Mostrando entradas con la etiqueta Literartura : 文化. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literartura : 文化. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de agosto de 2020

一人称単数 (PRIMERA PERSONA DEL SINGULAR) Libro de relatos publicado por Haruki Murakami durante la pandemia del 2020

Dijo García Márquez que: 100 años de soledad, era 350 páginas de vallenato, ya que el vallenato y su literatura reunían imágenes fantásticas y situaciones irreales como si se tratara de algo lógico y posible, como una lluvia de peces o ebrios muertos bailando precisamente un vallenatos. ¿Podría decirse que la literatura de Murakami son páginas donde trata de unir el jazz con bosanova, jazz con música clásica o jazz con música pop; generando música cuyo compases se expande buscando sensaciones y recuerdos, a veces con intensiones, a veces por azar. Primera persona en singular es un libro editado en julio del 2020, en plena pandemia para el gusto de aquello que aman los relatos y tienen tiempo para divagar por realidades catastróficas, así como una oportunidad editorial de imprimir un libro para llevar a casa, lugar donde todo el mundo debería estar pero que no concuerda con ningun relato de ciencia ficción. El libro esta compuesto por ocho cuentos donde percibimos el estilo, los temas, las preocupaciones y los gustos que a lo largo de sus escritos podemos apreciar en la obra de Haruki Murakami. El estilo de alguien que narra algo con extrañamiento, con perplejidad, en tratar de contar lo vivido vagamente dentro de la realidad práctica que lo rodea, describiendo encuentros que buscan formas de encajar y que en su resolución parecen mágicos, de aquí la atmósfera de realismo mágico que rodea el estilo de Murakami y aunque en Latinoamérica se honra como parte de una de sus principales caracácteristicas de su literatura, podemos hallarlas en otras líneas como en Rabelais o Laurence Sterne o en escritos no latinoaméricanos como: Günter Grass, Milan Kundera, Salman Rushdie. Uno de los temas favoritos de Murakami es jugar con aquel tiempo bergsoniano, aquel tiempo que trató de explicar Proust, donde no es una búsqueda conciente de recuerdos, una exploración voluntaria de la memoria, sino un tiempo que se apropia de los recuerdos, de la memoria, un tiempo que no se puede controlar, un tiempo lúdico en repeticiones y azares y cuyo fin es enfatizar nuestras vivencias, el tiempo se transforma en una autopista de historias que nos viene a la mente cuando menos lo esperamos, como le ocurrió a Proust con la mandalegna, como me ocurre a mí al ver un color, o un objeto y de repente me encuentro en alguna calle que recorrí en mi infancia o en una casa que visité en mi adolescencia, recordando detalles y luces que no hubiera llegado conscientemente. Las preocupaciones de Murakami es cómo narrar algo en apariencia mágico, individual, gratificante como algo posible dentro de un realidad superficialmente homogénea, cómo insertar lo maravilloso en una sociedad con una ética de trabajo donde lo primordial es la disciplina del tiempo, la postergación de las gratificaciones, la lógica del grupo, en última palabra, cómo narrar una ficción humana dentro de una sociedad cuya mayores ficciones son monstruosas o alucinantes. Finalmente el gusto de Murakami por la música está presente, música que son los hilos conductores sus novelas y lo que no somos melómanos nos perdemos entre notas y biografías de músicos, por lo que a veces, se debe oír la música sobre la que él narra para ver sus movimientos, tempo y compases; también el libro nos refleja la pasión del fanático, un tópico poca veces mostrados por Murakami, un hecho de obsesiones y sus resultados como muestra la relación del escritor con el béisbol. 
1) 石のまくらに 
(A la almohada de piedra)
En este texto Murakami nos narra una historia de un jovén de 19 años que para complementar sus mesadas realizaba un trabajo a destiempo. El narrador en primera persona (con esta perspectiva se narra a lo largo del todos los cuentos del libro) nos explica que en ese trabajo conoció a una mujer mayor, por aquel entonces estudiaba literatura (Murakami estudió literatura en la Universidad de Waseda) y al compartir su interés por la literatura, la mujer una tarde le regaló un libro donde estaba sus tanka ( 短歌 ) pequeños poemas o cantos, que ha diferencia del haiku ( 俳句 ) posee una estructura 5-7-5 el tanka posee 5-7-5-7-7. Esta mujer llamada Chiho, cuyo libro regaló, el narrador nos precisa que no recuerda su rostro, aunque trata de encontrarlo en su memoria, su rostro se transforma en una rémora de suposiciones que no se deja apresar el rostro de aquella mujer. Las mujeres mayores aparecen en las obras claves de Murakami como: Tokio Blues, mujeres maduras que marcan el devenir de un adolescente, y en la mayoría de las veces las mujeres en la obra de Murakami presentan performace de nigromantes, en el caso de Chiho, no sólo le obsequió su libro, sino una noche, luego del trabajo, terminaron en el apartamento de él, un apartamento que describe viejo, de madera, destartalado, propio de estudiantes de bajos ingresos y de familia con problemas económicos, mientras hace el amor, Chiho le pide permiso para nombrarlo de otra manera, de decir un nombre que no era el del protagonista y que nuestro narrador tampoco recerdará así como el rostro de la mujer, a medida que la relación se intesificaba, el narrador temía que los vecinos oyeran los gritos de placer de Chiho, por lo que le pidió que se colocara una toalla en la boca para minimizar los sonidos, así mientra la cópula avanzaba, en una fuerza orgásmica, Chiho gritó un nombre, lejos del de protagosnista, posteriormente ella se fue, luego él dejó trabajo, y ahora años recientes, pero lejanos de aquel jovén, vuelve a leer los tanka, las pequeñas canciones que intercala en el texto, terminando con uno de donde obtiene el nombre del relato. たち切れも 〜 たち切られるも 〜 石のまくらに 〜 うなじつければ 〜 ほら、塵となる。Aunque yo corte, aunque tú cortes, a la almohada de piedra, al colocar la nuca, todo se desvanecerá.
2) クリーム 
(Cream)
Un joven de 18 años recibe una invitación para un concierto der piano en un área especial de la ciudad de Kobe, la sala de concierto del monte Rokko, que se ubica en la cima de una montañas que a su vez está en la zona del parque Samaura (Murakami vivió parte de su infancia y adolescencia en Kobe). No sabía por qué había sido invitado, no se acordaba de la chica que lo invitaba ni que haya habido una relación especial. El joven duda entre ir o no, pero al final va. Al llegar descubre que la sala está cerrada, frente al hecho, se sienta y se pone a pensar dónde está el error; si leyó mal la invitació o fue una broma pesada. Mientras reflexionaba la situación con los ojos cerrados, sintió la presencia de alguién, al abrir sus ojos, aparece un viejo, una persona mayor, sin presentación, el abuelo le plantea un enigma como si fuera un Koan, una pregunta que busca en el interrogado una respuesta desligada de cualquier pensamiento racional para poder intuir una realidad. Le dice que se imagine un círculo con varios centros (中心がいくつ もある円や). Jorge Luis Borges recoge en su relato: La esfera de Pascal una tradicción donde tratamos de imaginar una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. Tanto en su versión plana (el círculo) como en su versión tridimensional (la esfera), la imaginación se debe perder entre límites concisos y axiomas de sentido común. Mientras el joven lo piensa, el anciano le comenta que es dificil imaginar un círculo con muchos centros pero si lo logra será como tener cream. Él jovén no entiende la referencia de la palabra cream, y el anciano le explica que proviene de la expresión francesa crème de la crème, de tener lo mejor de la vida. Nuestro protagonista vuelve a cerrar los ojos tratando de explicarse un círculo con muchos centros y al volver a abrir los ojos el anciano no está. Luego le comenta a un amigo lo sucedido y éste insiste en preguntarle por los diversos problemas que rodea la historia, por qué lo invitaron, por qué lo engañaro, por qué apareció el anciano; pero ante esta situación el protagonista comenta que la extrañeza que le recorre contiene las respuestas y quizás sea esa extrañeza donde se encuentre créme de la créme. El amigo queda desconcertado, pero el intuye que la perplejidad puede ser uno de los tantos centros del círculo.
3)チャーリ・パーか・プレイス・ボサノヴァ(Charlie Parker toca bossa nova)
Este relato, como la mayoría de Murakami, muestra una grieta donde las técnicas del realismo mágico como la exageración de los contradictorios, las rupturas del sentido común y sugerir climasa sobrenaturales para distorsionar la realidad se presentan. Así un joven estudiante universitario escribe para una revista universitaria una reseña sobre un disco de Charlie Parker donde el artista toca Bossa Nova con otro artista del género: Antonio Carlos Jobin, en la reseña no sólo habla de las virtudes del disco, sino de los músicos que acompaña a los artista, como el guitarrista Jimmy Rainey o el baterista Roy Haynes también describe las ocho canciones que componen el álbum, su reseña muestra sus sorpresas de esta fusión entre el saxo de Parker y el piano Jobin, al finalizar el recuerdo de esta reseña el narrador nos informa que la ficcionó, que el albún de Parker con Jobin intercalando Jazz con Bossa Nova nunca se realizó, pero que nadie se percató de este engaño porque lo hizo perfecto, creible, posible, mostrándonos en el fondo que los seres humanos disfrutan en realizar engaños como podemnos percibir en el joven estudiante, en ver cómo se engaña a las personas (¿acaso no hay mayor placer en cualquier deporte que observar cuando un jugador o equipo engaña a sus contrarios?) o en resolver los engaños, de aquí las delicias de las tramas detectivescas. La narración continua con un estudiante que se convierte en un escritor importante y paseando por Nueva York entra a una tienda de disco de segunda mano, allí halla el álbun que el reseñó, igual, con todas las característica que presenta  en su reseña. Cuesta 35 dólares y por varios minuto titubea entre comprarlo o no. Al final no lo compra porque piensa que es un engaño, que es falso. Al día sigiuente se arrepiente de no haberlo comprado así que regresa a la tienda pero el álbum no está, habla con el dependiente y éste le comenta que nunca lo ha visto. Dentro de su perplejidad, dentro de esta situación de profundos engaños y realismo mágico el autor se retira. Al final del relato el protagonista tiene un sueño, donde Charlies Parker toca algunas piezas. Luego de su interpretacion, Parker comienza a hablarle de su corta vida, murió a los 34 años. El autor piensa en su primera novela que se publicó cuando él tenía 34 años, A partir de la muerte del saxofonista y de nacimiento de escritor comienza un diálogo constante entre lo vital y lo trivial del tiempo. Parker comenta que cuando moría tenía en la mente una melodía de Beethoven, y explica que una vez muerto, la idea del tiempo desaparece. Al final le da la gracias al narrador porque con su reseña dio melodía y música dentro de su intemporalidad existencial al escribir la reseña. El protagonista despierta, y sabe que puede creer en el sueño porque los sueños no engañan, ¿así podríamos pensar éste final? 
4) ウィズ・ザ・ビートルス 「With the Beatles」(Con los Beatles)
Los Beatles fue un fenómeno que afectó significativamente a toda una generación, pero en Japón los medios de comunicación y la derecha no fueron amables para nada, de hecho sólo dieron un concierto el 30 de abril de 1966 en el 日本武道館 es decir, en el Estadio de Artes Marciales de Japón, conocido como el budokan, con una capacidad para unas 15.000 personas, este es un edifició que se construyó para albergar el judo para los juegos olimpicos de Tokyo 1964. Fueron tanta las presiones que estuvieron a punto de suspenderlo, hubo manifestaciones, amenazas de muertes y muchos retrasos, y el curioso dato de que se desplegó una fuerza de 35.000 policías entre le interior y el exterior del budokan, es decir, el doble de los que pagaron las entradas. Esta es una de las maneras que muestra la presión la cultura japonesa: la masificación. El narrador del relato nos cuenta una vivencia de un momento de adolescencia cuando caminado por los pasillos del instituto, en sentido contrario venía una joven de la que no se acuerda su rostro, no puede recorda si era bonita o no, tampoco si es un sueño o no, pero le distinguía que llevaba en sus manos el segundo álbum de los Beatles titulado: With The Beatles, ese disco lo oyó cuando tuvo 35 años, ya que por aquella época no le gustaban los Beatles. El protagonista comienza a narrarnos situaciones que ocurrieron en 1965, como la guerra de Vietnam, el descubrimiento del gato Iriomote en Okinawa y su relación amorosa con una joven del instituto: Sayoko, quien no era guapa pero si popular, algo celosa y habladora, tampoco le gustaba los Beatles, el narrador la clasificaba de burguesa y a esa clasificación a las jóvenes de aquel momento debía gustarle, pianistas como Roger Williams o cantantes como Andy Williams o Nat King Cole. También por aquellos años tuvo una experiencia que colapsó sus pensamientos, el suicidio de su profesor guía, quien veía como una persona bodadosa, noble y atenta, sin sombras ni pesares pero que un día llamaron a sus alumnos para notificarle su muerte. Se quedó mudo por largo tiempo procesando el por qué alguien se puede suicidar. El narrador nos comenta un momento de la relación que por confusión fue a parar a la casa de su novia Sayoko para estudiar pero ella no estaba, la puerta la abrió su hermano del cual ella nunca le habló. Mayor que ella, el hermano lo hizo pasar a la casa para que esperara a su hermana, el narrador se sentó a esperar mientras veía a un hombre sin formalidad ni compostura, que iba y venía por la casa y a veces ofreciéndole café. En algún momento el narrador se puso a leer para aprovechar el tiempo y el hermano se acercó para preguntarle qué leía. Era un libro de literatura del instituto y leía sobre autores japoneses, Tanizaki, Akutagawa. El hermano le pregunta qué está leyendo de Akutagawa, el contesta 歯車「はぐる」Los engranajes La última novela que escribió antes de suicidarse. El hermano se sorprende. ¿suicidarse? Sí, contesta el narrador y le parece extraño que no sepa una información de un libro de instituto. Akutagawa se suicidó con 35 años, ¿no lo sabía? El hermana dice que ha dejados los estudios por padecer de una enfermedad en la cual pierde la conciencia de lo que hace, no es como la epilepsia que pierde el control del cuerpo, el mantiene el control pero olvida largos período de tiempo y especialmente dónde estaba y qué hizo por lo que pasa largas temporada en la casa solo. Luego de explicar su situación le pide que lea parte de la novela. El narrador suspicaz no quiere leer pero cede al final, lee el último capitulo de la novela que termina recitando:「誰が僕の眠っているうちにそっと絞め殺してくれるものはないか?」¿No habrá alguien que en sigilo me ahorque mientras duermo? El narrador nunca le comentó a su novia de este encuentro. Han pasado dieciocho años, el protagonista tiene 35 años, está casado y caminado por Tokio, en dirección opuesta se acerca un hombre bien vestido que lo detiene y le comenta que es el hermano de Sayoko. Un balde de imágenes y recuerdo aparece y al preguntar por aquella novia de juventud, responde el hermano que se suicidó. Se había casado, tenía dos hijos y sin ningúna razón aparente se quitó la vida, a veces le comentaba que se acordaba de su primer novio. El protagonista queda sin palabra, mientras el hermano le responde que desde que tuvo esa reunión con él, su enfermedad comenzó ha desaparecer y ahora se encuentra totalmente recuperado. Al final el narrador nos indica algo del sentimiento de perplejidad que siempre acompaña los suicidios: el literario, el real, el cercano.
5)「ヤクルト・スワローズ 詩集」
(Colección poética sobre Las Golondrinas Yakult)
Una situación dificil para un traductor de Español o un traductor sin conocimientos de deportes, es traducir jergas de béisbol, futbol o tenis. Me acuerdo estar leyendo: La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa, la parte donde le profesor le habla al niño sobre partidos de béisbol diciendo las difencias de algunos partidos por "¡puntos!", es como decir que el Barcelona le ganó dos puntos a uno al Liverpool. Saber los momentos, los ritmos, el clima del béisbol es esencial para disfrutar este relato que podría considerar mi favorito dentro de este libro y por lo tanto precisar que el jardinero en béisbol no es alguien que cuida jardines, sino el jugador que se desempeña en la zona externa del diamante que conforma las bases. Este cuento está dedicado al fanatico, al que sufre, llora y logra explosiones de alegrías con sus equipos, todo sin una razón que lo guíe, que en el caso de Murakami es el equipo de béisbol de Tokio llamado Swallows Yakult, es decir, Las Golondrinas Yakult de Tokyo. Yakult significa yogurt en esperanto, es una compañia de bebidas donde sus creadores pensaban que su descubrimiento de una bebida azucarada con base de yogurt que povee de bacterias a la flora intestinal, fortaleciendola contra enfermedades como el cólera, debía ser universal, de aquí la palabra fue obtenida de un esperado esperanto universal. La bebida ha tenido éxito tanto en Japón como en otros países, y entre sus intereses fue comprar el equipo de béisbol en 1970 cuando se llamaba Sankei Atoms, cambiando su nombre en 1974, en la foto podemos ver sus cambios de indumentarias y al venezolano Alex Ramírez con el número 3 quien se destacó como una estrella del equipo. Hay una historia que dice que la novela de Murakami: Escuchar la canción del viento, se le ocurrió a éste viendo un partido de béisbol en el estadio el primero de abril de 1978. Con esta introducción podemos visualizar con más facilidad el cuento. Comienza con un narrador comentando que antes de que su fama como escritor crerciera, había escrito un libro de poemas titulado: Colección poética sobre Las Golondrinas Yakult.  Supuestamente fueron 500 ejemplares que se publicó en 1982, de los cuales apenas se vendieron unos 200, los publicó con numeración y algunos firmados, la empresa editorial con que trabajaba no veía un valor económico en los poemarios, así que el jugó, los publicó por su cuenta y perdió, en la actualidad conserva sólo dos ejemplares. Comenta que debido a su fama y que jamás se volvió a reproducir los poemarios por diversas razones, se consiguen a un precio desorbitrante en la Web, por lo que si hubiera sabido el destino de los poemarios, los hubiera guardado y hecho buen dinero en ésta época. El narrador enfatiza que esto ocurrió, que los libros existen en la realidad, aunque conociendo la escritura y el estilo de Murakami, esta referencia puede ser simplemente una bisagra de su universo con matices de realismo mágico. La narración se convierte en un ir de recuerdos, de una infancia donde observa a su padre fanático de los Hanshin Tiger de la región de Osaka, uno de los principales rivales de los equipos de Tokio, por supuesto el de Las Golondrinas. Comenta el narrador que el temperamento de su padre se modificaba dependiendo de cómo le hubiera ido a los Hanshin Tiger en su partido previo, y con el tiempo, los partidos de Las Golondrinas Yakult influyó en el joven fanático que siempre apoya al mismo equipo. Durante décadas, tanto como Atoms como Swallows, los equipos del narrador no arrojaban resultados destacables, era un equipo mediocre sin brillo, lo que le enseñó a rumiar las derrotas. Siempre perdían, menciona el narrador, pero en algún momento se dio cuenta que lo importante es acostumbrarse a perder. En 1978 ganó por primera vez el campeonato de béisbol japonés (ganaría otras cuatro, su última en el 2001), y explica que lo valioso no es ganar sino saber perder. Cuenta que al ser fanático iba varias veces al año al estadio, allí entre cervezas negras y cambios de innings, comenzó a escribir en una libreta poemas inspirados durante el juego, también recordaba a su padre, que se volvió diabético y con el cual no se la llevaba bien, aunque la única característica común es que ambos son fanáticos del béisbol. A la muerte del padre, recordó cómo con ochos años lo llevó a un partido de demostración de Los Cardenales de Saint Louis en Japón, recuerdo que aparece luego del velorio del padre. Luego visita a su madre para ver algunas posesiones del padre, y escondido en una caja había toda la colección de tarjetas magneticas para los teléfonos público con los diversos jugadores de Hanshin Tiger, todos los años que salieron, inclusive había tarjetas que nunca se usaron y, normalmente, su padre nunca usaba los teléfonos públicos, por lo que esa herencia mostraba el niño fanático que había sido su padre y que lo era también él. El cuento intercala varios poemas del libro donde el ambiente del béisbol es lo principal, tiene rasgo que pasamos desapercibidos en un juego de béisbol llenandonos de sentimientos jocoso en su mayoría como el poema titulado「外野手のお尻」y que traducimos sus primeras líneas:「外野手のお尻」Los culos de los jardineros 僕は外野手のお尻を眺めるのが好きだ。Me gusta la vista de los culos de los jardineros というか、だらだらとした負け試合を外野席で一人で見でいるとき me digo, mientras veo solitario y languidamente la derrota del partido desde una silla en los jardines, 外野手のお尻をじっくり眺めるほかに excepto de ver bien los culos de los jardineros どんな愉しみがあるだろう?¿qué otro tipo de diversión puedo obtener? あったら教えてもらいたい。Si existe quiero que me lo enseñes そのようなわけで por esa razón 外野手の臀部について語らされば si hablara de las nalgas de los jardineros 僕は一晩でも話ができる。yo podría pasar una noche conversando sobre ellas. Finalmente el narrador se prepara para ver un partido y a la vez se prepara para perder.
6)  謝肉祭 「Carnaval」
(Carnaval)
En este relato, el narrador nos habla de sus encuentros y relación con F* una mujer que conoce en un concierto por medio de un amigo y que de inmediatamente la clasifica de fea (醜い) palabra que tiende a no usarse en el japonés cotidiano para no ofender, por lo que es curioso que el narrador describa a F* como fea. En algún momento F* y el narrador comienzan a hablar de sus gustos musicales, ambos son melómanos y ante la pregunta: ¿si debes ir a una isla sola por el resto de tus días cuál musica te llevarías?, ambos estuvieron de acuerdo en llevar la pieza Carnaval Op9 de Robert Shumann. Tanto le gustaba esa pieza, tanto la conocían y apreciaban que decidieron formar una especie de club, solo ellos dos llamado: Carnaval, cuyo principal objetivo era ir a los concientos de Carnaval juntos, o comprar y comentar algún álbum que apareciera en el mercado, así como reseñas o estudios de esta obra de Shumann. No conocía a su esposo, pero por los lugares que iba, por la zona en que vivía, por las joyas y el lujo que llevaba, daba a entender que era rica, que no pasaba penurias económica, por lo que iban a un exclusivo café antes de ir a una representación de Carnaval de Shumann. Ella tampoco conocía a su esposa, pero la esposa del narrados la había visto por casualidad, así que no se oponía a sus salidas, por el hecho de que ella era muy fea. El club Carnaval duró como seis meses, luego un día de Octubre la llamó para ir a un concierto pero el teléfono no contestaba. Intentó varias veces comunicarse con ella para mantener el club pero en cada intento los teléfonos se quedaban silencioso. Un día, luego de varios meses sin saber de F* apareció en televisión junto a su esposo, ambos estaban acusado de haber estafado 10.000.000.000 yenes. El narrador no pudo dar crédito a la noticia, pero F* era una estafadora que amaba Carnaval. Trató de hallar información al respecto de ella, pero no la consiguió, comenta que sigue yendo a los conciertos de Shumann y oir carnaval, aunque sabe que no la encontrará. Luego el narrador rememora un acontecimiento en su época universitaria, un amigo lo llevo a una cita doble, y la persona que le toco era fea. La evitaba hasta que ella comenzó a hablar de Jazz, así pasaron toda la noche conversando de sus temas y jazzistas favoritos. Luego trató de tener otra cita con ella pero nunca consiguió su teléfono. 
7)品川猿の告白
(Confesiones del mono de Shinagawa)
Los animales, especilamente los gatos se reparte a todo lo largo de las novelas de Murakami, gatos que se buscan, gatos que se encuentran, gatos que ven, a lo largo de varios escritos del japonés algún animal se introduce, también cuervos, elefantes, ovejas, monos; uno podría ser una recopilación del bestario de Murakami, y su uso particular de esos animales como lo hacía Kafka, dandoles un simbolismo, una identidad, un qué hacer. Dentro del bestario de Murakami se incluiría este cuento. El narrador está en una aguas termales en la prefectura de Gunma, solo, disfruta de la tranquilidad y del placer de relajarse con las aguas termales, de repente entra un mono, no como cliente, sino como trabajador, el narrador lo ve con expectación, lo ve laborar, y como si fuera una conversación común, el narrador empieza a cuestionarle su vida. El mono le comenta que aprendió a hablar gracias a un profesor que le enseñó y que le encantaba la magia, pero por diversas razones tuvo que dejarlo y terminó trabajando allí. El narrador quiere más información, pero el mono le dice que ahora está ocupado, pero que puede pasar por su habitación más tarde para conversar. En la noche, el narrador y el mono se reunen, se abre unas cervezas Sapporo, ponen algo de música y comienza la velada. Le comenta que tiene 3 años trabajando en el ryokan, que se llama Shinagawa Saru, que hace diversas funciones menos cocinar, en algún momento le comenta que vivió con otros monos pero que no se podía comunicar, el lenguaje de los monos no lo domina, aunque siente que el lenguaje humano tampoco. Comenta que su mayor problema son las relaciones con las hembras, ha habido oportunidades con monas, pero le atrae las humanas. El narrador le pregunta qué pasa cuando se enamora, el mono contesta que le roba el nombre de la mujer. ¿robar el nombre? Si, contesta el mono, en algún momento entra a la habitación, y le roba la licencia de conducir, se memoriza el nombre y así siente que la posee, siente su energía, su esencia. Cuánta veces has robado el nombre le pregunta el narrador. Siete veces le respondió el mono, pero ahora no lo hace. Al día siguiente llega a la recepción para pagar su estada, al ver que no le cobran las cervezas le pregunta al encargado por qué, éste se queda sorprendido y dice que en el ryokan no se vende cervezas. No se atrevió a preguntar sobre el mono porque pensó que no lo entenderían. Cinco años después debe ir a una reunión para conversar de los avances de su obra que aun no se puede imaginar. En la reunión llegó una mujer que dijo que por un momento no se acordó de su nombre y se preocupa de haber tenido algún accidente cerebrovascular. Había perdido su cartera en el parque de shinagawa, luego la llamó la policía para regresarle la cartera en una estación cerca del parque, durante ese período se sintió extraña por no acordase de su nombre, al llegar a la estación descubrió que le habían robado su carnet de conducir solamente. El narrador se acordó de la conversación que tuvo con el mono, pero sabía que nadie le iba a creer. Reflexionaba en la vida de un mono que lucha entre hacer y no hacer, entre un amor extremo y una extrema soledad. 
8)一人称単数
(Primera persona del singular)
Muchas obras de Murakami giran en torno a la confusiones, pero a diferencia de la comedia, donde la confusión genera humor, la confusión en las obras de Murakami crea una sensación de opresión, como las confusiones que se reproducen en las obras de Poe, también gran parte de las obras de Murakami son sutiles obras de bildungsroman como podemos apreciar en este libro de cuento y quizás este cuento narre el final de toda educación japonesa, el sentimiento de vergüenza y la individualidad frente a la masa. Así este último cuento nos muestra un particularidad confusión y cómo el sentimiento de verguenza que domina la cultura japonesa se instala. Este cuento que da nombre al libro y que podemos pensar que es un desdoblamiento del escritor para enseñarnos ciertos procesos, así al usar una forma soslayada la "la primera persona del singular", el narrador comienza su historia explicando el porqué no le gusta usar trajes, tiene pocos y trata de no ponerselos nunca; pero un día salió con un traje a caminar y terminó en un agradable bar. Al lado había una mujer que leía un libro. De repente la mujer se dirige a él diciendole: ¿Tu eres feliz usando ese traje? ¿Te sientes guapo? Ante el asombro de las preguntas y sus dudas, el narrador le pregunta si se conocen. Tu me conoces, asevera la mujer con un toque de burla, claro que me conoces, afirma y posteriormente dice: tú no sabes de moda. Tu traje es bonito pero no está bien. El narrador sigue perplejo y trata de encontrar alguna conexión con la mujer que le explica que ella si sabe de moda. Luego precisa: una vez nos conocimos pero quizás tu estaba ocupado, yo soy la amiga de tu amigo, ahora él te odia y yo también, me parece un hombre desagradable. Nuestro narrador siente verguenza, trata de ver todo desde otra perspectiva para tratar de entender la situación, pero no logra resolver lo que le ocurre. Al final solo sentimientos de verguenza acorralan al narrador.


 

martes, 8 de noviembre de 2016

コンビニ人間・村田沙耶香 ( "EL COMBINI ES UN HUMANISMO" Murata Sayaka ) Premio Akutagawa 155 - 2016

Obra Ganadora
Entro a una librería buscando pretextos para mantener una curiosidad sin rumbo. En la entrada y rebosante de una misma edición, aparece el libro que obtuvo el último premio Akutagawa del segundo semestre del 2016. El premio se entrega dos veces al año y se otorga desde 1935. Premio que curiosamente no lo ha ganado Haruki Murakami, quizás por eso en su novela 1Q84, Tengo, Fukaeri y Ushikawa revuelan y critican el premio, quizás es una manera literaria de Murakami de tomar una postura con respecto a este galardón, en fin, el premio Akutagawa es uno de los mas prestigiosos y normalmente pasaría de alto leer sus obras, quizás porque aun estoy encadenado a la tradición de leer los "clásicos" como Mishima o Abe, pero me atrajo la publicidad, explicaba que la novela fue escrita por una mujer que tenía 18 años trabajando en un "combini". "Combini" es la manera fonética con que los japoneses agregaron a su idioma la expresión inglesa convenience store que son pequeñas tiendas abiertas las 24 horas y que ofrecen una gama de servicios básicos para sus clientes y que en más de una ocasión me ha salvado el día. Me pregunté: ¿una mujer que trabajó 18 años en una tienda, quizás sin formación literaria, de qué escribiría?, además, ya el título era un problema entenderlo, porque tiene la palabra コンビニ (Combini) y a continuación la palabra 人間 (humano), así que me era difícil darme una idea del sentido de la propuesta del libro en japonés. ¿Cómo traducirlo? Mientras tenía el libro en las manos recordé una escena de Respiración Artificial de Ricardo Piglia: cuando el poeta Marconi le comenta a Tardewski que le habla a Renzi, sobre aquella señora que bordaba manteles y que le escribía carta y le mandaba poesía a Marconi, y como éste le comentaba que aquella mujer poseía una escritura extraordinaria, que había nacido para la literatura, pero cuando se encontraron le recomendó que se esforzara en hacer mejores bordados de manteles, y dejara la literatura porque para Marconi: "Si esa mujer seguía escribiendo, nadie, en el presente ni en los años que siguieran, nadie  iba a recordar que había existido un poeta llamado Bartolomé Marconi". Marconi tenía la teoría de que la literatura es vida, es carne, es una combinación de vivencias y experiencias vitales; la mujer ante esta teoría se preguntaba ¿Cómo podría entonces escribir sobre mi vida si sólo soy una bordadora de manteles? y luego se responde: "Estoy condenada, dijo la mujer, porque entonces lo que escribo no puede ser más que esas historias tejidas en la pobre tela del olvido. Falsas historias que no tienen carne, porque la literatura no puede tener otra materia que la propia experiencias vividas".  Así que me encontré con una escritora y su obra y me preguntaba que pesaba en su escritura, sus experiencias en un combini o historias arregladas en estanterías pulcras y luminosas. Ante esta curiosidad me compré el libro.
Murata Sayaka en un "combini" con su obra
Luego de leer la obra no puedo deja de percibir una radiografía sarcástica de la sociedad japonesas. Es una novela corta y con un humor negro fino, además que se puede leer con cierta facilidad ya que usa una escritura sin redundancias intelectuales. Comienza relatando como el combini está lleno de sonidos y conociendo los sonidos se sabe lo que se tiene que hacer, me pareció una forma de mostrar una automatización, pero la escritora-protagonista, ya que se llama Sayaka, comentaba que al conocer la campana de entrada, el sonidos de las compras en el mostrador, el abrir y cerrar de las neveras, ella sabe lo que tiene que hacer y entonces: ¿no es una forma fácil de actuar ante las contingencias diarias? Luego hace un rememoración de algunas anécdotas de su infancia como cuando en un parque se encontró a un pájaro muerto y pensó en cocinarlo, pero su madre y sus amigas le hicieron un funeral al pájaro, compraron una caja, rompiendo flores y llorando, mientras ella pensaba en el desperdicio de la carne; en otra momento comenta como unos niños de su clase peleaban y nadie podía detenerlos, ella agarro un palo y les pegó en sus cabezas, haciéndole heridas. Los padres fueron reprimidos pero ella entendía que había hecho aquello para parar la pelea ya que nadie hacía nada, así que ella pensó que era lo más obvio y había hecho lo correcto. Esos comportamientos, el llamado constante de su padres a la escuela, la hicieron ver como una extraña, como alguien raro, y así progresivamente, una vergüenza la arropó y desde los ocho o nueve años se volvió en un ser silencioso para no llamar la atención, para no generar vergüenzas. Comenta que nunca sufrió de abuso de sus compañeros, porque tampoco logró establecer grupos ni amigos, así que su familia pensaron que estaba enferma porque no era "normal" llevándola a varios psicólogos, pero ella sólo quería no llamar la atención y con este preámbulo nos introduce el personaje de Sayaka. De una niña vivaracha y crítica a una adolescente tímida y vergonzosa. Cuando tenía 18 años ingresa a la universidad y para pagar sus gastos decide a trabajar en el combini. En el trabajo se convirtió en un empleada más, de aquellas que llevan uniforme, pero este simple acto la hizo sentir por primera vez que pertenecía a un grupo, a una esencia, a un lugar, además su familia le apoyó porque trabajar en un combini mientras estudias en la universidad en de una persona "normal". Allí comienza a sentirse en una "familia", a estar en un grupo humano donde todos son iguales, todos llevan uniformes, todos se comportan igual atendiendo los clientes y haciendo sus mejores esfuerzos para mantener la tienda limpia y en buen funcionamiento y nada de lo que hacía generaba vergüenza.  
Los Combini es un espacio donde se reúnen las jóvenes
Al terminar la universidad no consigue trabajo, por lo que se mantiene como empleada del combini, pero no como empleada de nómina, sino a destajos, por tiempos, esto ya es extraño para su familia y amigos, porque no es "normal" que un egresado universitario trabaje a destajos en un combini, pero ella cada vez se adhiere al "ser" del combini, siente que su cuerpo se transmuta con la tienda, se alimenta tanto biológica como espiritual de sus productos, de sus momentos, de sus compañeros, de hecho comienza a mimetizar con algunas amigas en el combini. especialmente con su Izumi, por lo que todos los gustos y opiniones de Izumi, son también sus gustos y opiniones. Con el pasar de los años las personas le preguntan por qué no se ha casado, por qué sigue trabajando en un combini a tiempo parcial, y ante la insistencia ella sólo puede responder que su cuerpo es débil. Ella siente que todo cambia, pero a la vez todo permanece igual y esa sensanción ontológica le agrada. En algún momento aparece el personaje en esta obra escrita entre recipientes y cajas registradoras: Shiraha, este personaje hace otra radiografía sarcástica del hombre japonés contemporáneo. Es presentado como un personaje absurdo, crítico, soberbio e inmaduro. Critica los métodos y los hechos de las cosas, pero es negligente y pusilánime para tomar decisiones. Para Sayaka esta figura le comienza a perturbar su orden. Shiraha siempre le comenta que todo es una falsedad, que Japón sigue viviendo en la época Jōmon (縄文時代 primer periodo de la historia de Japón) donde los hombres son quienes manda y las mujeres sólo deben reproducirse o ¿acaso alguna vez has tenido o has visto a una mujer como jefa de un combini? No, siempre son hombre, Japón es un país para que los hombres se sientan para ser servidos por mujeres, como en la época Jōmon. En uno de los varios encuentros que tienen Shiraha con Sayako, ésta le habla de que no cumple con las normas de manual del trabajador de combini, que si lo cumpliera todo sería más fácil ya que ahí está todos lo que tiene que hacer o no hacer durante el trabajo, Shiraha desprecia el manual, no lo leer, porque mientras ella argumenta que el manual objetiviza los procesos, ordena las hora y la vida dentro del combini, Shiraha comenta que los manuales hacen más raras a la gente de lo que son porque dejan de ser lo que son en esencia. Paralelamente Sayaka descarga en varios comentarios irónicos la contante presión que ejerce su familia y amigas por trabajar en el combini y por no estar casada, definiéndola como alguien raro y aunque ella se siente un ser social establecido dentro de la sociedad japonesa, ya que cumple las leyes y paga impuestos, para muchos no es humana. Esta idea se deduce cuando su jefe le comenta que un ser humano es aquel que participa en la sociedad por medio de la familia y/o la compañía. (人間はさー、仕事か、家庭か、どちらかで会社に所属するのが義務なんだよ)y ella no tiene o hace familia, pero tampoco está en la compañía ya que quienes trabajan por horas en un lugar, no son considerados miembros activos de la empresa. Entre línea tenemos una definición de humanismo, no como una cualidad innata del hombre derivada de su existencia por medio de sus decisiones y pensamientos, sino como un deber social, sólo se es humano si perteneces a las estructuras humanas ejercida por una sociedad, sacrificando cierta libertad para ser y hacerse;  así que la propuesta de Sartre de que el existencialismo es un humanismo queda distante en Japón en tal caso El combini es un humanismo, de aquí mi particular traducción del titulo. A mitad de novela la protagonista le pregunta a Shiraha, ¿por qué, si no le agrada trabajar en un combini, lo hace? Shiraha responde que entró al combini a ver si consigue mujer para casarse, porque dentro de un apartamento solo consigue citas por internet con mujeres que solo quieren que derroche todos sus ahorros en una noche, por lo que no ve viable conseguir una mujer por internet, en cambio en los combini siempre hay mujeres, y pensando así decidió la opción de trabajar allí, pero sea como fueran sus decisiones para conseguir una mujer, todos lo miran como un ser raro, su familia, sus amigos y especialmente su cuñada que siempre le regaña porque aún no se ha casado y tiene más de treinta y cinco años. Luego Shiraha se retira del combini y una tarde él llama a Sayaka para tomar un café y pedirle disculpas porque piensa que ha sido muy patán con ella. Luego de hablar sobre cientos de tonterías que rodea a una sociedad como la japonesa, ambos admiten que viven rodeado por una presión por ser "raro", por lo que Sayaka le propone vivir juntos. Luego de un diálogo de acuerdos donde Shiraha le comenta que ella no es el tipo de mujer que le excite para tener sexo, por lo que tendrán que vivir sin relaciones sexuales, ella acepta y ambos viven en el pequeño apartamento de ella, tan pequeño que Shiraha decide vivir en la tina o "ofuro" del apartamento, viven juntos pero separados, aunque lo importante es que dan la apariencia de una relación amorosa; otra de las condiciones que pone Shiraha es que no quiere trabajar, sino quedarse todo el día en casa, desea esconderse de una sociedad donde la apariencia cuesta tanto que no quiere aparecer bajo ningún concepto en ningún sitio si no es necesario, es decir quiere desaparecer para mellar la constante presión que siente por ser "raro", ella acepta y le dice que no hay problema, que le dará "esa" (餌) que es un termino para decir comida para animales, convirtiendo así a Shiraha en su mascota y como tal lo tratará.  
Uniforme = Igualdad
Sayaka comenta que vive con un novio y todos están felices, todos la ven normal, todo dejan de presionarla por no tener novio,  pero luego comienzan presiones para que la pareja se una con amigos en festejos, y ahora la bombardean con preguntas como: ¿cuándo dejará el trabajo para dedicarse a los hijos, dónde vivirán para que sus hijos vayan a una buena escuela, Shiraha busca un buen trabajo? la apariencia de la relación funciona pero la presión se incrementa se vuelve un delta interminable, y aunque se han vuelto normales en algún momento Shiraha comenta una de las frases que más me llamó la atención: "la afición de los humanos normales es juzgar a los humanos anormales" (普通の人間っていうのはね、普通じゃない人間を裁判するのが趣味なんですよ) Ambos trabajaron en el mismo combini así que todos los días sus compañeros le preguntan sobre Shiraha, ella se siente extraña, siente que ahora quieren entrar constantemente en su intimidad, que no tiene espacio, que la homogeneidad y el orden que le atrae del combini no se logra mantener. Shiraha la presiona para que consiga un trabajo donde gane más dinero, así que decide dejar el combini, pero el día de la entrevista, horas antes de realizarse, entran ambos a un combini y mientras él va al baño, ella comienza a arreglar cosas, revistas, productos, recuerda los sonidos, su cuerpo se ha somatizado con la esencia del combini, los jóvenes empleados ven cómo ella arregla las cosas, pone en orden las mercancías sin que nadie se lo haya pedido. Al salir Shiraha del baño le pregunta qué hace y ella le responde que no ira a la entrevista, que ella escucha la voz del combini que la necesita y que regresará para pertenecer al un humanismo propio que permite el laborar en el combini, regresar a una familia que cambia sin cambios, aunque sea por algunas horas.
Del extremo orden al máximo sarcasmo ¿necesidad lógica?
Esta obra muestra lo obvio de forma sarcástica y con un humor ácido, y es que la sociedad japonesa necesita más formas irónica para reaccionar sobre sus prototipos de familia feliz y del alegre trabajador en una empresa eterna que inunda la publicidad y las series televisivas y películas, estas visiones lentamente desmembran sus propias estructuras sociales, de ahí varias de sus crisis como la caida de natalidad y el abandono del campo. En una época de cambios profundos, el sarcasmo y la ironía pueden ser las fórmulas para plantearse reaciones ante una sociedad japonesa que niega legítimos cambios como modificar la imagen de la mujer de ser un mero prototipo de servidora de hombres, reproductora de vida y cuidadora de niños y hogar, y darle mas igualdad en el trabajo, en los salarios, en las tomas de poder y en la sociedad en general, por lo menos así piensa Sayaka y Mi Amiga Japonesa.  Es posible que el éxito de la escritora circunscriba estas ideas, además si bien Murata Sayaka trabaja en un combini, resulta que tiene un licenciatura en literatura por la universidad de Tamagawa en Tokio, además de otras cinco o seis novelas como:「タダイマトビラ」「殺人出産」「消滅s世界」y otros premios literarios como el Yukio Mishima cuya edición 26 ganó con su novela「白色の街の、その骨の体温の」así que en la escritura de Murata Sayaka se funde la bordadora de manteles que algunos Marconis desprecian.

lunes, 26 de septiembre de 2016

EL "VIEJO" ADRIANO GÓNZALEZ LEÓN O AQUEL "ULYSSES" QUE CONOCÍ EN UN BAR.

Adriano González León con ¿Sándro de América?... no Vargas Llosa


La vejez quizás sea uno de los temas más tangenciales que podemos hallar en la literatura y en la filosofía, ya que a diferencia de otros temas: la infancia, la adolescencia o la madurez, la vejez en un punto que posibilita al escritor y al lector el ingreso a un mundo sin esperanza, al encuentro con el fin de todo, a la presencia de pequeño apocalipsis personal, de ahí lo tangencial del tema. La vejez implica la negación de un orden a futuro, la negación de revoluciones, la conciencia de lo finito la cual progresivamente, desde nuestros más tiernos años, nos enseñan a negar. La vida humana es comparada con las estaciones del año y asociamos con facilidad: la vejez con el invierno. Nuestros últimos años de vida se presentan como una época de escasez, fría y con penurias. La vejez es el momento de las liquidaciones: el año, de las fiestas Saturnales, de la sombra de la serpiente en el templo de Kukulkán, de la vida; y es esta metáfora de las estaciones la que tipifica la idea de que después de la vejez, después del invierno, después de la fiesta y de las sombras comienza un ciclo, ¿por necesidad, por consuelo, por vivencias?, así regresa las fiestas de primavera, la floración de los ciruelos, la aparición de una nueva generación de animales que poblarán los diversos lugares de la tierra. El invierno-vejez dará paso a la primavera-infancia como lógica de consecuencias, pero la verdadera vejez solo nos presentará el vacío existencial, la conciencia de finitud, la descomposición corporal y así ingresándonos al mundo de los achaques. La vejez se presenta con un alto costo emocional para las personas que han superado las seis décadas de vida saben que no renacerán, que no brotarán de las ramas como vástagos nuevos y que las tierras prometidas, Valhalla, o algún pedazo de eternidad, son visiones reconfortantes antes de aceptar el vacío desde el cual provenimos. 
Anciano con niño. Ghirlandaio
Cuando se es joven uno se intoxica, se droga, se atiborra de grasas, necedades y superficialidades. Se sale de la universidad en las noches dispuesto a beber litros de cervezas, a estar en más de una orgía, de sorprender a amigos y extraños con frases ingeniosas o pensamientos divergentes, y así uno pasa unos cuantos años entre lo obsceno y la insatisfacciones del Ser y del Estar. Entre la numerosas salidas, a veces no reuníamos con algún profesor al finalizar aalgún curso y así compartir vivencias y experiencias, a veces el profesor se transformaba en un Vigilio que lleva a unos cuantos Dantes a atravesar el bosque de la juventud en otros casos el profesor añora sus perdidas y busca reflejos de juventud en sus séquito. Fue en una de esas salidas a una taberna con ambiente brasileño llevado por algunos amigos que conocí a Adriano González León entre vigilia y cervezas. Era el cierre de uno de sus seminarios y aunque yo no era uno de sus alumnos, Mónica, una curiosa hembra de las letras con la que me enredaba en gramáticas amorosas, insistió en que la acompañara, en fin yo también era estudiante de literatura, aunque filosofaba mucho para su gusto y hundía mi sensibilidad en lógicas fútiles.
Ulises y las sirenas. Picasso
Adriano hablaba, reía, abrazaba.... Adriano se divertía con un coro de núbiles aprendices de poetas, de cuentistas y ensayitas. Yo estaba sentado a la derecha de un hombre que había pertenecido al Boom de la literatura latinoamericana con su novela "País Portátil", novela que leí en su momento y que ahora recuerdo como un relato de aromas, donde el último de los Barazarte describe a las ciudades, las personas, los momentos por sus aromas, por la penetración de las fragancias, por los tufillos. Creo recordar esa característica de la novela, aunque halla pasado más de veinte años desde que la leí, y aquí, en el sur de un Japón inundado de campos de arroz, presiento que al volver a leer esa novela, ese recuerdo de aromas desaparecerá, no sé, es una intuición pobre. Quería sobresalir, sacar mi ingenio así que preparaba una pregunta para Adriano: ¿por qué todos sus cuentos tienen epígrafe?, se lo pregunté, pero en ese momento Mónica le pidió que le hablara de sus trabajos más reciente y fue cuando habló de que escribía un "Ulises" cansado, agotado; un "Ulises" viejo, que ya no se enfrenta con Cíclopes o con pretendientes de su esposa, que ya no asiste a guerras ni sus ardides le bastan para engañar a la muerte, un "Ulises" que se mea, que ve fantasma, y que recuerda... Adriano siguió hablando de su proyecto, de su "Ulises", y en el fondo me preguntaba solitariamente por el uso de las epígrafes. Un "Ulises" viejo ya no tendría narrativa, pensé en ese momento, ya no tendría nada que contar, porque la vejez, en la mayoría de los casos, ha sido representada como un momento negativo que debe dar paso a un momento positivo, así instalarse en las narraciones de la vejez sólo lo reconocía desde la filosofía por algunos escritos de Séneca, Schopenhauer y Beauvoir, como reflexión que nos puede ayudar a comprender algunos elementos que damos por obvio. Pensé que Instalarnos en la narración de lo senil sería instalarnos en la narración del orden final, de las certezas de la fe, de meditación de la finitud, de iluminaciones y epifanías, como predicaba Marco Tulio Cicerón en su obra Cato Maior. De Senectute, que reivindica la vejez como el mejor momento de la vida para aquellos que han podido llegar a ella, pero Adriano pensaba otra cosa, al igual que cualquier narrador único que se acerca a la vejez. 
Cicerón, de verde y jovén en la maga  GATE 自衛隊

Creo que el "Ulises" viejo dio paso a su novela "Viejo", Obviamente es una teoría de asociaciones que nacieron entre una noche en una tasca y la lectura de la novela en 1995, cuando fue editada, y desde entonces he pensado que Adriano había escrito su proceso senil en primera persona, comos una particular autobiografía, fundándose con recuerdos, sus carencias, su invierno. “Viejo” es una novela que reflexiona sobre la tradición de lo senil asociado con la sabiduría y que fue establecido desde el Senetute de Cicerón, pero Adriano, "Ulises", se presenta en su particular autobiografía como un antisenetute, un revés de las prédicas de Cicerón, tratando de mostrar las falacias que se han inscrito a favor de mantener una mitología de viejo = sabio, padre, reflexivo, santo, guía; es decir, la vejez como poseedora de una aureola donde la imagen de filósofos, políticos  y hombres de fe aparecen, para Adriano, debe ser trastocada por una imagen contraria donde el viejo no es sabio, ni reflexivo, ni santo, y no quiere ser guía de nadie, ni de él mismo. La vejez es el encuentro de "Ulises" consigo mismo y una época perfecta para masacrar los argumentos que da Cicerón. El pensador romano en su De Senectute nos comenta: "Repasando en mi cabeza, encuentro cuatro razones por las que la vejez puede parecer miserable: una, porque impide hacer cosas ; dos, porque debilita el cuerpo; tres, porque priva de casi todos los placeres, y cuatro, porque no se encuentra lejos de la muerte. Si os parece, vamos a repasar la importancia de cada una de ellas y en qué medida son justas o no". 
El viejo pescador. Picasso
Cuando Ciceron se pregunta la razón de que la   La vejez impide hacer cosas, responde que un anciano no puede hacer lo que hace un joven sino “cosas mucho más importantes y mucho mejores”; ya que grandes hazañas no se llevan a cabo con la fuerza, la agilidad de los cuerpos, sino con consejos, prestigios, juicios. El peligro que ve Cicerón en esta actividad propia de la vejez es la pérdida de la memoria, pero para ello exhorta a ejercitarla, a que sea su principal interés y causa porque un viejo recuerda lo que le interesa, y para ejercitar la memoria, para encausar los intereses, Cicerón termina auspiciando los estudios, la curiosidad, el aprendizaje, y ya que en la vejez se tiene el tiempo para aprender hay que aprovecharlo. Cicerón hace énfasis de que el aprender implica un ejercicio de la memoria y viceversa, el uso de la memoria aumenta las facultades de aprendizaje. Cicerón coloca los ejemplos de Temístocles quien se sabía los nombres de todos sus ciudadanos, de Sófocles que creó sus mejores tragedias en la vejez, de Solón quien se mostró orgulloso en sus versos porque envejeció aprendiendo algo cada día, finaliza Cicerón escribiendo que “tampoco ha oído nunca que algún anciano se haya olvidado de dónde enterró un tesoro.” Para Ciceron la memoria y las actividades de aprendizaje son las reales posibilidades del hacer en la vejez, así en la medida en que nuestro cuerpo merman, nuestra memoria se unge como la principal actividad a realizar; nuestro "Ulises", nuestro Adriano, escribió que la memoria y el tiempo son diálogos de muestran afectaciones, afectos y distracciones por lo que su novela el viejo no ejercita su memoria, solo trata de recordar momento inexplicable en su momento. El protagonista senil rastrear a brincos su memoria, el tiempo, no hay una uniformidad que permita una clasificación o taxonomía desde la cual podamos ordenar el mundo, en la vejez, para el escritor-narrador, el mundo en un compedio de fragmentos por lo que cualquier proceso educativo, de formación, de orden sería inaguantable. A diferencia de la educación de un niño, donde se aprenden signos y significados para la construcción del mundo, la educación del anciano está dirigida más a la distracción para que el mundo se olvide de ellos. Esto lo sabe el protagonista senil, lo sabía Adriano cuando le hablaba a Mónica de la revista Sardio, lo sé yo cuando le hablo de mi infancia a Mi Amiga Japonesa y todo es un fluir donde el orden apenas se atrapa con los calendarios olvidados. En su novela Adriano escribió: “¿Qué puede aportar uno? Experiencias para ayudar a los que tienen experiencias iguales a la nuestra. Si se pudiera ayudar a los niños. Pero no. Esta llamada segunda infancia no tiene encanto, ni gracia, ni promesa. En lo único que se parecen las dos infancias es en la caca y en los meaos. En que los viejos se mean sin control. Pero no pueden llorar para anunciarlo”. 
El sastre del pueblo. Albert Ankel
Para Ulises-Adriano-Senil, para aquel que reclama el antisenectute, el halo del hombre senil que da sabios consejos y juicios es un esteretipo que nació cuando los hombres no llegaban a cruzar la edad de los cuarenta años, así, la vejez que trata Cicerón de reanimar con la oportunidad de hacer cosas intelectuales, de desarrollar el discernimiento, es para el protagonista algo ridiculo, porque no hay viejos que den sabios consejos o juicios, solo hay viejos que pierden la memoria y ensartar otras visiones; por lo que tansmitir experiencias en la sociedad moderna desde la voz de una persona mayor a veces parece un acto de caridad, para el viejo de González León el mito de la experiencia es un mito que no trasciende, que no se adhiere a otras personas, solo puede queda como escritura, a veces como historia, a veces como ficción, "Ulises" toma la memoria como recuerdos fracturados, con olvidos, mostrando quizás en el fondo que la memoria senil es una posición crítica, una "memoria" que debe arrancar reconocimientos, de entrar con justicia en un borde negativo, clínico, y así hallar lugares desplazados por la educación formal, por la formalidad de las instituciones, por régimen disciplinarios. La memoria del viejo González León es una memoria “antisenectute”, una memoria de resistencia al orden porque los olvidos y los recuerdos llegados de la nada, permiten otras visiones que la memoria “senectute”, forjada en la educación,  y controlada por el orgullo niega. El mundo de los viejos, de todos los viejos, es, de forma más o menos intensa, el mundo de la memoria. Se dice: al final eres lo que has pensado, amado, realizado. Yo añadiría: eres lo que recuerdas. Una riqueza tuya, amén de los afectos que has alimentado, son los pensamientos que pensaste, las acciones que realizaste, los recuerdos que conservaste y no has dejado borrase, y cuyo único custodio eres tú o quizás eso hubiera añadido Adriano aquella noche y yo sin pena me apropio de sus ideas sin citarlo, o quizás es este particular recuerdo de aquel encuentro lo que quiero conservar.
Anciano Afligido. Van Gogh
La segunda queja contra la vejez que analiza Cicerón está sobre la debilidad de las fuerzas: “¿No hay fuerza en la vejez? Tampoco se le piden fuerzas a la vejez. Por consiguiente, tanto en las leyes como en la vida nuestra edad está exenta de las tareas que no pueden sostenerse sin fuerzas. De esa forma, no nos vemos obligados a hacer lo que no podemos, y ni siquiera hemos de hacer todo cuanto podemos”, explica Cicerón. La vejez implica la pérdida de fuerza física, pero claramente Cicerón marcará una lógica disciplinaria sobre los placeres, como apuntó Foucault en su Historia de la sexualidad, especialmente en su segundo tomo, porque en ese tomo los poderes disciplinarios son prácticas de vigilancia para provocar el autocontrol y donde el poder se conceptualiza no como una propiedad de un individuo o colectivo, sino como posibilidad de ejercitarlo por cualquier persona a través del discurso mismo. Podemos leer las observaciones de Cicerón: “Hay que cuidar la salud, hay que hacer ejercicio moderado, hay que comer y beber para reponer las fuerzas, no para aplastarlas. Y no sólo hay que ayudar al cuerpo, sino mucho más a la mente y al ánimo, pues éstos también se extinguen con la vejez, como la lámpara, si no se la impregna de aceite”. Por lo que hacer ejercicio, beber y comer moderadamente, aparece como un exhorto para normalizar y regular una dietética que sea paralela a una vejez sana. "Ulises" es aquel que usas sus ardides para rodear los poderes disciplinarios, Adriano logró una vida donde los poderes disciplinarios los veías entre páginas blancas, quizás por eso escribió en la novela la ruptura de cualquier dieta y donde los fantasmas Joaquín y Eladia dirigir su lógica disciplinaria y necesidades, fantasmas que se encargan de su cuidado, pero el escritor está abandonado entre sus papeles garabateados, su biblioteca y cucarachas. “Eladia necesita hacer el mercado. Pero también Eladia tiene varios días que no viene. Estoy aburrido de comer sardinas con galletas. Se están acabando los refrescos. Ya no hay cervezas. Creo que queda una. Eso es. Iré a la nevera a busca una cerveza. Uno bebe lentamente su cerveza, mira los libros desparramados, el polvo que cubre las mesas, las cucarachas que avanzan por el rincón”, así los poderes disciplinarios se desvaneces en la cotidianidad de la impotencia. El antisenectute es una apuesta por la destrucción que es generada por una memoria fragmentada, guiada por fantasmas.
Viejo desnudo. Mariano Fortuny
La búsqueda del placer en la vejez es constante, pero es un placer con bifurcaciones, por un lado la parte carnal como en las novelas Memoria de mis putas tristes de García Márquez donde el protagonista quiere regalarse para sus noventa años una noche con una virgen, o en la novela Cuentas Pendientes de Martín Kohan, donde el viejo protagonista, tacaño y solitario gasta un premio de lotería con una prostituta; pero tenemos otra vertiente, más compleja, donde en la vejez se busca placeres mas complejos como el protagonista en la obra de Ernest Hemingway: El viejo y el mar, un placer de gloria aunque sea pasajera, de volver a vivir el placer del fervor perdido en sus faenas cotidiana, o el hallazgo de los afectos perdidos en el protagonista de la novela de Luis Sepúlveda: Un viejo que leía novelas de amor, o sencillamente tener la experiencia placentera con un bien.
La vejez es una época de rupturas, de orden y de una profunda búsqueda de placer, no centrado en los placeres físicos como prioridad, sino emocionales o espirituales, aunque Cicerón al evaluar la vejez como época que priva de placeres exclamando: “Pero ¡qué regalo inmenso de la edad si nos quita el mayor defecto de la juventud! Así es. Escuchad bien, buenos jóvenes, el antiguo discurso de Tarento, (…) no hay peste más capital que le haya dado la naturaleza al hombre que el placer del cuerpo, porque las inclinaciones, ávidas de este pacer, se lanza a colmarlos con temeridad y desenfreno”. Para Cicerón los placeres del cuerpo en el fondo es negativo, lo desgastan y además en la edad provecta deben estar satisfecho. El deseo estorba la reflexión por lo que se transforma en un enemigo de la razón. Cicerón apunta a la superioridad de los placeres intelectuales citando a Nervo, Marco Cetego, Solón, pero teniendo en la cúspide a Lucio Quincio Cincinato, como modelo donde los placeres del intelecto con el quehacer de la agricultura se unen para formar al hombre culto, cultivado, cultivador. El viejo de González León, y de la mayoría de los protagonista de las novelas, no cultivan, buscan un placer aunque no podríamos definir como intelectual, buscan placeres asociados con los sentimientos, busca abrir puertas que han sido melladas con la edad, con la preocupación, por la negligencia y estos elementos lo encontramos a lo largo de la novela Viejo. El placer del recuerdo, del primer beso, de las primeras exitaciones, del amor, pero también el placer de escribir, de beber con amigos, estudiantes. Aquella noche en la taberna Adriano reía, lloraba, cantaba, él era él y los demás aplaudían su placer; yo seguía meditando sobre los epígrafes y es que cuando uno es joven los placeres no son recuerdos, no se ha integrado a las vivencias, a las experiencias, los placeres son alejamientos de las verguenzas, por eso cuando un hombre va a una casa de prostitución no paga por superioridad sino por verguenza. 
Campesino tímido. Ilia Repin
Por supuesto el último punto es que la vejez no se encuentra lejos de la muerte es resuelto por Cicerón por la creencia de la eternidad del alma, nos dice que: "Y si me equivoco en esto, en creer que las almas de los hombres son inmortales, me gusta equivocarme, y no quiero que se me saque de este error en el que me deleito mientras vivo; pero si una vez que muera no siento nada, como pretenden algunos filósofos poco importantes, no temo en absoluto que los filósofos muertosse rían de mi error. Pero, incluso si no vamos a ser inmortales, a pesar de ello, es deseable para le hombre extinguirse en el momento debido, pues la naturaleza, igual que tiene la medida de otras cosas, la tiene de la vida. La vejez es, por tanto, en la vida como el final de una obra de teatro: debemos evitar cansarnos de ella, especialmente cuando se une la saciadad". "Ulises" contempla las sombras, Adriano sabe que todo se centra en el cuerpo, los antisenectutes son ateos por naturalezas o agnosticos por principio, así nuestro protagonista-escritor nos relata lo que es el alma, sin colocarle en ningún momento el adjetivo de inmortal. "Se preguntaba si sería un alma pura, separada del cuerpo. ¿O este cuerpo diario estaría envuelto por el alma? Poca cosa le habían dicho los curas y las beatas del pueblo. El alma es como una cinta o como una cuerda. El alma para los egipcio era un pájaro con rostro humano, brillante y poderoso, de presencia inmortal. Para otros es la sombra y la imagen. Ellos es posible, decía. La sombra anda detrás y delante. La imaginación es nuestra representación, pero a veces se pierde. Se pierde la sombra también cuando no hay cuerpo que lo refleje. ¿Entonces dónde vamos a parar cuando morimos? ¿Dónde  estaremos durante el sueño? ¿Dónde al quedarnos lelos mirando a Dios? ¿Se puede ver a Dios? Él es invisible, dijeron el primer día de catecismo".
Viejo con guitarra. Picasso
Esa noche en la taberna creo que lo que realmente se arrastraba no era Ulises viejo sino el  Ulysses de Joyce en las conversaciones, a la semana siguiente había que entregar un ensayo para su seminario que era sobre la obra del irlandés, yo había leído la novela, de la que me queda la pregunta sobre aquel desayuno de riñones ¿asado? que Leopold comió, ¿pastel de riñones?, mas que probarlo, me encanta la imagen y su metáfora, en fin, todos hablaban y hablaban, de Joyce, pero en el fondo gestaban la novela "Viejo" y lo creo así porque desde la página 110 la obra de Adriano, el viejo Ulises se transforma en un Ulysses, comienza uno a leer sin signos de puntuación, pero en lugar de ser un monólogo como el de Molly, es un soliloquio de un fantasma. Adriano esa noche no nos hablaba del "Ulises", sino de "Ulysses", y nadie se dio cuenta, porque en el fondo Ulysses también es un fantasma; yo tampoco, sólo con el tiempo y el pensar mientras cocino que trato de explicarme cosas pasadas, así como explicarle a Mi Amiga Japonesa que he sido a veces Odiseo pero que jamás pensé que en Ítaca hablaran japonés.

miércoles, 25 de junio de 2014

KAFKA Y LA DIALÉCTICA DEL SIGLO XX

 Kafka nació el 3 de julio de 1883, por lo que es del signo cáncer, como yo, siendo quizás la única cualidad que comparto con el escritor checo. Acerca de Kafka se han escrito innumerables ensayos y se han desarrolllado diversas teorías de su pensar, sentir y escribir. Reflexiono en la medida en que releo su obra, y percibo cómo sus personajes han dibujado el sentir del siglo XX, ¿pero cómo es ese sentir? ¿es tan obvio? Es posible que Kafka presente una relación dialéctica que "supera" o por lo menos actualiza la planteada por Hegel y que sintetizó en la relación: Amo-Esclavo. Esta fórmula la elaboró Hegel en su Fenomenología del espíritu, para explicar, desde una teoría con bases de superación de etapas, el cómo se relacionan las personas y sus sentimientos que devenían desde el siglo XVII dentro de una serie de circunstancias inéditas como: las guerras napoleónicas, la expansión económica de la revolución industrial, los conocimientos de culturas divergentes y de creencias opuestas que necesitaron clasificarse y por lo tanto exigieron delineación de identidades, formas de pensar y originar naciones. Esta relación Amo-Esclavo también adquirió expresiones literarias expuesta por grandes escritores, quizás sus primeros exponentes fueron los escritores rusos, entre los que destacaría Gogol con su obra: Almas muertas, en esta obra hallamos a Chichikov, que no es amo, pero que necesita ser reconocido como tal, aunque sea a través de esclavos muertos. Visualizar y entender esta relación dialéctica: Amo-Esclavo se necesitó de un esfuerzo que ha generado cientos de ensayos y tesis; me acuerdo en este sentido de la obra de Alexander Kojeve: La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel, y que era una lectura obligada para los seminarios de Hegel en la escuela de filosofía. Al leer a Hegel, a Gogol, a Kojeve, a Tolstói, uno descubría un sentir, un forma de relación humana que encajaba con las descripciones planteadas en la dialéctica; pero algo alejado al que percibía a diario en mi devenir de finales del siglo XX; en cambio, cuando leía a Kafka, ese sentir diario se expresaba, las relaciones humanas y las dinámicas de los sentimientos se aclaraban. Pienso que nuestro escritor checo planteaba una dialéctica distinta a la de Hegel, planteaba una relación sin etapas, sin reconocimientos en una dialéctica estática ente el Soberbio y el Despreciado. Para nuestro amigo Kafka, pensar desde una dialéctica entre alguien que gana y alguien que pierde una lucha, o en otros términos: entre un vencedor, el amo, el ser para sí; y un perdedor, el esclavo, el ser para otro, que deberá preferir vivir como siervo a morir en libertad, y en esta asunción, para Hegel, el esclavo está sujeto al mundo natural en la medida en que labora, transformando y adhiriendo conciencia del mundo quizás se presente algo absurda para Kafka. Hegel también dará un valor positivo al trabajo que reconocerá (en abstracto) al esclavo como hombre (por supuesto excluyendo al negrito del Batey), a diferencia del amo que no es un hombre verdadero sino una etapa, porque sólo es reconocido como hombre verdadero por el esclavo, y si esto es confuso, creo que leer a Kojeve, Jean Hyppolite, Althusser o Lacan, este último uno de sus discípulos directos de Kojeve, los confundirá más; mientras creo que Turguénev y Dostoievski explicarán mejor ese sentir que hace funcionar la relación dialéctica: Amo-Esclavo. Kafka no se planteará ya, en pleno inicio del siglo XX, sobre esta relación hegeliana, sino insinuará otra, más sutil, más ambigua, pero ¿de dónde me viene esta idea de que el siglo XX no fue el desarrollo de una dialéctica entre el amo y el esclavo que tanto nos quisieron vender para explicar ciertas políticas o formas de vidas, sino de una relación obsena que se plantea entre el soberbio y el despreciado que inundó todos los procesos vitales del hombre contemporáneo?
Un primer momento me vino al leer unas páginas de la obra: Respiración Artificial de Ricardo Piglia, quizás una de las mejores novelas latinoamericana escritas en el siglo XX, por lo menos para mí. En esta novela podemos leer casi al final: Kafka, el solitario, dice Tardewski, sentado a una mesa del café Arcos, en Praga, febrero de 1910, y enfrente Adolf, el pintor, un Tittorelli falso y casi onírico. Con su estilo, que ahora nosotros conocemos bien, el insignificante y pulguiento pequeñoburgués autríaco que vive semiclandestino en Praga porque es un desertor, ese artista fracasado que se gana la vida pintando tarjetaspostales, desarrolla, frente a quien todavía no es pero ya comienza a ser Franz Kafka, sus sueños gangosos, desmesurados, en los que entrevé su transformación en el Fuhrer, el Jefe, el Amo absoluto de millones de hombres, sirvientes, esclavos, insectos sometidos a su dominio, dice Tardewski. La palabra Ungeziefer, dijo Tardewki, con que los nazis designaría a los detenidos en los campos de concentración, es la misma palabra que usa Kafka para designar eso en que se ha convertido Gregorio Samsa una mañana, al despertar. La utopía atroz de un mundo convertido en una inmensa colonia penitenciaria, de eso le habla Adolf, el desertor insignificante y grotesco, a Franz Kafka, que lo sabe oír, en las mesas del café Arcos, en Praga, a fines de 1909. Y Kafka le cree. Piensa que es posible que los proyectos imposibles y atroces de ese hombrecito ridículo y famélico lleguen a cumplirse y que el mundo se transforme en eso que las palabras estaban construyendo: el castillo de la Orden y la cruz gamada, la máquina del mal que graba su mensaje en la carne de las víctimas. ¿No supo él oír la voz abominable de la historia? El genio de Kafka reside en haber comprendido que si esas palabras podían ser dichas, entonces podían ser realizadas. Pienso que Piglia resume parte de esa relación, que en principio, parece una explicación que se amarra con discresión a la dialéctica hegeliana entre le amo y el esclavo: Hitler será el amo y los demás esclavos, pero no creo que sea así de simple, al estar Kafka oyendo a Hitler, oyendo a Josefina la ratoncinta cantante, una distancia crítica debe aparecer; si juntamos las imágenes hallamos a un Hitler soberbio y a un Kafka que siente cómo lo anulan. La soberbia es una pasión que consiste en exigir a los otros despreciarse a sí mismo en comparación con el soberbio. La soberbia engendra la insolencia y de aquí deriva la tiranía, donde los otros, lo distinto, deben parecerse al tirano o tienen que desaparecer, para posteriormente permitir la tarea de todo tiranos, que entre atrocidades, busca hacer un futuro mejor para todos. Hitler, Stalin, Mao Zedong, Pol Pot, decidieron rehacer el mundo, crear al hombre nuevo dentro de una visión particular y edulcorada de sociedad feliz. La fascinación que ejercieron sobre sus fieles sólo puede explicarse por su capacidad de despertar poderosas pasiones, y una de estas es la seguridad de conseguir lo imposible, de romper los límites; pero plantearse los imposibles como Faustos, es descubrir una de las características del poder: destacar la afirmación de sí mismo y la factibilidad de anulación de los otros, es decir, el circulo completo de la dialéctica Soberbia-Despreciado: Kafka anulándose; Hitle afirmándose.
Un segundo momento fueron las relecturas de los cuentos de Kafka, pero no de su obra más disfundidas: La Metamorfosis, Josefina, la cantora, o el pueblo de los ratones, Informe para una Academia, Un Artista del hambre, En la colonia penintenciaria; relatos que han sido analizados por filósofos, políticos y escritores, sino de su narrativa breve, brevísima. Hay que destacar que Kafka fue un gran escritor de minicuentos como: Marco Denevi, Jorge Luis Borges, Oswaldo Trejo, Julio Cortázar, Juan José Arreola y Augusto Monterroso, entre otros, aunque fue el guatemalteco quien apuntó la fama de los minicuentos con su escrito: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. (Un día le traduje a Mi Amiga Japonesa el minicuento de Monterroso, fue uno de mis primeros ejercicios de traducción: 男が目を覚ますと、ディノサウルスがまだそこにいた). Las particularidades de los escritores breves también fua analizado por Monterroso que explicó: el escritor de brevedad nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos, largos textos en que la imaginación tenga que trabajar. Franz Kafka definitivamente escribía sin pausas, largas jornadas nocturnas donde su imaginación le mostraba, reiteradamente, una particular relación dialéctica: Soberbio-Despreciado. De la obra de Kafka heredamos 83 cuentos de los cuales 36 son minicuentos, entendiendo por minicuentos, en el caso de Kafka, aquellos que no pasan de una página en la edición Cuentos completos de la editorial Valdemar, minicuentos que discurren entre anécdotas y acciones sugeridas, narrado con precisión y cierta economía de lenguaje.


Creo que el primer minicuento de Kafka que leí, bajo los parámetros dados fue El Buitre, cuento que era el que daba el título a una edición de los cuentos de Kafka que publicó la editorial Siruela bajo la dirección de Jorge Luis Borges. En este minicuento, el protagonista es totalmente despreciado por el buitre, que le devora los pies, y cuando la victima trata de desprenderse de su agonía por medio de la ayuda de un desconocido: es eliminado por el buitre. Según Deleuze y Guattari en su obra: Kafka por una literatura menor, la riqueza de la fauna con la que nos encontramos en los cuentos kafkiano, ...consiste precisamente en hacer el movimiento, trazar la línea de fuga en todo su positividad, traspasar un umbral, alcanzar un continuo de intensidad que no valen ya sino por sí mismas, encontrar un mundo de intensidad puras en donde se deshacen todas las formas, y todas las significaciones, significantes y significados, para que pueda aparecer una materia no formada, flujo desterritorializado, signo asignificante. Sabiendo entonces que, según Deleuze y Guattari, los animales marcan desterritorializaciones de mitos, de arquetipos, de significados para corresponderse con unas relaciones donde la intensidad de la expresión sin formas debe acontecer, me parece por lo tanto, y bajo la lupa teórica y mi libre interpretación, que el sentir del soberbio territorializa la voz, las acciones y el pensamiento de los animales, desde Josefina la ratona que no canta, que silba, pero que no sólo quiere admiración, sino que la admiren del modo en que ella lo desea, la admiración a secas no le interesa para nada; hasta el simio de Informe a una academia, donde explica que No me seducía imitar a los humanos, los imitaba porque buscaba una salida y por ninguna otra razón. Esta relación entre el soberbio y el despreciado está marcada en los minicuentos por la imposibilidad de salir de esta relación dialéctica, es decir, no hay una etapa de superación, de hecho no hay etapa, hay desasociego, desesperanza, no hay salidas, la tensión del minicuento no lo permite. En el relato breve: Un comentario nos trasmite ese sentimiento, de la no superación, de desvalorizar cualquier emprendimiento que dentro de la filosofía hegeliana, positivista y marxistas se vanagloriaba para llegar al espíritu absoluto, a la felicidad o al comunismo; en Kafka lo absoluto es la inmovilidad, así en este minicuento apreciamos este situación cuando el personaje se percata de la diferencia horaria, de su retraso y de su inseguridad preguntará a un policía, a un representante de la ley el camino a seguir. La ley no explica sino ejecuta, de aquí que sea el castigo la única forma de saber la culpa en las obras de Kafka; cuando el desesperado pregunta al policía por el camino a seguir, el hombre del orden sólo le responde: !renuncia! Así detallamos cómo la ley en realidad es el deseo presente, la justicia no es moral, no indica comportamiento, la ley no es justa, sólo actúa, por lo que sólo el deseo se junta a estos dispositivos disciplinarios para engendra la máquina de deseo, el automatismo cuya única opción es renunciar. Abandonar el camino, no seguir, percibir la posibilidad de no llegar, de la facilidad de perder objetivos, esperanzas, a aprender a despreciar(se) las capacidades de los individuo, esta dialéctica Soberbio-Despreciado siempre está presente en la obra de Kafka. En otro minicuento titulado Érase una  vez un juego de paciencia... leemos la descripción de un juego de paciencia, o aquella tabla de madera con caminos surcados por donde debemos guiar una bolita hasta introducirla en un hoyo. En algún momento el narrador nos comenta el acontecer de una bolita que: ya se la atormentaba bastante durante el juego con los caminos y que, por consiguiente, tenía derecho a descansar en la zona libre de ellos. Salirse del camino, estar estático será una de las presentaciones de los personajes que se desprecian; aunque podríamos ver quizás cierto acto de resistencia a la tiranía que el destino quiere imponer, de las políticas que nos constriñe, de los discursos de los soberbios. Lo genial de Kafka, entre otras cosas, es que tiene una conciencia de la inutilidad de las metas, de las fastuosidades del ego, de las miradas fáusticas de poder; a vecer los escritos breves de Kafka parecen  ser unos koan 公案 aquellas frases extraídas de un maestro budista o de un sutra 経 así un brece relato se transforma fácilmente en koan como La partida: Ordené que sacaran a mi caballo del establo. El criado no me entendió. Yo mismo fui al establo, ensillé al caballo y me monté. Oí cómo sonaba una trompeta en la lejanía, le pregunté qué significaba aquello. Él no sabía nada, no había oído nada. Me detuvo en la puerta y me pregunto: -¿Hacia dónde se dirige, amo? -No lo sé -le respondí-, pero lejos de aquí, ante todo lejos de aquí, siempre lejos de aquí, sólo así podré alcanzar mi meta. -¿Entonces conoce su meta? -preguntó. -Sí, respondí-, ya te lo he dicho, "lejos de aquí", ésa es mi meta. -Pero no lleva reservas de comida -dijo. -No las necesito -dije yo-, el viaje es tan largo que moriré de hambre si no consigo algo en el camino. Ninguna reserva de comida me puede salvar. Por suerte se trata de un viaje realmente exorbitante. Cada estudiante budista sacaría una innumerable series de reflexiones, y por supuesto, algunos estudiantes de la obra de Hegel también. Este minicuento-koan, presenta además un aderezo, una explícita relación Amo-Esclavo que se rompe literalmente, como se romperá en el siglo XX las relaciones entre los coches y los caballos. Los minicuentos de Kafka nos transmiten todo ese sentir entre los soberbios y los despreciados que inundó de campos de concentración la geografía del siglo XX, que sostuvieron a dictadores latinoamericanos que se limitaban a celebrar sus gracias, que aplaudieron a millonarios que destruían naciones, y a políticos que se divertían desarticulando la Historia; pero también en los minicuentos de Kafka donde se desarrollan todas estas relaciones dialécticas entre el Soberbio-Despreciado, nos anuncia sutilmente sobre las ilusiones que sostienen toda relación dialéctica, así en el cuento más breve de Kafka Los Árboles y en su particular punto de vista desde el cual narra La verdad sobre Sancho Panza nos advierte sobre ello, sobre aquello circunstancial que se necesita para mantener esta particular dialéctica pero también: cómo desactivarla.