las formas crecen
¿Cómo podemos comprender esta estética del haiku? Pienso que una manera de entender algo tan complejo y propio de culturas diversas sea por medio de la pedagogía de las comparaciones, sabemos que el haiku nos hablan de la Naturaleza, de sus cambios, de las cosas mínimas que la componen como puede ser; una gota de rocío, una tela de araña, unas huellas de hormigas entre las piedras; entonces podríamos definir al haiku como lo mínimo sin más, por lo cual un haiku sería aquello que en comparación con todo lo demás es esencial, es decir, no es comparable con ningún otro patrón de medida elemental y sólo puede ser pensado porque hace patente en nuestros ánimos que recogen cualquier patrón de medida que los sentidos aprehendan, además el haiku se enlaza con lo efímero para sí, ya que lo efímero en la Naturaleza es propia de ella, acompañados de pensamientos budista, la Naturaleza viene del vacío y regresa a ella y en su proceso va haciendo patente el Vacío en formas naturales pasajeras, este componente de vacío en la naturaleza, Occidente lo reconoció dentro de sus marcos estético como: horror vacui.
Crisantemos van - guiando pensamientos - intimidados
Si pensamos el haiku dentro de estas condiciones su opuesto será lo sublime kantiano, ya que el pensador de Königsberg, en su libro: Crítica a la facultad de juzgar, define lo sublime como lo grande sin más, es decir lo sublime es aquello que en comparación con lo cual todo lo demás es pequeño y al igual que el haiku solo sería pensable, ya que al decir "mínimo" o "grande" no nos referimos a magnitudes. Kant posteriormente enmarca el concepto de lo sublime dentro de la dinámica de la naturaleza y da los siguiente ejemplos: "Las rocas temerarias suspendidas encima de nosotros y que amenazan con desplomarse, las nubes tormentosas que se acumulan en el cielo cargadas con rayos y truenos, los volcanes con toda su fuerza destructiva, los huracanes con la devastación que dejan tras de sí, el ilimitado océano en toda su rebeldía, las cataratas de un río poderoso y cosas semejantes convierte en una pequeñez insignificante a nuestra capacidad de resistencia, en comparación con su poder. Pero sólo con que nos encontremos en un lugar seguro su visión resulta tanto más atractiva cuanto más temible es. Llamamos con agrado a estos objetos sublimes porque elevan la fortaleza del alma por encima de su media habitual, y permiten descubrir en nosotros una capacidad de resistencia de un tipo muy diferente que nos da valor para poder medirnos con la aparente omnipotencia de la naturaleza".  Obviamente Kant ve el espíritu humanos y sus procesos estéticos como una dinámica de diapasón entre lo grande y nuestras resistencias. Kant piensa lo sublime como un encuentro con los objetos informe y que a diferencia de lo bello que descansa en las formas teleológicas del propio objeto con respecto a nuestras capacidades cognitivas, las formas sublimes no son "conforme a su fin" a sus formas teleológicas, por lo que lo sublime serían contrario a su fin. Este aparente caos y contradicción en que nos sumerge Kant no es mas que una forma de zanjar las diferencias entre lo bello y lo sublime, ya que para el pensador de Königsberg lo bello juega con el entendimiento y con la imaginación mientras lo sublime juzgaría con la razón y la con imaginación; así lo sublimes es la aprehensión de lo terrorífico de la Naturaleza, y este sentimiento, impulsa nuestros ánimos a realizar juicios sobre aquello mismo que nos causa pavor, sobreponiendose así a lo terrible, a lo caótico, a la vorágine y desmesuras de la Naturaleza, esta aprehensión, este sentimiento resuelto crea en el ánimo de quien juzga desarrollando un sentimiento de superioridad sobre la naturaleza sensible y este procedimiento la razón y la imaginación han entrado en una etapa lúdica produciendo un placer que proviene de la satisfacción de tener esta capacidad que se descubre; en el fondo asistimos a una Naturaleza  que representa un poder sin fuerza sobre nosotros, un poder que no nos practica violencia o agresión y aunque el poder de la Naturaleza siempre es espantoso y terrorífico, cabe sin embargo enjuiciarlo dentro de patrones estéticos que nos permite posteriormente desarrollar lo propio de las ideas morales.
Surcando hierbas - las flores otoñales - presagian frío
Kant determina lo sublime por lo terrorífico de los objetos de la naturaleza y sus formas de aparición: erupciones volcánicas, inundaciones, tsunami, deslaves, terremotos; todo observado desde un lugar seguro como Königsberg del cual el filósofo nunca salió, y esto no es una observación nimia, pienso que para entender lo efímero, lo mínimo de la Naturaleza implica imbuírse dentro de ella.  Pienso que lo más terrorífico, el mayor terror de la Naturaleza no está en sus presentaciones grandiosas como observa Kant, sino en lo efímero de las cosas, de aquellas hojas que un día está en el camino y al día siguiente no están porque un lluvia las arrasó, o presenciar cómo una tormenta de nieve cubrió toda una montaña que meses antes estaba cubierta de colores ocre y naraja, o exaltarnos un día al descubrir un hermoso árbol de sakura en floración, donde antes sólo había un árbol sin más indicaciones que su follaje verde. Pienso que el poder de la Naturaleza entrar en la dinámica de lo mínimo que la naturaleza manifiesta entre sus veredas, entre sus senderos; grandes escritores de haiku como Matsuo Bashō「松尾芭蕉」fue llamado el poeta viajero debido a su peregrinar por la naturaleza de Japón o cómo Kobayashi Issa「小林一茶」publica su libro de poemas luego de realizar un viaje por las islas de Kyūshū y Shikoku, podemos apreciar en la novela de Natsume Sōseki, Kusamakura「草枕」cómo nos describe este espíritu en el viaje que realiza el protagonista de la novela por la Naturaleza y el proceso de aprendizaje que a cada paso, a cada descanso, a cada reflexión toma a través de los haiku, descubriendo que su peregrinar tiene como objetivo los encuentros con lo efímero de las cosas para hallar su propia dimensión humana. Podemos apreciar lo sublime, lo monumental y sentirnos que resistimos los embates terroríficos del poder de la Naturaleza, pero el verdadero horror de la Naturaleza no es su poder devastador, es su capacidad de cambiar, de aparecer y desaparecer en su propio vacío, vacío que nos conforma y que podemos percibir en los haiku.
Tulipán sagaz - mínimo hospedaje - de libélulas 
Vicente Haya en su libro Aware nos indica que este término, cuya traducción estándar es poseer un sentimiento de tristeza o lástima con respecto a la cosas, pero traducción que se queda corta, porque este concepto posee la idea un sentimiento que aparece frente a la brevedad de las cosas y que nos pone en contacto para enunciar un haiku; aware「哀れ」posee en sí un sentido mucho más complejo que el de una empatía lastimera, este concepto tiene una fuerte raíz en la concepción budista del cosmos, así la expresión "mono no aware"「物の哀れ」nos implica la tristeza que emanaba del mundo por su naturaleza efímera, por su caducidad, pero también el poder de cómo esa cosas exteriores fugaces nos afectan por sí misma, y cómo durante esta afección debemos estar agradecidos porque nos permite vislumbranos más allá de nuestra propia transitoriedad. Es posible que en Occidente los sueños fáusticos de grandeza, de igualdad divina, de autosuficiencia, hayan determinado gran parte de la estética y del pensamiento sublime desde siglo XVII,  mientras en Oriente, en Japón los haiku, en sentido inverso mostraba la afección mínima, casi desapercibida que juega con la razón y la imaginación en la misma dirección que nos muestra lo terrorífico del vacío. Son los juegos del entendimiento inabarcables los que poseen los microrrelatos y me hechiza, son los encuentros con el vacío en lo mínimo lo que poseen los haiku y me crean perplejidad, así esta cosmovisión gnoseológica por un lado enmarcado en los microrrelatos y por el otro, la visión estética a través de los haiku, las opciones que he conseguido para seguir pensando, viendo las flores, mis límites y comprensiones dentro del devenir de vacíos que nos circundan. 
Natsume Sōseki

Artículo publicado en Japonismo: Reseña: Almohada de hierba de Natsume Soseki http://japonismo.com/blog/almohada-de-hierba-natsume-soseki
Natsume Sōseki

Artículo publicado en Japonismo: Reseña: Almohada de hierba de Natsume Soseki http://japonismo.com/blog/almohada-de-hierba-natsume-soseki

Natsume Sōseki

Artículo publicado en Japonismo: Reseña: Almohada de hierba de Natsume Soseki http://japonismo.com/blog/almohada-de-hierba-natsume-soseki
Natsume Sōseki

Artículo publicado en Japonismo: Reseña: Almohada de hierba de Natsume Soseki http://japonismo.com/blog/almohada-de-hierba-natsume-soseki