Siempre he sido un hombre débil, no tengo esa voluntad de hierro para negar el placer, trato de equilibrar mis gustos con mi salud, pero una de mis debilidades insoportables es comprar libros. He tenido bibliotecas y he tenido que abandonarlas para ser un poco más libre, he robado libros, donado libros, regalado libros. Siempre he tenido un libro en mis viajes, y no sé por qué, no es por un acto de ser culto, es que una noche descubrí que era la forma más sencilla de pasar el tiempo, de soñar, de imaginar, de visualizar, y así seguí y sigo. Estos días he comprado un libro de estampas o Ukiyo-e『浮世絵』realizadas en la época Edo por un artista llamado Suzuki Harunobu『鈴木春信』que me cautivó. Los grabados japoneses cautiva a todos aquellos que se acercan a la cultura japonesa o caminan por algunas zonas dedicadas a los turistas donde se consiguen estampas de la vida japonesa "antigua" o estos famosos Ukiyo-e, arte que es clasificado como "pinturas del mundo flotante". Cuando leí esa traducción de este estilo por primera vez me pareció extraña, ¿mundo flotante?, ¿está por los aires? y ¿por qué necesariamente traducen『うき・浮き』como flotante? Los kanji tienen sus vueltas, como la mayoría de los ideogramas chinos, si observamos otras palabras con el kanji『浮』podemos deducir otros significados, así la palabra: Ukigumu『うきぐむ・浮雲』podemos ver cómo adquiere el significante de errante, ya que la palabra se traduce como: nube errante. Así que más que representar un mundo flotante, el mundo pasó a ser errante a través de los Ukiyo-e, pero ¿quienes erraban por aquel mundo?
Una burguesía sin poder, natural mecenas de las artes y los placeres
Este término comenzó durante el período Edo, dentro de un sistema feudal que tenía a toda la sociedad dentro de estructuras sólidas e inamovibles (quizás, "sutilmente" se mantenga todavía esa rigidez y sus perversiones derivadas) y entre esas clases estaba los Chō-nin『町人・ちょうにん』quienes representaban a los comerciantes, pero esta clase al ser "parásita" no poseían ningún tipo de fuerza política e inclusive era la más baja de las categorías sociales, algo que nos cuesta imaginar dentro de nuestro mundo burgués y capitalista, pero así era el Japón de la época Edo. Los ricos comerciantes no tenían voz ni votos, así que derivaron todas sus frustraciones en desarrollar y mantener los placeres, la estética, la lujuria, la embriaguez, precisamente en este mundo que yerra. Así la burguesía japonesa creó y perfeccionó una estética de la espera del placer más que del consumo del placer mismo, los mercaderes tenían tiempo, dinero y fueron los mecenas del innumerables espectáculos de kabuki, pero también de prostíbulos donde geisha entretenían a esta clase social hasta el hartazgo y por supuesto, siempre habían diversos tipos de artista merodeando a los comerciantes, entre ellos dibujantes y pintores. Fue a petición de los ricos mercaderes que estos artistas dedicaron parte sus talentos en pintar escenas de teatro, actores y por supuesto, infinitos caprichos eróticos que adelantaban una espera de placer. De esta simbiosis se desarrolló las estampas eróticas dentro de los Ukiyo-e, y donde nombres como: Katsushika Hokusai『葛飾 北斎』o Kitagawa Utamaru『喜多川 歌麿』 fueron homenajeados en Occidente por medio de unos libros que prepararon los hermanos Goncourt, y sin olvidar a Utagawa Hiroshige『歌川広重』del cual el mexicano José Juan Tablado realizó un libro.
Cuando llegaban los occidentales a principios del siglo XX, pensaban encontrar escenas parecidas en Japón, y todos, desde Loti hasta Gómez Carrillo escribieron sus decepciones
Los libros de los hermanos Goncourt: Outamaro y Hokusai, así como el de Tablada: Hiroshigué fueron puntas de un iceberg que mostró el arte del grabado japonés que interesó a muchos artistas, desde Picasso hasta Verdi, quienes admiraron y coleccionaron Ukiyo-e. Y aunque muchos piensa que era un arte popular en el Japón del período Edo, lo cierto es que eran unas pinturas irreverentes que contrastaban con las pinturas aceptadas por la clase militar o los samurái. La mayoría de los dibujos y estampas de Suzuki Harunobu son recreaciones sobre la belleza femenina japonesa, así como su sexualidad e ilustraciones con matices pornográficos. Los grabados siempre muestran los blancos rostros con ojos delgados como un hilo, bocas pequeñas como pétalos de flores de cerezo, aparentemente inexpresiva e indolente, ocultando una pasión insaciable (¿estoy describiendo a Mi Amiga Japonesa?), pero pintar lo femenino era un acto contestatario, porque la mujer había sido restringida en sus actividades en la sociedad feudal por la filosofía moral del Confucionismo, y además un erotismo donde sólo el acto sexual se muestra como placer en si mismo, implicaba un vicio, ya que los vicios se asocian, en el Confucionismo, con los actos egoístas, así la búsqueda del placer individual por medio de la pornografía, constituía un reto a la mentalidad japonesa, limitada rígidamente por la filosofía confuciana que censuraba el vicio y especialmente su divulgación, ya que para Confucio: "Quien divulga las acciones viciosas de sus semejantes construye su propia ruina".
La mujer, mito y leyenda en la obra de Suzuki Harunobu
La actitud de mostrar el acto amoroso de una manera ligera, relajada, casi burlona, llamó poderosamente la atención a los occidentales, porque sencillamente no se aprecia el pecado como una "aura" dentro de la estampa; los Ukiyo-e de Suzuki Harunobu no presentan propuestas moralistas o éticas, sencillamente presentan el placer con algunos elementos "curiosos" que aún subsisten en la pornografía y el erotismo japonés contemporáneo, en otras palabras, no vemos lineas o rasgos de prohibiciones evidentes, como se nos enseña a ver la pornografía en Occidente. Pienso que gran parte del morbo, son herencias de los Otros, así los más morbosos, los más fetichistas, son los que censuran. Siempre me acuerdo que una vez leí el famoso Código Hays, sobre la censura en las películas que propuso el congresista William H. Hays, y que se aplicó desde 1936 hasta 1968, más de treinta años donde un código decía lo púdico y lo impúdico, y entre estas distinciones hay dos que siempre me llamaron la atención. 1) Todo alusión al sistema capilar femenino está prohibido, incluida las axilas. 2) La exhibición del ombligo también. ¿Las axilas, el ombligo, qué morbo hay? o sencillamente yo no lo veo y definitivamente no me excita un ombligo o una axila. ¿Quienes siente una perturbación por ver una axila o un ombligo? ¿quiénes eran los reales fetichistas? Lo cierto es que luego leí que William H. Hays se excitaba viendo axilas y ombligos, así de sencillo es la deducción lógica, Hays censuraba sus propios fetiches. Por lo que la censura nace por el morbo de los Otros. Si Hays se hubiera excitado con los pies o los zapatos, las películas de Luis Buñuel hubieran sido quemadas. En algunas escenas de sus películas como Él, especialmente en el momento del lavatorio de los pies y Tristana,en el momento en que coloca sobre la pierna ortopédica la ropa íntima, hubieran sido insoportables para Hays, eyacularía, por lo que definitivamente hubieran sido prohibidas a todo lo ancho y largo de los EE.UU. Toda una generación de norteamericanos aprendieron que las axilas, el ombligo y el sistema capilar contienen maldad, son elementos satánicos, peligros, ¿será este morbo de Hays el que generó que en los años noventa, la industria pornográfica comenzaran a rasurar todo los vellos púbicos de hombres y mujeres, todos los excesos de pelos que no estuvieran contenidos en una cabellera? Ahora podemos reír y apreciar ombligos junto a sistemas capilares perversos. De ver ombligos en Japón es extraño, no sé si los tentáculos de Hays fueron imitados en las normativas de decencia de Japón, así ver a una japonesa su ombligo por la calle es muy raro, ellas saben que son sus piernas el eje de su sexualidad y que pueden potenciarlo con un rostro atractivo, así que el ombligo, generalmente pasan por alto, nadie pregunta su existencia, otra curiosidad es que las japonesas no poseen un sistema capilar corporal abundante, poseen poco vello, y el vello púbico no se lo rasuran normalmente, no por un sistema de censuras, sino por un principio lógico femenino japonés: el vello púbico es el signo de que son mujeres y no niñas.
La sexualidad, lo normal, lo confortable
Así que he buscado otros pintores de la época en que los hermanos Goncourt y Tablada mostraban las estampas japonesas por el mundo, y casualmente conseguí el libro del grabador y dibujante que estamos comentando, y parece que no es tan popular, o es poco conocido, por lo menos en la voz de Wikipedia de Ukiyo-e no aparece, quizás porque la mayoría de sus estampas son fácilmente censurables y de etiquetarlas como "pornográfico", aunque sinceramente yo no veo nada pornográfico en las obras de Suzuki Harunobu.Le pregunté a Mi Amiga Japonesa, quizás yo sea demasiado tolerante a las artes y el pensamiento, pero ella tampoco ve nada pornográfico en las estampas, ¿será por eso que nos llevamos tan bien? Así que algunas noches recientemente me dedico a ver con calma los dibujos, a veces solo, a veces con ella, aunque es más fácil detallar y disfrutar las líneas, los temas y los colores de las estampas sin ella. Cuando Mi Amiga Japonesa las ve conmigo, siempre aparece un juego después de ver una página, en el fondo lo "porno" o estos dibujos eróticos nos propicia a liberar las interpretaciones sesudas sobre el placer y el cuerpo.
Dando masajes en una terma, todos juntos, hombres, mujeres y un niño riéndose del enorme falo del japonés
El libro muestra tres puntos esenciales. Primero vemos que las mujeres siempre están vestidas, las escenas donde ellas están desnudas se asocian con las termas, con los baños, pero no con el sexo, las mujeres siempre las vemos vestidas con ropas de colores e insinuación de aromas; y pensamos que es así en parte porque cuando los dos cuerpos japoneses los retrata Suzuki, no hay diferencias tangibles que separen el cuerpo femenino del masculino, claro el pene marca la diferencia, pero a veces según la perspectiva no; como podemos ver en la estampa de arriba, donde una mujer recibe en su cuello un masaje de un hombre, sin el detalle del falo no nos es fácil decir quien es el hombre y quien es la mujer. Así y partiendo de las estampas de Suzuki, los actos eróticos sexuales en la época Edo implicaba hacer el amor con un lienzo de carne, colores y seda; me imagino que debe ser algo parecido cuando una mujer se coloca una prenda íntima sexy, pero para el Japón de la época Edo, los kimonos, así como sus complicadas elaboraciones y usos seguramente otorgaban un grado de fetiche que la pornografía moderna japonesa a devaluado, aunque en los club pornográficos de Japón se consigue cualquier forma de fetiche, inclusive colecciones de mujeres haciendo el amor con kimono, es decir, los fetiches se mantienen.
Ver acciones sexuales, el escudriñar entres las puertas móviles el ver sin ser visto, el placer del voyeurismo 『窃視症』un fetiche muy extendido por el país del Sol Naciente y en el mundo
Un segundo tema que se repite en las obras de Suzuki es el voyeurismo, las osadías del mirón que busca obtener un placer sexual por medio de lo que ve, por lo que concibe su visión, por la angustia de ser atrapado en la acción censurada. Quizás el voyeurismo sea el más común de los fetiches en la historia de la humanidad, y por supuestos es ampliamente documentada en los Ukiyo-e de Suzuki Harunobu. Vemos en el libro varias escenas amatorias donde de repente aparece una pequeña cabeza que se asoma entre los paneles corredizos. El mirón observa a través de las puertas, de las cerraduras, de las ventanas, desde sitios impensables y durante el tiempo que dura la visión, su fantasía rellena todos los segmentos de su libido, perdurando más allá de instante.
Lo que describe el máximo placer del voyeurista es que sea descubierto, de aquí radica su máxima excitación, así que una vez expuesto, como en esta estampa pierde el placer, se transforma en un ser inferior, servicial, ayudante de cámara.
El voyeurismo está presente desde el principio de las civilizaciones, desde los orígenes de las representaciones de la figura humana, que sintetizaba el objeto deseado y así, aplazar el deseo. El voyeurismo como fetiche se enmarca perfectamente en los contextos pornos que explotan lo que está del otro lado de nuestros límites, de nuestros poderes o capacidades de acción y que además nos es extraño e inexplicable. Lo curioso es que en un mundo globalizado hay ventanas para todo, y así descubrimos a muchos voyeuristas viendo pornografía en trenes, en el trabajo, en el móvil mientras esperan el autobús, yo he tenido la curiosa experiencia de haberme sentado en un tren en Japón y el hombre a mi lado babeaba frente a una mangas pornográfica; y claro, yo entiendo que uno de los placeres del voyeurismo es estar contemplando algo prohibido, ilícito y ser capturados, Quién capturará al hombre leyendo mangas pornográfica en el tren ¿su jefe?, ¿un amigo?
El máximo placer para el voyeurista es ser agarrado in fraganti
Cientos de las obras de Suzuki juega con el ver y el ser descubierto, incluso introduciéndose en la cama del amante con el esposo dormido. Este tipo de fetiche quizás sea uno de los más populares que se realizan en la actualidad en el cine pornográfico japonés, es decir, hay cientos de películas donde las integrantes femeninas generalmente son acosadas y controladas sexualmente, mientras su pareja duerme, y mientras hacen el acto amatorio, ambos amantes buscan controlar sus gestos y gritos para no ser descubiertos. Pensamos que es una variante del vouyerista, quizás el más "peligroso" pero también el más popular dentro del erotismo japonés y que como vemos en las estampas de Suzuki, eran un deseo constante de realizar. Si bien el voyeurismo se presenta en la obra de Suzuki, las escenas como tal están abiertas, pareciera que no escondieran nada, el placer del Otro es sencillamente un placer carnal, aprobado y sin pecados concebidos, las escenas no parecieran encerrar cuestionamientos morales como se observan en las escenas de algunos filmes occidentales, sencillamente son escenas del acto amatorio, sin recodos ni penitencias. Entre las varias estampas donde el Otro ve hay una que me despierta mucha curiosidad.
¿Padre(s) enseñando la sensualidad a su hijo? o ¿Enano recreando un ménage á trois ?
En la estampa de al lado, observamos una curiosa escena. Pareciera que el padre o el hermano enseña al niño cómo tener placer sexual. Asumimos que es una familia porque son los responsables de los niños. Hay una presentación morbosa de lo prohibido incestuoso o lo que se conoce en la industria pornográfica como Family Taboo, y que curiosamente se realiza cientos de películas pornográficas en Japón con este tema. Explotada hasta el infinito en la actualidad, estaba presente en la época Edo. Un tercer tema son los enormes penes que dibuja el artista para mostrar la vitalidad del hombre, la fertilidad, ¿el poder? El pene se mantiene como centro de las composiciones eróticas en las obras de Suzuki Harunobu, y por supuesto, aquí están ratificados uno de los mitos de la masculinidad: el tamaño. Japón, así como miles de culturas falocéntricas, el pene debe ser mostrado en su exuberancia y grandeza o por lo menos metafóricamente exagerado; lo curioso de los miles de filmes pornográficos que se realizan en Japón, es que hay una prohibición explícita de mostrar el pene y la vagina, una ley de "decencia pública" prohibe la exhibición de los órganos sexuales, por lo que siempre aparecen pixelados, no se ve la penetración. En las pornos japoneses aparecen un vacío a ser llenado, quizás para mantener un imaginario, y así proteger al pene y evitar su ridiculizaciones. Pero en la época Edo, el dibujo exponía el imaginario, lo armaba fuera de los contextos de realidades o fisiológicos que el video no puede evitar.
Los gruesos y grandes penes centra la obra de Suzuki el mito de la fertilidad, de la vitalidad, del dominio, del macho
Es por esto que la película de Oshima Nagisa El imperio de los sentidos『愛のコリーダ』se tuvo que terminar en Francia, y además sólo pudo entrar en los circuitos de cine con una clasificación de película pornográfica que la transformaba en un filme burdo, sucio, sin clase, por lo que le generó perdidas y un aura de fracaso momentáneo al gran director japonés, y que le hizo comentar que la censura convertía en sucia su película limpia. Y sí, pensamos que hay algo de ese axioma en toda censura, transforma lo limpio en sucio. Algo curioso con la ley de "decencia pública" en Japón, es que aún, en pleno auge del siglo XXI, la película Oshima está prohibida, conseguirla en el país del Sol Naciente es imposible, ni siquiera en los clubs pornos, no está pixelada.
Así lo interesante de los Ukiyo-e es que nos enseña que no existen miradas inocentes, que no hay miradas que no modifiquen con su presencia aquello que mira, como las miradas que yo hago, como las miradas que me hacen.
Malinche, pulque y rancheras, lugares comunes mexicano
Así respondería Geoffrey Firmin, yo bebí más cervezas que mezcal, tequila o pulque. Me sentaba a beber y agarrar los autobuses para seguir un poco la ruta de Geoffrey, con las diferencias de que no fue en el día de los muertos y los autobuses fueron ADO, con asientos reclinables y cómodos, y al final nadie me tiró un perro muerto como al bueno de Geoffrey cuando acabó su odisea mexicana.
Geoffrey y yo compartiendo con los hombres Duff
El erotismo se enlaza con la muerte, según Bataille, pero también para que la muerte se nos familiarice debemos aliarla con ideas que nos remitan al libertinaje, de ahí que el erotismo, la muerte, y por supuesto los placeres se asocien con esta palabra: libertinaje; y que en mis antiguas clases de ética siempre había un joven que decía que la ética era no caer en el libertinaje, claro al preguntarle qué era libertinaje normalmente describían Sodoma, Gomorra y San José de Gomorra, éste último, un pueblito cercano que casi nadie conoce pero donde más de uno había realizado un viaje entre alcohol, sexo, violencia y perversiones no confesas. Para mucho la ética se resumía en no hacer libertinajes, por supuesto al final le colocaba la nota mínima porque repetir un clisé de valores y de moralinas siempre permite sobrevivir a alguien humanamente desenfocado.
Aunque ella se ciña un erotismo, yo no tenía un concepto libertino en ese momento
Pienso que las ideas de Geoffrey, la actitud de Geoffrey, el beber como lo hacía Geoffrey en la novela de Malcolm Lowry son metáforas de libertinajes y a su vez de amor, pero ni Yvonne ni Hugh lo comprendieron en su momento y muchos de sus actuales lectores menos. El libertinaje se presenta como una idea que desvía a las buenas obras, a los buenos comportamientos, a la buena vida, es algo que nos atrapa y está más allá; pero ¿cómo explicar a Mi Amiga Japonesa el libertinaje, el erotismo y la muerte que rodeó a Geoffrey y a mí en México?Busco la palabra libertinaje en japonés, 放蕩 (hōtō), veo los kanji para tratar de explicar a Mi Amiga Japonesa mi viaje por México, mientras ella trabajó para ser feliz o por lo menos para comprarse unas prendas de vestir con las que me recibió junto al aroma de un perfume Chanel Eau Tendre que le da un toque afrutado a su piel y unas ganas mías para comérmela. Regreso a analizar los kanji. El primer kanji 放 (hō), implica un dejar ir, un let go, da la idea de algo que transcurre, que pasa, que se aleja y por ejemplo la palabra vagabundeo lleva éste kanji al principio, creando el ideograma 放浪 (hōrō), el segundo kanji de vagabundeo es 浪 (rō), que implica pasear o paseante y de aquí los 浪人 (rōnin) o aquellos samuráis que se quedaban sin dueños o trabajo y vagabundeaban por el Japón de la era 明治 (meiji); mientras el segundo kanji de libertinaje 蕩 (toro) implica encantamientos, hechizos, de aquí la expresión 心を蕩かすような, es decir, estar encantado; o en otras palabras, lo que encanta y lo que está más allá pero que nos controla. Pienso que los kanji dan un sentido del libertinaje más "romántico", como la existencia de un hechizo que nos hace transgredir, cruzar; más elaborado y armónico que la sencilla definición del DRAE que asocia esta palabra con el desenfreno o con el irrespeto religioso, definición muy simple, íntima y concisa para mi gusto, como si el libertinaje dependiera de nuestra voluntad cuando es lo que nos mueve fuera de sí, que evita nuestra voluntad, que nos lleva, pero obviamente esta definición está enmarcada con la ética que nos "controla", pero en el fondo todo es una situación más metafísica que moral. Así que busco otras vueltas para que Mi Amiga Japonesa lo comprenda, y como el erotismo mexicano es un ir más allá, un transgredir, un libertinaje con la idea de la muerte como absoluto, íntimo y preciso.
Libertinaje a la orden del día
Y es que explicar el erotismo en el país mas erótico-masturbatorio-fantasioso por excelencia es complicado, quizás por el onanismo profundo que lo arropa, esta falta de corporalidad con el Otro le invita al suicidio no a enfrentarse con la muerte como un Otro sino como un Yo aislado cómodamente. México está llena de calavera, de invitación a la muerte, de saber que eres Otro y que necesitas a la Catrina para completar tu proceso, alejado de lo aislado, de lo cómodo, de ahí las fiesta y los cortejos y su búsqueda como si buscara a una mujer, de ahí los apodos de la flaca, la mortucha, la pelona a Catrina, a aquella mujer que debemos conseguir y amar finalmente. Japón está lleno de lugares de placer, desde los centros de masajes a las orejas hasta conseguir cada treinta metros cabinas privadas donde, especialmente los hombres, pueden disfrutar con varias películas pornos junto con un Tenga, un producto de una de las empresas de mayor expansión de Japón y cuyo productos principales son vaginas de plástico para satisfacer a los hombres (más información en su página web: http://www.tenga-global.com/index.php) y donde nos dice en ingles su principal eslogan: The future of masturbation is here, now. Creo que Goeffrey jamás hubiera dicho esa frase, prefirió enfrentarse con Yvonne, al amor, a la muerte y dijo: "El amor es lo único que da sentido en este mundo a nuestras lastimosas sendas: claro que no estoy descubriendo nada nuevo. Vas a pensar que estoy loco, pero también así bebo, como si estuviera recibiendo un eterno sacramento. ¡Oh, Yvonne, no podemos permitir que lo que antaño creamos se hunda en el olvido de manera tan sombría!..."
A veces el libertinaje se vuelve humo
Y es que una de las palabras de mayor libertinaje, una de las palabras que nos crea más eróticas, una de las palabras que se necesitan para invadir al Otro, una de las palabras indispensables para dar sentidos a nuestras torpezas o actos heroicos es la palabra: amor, quizás la palabra con un núcleo del libertinaje profundo pero a la vez sencillo para manejarla, para usarla según nuestras fantasías. Por amor usamos personas, traicionamos, transgredimos, humillamos, nos resarcimos, y es que esta palabra nos atrae por sus usos y significantes que nunca los sabemos con precisión, es una palabra que siempre permite juegos de lenguajes, entretejidos sinuosos o quizás esta palabra sea la única que tenga el poder de permite "entender" las transgresiones que hacemos y así perdonarnos aunque racionalmente sea reprochable, de ahí que la expresión "matar por amor" en el fondo suene más armónico, aceptable, y "lógico" a los oídos de los jueces y a las comunidades, que matar por odio, por dinero o por racismo. Mientras haya amor habrá libertinajes, eróticas, fantasías, masturbaciones, el problema será cuando la palabra no halle significados ni significantes. Quizás Japón se adelante a ese futuro de palabras sin sentidos que no pensamos continuamente que ocurrirá. Así que en algún momento le tendré que decir a Mi Amiga Japonesa que la amo, aunque su reacciones no la entienda, aunque ella no entienda la pragmática de la palabra ni sus sintagmas, aunque la historia se acabe, pero se lo diré a la mexicana, con tequila de fondo, rancheras en el ambiente y unos libros de poemas sobre la cama.
Malcolm Lowry entre una cerveza ¿Modelo? y un vaso de mezcal en una tarde asoleada lejos de todo concepto no amoroso
Jóvenes exhibiendo uno de los fetiche japoneses por excelencia: los muslos
Hace años salía con mujeres exuberantes, a veces con mujeres sencillas, o voluptuosas, o simpáticas, siempre hay formas de clasificar a una mujer y a un hombre, hay grados, momentos, situaciones y lo que clasificamos de una forma hoy, años después puede ser clasificado de otra, de ahí que perdí el hábito de clasificar y especialmente a Mi Amiga Japonesa. Podría decir que Mi Amiga Japonesa entra en algunos de los parámetros anteriores, pero resulta que ella le interesó saber por qué yo una vez le dije que era erótica, lo que llevó a armarme de paciencia e ideas. El concepto de erotismo es tortuoso y complejo, a principio le insinué el porqué era erótica tocando su cuerpo, pero luego ella quiso saber más, de ahí que le hable de Bataille y Zizek. Del francés le advertí que buscó mostrar que el erotismo y la muerte son dos caras de la misma moneda, de hecho él afirmó que el fin del erotismo es alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta el punto del desfallecimiento. El paso del estado normal al estado de deseo erótico supone en nosotros una disolución real del nuestro ser, tal y como está constituido en el orden de la discontinuidad, y que para Bataille, es nuestro estado por excelencia, por lo que toda operación erótica tiene como principio una destrucción de la estructura "cerrada" del Ser que es el estado normal de las personas y por supuesto disfrutar sus cambios. Cuando nos erotizamos buscamos invadir y controlar a la otra persona a cualquier precio, y el sexo normalmente es un buen precio; mientras tanto para el esloveno apunta sus reflexiones a que el erotismo termina siendo algo trascendente y transgresor. Partiendo de la idea lacaniana de que el sexo del hombre con la mujer es masturbatorio, Zizek demuestra en varios artículos cómo el erotismo está mediado por la fantasía, inclusive mientras un acto sexual es más erótico, éste estará más arropado por nuestras imágenes fantasmales, Zizek trata de validar estos actos eróticos como una transgresión desde nuestra fantasía hasta nuestra realidad, movimiento que lleva sus costes entre ellas la destrucción de la persona y en este punto Bataille y Zizek parecen darse la mano. Así para el francés algunas películas erótica por excelencia serían:El imperio de los sentidos 『愛のコリーダ』de Oshima, o 91/2 weeks de Lyne, películas con un erotismo tan profundo que termina con la muerte o el alejamiento de los cuerpos por sanidad, por recuperación, mientras que para el esloveno, películas eróticas serían Persona de Bergman o Eyes wide shut de Kubrick, en estas películas el erotismo se narra para acompañar nuestra fantasía, y consumirnos en actos e imágenes masturbatorias, álgidos, profundos para ser reconstruído en nuestras realidades, lo que seguramente ambos pensadores dirán que son películas eróticas sin reticencias.
Poster original de la película de Oshima, nada erótico a primera vista.
Es posible que nuestras vidas, o mi vida, se halla sumergido en esta dialéctica de invasión y muerte acompañado de nuestras fantasías y actos de placer. Mi Amiga Japonesa me invadió, me conquistó como si yo fuera una isla bárbara, llena de riquezas sin explotar y que ella aprovecha, o quizás yo me dejé conquistar porque ella satisfacía mis fantasías exóticas, profundamente alejada de los paradigmas y que siempre me han acompañado. Pero cómo debemos hablar de erotismo ya no a nivel individual sino social. ¿La sociedad latina, caribeña es más erótica que la japonesa, o la de Canadá más que la China? El erotismo baila al ritmo musical que se le coloqué. Siempre he pensado que los latinos, o quizás mejor, los caribeños exportamos erotismo en nuestras músicas, bailes y literaturas. La imagen de una mujer abirragada de carnes en sus senos o glúteos bamboleándose, atacando agresivamente nuestra mirada a tal punto que después no podemos separarnos de su imagen y cuyos íconos quedan existentes como ha sido los imaginarios latinos desde la Tongolele, pasando por Iris Chacón, hasta las caderas de Shakira. En el Caribe es fácil erotizarse en las playas, en los centros comerciales, en una esquina observando a las mujeres que andan. Los hombres y las mujeres buscan a sus victimas para destruirla, quitar sus valores, sus principios, sus seguridades, porque buscamos nuestra muerte o continuidad como dice Bataille a cualquier precio. Un hombre o una mujer eróticos son las bases de los pecados capitales, de la pasión sin frenos, de las pequeñas alegrías y por supuesto de mucha literatura y cine. Somos invadidos y esas invasiones perturban nuestras fantasía y las incrementas.
Manga erótica que participa en mis fantasías por el parecido a mi Amiga Japonesa
Por años mis relaciones eróticas eran un juego entre morir y seguir en mi soledad, una visión hedónica de orgías que se acababan el lunes para ir a trabajar. Los latinos nos pasamos los días viendo, erotizándonos y, bailando nuestras tragedias. Pero aquí en Japón quizás el erotismo sea más profundo, más sincero y peligroso, aunque a primera vista no lo parezca. Si bien pareciera que a los japoneses le falta la música, el cuerpo, la transgresión de la cual se alimenta lo erótico en Latinoamerica, las mangas, el cine, y las piernas incitan a los jóvenes a mantener un proceso imaginación masturbatoria a todos los ritmos inimaginables y que comienza con la mirada. ¿Cómo explicar a decenas de hombres dentro de una tienda de 24 horas viendo mangas, casi en piyamas, a las 2am., o vestido con sus trajes de salaryman『サラリーマン』, a las seis o siete de la tarde mientras esperan que el tiempo pase? Creo que definitivamente el erotismo en Japón permite una reacción en cadena de fantasías masturbatorias, o en otras palabras de Zizek, el erotismo aparece y se produce un placer que culminará en una acción no destructiva, como hubiera argumentado Bataille, sino placenteramente onanista, porque esta erotización trae más profundidad que el sólo mero pornográfico.
Creo que también se parece a mi Amiga Japonesa el problema es que mis fantasías enmascaran mi realidad, como a todo el mundo.
La imaginación masturbatoria de la que nos habla Zizek es tan fuerte por esto lares que parece que no diera paso a la propuesta de Bataille, aunque su mejor representación sea las películas de Oshima. Definitivamente algo pasó entre entre la época de Oshima y el cine contemporáneo japonés, donde el erotismo se marca dentro de dramas y romanticismos, como si se subyugara al Otro con encantos, para no consumirlo sino para mantener un poder. Pensamos que por estos lares se imprime una poderosa incursión a las fantasías. En latinoamerica nacemos y morimos con y por pasiones eróticas, que incluso nos lleva a destruir familia; en Japón estas expresiones pasionarias son subsumidas por la paz familiar. El hombre se casa y la mujer se casa, y si bien puede experimentar un mundo de sexo, el mundo erótico se restringen, especialmente los cuerpos. Bien lo comentaba Barthes en su libros El imperio de los signos, que en Japón o por lo menos a lo que Barthes llamaba Japón, la sexualidad está en el sexo, no en otra parte, y que los Estados Unidos es lo contrario, está en todas partes menos en el sexo. Si jugamos con estas ambivalencia, en Japón el ejercicio del erotismo siempre es masturbatorio, fuera de lo corporal, el cuerpo es sexualidad y reproducción, lo criminal, aniquilador que puede llevar el erotismo de desplaza a otras formas.
Familia
Es posible que lo anterior parta del hecho de que para Bataille, el erotismo es una transgresión y como tal violadora de las leyes, leyes que se fundan en su mayoría en prohibiciones y cierta racionabilidad que se vincula con el trabajo. En Japón el trabajo es uno de los principales valores, es un añadido tan importante que una persona que no tiene trabajo es marginado socialmente, y también es base para la familia, una persona sin trabajo le es muy cuesta arriba casarse y tener familia, trabajo y una familia son los componentes que hace un estatus aceptable en Japón, en cambio el hecho de no tener un trabajo en los países latinos puede ser síntoma de viveza o astucia; por ejemplo en Venezuela las personas prefieren ser buhoneros o montar una empresa de piratería que trabajar en una empresa, si bien la falta de trabajos y sueldos alientan a estas posturas, y de hecho, en nuestra memoria mítica está el mito de que el trabajo es un enemigo, como afirmó el negrito del Batey, exhortando a una vida sin los esfuerzos del trabajo, ya que al fin, es mucho mejor gozar de un erotismo fulminante que trabajar como esclavos, y de eso sabían los esclavos africanos que dieron ritmo a la música latina.
Lo laboral, la familia, exigen conductas razonables que no admiten impulsos tumultuosos que podemos ver en fiestas, en los juegos y en otras operaciones sociales como en Latinomamerica, por estas zonas las fiestas, las asistencias a eventos deportivos y otras operaciones sociales están fuertemente racionalizadas, lo que por una parte es admirable, pero por otra la falta de erotismo crea cierta monotonía, como toda monotonía que nace del alejamiento de la muerte. El trabajo frena y ayudado por la razón evita la necesidad de invadir al Otro, de atacarlo de erotizar, pero eso no implica que desaparezca el deseo y sus fantasías masturbatorias. La familia es un trabajo, las mangas un erotismo fantasmal y ambos conviven con armonía en Japón, quizás el país más erótico-masturbatorio-fanstasioso del mundo. Termino mi artículo porque voy a comprar una shunga (imágenes eróticas japonesas)『春画』con Mi Amiga Japonesa, que según ella, muestra a un Japón erótico desde siempre, y luego cuando yo salga del trabajo mañana, iré a comprar una entrada para ver el concierto de Navidad de AKB48, donde fantasearé con que Mi Amiga Japonesa, ya que por lo menos creo verla en este vídeo, de allí que no hayan hombres. Así todos somos felices en nuestras fantasías.